La sexualidad durante el climaterio

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 6–Junio 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº6: 353

Autor principal (primer firmante): Beatriz Alba Sánchez

Fecha recepción: 31 de mayo, 2023

Fecha aceptación: 28 de junio, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(6) 353

Autores

  1. Beatriz Alba Sánchez (Matrona)
  2. Soraya Bakir Laso (Matrona)
  3. Raquel Plaza Cardenete (Matrona)
  4. Benjamin Daniel David Marques (Enfermero)
  5. Yasmina de Martino Mesa (Enfermera)
  6. Leticia Briz Lacaba (Matrona)

Resumen

Durante el climaterio se producen importantes cambios físicos y psicológicos que pueden afectar gravemente a la sexualidad de la mujer y su pareja. En la edad madura, aparece un desequilibrio hormonal por disminución estrogénica, que provoca numerosas alteraciones en la mujer y en su respuesta sexual.

A esta situación le acompañan factores psicológicos influenciados socialmente, que suponen un declive de su autoestima.

La asociación mental que realizamos entre sexualidad y genitalidad es muy negativa para la mujer durante el climaterio. Es nuestro deber como personal sanitario, explicar los cambios fisiológicos que va a experimentar y ofrecer las herramientas adecuadas que le permitan disfrutar de una vida sana en pareja y gozar su sexualidad sin barreras.

Aportar a la mujer información y soluciones, es ofrecerle la capacidad de tomar decisiones activas que supongan una diferencia en su día a día.

La educación es la mejor forma de empoderarlas y asumir el control de su sexualidad. Debemos reforzar la seguridad y la autoimagen de la mujer, incrementar su sensación de deseabilidad en pareja y potenciar el erotismo.

En definitiva, gestionar la sexualidad desde una visión global y adaptarla al individuo según sus necesidades. Gracias a estas intervenciones de promoción de la salud, permitiremos que la mujer aumente su calidad de vida, promoveremos su autocuidado, y mejoraremos su salud holística e integral.

Palabras clave

Se han usado como palabras clave para la búsqueda bibliográfica: “sexualidad”, “conducta sexual”, “menopausia”, “climaterio”, “respuesta sexual”.

Introducción

La sexualidad humana abarca un conjunto amplio de factores como son las fantasías, deseos, relaciones interpersonales, conductas y creencias.

La expresamos a lo largo de nuestra vida de distintas formas, en función de la etapa vital que atravesamos. La sexualidad queda sometida, por tanto, a la influencia de aspectos socioculturales, psicológicos, legales, biológicos y espirituales.

Debido a una herencia principalmente cultural, tendemos a hacer una asociación mental directa entre sexualidad y los conceptos: genitalidad y/o reproducción.

Si bien es indudable la relación existente entre ellos, es importante también destacar los efectos sociales que producen dichas asociaciones sobre la población en general, y en especial la población femenina. Las mujeres en edad madura son especialmente vulnerables en esta etapa y sufren negativamente los efectos de dicha influencia social.

Según la OMS (Organización mundial de la salud), el Climaterio se define como: «la etapa de la vida de la mujer de límites imprecisos, entre los 45 y los 65 años». Por otro lado, La FIGO (Federación internacional de Ginecología y Obstetricia) opta por definirla como: «el periodo de tiempo que se extiende desde la madurez a la senectud».

Durante la etapa climatérica, es habitual la instauración de la menopausia. Concepto definido por la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) como: » El cese permanente de la menstruación, que resulta de la pérdida de actividad folicular ovárica».

La sexualidad por su parte es entendida por la OMS como: » Un aspecto central del ser humano que ocurre durante toda su vida. Abarca el sexo, las identidades y roles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción».

Basándonos en esta definición, entendemos sexualidad en un contexto amplísimo, que engloba no sólo genitalidad y reproducción, sino también un cúmulo de condiciones que caracterizan a la mujer y que dura toda su vida, no una etapa concreta.

Debido a la importancia que supone para el ser humano, la sexualidad y la respuesta sexual humana, ha sido un tema ampliamente estudiado a lo largo de los años.

En 1966, William M. Masters y Virginia E. Johnson estudiaron la respuesta sexual humana y distinguieron en ella 4 etapas principales: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Sabemos pues, que dicha respuesta es variable en cada etapa vital, en este caso nos centraremos en los cambios que se producen durante el climaterio.

Los cambios físicos experimentados por la mujer madura se deben principalmente al desequilibrio hormonal. La disminución estrogénica provoca entre otras cosas, el síndrome genitourinario de la menopausia, caracterizado principalmente por la atrofia vaginal.

Las mujeres sufren una elevación del pH vaginal y disminución de la flora de Doderlein, lo que aumenta la incidencia de infecciones. La sequedad vaginal es un signo característico que provoca grandes molestias en la mujer.

El tamaño de la cavidad vaginal disminuye y sus paredes se vuelven más finas, más sensibles y menos elásticas. Además, los labios mayores reducen su tamaño, lo que expone más el clítoris y provoca un contacto más sensible, a veces desagradable.

Estos cambios físicos, suponen una diferencia importante en la respuesta sexual de las mujeres: En fase de excitación mengua el tono muscular, hay menos lubricación y también se reduce la vasodilatación. Durante la meseta la vagina pierde elasticidad y capacidad de expansión durante la penetración.

En la fase orgásmica se reduce la intensidad y el número de contracciones durante el orgasmo. La resolución por su lado es más lenta, puesto que el periodo refractario se reduce.

A todo lo anterior se le añaden los cambios emocionales, que no deben quedar relegados a un segundo plano.

Como comentamos anteriormente, la genitalidad es entendida como el “placer focalizado en la zona genital”. Las barreras mentales generadas a través de la correlación conceptual por falta de información reducen significativamente su significado y amplitud.

La sexualidad «bien vista» está reservada socialmente para parejas adultas monógamas, en edad fértil y con objetivo reproductivo.

Muchas mujeres en edad madura asumen que, al cambiar de etapa, las molestias vaginales, la incomodidad durante la práctica sexual, la disminución de la libido y otros síntomas relacionados, son la «nueva normalidad” y la aceptan sin plantearse que pueden requerir intervenciones específicas.

Es fundamental plantear como afecta emocionalmente a las mujeres la instauración del climaterio. Se ha demostrado que, por un lado, presentan una alta autoestima como individuo.

Sienten satisfacción con relación a la crianza de sus hijos, no temen al embarazo y se ven a sí mismas con más experiencia y seguridad. Pero, por otro lado, esta etapa es coincidente con el cese laboral, lo que se traduce en mayor disponibilidad de tiempo libre solas o en pareja.

Lidiar con esta situación a veces requiere un tiempo de adaptación y puede resultar extraña para ambos. Es en este punto donde algunas mujeres expresan necesidad de asistencia.

El hombre (de edad similar) también experimenta cambios que pueden afectar a su práctica sexual: retrasos en los tiempos de erección, menor necesidad de eyaculación y se amplían sus tiempos refractarios (al igual que la mujer).

Asimismo, la visión física que ambos tienen de sí mismos toma distancia del canon de belleza preestablecido por la sociedad.

Para poder abordar este tema con la mujer, es fundamental que el personal sanitario entienda el proceso de cambio desde una visión holística. Instaurar una visión global sobre la sexualidad y entablar un entorno de confianza en el que la paciente se encuentre cómoda, comprendida y escuchada.

Es prioritario desechar la vinculación de conceptos adquirida socialmente y evitar que asuman como «normal» una baja calidad de vida. Para ello, es necesario ofrecer información y herramientas útiles, mantener una actitud abierta al aprendizaje y al cambio, realizar valoraciones individualizadas, eliminar tabúes y marcar límites que no la incomoden, para entablar una relación de confianza.

El profesional debe asumir este ámbito como una parte importante de la educación sanitaria, realizar programas de intervención y educación sexual que incluyan comunicación activa en pareja, hablar sobre los estándares de belleza, desmitificar la importancia de las relaciones coitales, promover el autoplacereado (técnica muy útil para desarrollar el autoconocimiento y la autoaceptación), informar sobre los cambios que pueden experimentarse y las opciones de alivio a su alcance.

Pueden ofrecerse terapias hormonales sustitutivas, ejercicios y dispositivos de fortalecimiento del suelo pélvico. Recordemos que la práctica sexual habitual conserva las condiciones físicas y psicológicas óptimas, para llevarlas a cabo de manera satisfactoria.

Ofrecer a la mujer una información correcta, la capacita para identificar dichos cambios, actuar a tiempo y tomar decisiones. Es asunto de todas las personas encargadas de la educación sanitaria, asumir este ámbito y llevar a cabo intervenciones activas, que permitan a la mujer madura disfrutar plenamente de su vida sexual.

Objetivos

Objetivos específicos

  1. Ampliar la información facilitada a las usuarias con relación al climaterio y sexualidad.
  2. Ofrecer herramientas útiles que mejoren su calidad de vida.
  3. Recuperar la visión global de la sexualidad.

Objetivos generales

  1. Promover programas específicos con relación a la sexualidad y climaterio en atención primaria.
  2. Capacitar al profesional sanitario para ofrecer intervenciones adecuadas a cada etapa de la mujer.

Metodología

Se ha realizado una revisión bibliográfica de diferentes artículos de carácter académico, en bases de datos como PubMed, Scielo, Cuiden, Google académico.

Conclusiones

El climaterio supone una etapa muy vulnerable para la mujer en cuanto a su sexualidad y relación de pareja. Los efectos negativos de los cambios físicos que experimentan, sumado a el ocultismo social y la baja autoestima, suponen un impacto importante en cuanto a la visión integral de sí mismas.

El profesional de la salud debe tomar conciencia, formarse adecuadamente, y promover intervenciones encaminadas a la solución de esta problemática desde el ámbito de sus competencias.

Bibliografía

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  2. Rodríguez Villar V, Bonilla García AM, Moreno M, editores. Sexualidad en el climaterio. Apoyo psicológico de la matrona. Vol. 7(4):633-640. Trances: Revista de transmisión del conocimiento educativo y de la salud; 2015.
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