Incluido en la revista Ocronos. Vol. VIII. N.º 12–Diciembre 2025. Pág. Inicial: Vol. VIII; N.º 12: 829
Autor principal (primer firmante): Penélope García Laviana
Fecha recepción: 23/11/2025
Fecha aceptación: 20/12/2025
Ref.: Ocronos. 2025;8(12): 829
Autora:
Penélope García Laviana. Trabajadora Social
Resumen
La infancia y la adolescencia constituyen etapas críticas para el desarrollo físico, emocional y social. Los servicios de Atención Temprana se han consolidado como un recurso esencial para detectar y abordar precozmente dificultades del desarrollo, trastornos neurológicos, problemas sensoriales o situaciones de riesgo social. Este artículo analiza la relevancia de la Atención Temprana como elemento clave en la promoción de la salud infantil y adolescente, así como los desafíos actuales y las oportunidades de mejora.
Palabras clave:
Atención temprana, infancia, adolescencia, salud infantil, desarrollo.
Introducción
La salud durante la infancia y la adolescencia determina en gran medida la salud adulta. En estas etapas se establecen patrones de bienestar físico, hábitos saludables, habilidades cognitivas, y estrategias de regulación emocional. Por ello, la identificación temprana de dificultades del desarrollo es fundamental para garantizar una trayectoria vital positiva.
La Atención Temprana es el conjunto de intervenciones dirigidas a la población infantil de 0 a 6 años, a sus familias y a su entorno, para dar respuesta lo más pronto posible a necesidades transitorias o permanentes que puedan aparecer en esta etapa. En nuestra comunidad autónoma, contamos con una red consolidada de Centros de Desarrollo Infantil y Atención Temprana, integrados en un modelo de coordinación sanitaria, educativa, y social.
El incremento de diagnósticos del neurodesarrollo, la detección precoz desde los centros de salud, la mayor sensibilización familiar y la mejora en los procesos de cribado han reforzado la importancia de estos servicios. No obstante, persisten desafíos de recursos, tiempos de espera y coordinación.
Discusión
La salud infantil y adolescente
La salud infantil presenta elevada cobertura de vacunación, acceso universal y garantía de controles periódicos en los primeros años de vida. Sin embargo, se observa un aumento de problemas de salud mental en la adolescencia, dificultades del lenguaje y trastornos del neurodesarrollo, como TEA o TDAH, que requieren intervenciones multidisciplinares desde edades tempranas. La Atención Temprana es clave para abordar estas problemáticas antes de que se consoliden.
Rol de la atención temprana
La atención temprana engloba intervenciones fisioterapéuticas, de logopedia, psicológicas, educativas y de apoyo familiar. Su finalidad es acompañar a la niña o al niño en un proceso de desarrollo óptimo, potenciando sus capacidades y reduciendo el impacto de dificultades iniciales.
Los centros de desarrollo infantil y atención temprana, en nuestra comunidad, trabajan bajo un modelo centrado en la familia, con participación activa de padres, educadores y personal sanitario. La coordinación entre servicios sociales, educación y salud es un elemento distintivo de este modelo, aunque aún presenta margen de mejora, especialmente en la transición entre etapa (de 0 a 6 años a educación primaria).
Un punto crítico de la detección precoz
La detección precoz es uno de los principales factores que determinan la eficacia de la atención Temprana. Los equipos de atención primaria y los profesionales educativos desempeñan un papel clave en la identificación de signos de alerta:
- Retrasos del lenguaje.
- Problemas motores.
- Alteraciones sensoriales.
- Dificultades socioemocionales.
- Sospechas de trastornos del neurodesarrollo.
Los protocolos de cribado son sólidos, pero la saturación de pediatría y la variabilidad en la formación específica pueden generar diferencias entre áreas sanitarias.
Familias y entorno: la base de la intervención
La participación familiar es esencial en cualquier proceso de Atención Temprana. La evidencia indica que las intervenciones basadas en rutinas cotidianas y la capacitación de los cuidadores ofrecen mejores resultados que las terapias centradas exclusivamente en sesiones individuales. Se pone atención en la formación a familias, aunque es necesario seguir impulsando grupos de apoyo, orientación psicológica y talleres de competencias parentales.
Adolescencia: la etapa olvidada
Aunque la Atención Temprana se centra generalmente en la franja de 0 a 6 años, es importante considerar que la adolescencia sigue siendo un periodo crítico. Muchas dificultades del desarrollo, especialmente del lenguaje, conducta y salud mental, tienen impacto directo en la adolescencia. En Asturias, se observa un aumento de problemas emocionales, trastornos de ansiedad, dificultades de aprendizaje y necesidades educativas especiales que continúan más allá de la primera infancia.
La coordinación en Atención Temprana, los Equipos de Orientación Educativa y los servicios de salud mental infanto-juvenil es clave para garantizar una extensión natural del desarrollo, no como un periodo aislado. Las intervenciones precoces facilitan la adaptación escolar, mejoran la autoestima, favorecen la socialización y reducen el riesgo de abandono educativo o la aparición de síntomas psicológicos más complejos.
Retos actuales en el Principado de Asturias
A pesar del avance de los servicios, existen necesidades pendientes:
- Listas de espera en algunas áreas sanitarias para acceder a un Centro de Desarrollo Infantil de atención Temprana.
- Desigualdad territorial, con zonas rurales que requieren mayor cobertura.
- Carga laboral elevada en pediatría y orientación educativa.
- Necesidad de mayor formación específica
- Refuerzo de la coordinación intersectorial, especialmente en casos de vulnerabilidad social.
La estrategia asturiana destaca por su enfoque comunitario, pero su sostenibilidad depende de invertir en recursos humanos, mejorar la continuidad asistencial y garantizar intervenciones basadas en evidencia.
Oportunidades de mejora
Entre las oportunidades más relevantes destacan:
- Ampliación de los programas de cribado temprano.
- Promoción de modelos de intervención centrados en la familia.
- Incremento de la colaboración ente sanidad, educación y SS. SS
- Creación de equipos itinerantes para áreas rurales.
- Implementación de programas específicos para adolescentes con dificultades persistentes del desarrollo.
Conclusiones
La Atención Temprana es un pilar fundamental para garantizar el bienestar y el desarrollo saludable de niñas, niños y adolescentes. Se ha consolidado como un recurso clave para detectar e intervenir ante dificultades del desarrollo, problemas motores, sensoriales o emocionales. Una actuación integral, preventiva y basada en la evidencia permitirá seguir fortaleciendo la salud infantil y adolescente.
Bibliografía
- Asociación Española de Atención Temprana (2022).
- Gobierno del P.A (2023) Red de Centros de Desarrollo Infantil y Atención Temprana del.
- P.A. consejería de Derechos Infantil y Atención Temprana del P.A. Consejería de Derechos Sociales y Bienestar.
- Ministerio de Sanidad (2022). Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud 2022-2026.
- Unicef (2023). Situación de la Infancia.



