Sarna. Peculiaridades en Pediatría

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 8–Agosto 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº8: 179

Autor principal (primer firmante): Ana Cabrejas Lalmolda

Fecha recepción: 25 de julio, 2022

Fecha aceptación: 22 de agosto, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(8) 179

Autoras:

  1. Ana Cabrejas Lalmolda. Médico.
  2. Cristina Gallego Lezaun. Médico.
  3. Almudena Fernández Benedicto. Enfermera.
  4. María de Mar García Andreu. Médico.

Palabras Clave: Escabiosis. Sarna. Prurito.

Resumen

La sarna es una enfermedad parasitaria producida por la infestación de la piel causada por Sarcoptes scabiei variedad hominis, que afecta a todas las edades, clases sociales, razas y países. La transmisión generalmente ocurre tras un contacto cercano y prolongado piel a piel, siendo altamente contagiosa. Existen tres variantes clínicas que incluyen la sarna clásica, la costrosa, la nodular.

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Característicamente se trata de una infestación muy pruriginosa. El diagnóstico es fundamentalmente clínico, y para ello debe existir un alto índice de sospecha que evite retrasos en el diagnóstico y con ello facilite su propagación. La presencia del ácaro, los huevos o gránulos fecales en el examen microscópico de muestras tomadas de lesiones cutáneas confirma el diagnóstico.

El tratamiento de elección continúa siendo la permetrina al 5% en crema. La ivermectina oral puede representar una alternativa válida en determinadas circunstancias.

Introducción

La Sarna es una ectoparasitosis causada por Sarcoptes scabiei variedad hominis, un ácaro parasítico obligado, que vive todo su ciclo de vida en la epidermis humana (donde excava surcos superficiales en la piel). Se transmite por contacto directo, fundamentalmente en el ámbito familiar. El periodo de incubación es de entre 1-3 semanas. Algunos factores predisponentes incluyen: mala higiene, desnutrición, pobreza y hacinamiento, así como dificultad de acceso a la atención sanitaria o inmunodeficiencias. Los niños menores de dos años, así como las personas de edad avanzada tienen mayor riesgo de contraer la infección.

Clínica

La primera manifestación clínica de la sarna es el prurito, que de forma característica es de predominio nocturno e intenso. Puede transcurrir hasta un mes antes de que un paciente recién infectado note el prurito. El cuadro clínico de la sarna es característico, aunque puede variar según el grado de infestación y el estado de inmunidad del hospedador.

La clínica clásica va a incluir: prurito y lesiones en la piel de dos tipos, primarias: pápulas eritematosas, surcos acarinos o túneles y vesículas y nódulos donde se encuentra el parásito; y secundarias a la reacción inflamatoria y las lesiones de rascado, como costras o excoriaciones. Es frecuente que tengan lugar infecciones cutáneas secundarias como impétigo.

Las zonas cutáneas donde con más frecuencia vamos a encontrar las lesiones son los pliegues interdigitales de las manos, las muñecas, axilas, nalgas, pezones y órganos genitales. En los pacientes inmunodeprimidos la infestación puede presentarse de forma generalizada y con una amplia distribución, con gran afectación en forma de descamación, vesículas y costras (formas de sarna noruega o sarna costrosa). En los lactantes va a ser frecuente, a diferencia de los adultos, la afectación del cuero cabelludo y característica también la de palmas y plantas, lo que va a condicionar que particularmente en ellos el tratamiento deba ser aplicado en toda la superficie cutánea.

En la sarna clásica, el modo principal de transmisión va a constituir el contacto prolongado piel con piel, incluido el contacto sexual. La transmisión mediada por fómites es poco frecuente, siendo más importante en la sarna costrosa (antes sarna noruega), donde los ácaros son más numerosos. No obstante, de cara al tratamiento, conviene recordar que los ácaros sobreviven en la ropa, ropa de cama, muebles o juguetes, pudiendo constituir una fuente de infección. Estos ácaros van a sobrevivir fuera del huésped hasta 3-4 días, manteniendo su capacidad infectiva de penetrar en la piel.

Diagnóstico

En la mayoría de los casos, el diagnóstico de la sarna va a ser clínico. Siempre hemos de sospecharlo ante cuadros de prurito que empeora por las noches, con lesiones de distribución característica (simétrica y bilateral), y de presentación familiar, ya que suele estar presente al mismo tiempo en varios miembros de la familia. La presencia de surcos y eminencias acarinas aumenta la certeza diagnóstica. Si es posible además se demostrará la presencia del parásito (de los ácaros, de los huevos o de sus heces) utilizándose para ello distintas técnicas según la disponibilidad del centro: raspado y visión directa al microscopio, dermatoscopia…

Se trata de una enfermedad de declaración obligatoria si se presenta en forma de brotes epidémicos.

Tratamiento

La sospecha clínica es suficiente para iniciar el tratamiento en el paciente y en sus convivientes. En nuestro país actualmente el tratamiento de elección es la Permetrina en crema al 5%. Se puede administrar desde recién nacidos y a mujeres embarazadas. Este debe realizarse en todos los convivientes al mismo tiempo, independientemente de si presentan o no síntomas, ya que esta puede tardar hasta 3-4 semanas en manifestarse, y así tratamos de prevenir el contagio y la reinfestación.

Conviene incidir en la correcta forma de aplicación de la misma (lo ideal es proporcionar a los pacientes el tratamiento también por escrito): en forma de una capa fina que cubra toda la superficie cutánea, desde el cuello hasta palmas y plantas, especialmente en espacios interdigitales y no olvidando aplicar debajo de las uñas. En los niños pequeños (menores de 2 años) debe aplicarse también en la cara y cuero cabelludo. Ha de mantenerse 8-14 horas y repetirse la aplicación a los 7-10 días.

Es importante no olvidar tratar el prurito con antihistamínicos, así como las posibles sobreinfecciones. El prurito puede persistir por varias semanas tras el tratamiento, sin indicar fracaso terapéutico, siendo este debido a reacciones de hipersensibilidad al ácaro.

Los niños que han recibido tratamiento deberán permanecer en aislamiento las siguientes 24 horas tras el inicio del tratamiento, y podrán acudir de nuevo al centro escolar al día siguiente del mismo.

Será preciso realizar limpieza de la ropa interior, prendas de ropa y ropa de cama que hayan estado en contacto con el paciente, en lavadora con programa de agua caliente (> 50º-60º). Como alternativa puede mantenerse la ropa en una bolsa cerrada durante cuatro días, ya que el parásito no vive más de 3 días fuera del huésped.

La Ivermectina oral puede constituir una alternativa en casos de falta de respuesta. No se recomienda en embarazadas y niños con peso inferior a 15 Kg. Su facilidad de uso hace que se recomiende en brotes e instituciones. Podrían usarse insecticidas en zonas comunes que no se pueden lavar (como colchón, sofá…)

Conclusión

La sarna es una parasitosis cutánea que debemos incluir en el diagnóstico diferencial de dermatosis pruriginosas. La existencia de prurito nocturno y varios familiares afectos van a ser muy sugestivos. La sospecha clínica va a ser suficiente para iniciar el tratamiento en el paciente y sus convivientes. El tratamiento de elección es la permetrina en crema al 5% y en menores de 2 años debe aplicarse por toda la superficie cutánea y repetirse de nuevo a los 7-10 días. Al cabo de 24 horas de realizado el tratamiento el contagio es mínimo y podrían regresar a la escuela.

Bibliografía

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