El SIBO

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 123

Autor principal (primer firmante): Sandra Quílez Artal

Fecha recepción: 06/07/2026

Fecha aceptación: 02/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 123

Autores:

  1. Sandra Quílez Artal.
  2. Thais Giménez Ramírez.
  3. Laura Betran Romero.
  4. Luis Acín Lafarga.
  5. María Berné García.
  6. María Ortillés Herrero.

Categoría: DUE.

Palabras clave: sobrecrecimiento, bacteriano, intestino, delgado, alteración, digestiva, anormal, billones, microorganismos, dolor, gases.

Introducción

El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, conocido por sus siglas en inglés SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth), es una alteración digestiva caracterizada por un aumento anormal de bacterias en el intestino delgado. Aunque las bacterias forman parte normal del sistema digestivo y desempeñan funciones esenciales para la salud, cuando proliferan de manera excesiva en una zona donde normalmente su cantidad es limitada, pueden aparecer diversos síntomas digestivos y problemas de absorción de nutrientes.

En los últimos años, el SIBO ha adquirido una creciente relevancia en el ámbito sanitario debido a que se considera una posible causa de numerosos trastornos gastrointestinales crónicos.

El aparato digestivo humano alberga billones de microorganismos que forman parte de la denominada microbiota intestinal. La mayor concentración de estas bacterias se encuentra en el colon, mientras que el intestino delgado presenta una cantidad mucho menor debido a diversos mecanismos de defensa naturales, como la acidez gástrica, el movimiento intestinal y la acción del sistema inmunitario.

Cuando estos mecanismos se alteran, las bacterias pueden multiplicarse excesivamente en el intestino delgado y provocar un desequilibrio conocido como SIBO. Este crecimiento anormal favorece procesos de fermentación inadecuados, inflamación y alteraciones en la digestión y absorción de nutrientes.

El intestino delgado desempeña una función fundamental en la digestión y absorción de proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales. La presencia excesiva de bacterias interfiere en estos procesos, pudiendo generar síntomas digestivos persistentes y deficiencias nutricionales que afectan al bienestar general del paciente.

Diagnóstico

Su diagnóstico puede resultar complejo porque comparte síntomas con otras enfermedades digestivas, lo que hace necesaria una valoración clínica adecuada para identificarlo y tratarlo correctamente. El diagnóstico del SIBO requiere una valoración médica completa que incluya la historia clínica y el análisis de los síntomas. Actualmente, una de las pruebas más utilizadas es el test de aliento.

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Esta prueba consiste en la administración de una sustancia específica, generalmente lactulosa o glucosa, seguida de la medición periódica de gases producidos por las bacterias intestinales. Un aumento precoz de hidrógeno o metano en el aire espirado puede indicar la presencia de sobrecrecimiento bacteriano.

En determinados casos, pueden realizarse pruebas complementarias destinadas a identificar enfermedades asociadas o valorar posibles alteraciones nutricionales. Los análisis de sangre permiten detectar déficits vitamínicos, anemia o signos de malabsorción.

Causas

Existen diversas causas que pueden favorecer el desarrollo del SIBO. Una de las más importantes es la alteración de la motilidad intestinal. El movimiento normal del intestino ayuda a desplazar el contenido digestivo y evita la acumulación excesiva de bacterias. Cuando este mecanismo se ralentiza, aumenta el riesgo de sobrecrecimiento bacteriano.

Algunas enfermedades neurológicas, metabólicas o musculares pueden afectar la movilidad intestinal. Entre ellas destacan la diabetes mellitus, determinadas enfermedades autoinmunes, trastornos neurológicos y algunas patologías del tejido conectivo.

Las alteraciones anatómicas del aparato digestivo también pueden favorecer la aparición de SIBO. Cirugías abdominales previas, divertículos intestinales, estenosis o alteraciones estructurales pueden generar zonas donde las bacterias se acumulan y proliferan con mayor facilidad.

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Asimismo, la disminución de la producción de ácido gástrico constituye otro factor de riesgo. El ácido del estómago actúa como una barrera natural frente a numerosos microorganismos. Cuando su producción disminuye, las bacterias tienen mayores posibilidades de sobrevivir y colonizar el intestino delgado.

Síntomas

Los síntomas del SIBO pueden variar considerablemente entre los pacientes, tanto en intensidad como en frecuencia. Sin embargo, algunos signos son especialmente característicos.

La distensión abdominal es uno de los síntomas más frecuentes. Muchas personas describen una sensación de hinchazón que aparece después de las comidas y que puede aumentar a lo largo del día. Este síntoma se produce debido a la fermentación excesiva de los alimentos por parte de las bacterias.

Los gases intestinales también son muy comunes. La producción excesiva de hidrógeno, metano u otros gases derivados de la actividad bacteriana puede provocar flatulencia, sensación de presión abdominal y molestias digestivas persistentes.

El dolor o malestar abdominal constituye otra manifestación habitual. Puede localizarse en diferentes zonas del abdomen y variar desde molestias leves hasta episodios más intensos que interfieren con las actividades cotidianas.

Las alteraciones del tránsito intestinal son frecuentes en pacientes con SIBO. Algunas personas presentan diarrea crónica, mientras que otras desarrollan estreñimiento persistente. Incluso pueden alternarse ambos síntomas en distintos momentos de la evolución de la enfermedad.

La sensación de digestiones pesadas, plenitud precoz y malestar tras las comidas también forma parte de los síntomas más habituales. En ocasiones, estos signos pueden confundirse con otras enfermedades digestivas funcionales.

Cuando el sobrecrecimiento bacteriano se mantiene durante largos periodos de tiempo, pueden aparecer problemas de absorción de nutrientes. Las bacterias consumen parte de los nutrientes antes de que sean absorbidos por el organismo, favoreciendo la aparición de déficits nutricionales.

Entre las deficiencias más frecuentes se encuentran las relacionadas con la vitamina B12, hierro, calcio y vitaminas liposolubles. Estas alteraciones pueden manifestarse mediante cansancio, debilidad, pérdida de peso, anemia y otros problemas de salud.

Tratamiento

El tratamiento del SIBO tiene como objetivo reducir el exceso de bacterias, mejorar los síntomas y corregir los factores que favorecen su aparición. Generalmente se basa en un enfoque individualizado adaptado a las características de cada paciente.

Los antibióticos específicos constituyen una de las herramientas terapéuticas más utilizadas. Su finalidad es disminuir la carga bacteriana del intestino delgado y reducir la fermentación excesiva responsable de los síntomas.

La alimentación también desempeña un papel importante en el manejo de esta enfermedad. Algunos pacientes pueden beneficiarse de estrategias nutricionales diseñadas para reducir la fermentación intestinal y mejorar la tolerancia digestiva. Estas modificaciones dietéticas deben realizarse siempre bajo supervisión profesional para garantizar una adecuada cobertura nutricional.

La corrección de enfermedades subyacentes resulta fundamental para prevenir recaídas. El tratamiento de alteraciones de la motilidad intestinal, enfermedades metabólicas o problemas anatómicos puede mejorar significativamente la evolución clínica.

La microbiota intestinal como protagonista

El interés creciente por el SIBO está estrechamente relacionado con la revolución científica experimentada en el estudio del microbiota intestinal.

Actualmente se sabe que los microorganismos intestinales participan activamente en procesos metabólicos, inmunológicos y neuroendocrinos.

No obstante, resulta importante transmitir un mensaje de prudencia. La enorme difusión mediática del concepto de microbiota ha favorecido, en ocasiones, interpretaciones simplificadas que atribuyen múltiples enfermedades al SIBO sin suficiente respaldo científico.

El profesional sanitario debe distinguir entre la evidencia consolidada y las hipótesis aún en investigación para evitar diagnósticos excesivos y tratamientos innecesarios.

Abordaje multidisciplinar

El manejo óptimo del paciente con sospecha de SIBO requiere con frecuencia la colaboración entre diferentes profesionales sanitarios.

Médicos de Atención Primaria, gastroenterólogos, endocrinólogos, nutricionistas y dietistas pueden desempeñar un papel complementario tanto en el diagnóstico como en el seguimiento.

Además del tratamiento específico, resulta fundamental identificar enfermedades subyacentes, optimizar hábitos dietéticos, revisar tratamientos farmacológicos y valorar posibles déficits nutricionales.

Este enfoque integral aumenta las probabilidades de éxito terapéutico y reduce el riesgo de recurrencias, relativamente frecuentes cuando no se corrigen los factores predisponentes.

Perspectivas futuras

Durante los próximos años es previsible que el conocimiento sobre el SIBO continúe evolucionando de forma significativa. La mejora de las técnicas diagnósticas, el desarrollo de biomarcadores más específicos y una mayor comprensión de las interacciones entre microbiota y huésped permitirán establecer criterios diagnósticos más precisos y tratamientos cada vez más personalizados.

Paralelamente, será necesario seguir desarrollando estudios clínicos de alta calidad que permitan aclarar el verdadero papel de diferentes intervenciones dietéticas, probióticos, prebióticos y otras terapias dirigidas a modular el microbiota intestinal.

Conclusión

El SIBO representa actualmente uno de los desafíos más relevantes dentro de la gastroenterología moderna. Su elevada frecuencia en determinados grupos de pacientes, la inespecificidad de sus síntomas y las limitaciones de las herramientas diagnósticas hacen imprescindible un abordaje clínico riguroso y basado en la evidencia.

Para los profesionales sanitarios, conocer esta entidad no significa diagnosticar SIBO ante cualquier síntoma digestivo, sino aprender a identificar a los pacientes con mayor probabilidad de padecerlo, interpretar adecuadamente las pruebas disponibles y diseñar estrategias terapéuticas individualizadas.

Desde el punto de vista de la investigación sobre el microbiota intestinal avanza a gran velocidad, el SIBO constituye un claro ejemplo de cómo la Medicina está evolucionando hacia una comprensión más compleja e integrada del aparato digestivo. Mantener una actitud crítica, actualizar continuamente los conocimientos y priorizar la evidencia científica permitirá ofrecer una atención de mayor calidad a unos pacientes que, en muchos casos, han convivido durante años con síntomas mal explicados o insuficientemente tratados.

Bibliografía

  1. Mayoclinic.org. [citado el 28 de junio de 2026]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/ small-intestinal-bacterial-overgrowth/symptoms-cau ses/syc-20370168.
  2. No es sobrecrecimiento bacteriano o SIBO todo lo que parece ser [Internet]. Clínic Barcelona. 2023 [citado el 28 de junio de 2026]. Disponible en: https://www.clinicbarcelona.org/noticias/no-es-sob recrecimiento-bacteriano-o-sibo-todo-lo-que-parece -ser.
  3. Alimentos que te ayudarán a tratar el SIBO de forma natural y eficaz, di adiós a los molestos síntomas [Internet]. Blogs Quirónsalud. [citado el 28 de junio de 2026]. Disponible en: https://www.quironsalud.com/blogs/es/objetivo-peso -saludable/alimentos-ayudaran-tratar-sibo-forma-na tural-eficaz-di-adio.