Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1284
Autor principal (primer firmante): Isabel Pardo Jiménez
Fecha recepción: 02/08/2026
Fecha aceptación: 29/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1284
Autores:
Isabel Pardo Jiménez
María Inés Leal Lidón
Andrea Force Revuelto
Elisa Isabel Pérez Monterde
Francisca Latorre Moya
Estefany Sofía Chourio Bohorquez
Técnico en cuidados auxiliares de Enfermería
Palabras clave: salud digital, personas mayores, telemedicina, envejecimiento, alfabetización digital.
Resumen
La salud digital está transformando la forma en que se prestan los servicios sanitarios, facilitando un acceso más rápido a la atención médica y favoreciendo el seguimiento continuo de los pacientes. En las personas mayores, estas herramientas representan una oportunidad para mejorar el control de enfermedades crónicas, fomentar la autonomía y reducir desplazamientos innecesarios. Sin embargo, su implantación también plantea desafíos relacionados con la alfabetización digital, la accesibilidad, la protección de datos y la equidad en el acceso a la tecnología. La adaptación de las soluciones digitales a las necesidades de este grupo de población es esencial para garantizar una atención sanitaria inclusiva y de calidad. Este artículo analiza las principales aplicaciones de la salud digital en las personas mayores, sus beneficios, limitaciones y perspectivas de futuro.
Introducción
El envejecimiento de la población constituye uno de los principales retos para los sistemas sanitarios. El aumento de la esperanza de vida ha ido acompañado de una mayor prevalencia de enfermedades crónicas, pluripatología y dependencia funcional, lo que incrementa la necesidad de una atención sanitaria continuada.
En este contexto, la salud digital surge como una herramienta capaz de mejorar la coordinación asistencial y facilitar el seguimiento de los pacientes mediante el uso de tecnologías de la información y la comunicación. La incorporación de consultas virtuales, aplicaciones móviles, dispositivos de monitorización y plataformas de comunicación permite acercar los servicios sanitarios al domicilio del paciente.
No obstante, para que estas tecnologías sean realmente útiles en las personas mayores es necesario que sean accesibles, fáciles de utilizar y adaptadas a sus capacidades y necesidades.
¿Qué se entiende por salud digital?
La salud digital engloba el conjunto de tecnologías que apoyan la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de los problemas de salud.
Incluye herramientas como la historia clínica electrónica, la receta electrónica, la teleconsulta, la telemonitorización, las aplicaciones móviles de salud, los dispositivos portátiles de control fisiológico y los sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas.
Su objetivo es mejorar la calidad asistencial, facilitar la continuidad de los cuidados y favorecer una atención más personalizada.
Beneficios para las personas mayores
Las tecnologías digitales aportan numerosas ventajas en la atención sanitaria de las personas mayores.
Entre los principales beneficios destacan:
- acceso más sencillo a profesionales sanitarios sin necesidad de desplazamientos frecuentes;
- seguimiento continuo de enfermedades crónicas;
- detección precoz de cambios en el estado de salud;
- mayor participación del paciente en el autocuidado;
- mejora de la coordinación entre los diferentes niveles asistenciales.
Estas ventajas resultan especialmente relevantes para personas con movilidad reducida o que residen en zonas rurales.
Telemedicina y seguimiento domiciliario
La telemedicina ha experimentado un importante crecimiento durante los últimos años.
Las consultas mediante videollamada o teléfono permiten realizar revisiones periódicas, resolver dudas, valorar síntomas y ajustar tratamientos sin que el paciente tenga que acudir al centro sanitario.
Además, los dispositivos de monitorización domiciliaria permiten controlar parámetros como la presión arterial, la glucemia, la frecuencia cardíaca o la saturación de oxígeno, enviando la información directamente a los profesionales sanitarios cuando está indicado.
Promoción del autocuidado
Las aplicaciones de salud y los dispositivos inteligentes ayudan a las personas mayores a participar de forma más activa en el control de su salud.
Estas herramientas pueden recordar la toma de medicación, registrar constantes vitales, promover hábitos saludables o facilitar programas de ejercicio físico adaptados.
El acceso a información sanitaria fiable también favorece una mejor comprensión de las enfermedades y una mayor implicación en las decisiones relacionadas con el tratamiento.
Barreras para la implantación
A pesar de sus ventajas, la salud digital todavía presenta algunos desafíos.
La brecha digital continúa afectando a una parte de la población mayor, especialmente a quienes tienen escasa experiencia con las nuevas tecnologías o presentan limitaciones visuales, auditivas o cognitivas.
Asimismo, factores como la falta de acceso a internet, la complejidad de algunas aplicaciones y el temor al uso de dispositivos electrónicos pueden dificultar su utilización.
Por ello, resulta fundamental diseñar herramientas sencillas, accesibles e intuitivas.
Protección de datos y seguridad
El uso de tecnologías digitales implica el tratamiento de información sanitaria especialmente sensible.
Es imprescindible garantizar la confidencialidad de los datos personales mediante sistemas seguros de almacenamiento, transmisión y acceso a la información clínica.
Los profesionales sanitarios y las instituciones deben cumplir la normativa vigente sobre protección de datos y promover un uso responsable de las herramientas digitales.
Perspectivas de futuro
La incorporación de inteligencia artificial, sensores inteligentes, dispositivos portátiles y sistemas de monitorización remota permitirá ofrecer una atención aún más personalizada.
Además, el desarrollo de plataformas integradas favorecerá la coordinación entre atención primaria, atención hospitalaria y servicios sociales, mejorando la continuidad asistencial.
La formación digital de las personas mayores y de los profesionales sanitarios será un elemento clave para aprovechar plenamente el potencial de estas innovaciones.
Conclusiones
La salud digital representa una oportunidad para mejorar la atención sanitaria de las personas mayores mediante un seguimiento más cercano, una mayor accesibilidad a los servicios y una participación activa en el autocuidado. Herramientas como la telemedicina, la monitorización domiciliaria y la historia clínica electrónica contribuyen a optimizar el control de enfermedades crónicas y favorecen una atención más eficiente y centrada en la persona.
No obstante, para garantizar que estos beneficios lleguen a toda la población es necesario reducir la brecha digital, mejorar la accesibilidad tecnológica y reforzar la protección de los datos personales. El desarrollo de soluciones sencillas, seguras y adaptadas a las necesidades de las personas mayores será determinante para consolidar la salud digital como un componente esencial de los sistemas sanitarios del futuro.
Bibliografía
- Organización Mundial de la Salud. Global Strategy on Digital Health 2020–2025. Ginebra: OMS; 2021.
- Ministerio de Sanidad. Estrategia de Salud Digital del Sistema Nacional de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad; última actualización.
- Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Recomendaciones para la atención sanitaria de las personas mayores mediante herramientas digitales. Madrid: SEGG.
- European Commission. eHealth, digital health and care. Comisión Europea; actualización vigente.



