Revisiones pediátricas en Atención Primaria

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 11–Noviembre 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº11: 266

Autor principal (primer firmante): Natalia Pérez Fernández

Fecha recepción: 3 de Noviembre, 2021

Fecha aceptación: 27 de Noviembre, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(11) 266

Autora:

  • Natalia Pérez Fernández, Enfermera

Introducción

La Enfermería pediátrica en atención primaria realiza un abordaje integral en el niño/a pediátrico sano/a desde los primeros días de vida hasta los 14 años.

La asociación española de pediatría establece unos controles de salud incluidos en programa del niño sano de forma común para las diferentes comunidades autonómicas.

El primer control sería en las primeras 2 semanas de vida y los siguientes a realizar serían al mes de vida, a los 2 meses, a los 4, a los 6 meses, entorno al primer año de vida, a los 15 meses, a los 18 meses, entorno a los 3 años, a los 4, a los 6 años, a los 8 años, alrededor de los 12 años y por último a los 14 años.

Objetivo

Describir los controles de salud realizados en la consulta de Enfermería pediátrica de atención primaria.

Método

Para la realización del presente artículo se ha llevado a cabo una exhaustiva revisión bibliográfica en las principales bases de datos: PubMed, Medline, Scielo. Utilizando palabras clave como “revisión pediátrica”, “controles de salud”.

Resultados

En la consulta de Enfermería pediátrica, independientemente de la edad, se sigue la secuencia de entrevista clínica, valoración de los signos de alerta, medidas antropométricas (peso, talla y perímetro craneal), exploración física siguiendo un orden céfalo-caudal y educación para la salud, incluyendo la administración de vacunas según el calendario vacunal infantil implantado en la comunidad autónoma.

En toda consulta, es importante dejar espacio para resolver cualquier duda que pudiese surgir.

  • 2 semanas de vida:

Es el primer control de salud que se realiza. En muchas ocasiones, es el primer contacto que tiene la familia con el centro de salud y por tanto, con la enfermera/o pediátrica.

Dado que es la primera visita que se realiza al centro es importante realizar una anamnesis adecuada, preguntando acerca de los de los hábitos maternos durante la gestación, lugar y tipo de parto, así como la edad gestacional y la fecha de nacimiento. Además, será necesario conocer los antecedentes familiares y si ha habido anteriores gestaciones. En la historia clínica también miraremos el peso, la talla y el perímetro craneal que presentó el recién nacido al nacimiento y al alta hospitalaria.

Es importante preguntar sobre el tipo de alimentación, ya sea lactancia materna, artificial o mixta.

Asimismo, comprobaremos que tenga realizadas las pruebas metabólicas y el cribado auditivo, así como el resultado.

Y, por último, preguntaremos acerca de cuándo se produjo la caída del cordón umbilical y si los cuidadores presentaron alguna dificultad respecto al cuidado.

Se medirá el peso, la talla y el perímetro craneal. Respecto al peso, existe una pérdida fisiológica de peso del recién nacido en la que puede llegar a perder entre un 5 y 10% de su peso corporal al nacer en la primera semana de vida. Debe recuperarse el peso perdido a partir del 7º – 10º día.

En este momento, lo normal es que el peso aumente paulatinamente entorno a unos 25 gramos al día.

Para medir la talla usaremos el infantómetro. El valor medio se encuentra en 50 cm.

El perímetro craneal lo mediremos con la cinta métrica cuyo valor medio se encuentra en 35 cm. Este perímetro puede llegar a disminuir de manera fisiológica hasta 1 cm en los primeros días, sobre todo si existía edema al nacimiento.

En la exploración física a esta edad prestaremos especial atención a las fontanelas, al reflejo rojo en la exploración ocular, a la aparición de perlas de Epstein o nódulos de Bohn a nivel bucal.

Además, se deben realizar las maniobras de Barlow y Ortolani que permiten identificar una cadera luxable o una cadera luxada, respectivamente.

Respecto a la exploración de la piel es fisiológico que el recién nacido presente eritema tóxico en cualquier parte del cuerpo, así como cutis marmorata, lanugo o mancha de Baltz.

  • 1 mes de vida:

Se seguirá la misma secuencia que en el control anterior: realizar la entrevista de Enfermería, prestar atención a los signos de alerta, realizar la exploración física y educación para la salud.

En la entrevista de Enfermería a esta edad cabe destacar preguntar acerca del consumo de vitamina D, el tipo de alimentación, el hábito intestinal y el patrón de sueño.

Además, completaremos el test de Denver, el cual valora el desarrollo psicomotor de 0 a 6 años evaluando 4 áreas: motor gruesa, motor fina, lenguaje y social.

Los signos de alerta al mes de vida a tener en cuenta son la irritabilidad persistente, los trastornos de la succión, no fijar la mirada momentáneamente y no reaccionar con los ruidos.

A esta edad, daremos consejos acerca de la prevención del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) y de la seguridad en el automóvil.

  • 2 y 4 meses de vida:

Serán similares a controles anteriores, fijándonos en los signos de alerta a los 2 meses como la ausencia de sonrisa social y a los 4 meses como no orientarse hacia la voz.

  • 6 meses de vida:

En la entrevista preguntaremos acerca del consumo de la vitamina D, el tipo de alimentación (lactancia materna, artificial o mixta), el hábito intestinal y el patrón de sueño.

Los signos de alerta a tener en cuenta son no presentar balbuceo y no rotar sobre sí mismo.

En la exploración física prestaremos especial atención al inicio de la primera dentición. Además, en la exploración ocular realizaremos el test de Hirschberg, que consiste en observar un reflejo de luz centrado en ambas pupilas de manera simétrica valorando la ausencia de estrabismo ya que a partir de esta edad dejaría de ser fisiológico.

En la educación para la salud informaremos sobre el inicio de la alimentación complementaria y la introducción de los alimentos según la edad del bebé.

  • Desde los 9 hasta los 18 meses de vida:

Los controles serán similares a los anteriores.

Es a partir de esta edad cuando podemos utilizar la escala M-CHAT en aquellos pacientes pediátricos con alto riesgo de trastorno del espectro autista (TEA). Consiste en un cribado mediante un cuestionario que realizan los padres donde existen preguntas críticas las cuales no deben ser negativas, en caso de presentar 3 o más es necesario evaluar de una forma más profunda por un especialista.

En la educación para la salud incidiremos sobre la salud bucodental dado que, según la Asociación Española de Pediatría, es a esta edad en la que se debe comenzar con el cepillado dental.

  • 2 y 4 años:

En la entrevista de ambos controles preguntaremos acerca del control de esfínteres.

A los 4 años podemos realizar la exploración de la agudeza visual mediante los optotipos adecuados, así como la realización del test TNO, el cual se utiliza para detectar los posibles defectos de la visión binocular.

  • 6 y 8 años:

En estas edades incidiremos en la adaptación escolar y en la conducta social tanto en casa como en el colegio.

En la exploración física valoraremos el desarrollo puberal mediante la escala Tanner, la cual describe los cambios físicos que se observan en genitales, pecho y vello púbico a lo largo de la pubertad.

  • 12 y 14 años:

La entrevista irá enfocada en conocer el tipo de alimentación que ha de ser equilibrada y variada, el hábito intestinal y el patrón de sueño. Además, será relevante indagar acerca de la adaptación escolar para detectar cualquier episodio de bullying.

En la exploración física realizaremos el test de Adams, el cual valora la columna vertebral indicando al paciente que se incline hacia delante con los pies juntos, las rodillas estiradas y los brazos extendidos. Un test de Adams positivo significa que presenta algún tipo de deformidad lumbar y una posible escoliosis.

En la educación para la salud es esencial dar información sobre la prevención de hábitos tóxicos y educación sexual.

Conclusiones

La figura de la enfermera pediátrica es fundamental en atención primaria proporcionando cuidados integrales desde el recién nacido hasta el adolescente.

Además, existe diversidad material de apoyo que podremos proporcionar al paciente y a la familia acompañándolos en las diferentes etapas. Dicha información siempre es mejor darla por escrito, dando la posibilidad de acudir a nosotros ante cualquier duda que pudiese surgir.

La atención primaria es la pieza clave en la prevención y promoción de la salud, como profesionales de Enfermería pediátrica tenemos la oportunidad de ayudar a aumentar la calidad de vida de todos los pacientes pediátricos sanos que acuden a la consulta.

Bibliografía

  1. https://www.guiainfantil.com/ articulos/bebes/desarrollo/las-revisiones- pediatricas-del-nino/
  2. https://www.aepap.org/biblioteca/ programa-de-salud-infantil
  3. https://msprasd.org/archivos _subidos/81Nino%20Sano.pdf
  4. https://medlineplus.gov/spanish/ ency/article/001928.htm
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