Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 3–Marzo 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 3: 647
Autor principal (primer firmante): Aline Asensio Lamata
Fecha recepción: 02/03/2026
Fecha aceptación: 29/03/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(3): 647
Autores:
- Aline Asensio Lamata (TCAE y Técnico de laboratorio),
- Gabriel Puyuelo Giménez (enfermero),
- Montserrat Navarro Aribau (enfermera),
- Belén Mateo Pérez (celadora),
- Rocío Ramírez Gabás (enfermera),
- María Ángeles Aparicio Barón (enfermera)
Resumen
El líquido sinovial se encarga de lubricar la articulación de la rodilla. El quiste de Baker es una acumulación de este líquido que produce un aumento de presión o hinchazón que acaba provocando una zona abultada en la parte posterior de la rodilla. Este bulto produce un dolor intenso y punzante, además de condicionar la flexión y movilidad de la articulación afectada. Se produce debido a diferentes causas o patologías. En ocasiones, suele curarse solo, pero también puede producir ciertas complicaciones.
Palabras clave:
Quiste de Baker, causas, sintomatología, complicaciones, traumatología.
Objetivo
- Identificar en la bibliografía analizada, las causas, síntomas y complicaciones derivadas del quiste de Baker.
Introducción
El quiste de Baker es una acumulación o exceso de líquido articular o sinovial, que produce una hinchazón o bulto en la parte posterior de la rodilla. Esta acumulación de líquido puede producir hinchazón, molestias o dolor y rigidez o problemas de flexión que provocan dificultades en el movimiento normal de la rodilla.
Esta enfermedad se considera secundaria de otras patologías primarias, es decir, aparece como resultado de enfermedades como lesiones previas o ruptura del cartílago de la rodilla, artritis reumatoide, osteoartritis, gota…
El diagnóstico de la patología ayuda también a diferenciarlo de otros problemas graves como pueden ser presencia de coágulos o infecciones. Se puede realizar una confirmación mediante un examen físico, ecografía o resonancia magnética.
Como tratamiento de esta patología, pueden emplearse como tratamientos menos invasivos: aplicar hielo local en la zona afectada, mantener reposo y elevar la extremidad y tomar antiinflamatorios para reducir la hinchazón. Como tratamientos más invasivos ya se pueden realizar inyecciones de corticoides o aspirar líquido sinovial. Como último recurso y más invasivo, se puede recurrir a la cirugía.
Puede generar ciertas complicaciones, pero suele tener un buen pronóstico y en algunos casos no precisar ni tratamiento ya que desaparece por sí solo.
Metodología
Se realizó una revisión sistemática de todas las publicaciones existentes en la bibliografía actual acerca del quiste de Baker. Se utilizaron las palabras clave citadas anteriormente en las distintas bases de datos digitales (PubMed, Google académico, Scielo…) para realizar la búsqueda de la información necesaria. La búsqueda se acoto a la relación entre el quiste de Baker; las causas, la sintomatología y las complicaciones que derivan de esta patología. Para la recogida de información se utilizaron publicaciones en diferentes idiomas.
Resultados
Las causas de esta patología son:
- Lesiones en el cartílago de la rodilla
- Trastornos que causan inflamación en la rodilla
- Artritis reumatoide
- Ruptura del cartílago de la rodilla
- Gota
La sintomatología asociada a esta enfermedad es principalmente:
- Dolor intenso de la zona de la rodilla o pantorrilla
- Hinchazón en la parte posterior de la rodilla
- Hinchazón que puede extenderse a toda la pierna
- Presencia de hematoma en parte posterior de la rodilla o pantorrilla
- Rigidez en la zona de la rodilla
- Problemas de flexión y movilidad en la extremidad afectada
- Sensación de presencia de globo de agua en la zona afectada
En muchos de los casos, el quiste de Baker desaparece sin tratamiento. No obstante, sino desaparece, como posibles complicaciones pueden aparecer:
- Hinchazón en rodilla que se extiende a la pantorrilla.
- Dolor intenso y punzante en la zona de la rodilla
- Enrojecimiento de la pantorrilla
- Acumulación de líquido por la pantorrilla
Conclusiones
En la mayoría de los casos el quiste de Baker no precisa tratamiento específico, aunque puede producir dolor y molestias prolongadas de forma intermitente dependiendo de la hinchazón provocada. Es importante también acudir a su médico de referencia en el inicio del proceso para descartar posibles coágulos o infecciones.
Por otro lado, esta patología dispone de tratamiento, desde menos invasivo como aplicar reposo y reducir actividad en la zona afectada, aplicar hielo local, o tomar antiinflamatorios. Si el problema no se resuelve se pueden realizar técnicas como aspirar líquido, inyectar corticoides o incluso utilizar la cirugía como último recurso.
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