Salud mental: trastornos de la personalidad

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 6–Junio 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº6: 4

Autor principal (primer firmante): Bárbara Hernández Artal

Fecha recepción: 4 de Mayo, 2021

Fecha aceptación: 31 de Mayo, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(6): 4

Autores:

  • Bárbara Hernández Artal (autora principal): Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza.
  • Hernando Antonio Guarin Duque: Enfermero en Hospital Universitario Miguel Servet Zaragoza. Máster en Salud Pública por la Universidad de Zaragoza.
  • Sara Andrés Rueda: Enfermera en Centro de Salud Parque Goya Zaragoza. Máster en iniciación a la investigación en ciencias de la Enfermería por la Universidad de Zaragoza.
  • Beatriz Pablo Navarro: Enfermera en Hospital Materno Infantil Miguel Servet Zaragoza. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza.
  • Eliana Patricia Barrientos Jaramillo: Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. Máster en Salud Pública por la Universidad de Zaragoza.
  • Gema Bermúdez Moreno: Enfermera en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza. Máster Oficial en Gerontología social. Longevidad, salud, calidad por la Universidad de Jaén. Máster en farmacoterapia para Enfermería Universidad de Valencia.

Resumen

La personalidad hace referencia a la manera de ser de cada persona. Se define como el conjunto de rasgos emocionales y conductuales característicos de cada individuo. El desarrollo de dichos rasgos personales, depende de la propia biología y de la relación con todas las circunstancias que nos rodean.

Cuando las peculiaridades psicológicas varían y se desorganizan, es cuando habitualmente se produce una desadaptación de la persona, causando un trastorno de la personalidad.

Las manifestaciones de estos trastornos se reconocen normalmente en la adolescencia, pero también pueden aparecer en la infancia o en la edad adulta. Son desviaciones extremas o significativas de la manera en la que un individuo cualquiera de una cultura determinada percibe, siente y lo más importante, se relaciona con los demás.

Es una de las patologías que más interés ha causado en el área de la psiquiatría, debido a su desconocimiento etiológico, su definición cambiante y su falta de tratamientos específicos. (1)

Palabras clave

Salud mental; Educación en Enfermería; Trastornos de Adaptación; Trastornos Mentales

Etiología (3)

Los trastornos de la personalidad se sintetizan dentro de tres grupos de factores etiológicos: factores del desarrollo, factores ambientales y factores biológicos.

1. Factores del desarrollo

El hecho de que el curso normal del desarrollo psicológico y emocional se vea interrumpido, o el no alcanzar los logros definidos asociados a la individualización, favorecen la aparición de trastornos de la personalidad. El proceso de individualización se entiende como un conjunto de fases a través de las cuales la persona avanza durante los tres primeros años de vida, cada fase lleva asociado un logro. La interrupción de cualquiera de los logros, aumenta el riesgo de que la persona desarrolle un trastorno de la personalidad.

2. Factores ambientales

La relación entre el ambiente y el desarrollo de trastornos de la personalidad no llega a comprenderse del todo, por ello es importante no juzgar o culpar a las personas que rodean al individuo. Actualmente, hay muchos profesionales de la salud mental que están trabajando con las familias de los pacientes para comprender mejor qué es lo que influye en la aparición de estos trastornos.

3. Factores biológicos

Hoy en día hay investigaciones que demuestran que existen vínculos familiares entre algunos de los trastornos de la personalidad y trastornos mentales, lo que plantea que exista la posibilidad de que haya una base genética.

Una alteración en el desarrollo fetal o infantil del encéfalo y el sistema nervioso, podría ser, entre otros factores, la causa biológica de los trastornos.

Características comunes de los trastornos de la personalidad (2)

La clasificación de las características de los trastornos de la personalidad podría dividirse en 3 puntos a desarrollar, entre los que se encuentran: cognición, afecto, y funcionamiento interpersonal.

a) Cognición

Dentro de este concepto se incluyen: percepción, intelecto y puntos de vista.

Por un lado, nos encontramos con un deterioro de las percepciones sobre sí mismo. La persona tiene una imagen distorsionada de sí mismo, tiende a odiarse o a idealizarse.

También aparece un deterioro de los procesos de pensamiento, donde el pensamiento concreto y abstracto es difícil. Hay un deterioro de la concentración y la memoria. La atención se vuelve muy pobre.

En tercer lugar, tenemos el deterioro del examen de la realidad, donde el individuo distorsiona y confunde la realidad interna y la externa, proyectando sus propios sentimientos sobre los demás.

Y, por último, el deterioro de la capacidad de juicio, con el que la capacidad de resolución de problemas está alterada. La persona no comprende las consecuencias de sus conductas y no aprende de las conductas pasadas.

b) Afecto

Dentro de este concepto se incluyen: respuestas emocionales y estado de ánimo.

La persona sufre un deterioro de la barrera a estímulos con una incapacidad para filtrar o regular los estímulos sensoriales nuevos. Se excita con facilidad, responde en exceso al ruido o a la luz, se agita fácilmente y el enfado se intensifica con rapidez.

Los estados de ánimo característicos son: sentimiento disfóricos y depresión; desamparo cuando los allegados están ausentes, vacío, temor, culpa y rabia.

c) Funcionamiento interpersonal

Dentro de este concepto se incluyen las respuestas sociales.

En este caso, el individuo tiene un deterioro de las relaciones, siguiendo unos patrones rígidos e inflexibles de relación con los demás y una dificultad con las relaciones íntimas. Es pobre en cuanto a control de impulsos, sintiendo presiones incontrolables para actuar sobre instintos internos y afronta el dolor interno mediante conductas descontroladas (agresión, ataques y abusos verbales o físicos, manipulación…)

Tipos de trastornos y características que los definen (4)

A la hora de clasificar y definir los trastornos de la personalidad, distinguimos 3 grandes grupos:

1. Trastornos del grupo A: EXTRAÑOS O EXCÉNTRICOS

Dentro de este grupo nos encontramos:

  • Trastorno esquizoide
  • Trastorno esquizotípico
  • Trastorno paranoide

Las personas que sufren alguna de estas patologías, comparten sentimientos de aislamiento social, desapego, suspicacia y alteraciones cognitivas de tipo perceptivo.

El objeto de estudio de este grupo es la hiperactividad del sistema dopaminérgico, y se ha descubierto que los pacientes de este grupo tienen un perfil de trastornos cognitivos y anomalías estructurales en la corteza temporal similares a los que se encuentran en la esquizofrenia, pero sin aparición de psicosis.

2. Trastornos del grupo B: EMOCIONALES Y VOLUBLES

Dentro de este grupo nos encontramos:

  • Trastorno antisocial: las personas que sufren este trastorno destacan por su conducta irresponsable, infantil, desadaptativa y delictiva, y carente de sentimientos de culpa. Tienen una autoestima exagerada, son personas insolidarias y que explotan y maltratan a los demás.
  • Trastorno narcisista: el paciente tiene una autoestima frágil. Busca constantemente elogios y admiración, tiene una actitud egocéntrica y envidiosa. Se enfada mucho cuando los demás no le apoyan
  • Trastorno de límite: los individuos que padecen este trastorno son personas inestables en cuanto a relaciones y afecto. Tienen alterada su identidad tanto de imagen como sexual y un sentimiento crónico de vacío y aburrimiento. Pueden desencadenar conductas suicidas y se autolesionan. Son personas impulsivas, intolerantes y frustradas.
  • Trastorno histriónico: los pacientes diagnosticados de este trastorno buscan llamar la atención constantemente. Viven las emociones exageradamente y siempre quieren ser el centro de atención. Tienen una actitud de seducción y exteriorizan quejas somáticas y de conversión. Estos pacientes manifiestan diversos grados de impulsividad, agresividad y disregulación emocional.

Hay investigaciones que demuestran que existe cierta relación biológica con las patologías por: abuso de sustancias, trastornos de la alimentación y trastornos somatomorfos.

El objeto de estudio de estas patologías es: el sistema serotoninérgico, determinados neurotransmisores tales como la noradrenalina, vasopresina en relación a la impulsividad y agresividad; factor liberador de corticotropina, hormona adrenocorticotropa, cortisol, en relación a la conducta agresiva dependiente del entorno social y el estrés; y acetilcolina en relación al estado de ánimo.

3. Trastornos del grupo C: ANSIOSOS Y TEMEROSOS

Dentro de este grupo nos encontramos:

  • Trastorno por evitación
  • Trastorno dependiente
  • Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad

Basan su relación biológica con diversos trastornos de ansiedad, somatización y del estado de ánimo. Actualmente, este es el grupo que menos investigación neurobiológica tiene, a pesar de todo, se sabe que son debidos a una reducción de la actividad dopaminérgica y aumento de la serotoninérgica.

Tratamiento (5)

Los psicofármacos tienen una amplia utilización y eficacia, pero en los trastornos de personalidad no existen indicaciones reconocidas oficialmente para su uso.

El objetivo de la terapia farmacológica de los trastornos de personalidad es la modificación de los neurotransmisores que median la expresión de los síntomas del estado y las vulnerabilidades del rasgo relacionadas con las dimensiones de la personalidad, es decir, inciden en síntomas concretos, no en el cuadro como tal. Es por eso que a veces estos pacientes deben someterse a la polimedicación.

A partir de esto puede elaborarse un esquema orientativo sobre el tratamiento farmacológico de cada trastorno:

Trastorno paranoide

  • Si paranoia: dosis bajas de antipsicóticos (olanzapina o risperidona)
  • Si rasgos obsesivos, disforia, ansiedad social e irritabilidad: antidepresivos (serotoninérgicos o clorimipramina)

Trastorno esquizoide

  • Si ansiedad o insomnio: benzodiacepinas
  • Si alteraciones anímicas: antidepresivos (serotoninérgicos)
  • Si aislamiento social e hipersensibilidad al rechazo: IMAO; antipsicóticos atípicos

Trastorno esquizotípico

  • Si alteraciones del pensamiento e ideas paranoides: antipsicóticos
  • Si rasgos obsesivo-compulsivo y ansiedad social: antidepresivos serotoninérgicos, clorimipramina, IMAO
  • Si síntomas deficitarios: antipsicóticos atípicos, ISRS

Trastorno antisocial

  • Si déficit de atención/hiperactividad: psicoestimulantes; bupropión
  • Si hipomanía e impulsividad: sales de litio, carbamazepina, ácido valproico, beta-bloqueantes
  • Si irritabilidad y episodios de cólera: antipsicóticos, antidepresivos, serotoninérgicos, benzodiacepinas

Trastorno límite

  • Si cambios en el estado de ánimo, labilidad afectiva, síntomas hipomaníacos e impulsividad: antidepresivos serotoninérgicos (fluoxetina, sertralina, escitalopram), bupropión, IMAO
  • Si paranoia, pensamientos irracionales, leve desorganización del pensamiento: antipsicóticos atípicos a dosis bajas
  • Si cuadros de ansiedad: ansiolíticos a dosis bajas
  • Si desrealización e ilusiones: antipsicóticos a dosis bajas

Trastorno narcisista

  • Si hipomanía: estabilizadores del estado de ánimo
  • Si depresión: antidepresivos serotoninérgicos

Trastorno de personalidad por evitación

  • Si hiperactividad del sistema nervioso autónomo: beta-bloqueantes (propanolol)
  • Si ansiedad sintomática: benzodiacepinas
  • Si componente ansioso-fóbico: ISRS (fluoxetina o citalopram)

Trastorno de personalidad por dependencia

  • Si crisis de angustia o ansiedad: imipramina, ISRS
  • Si alteraciones conductuales o cambios afectivos: carbamacepina

Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad

  • Si síntomas obsesivos: ISRS (fluvoxamina), clorimipramina, risperidona
  • Si ansiedad: benzodiacepnias
  • Si alteraciones cognitivas: carbamacepina. Si ansiedad: benzodiacepnias
  • Si alteraciones cognitivas: carbamacepina

Además de los fármacos asociados, existen terapias psicológicas interactivas y de educación al paciente que también son un tipo de tratamiento utilizado en pacientes con trastornos de la personalidad.

Estas terapias se centran en la reestructuración de la personalidad en función a la edad de los pacientes. El objetivo es ayudarles a completar las etapas y tareas del desarrollo y fijar límites frente a la conducta de inadaptación o conducta impulsiva.

La clave del éxito del tratamiento es evitar el tratamiento dividido, sustituyéndolo por una atención integral y coordinada.

La psicoterapia cognitiva y conductual puede centrarse en situaciones presentes que provocan angustia y en experiencias negativas de la infancia. También se ha empleado en pacientes ancianos con trastornos de la personalidad. El objetivo de este tipo de terapia no es reestructurar el carácter, sino aliviar los síntomas, favorecer la independencia y apoyar un narcisismo sano.      

La psicoterapia de grupo se usa para reforzar la comprensión del paciente de que no es el único y analiza métodos alternativos para responder al estrés.

La psicoterapia de orientación hacia la realidad y el psicoanálisis intensivo también es un método terapéutico ya que ayuda a los pacientes a pensar en ellos mismos de una manera más realista y funcional.

Es importante que la familia se haga partícipe de la terapia ya que esto afecta positivamente en los resultados esperados.

Aunque la mayoría de los pacientes niegan la responsabilidad de sus acciones y tienen tendencia a aislarse, después de estabilizar los síntomas clínicos se les estimula a participar en grupos educativos. Se puede aportar información sobre las consecuencias de los trastornos y la manera de gestionarlos.

También podemos ofrecer la participación en grupos dirigidos a la resolución de problemas para animar al paciente a participar en situaciones de desempeño de un rol, para analizar técnicas de afrontamiento positivas, mejorar las habilidades interpersonales, o discutir la información relacionada con temas laborales.

Diagnósticos de Enfermería para un plan de cuidados de los trastornos de la personalidad (6)

  • Deterioro de la interacción social r/c alteración de los procesos del pensamiento m/p disconfort en las situaciones sociales
  • Afrontamiento defensivo r/c conflicto entre la autopercepción y el sistema de valores m/p dificultad para establecer relaciones
  • Riesgo de automutilación r/c trastornos del carácter
  • Déficit de autoestima crónico r/c percepción de discrepancia entre el yo y las normas culturales m/p conducta no asertiva
  • Riesgo de violencia hacia los demás r/c deterioro cognitivo
  • Ansiedad r/c conflicto inconsciente sobre los valores esenciales m/p disminución de la habilidad para solucionar problemas
  • Alteración en el desempeño del rol r/c enfermedad mental m/p cambio en los patrones habituales de responsabilidad
  • Aislamiento social r/c incapacidad para establecer relaciones personales satisfactorias m/p muestra una conducta no aceptada por el grupo cultural dominante
  • Afrontamiento ineficaz r/c diferencias de género en las estrategias de afrontamiento m/p falta de resolución de los problemas o solución inadecuada de los mismos
  • Trastorno de la identidad personal r/c trastornos psiquiátricos m/p relaciones ineficaces

Conclusión

La mayoría de las personas que están afectadas por este tipo de trastornos, viven como normal su patológica forma de ser. Esto va a dificultar que acudan a los servicios asistenciales, y a consecuencia de ello, es mucho más complicado que estos pacientes sean ingresados en una unidad de psiquiatría hospitalaria, por lo que la atención de Enfermería es muy limitada con ellos.

Como norma general, estos pacientes una vez ingresados, provocan una reacción fuerte, desencadenándose una relación de empatía y cariño frustrada por el rechazo por parte del paciente a cualquier tipo de ayuda. Por ello es importante tener en cuenta los efectos de esta frustración a la hora de desempeñar nuestro papel como enfermeros y de plantear un plan de cuidados orientado a este tipo de pacientes.

Bibliografía

  1. Granada López, J. and Ariño Galve, R. Manual de Enfermería psiquiátrica. Barcelona: Glosa. 2019.
  2. Michael Morrison. Fundamentos de Enfermería en salud mental. Madrid: S.A Elsevier España. 2008.
  3. O’Brien P. Kennedy; W. Ballard K; Olvera Martínez, E. Enfermería psiquiátrica. México: McGraw-Hill Interamericana. 2011.
  4. José Luis Marín; Mª José Fernández Guerrero. Tratamiento farmacológico de los trastornos de la personalidad. Scielo: clínica y salud [Internet]. (Consultado el 14/03/2021). Volumen (18): 259-285. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1130-52742007000300002&script=sci_arttext
  5. Louise Rebraka Shives. Enfermería psiquiátrica y de salud mental: conceptos básicos. Madrid: Mc Graw-Hill Interamericana. 2017.
  6. Bobes García, J. Enfermería psiquiátrica. Madrid: Síntesis. 2011.
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