Rosácea: descubriendo los enigmas de una enfermedad crónica de la piel

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. N.º 7–Julio 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; N.º 7: 395

Autor principal (primer firmante): Liliana Posada Ospina

Fecha recepción: 10/06/2024

Fecha aceptación: 07/07/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(7): 395

Autores:

  1. Liliana Posada Ospina
  2. Arlen Auxiliadora Mendoza Méndez
  3. María Silvia Buele Zhapan
  4. Norma Lucinda Contreras Picón
  5. Reneé Evangelina Centurión Lima
  6. Evelyn Lainez Molino

Categoría: TÉCNICO EN CUIDADOS AUXILIARES DE ENFERMERÍA

Palabras clave: ROSÁCEA/PIEL/ENROJECIMIENTO

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Introducción

La rosácea es una enfermedad crónica de la piel que se caracteriza por enrojecimiento, inflamación y otros síntomas en las mejillas, la frente, la nariz y el mentón. Aunque no existe una cura definitiva, la rosácea puede controlarse eficazmente con tratamiento médico y cambios en el estilo de vida.

Es una condición inflamatoria de la piel que afecta con mayor frecuencia a adultos entre los 30 y los 50 años, especialmente a mujeres.

Síntomas

Se caracteriza por una serie de síntomas que pueden incluir:

  • Enrojecimiento facial: El enrojecimiento puede ser temporal o permanente, y puede extenderse a otras áreas como las orejas, el cuello y el pecho.
  • Vasos sanguíneos visibles: Los vasos sanguíneos pequeños, llamados capilares, se vuelven más visibles en la superficie de la piel, dando un aspecto de «cara rosada».
  • Granitos y pústulas: Algunas personas con rosácea desarrollan pequeñas protuberancias o granos en las áreas afectadas.
  • Ojos irritados: La rosácea puede afectar también los ojos, causando enrojecimiento, ardor, picazón y sequedad.

Causas

Las causas exactas de la rosácea no se conocen del todo, pero se cree que una combinación de factores genéticos y ambientales desencadena la enfermedad. Algunos factores que pueden desencadenar o empeorar los síntomas de la rosácea incluyen:

  • Luz solar: La exposición al sol puede ser un factor importante para muchos pacientes con rosácea.
  • Estrés: El estrés emocional puede empeorar los síntomas de la rosácea.
  • Alimentos y bebidas: Ciertos alimentos y bebidas, como el alcohol, las comidas picantes o calientes, pueden desencadenar enrojecimiento facial.
  • Temperaturas extremas: Tanto el frío como el calor extremo pueden provocar enrojecimiento y otros síntomas de rosácea.
  • Medicamentos: Algunos medicamentos, como los corticosteroides tópicos, pueden empeorar la rosácea.

Tipos

Existen varios tipos de rosácea, cada uno con sus características distintivas:

  • Rosácea eritematotelangiectásica: Es el tipo más común y se caracteriza por enrojecimiento facial persistente, vasos sanguíneos visibles y enrojecimiento temporal en respuesta a factores desencadenantes.
  • Rosácea papulopustulosa: Se caracteriza por la aparición de granos y pústulas en las áreas afectadas.
  • Rosácea ocular: Afecta los ojos y causa síntomas como enrojecimiento, ardor, picazón y sequedad.
  • Rosácea fimatosa: Es una forma menos común que se presenta con engrosamiento de la piel, especialmente en la nariz.

Diagnóstico

El diagnóstico de la rosácea se basa en la evaluación de los síntomas y la historia clínica del paciente. No existe una prueba específica para diagnosticar la rosácea, pero el dermatólogo puede realizar exámenes para descartar otras afecciones.

Examen físico

Durante el examen físico, tu médico observará tu piel en busca de signos de rosácea, como:

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  • Eritema: Enrojecimiento facial que puede ser temporal o permanente.
  • Telangiectasias: Pequeños vasos sanguíneos dilatados que se vuelven visibles en la superficie de la piel.
  • Pápulas y pústulas: Pequeñas protuberancias rojas o blancas en la piel.
  • Ojos irritados: Algunos tipos de rosácea pueden afectar los ojos, causando sequedad, enrojecimiento e irritación.

Pruebas

En algunos casos, tu médico puede ordenar pruebas para descartar otras afecciones cutáneas que pueden causar síntomas similares a la rosácea. Estas pruebas pueden incluir:

  • Biopsia de piel: Una pequeña muestra de piel se extrae y se examina bajo un microscopio.
  • Pruebas de laboratorio: Estas pruebas pueden buscar signos de otras afecciones, como lupus o enfermedad de Crohn.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial de la rosácea incluye:

  • Acné vulgar: Una afección cutánea común que causa granos y espinillas.
  • Lupus eritematoso sistémico: Una enfermedad autoinmune que puede causar una variedad de síntomas, incluyendo erupciones cutáneas, dolor en las articulaciones y fatiga.
  • Sarcoidosis: Una enfermedad que causa inflamación en los ganglios linfáticos, los pulmones y otros órganos.
  • Fotodermatitis: Una reacción alérgica a la luz solar.
  • Exantemas farmacológicos: Erupciones cutáneas que pueden ser causadas por ciertos medicamentos.
  • Granulomas cutáneos: Pequeñas protuberancias en la piel causadas por la inflamación.
  • Dermatitis peribucal: Una erupción cutánea que se desarrolla alrededor de la boca.

Tratamiento

El tratamiento de la rosácea depende del tipo y la gravedad de los síntomas. En general, el tratamiento se enfoca en:

  • Evitar los factores desencadenantes: Identificar y evitar los factores que empeoran los síntomas es fundamental para controlar la rosácea.
  • Tratamiento tópico: Se aplican cremas o geles en las áreas afectadas para reducir la inflamación, el enrojecimiento y otros síntomas.
  • Tratamiento oral: En casos más severos, se pueden recetar medicamentos orales como antibióticos o antiinflamatorios.
  • Tratamiento con láser o luz pulsada intensa: En casos específicos, se pueden utilizar procedimientos como el láser o la luz pulsada intensa para reducir el enrojecimiento y la visibilidad de los vasos sanguíneos.

Recomendaciones para vivir con rosácea

Entre las recomendaciones para vivir con esta afección se incluyen:

  • Protegerse del sol: Usar protector solar de amplio espectro con FPS 30 o superior todos los días, incluso en días nublados.
  • Seguir una dieta sana: Consumir una dieta equilibrada y rica en frutas, verduras y cereales integrales.
  • Manejar el estrés: Practicar técnicas de relajación como yoga, meditación o respiración profunda.
  • Evitar los desencadenantes: Identificar y evitar los factores que empeoran los síntomas de la rosácea.
  • Cuidar la piel: Utilizar productos de cuidado.

Conclusión

Si bien la rosácea es una enfermedad crónica, hay muchas cosas que las personas con esta afección pueden hacer para controlar sus síntomas y mejorar su calidad de vida:

Bibliografía

  1. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-c onditions/rosacea/symptoms-causes/syc- 20353815
  2. https://medlineplus.gov/spanish /rosacea.html
  3. https://www.cun.es/enfer medades-tratamientos/enfermedades/rosacea