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Los seguros de salud son una garantía para nuestro cuidado que no podemos dejar de lado. Un buen seguro de salud nos cubre de muchas cosas sin largas colas ni tiempos de espera con una atención personalizada y acceso directo a pruebas diagnósticas. Este tipo de seguros de salud privados se hacen imprescindibles a partir de cierta edad. Por ello, un seguro de salud para mayores de 60 años ofrece la tranquilidad y el acceso rápido a una atención médica eficiente. Pero, ¿qué cubre y qué no cubre un seguro de salud para mayores de 60 años? Te contamos.
¿Qué cubre un seguro de salud para mayores de 60 años?
Un buen seguro de salud a partir de los 60 años cuenta con unas coberturas que los hacen especiales y muy buena opción para contratar. En estos casos las aseguradoras se encargan de evaluar y analizar el riesgo para las personas de esta edad y modifica las condiciones de las pólizas. Analizamos qué tipo de coberturas tienen estos seguros.
Consultas médicas y especialistas
Un seguro a partir de 60 años cubre numerosas consultas médicas y el asegurado tiene acceso a un gran cuadro de especialistas médicos. Áreas como cardiología, traumatología, neumología y un largo etcétera.
Pruebas diagnósticas y hospitalización
Los seguros médicos para personas sénior cuentan con coberturas que incluyen análisis clínicos, ecografías, resonancias y radiografías, entre otras pruebas. Lo bueno que tiene la cobertura de estas pruebas es que sus resultados son mucho más ágiles y eso simplifica los procesos haciendo que las pautas o tratamientos a seguir sean efectivos más rápidamente.
Coberturas adicionales como dental u óptica
Este tipo de seguros cuentan con otro tipo de coberturas médicas como son las coberturas en salud dental, que otros seguros dentales no tienen o la cobertura en salud ocular.

¿Qué no cubre un seguro de salud a partir de los 60?
Las pólizas de seguros de salud para personas mayores de 60 años suelen carecer de coberturas que, con cierta edad, hacen que encarezca el precio del seguro.
Enfermedades preexistentes
Las enfermedades o lesiones que ya existían y perduraban en el tiempo, antes de que el paciente contratase el seguro, no suelen estar cubiertas por el seguro de salud. En estos casos puede existir la excepción de que se haya declarado de forma excepcional, por motivos fundamentados, que sí se puede cubrir.
Tratamientos estéticos o no médicos
Los tratamientos estéticos o no médicos no se consideran una enfermedad o patología que necesite un tratamiento o la realización de pruebas diagnósticas como tal, por ello este tipo de tratamientos no suelen incluirse en este tipo de pólizas.
Pruebas y tratamientos con límites de coste
En casos en los que las pruebas diagnósticas superen un precio que se encuentre dentro de los límites que engloba la póliza, este tipo de pruebas no quedarán cubiertas por el seguro de salud.
¿Qué es el periodo de carencia y cómo afecta a partir de los 60?
Cuando hablamos del período de carencia, en relación con un seguro de salud, hablamos del plazo de tiempo que es obligatorio esperar hasta que las coberturas de la póliza de seguros se puedan utilizar. Los plazos del período de carencia, según el seguro, pueden rondar entre los 3 y 6 meses, desde la contratación.
A partir de los 60 años podemos hablar de dos tipos de carencias, las genéricas o las específicas. Una persona con esa edad está entrando en la recta final de su vida laboral. Si hablamos de carencias genéricas la póliza exigirá haber tenido cotizados un mínimo de 15 años a lo largo de la vida laboral. En cuanto a las carencias específicas, se exige que dentro de los 15 años cotizados, 2 años sean los inmediatamente anteriores a la contratación del seguro.
Y es que tener un seguro de salud para la tercera edad es un seguro de vida que aporta tranquilidad, bienestar y la seguridad de contar con un equipo médico con el que estar bien atendidos.

