De la retinopatía diabética a las ptisis bulbi. El camino hacia la atrofia ocular

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1031

Autor principal (primer firmante): Sara Izquierdo Valiente

Fecha recepción: 28/07/2026

Fecha aceptación: 24/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1031

Autores:

  • Sara Izquierdo Valiente (ÓPTICO OPTOMETRISTA)
  • Miguel Angel Lainez Narvaez (CELADOR)
  • Paula Andrea Osorio Real (GRADO DE ENFERMERÍA)
  • Patricia Jimenez Torres (DIPLOMADA EN ENFERMERÍA)
  • José Francisco Castillo Rojas (TCAE)
  • Paula Vera Puertolas (GRADO DE ENFERMERÍA)

Categoría: GRADUADA EN ÓPTICA Y OPTOMETRÍA

PALABRA CLAVE:

RETINOPATÍA / DIABÉTICA / PTISIS BULBI / DIABETES / NEOVASCULAR / MICROANEURISMAS / OJO / GLOBO OCULAR / HIPERGLUCEMIA

Introducción

La retinopatía diabética es una de las complicaciones vasculares más temidas de la diabetes. Sin embargo, lo que muchos pacientes (e incluso algunos profesionales de la salud) desconocen es el escenario clínico terminal al que puede conducir si no se trata a: la ptisis bulbi (phthisis bulbi), es decir, la atrofia, encogimiento y pérdida total de la función del globo ocular.

A continuación, se analiza cómo una enfermedad metabólica común puede desencadenar el colapso estructural de uno de los órganos más delicados del cuerpo humano.

La retinopatía diabética: el origen del daño

La hiperglucemia (niveles altos de azúcar en sangre) sostenida daña crónicamente los pequeños vasos sanguíneos de la retina. Este proceso se divide principalmente en dos grandes etapas:

  • Retinopatía diabética no proliferativa (RDNP): Los vasos se debilitan, forman microaneurismas (pequeños bultos) y filtran líquido o sangre, provocando edema macular (inflamación en la zona de máxima visión).
  • Retinopatía diabética proliferativa (RDP): Al cerrarse los vasos sanos, la retina sufre de isquemia (falta de oxígeno). En un intento desesperado por sobrevivir, el tejido segrega factores de crecimiento (como el VEGF) para crear nuevos vasos sanguíneos (neovascularización). Sin embargo, estos nuevos vasos son frágiles, anómalos y crecen donde no deben.

El puente hacia la destrucción: glaucoma neovascular y desprendimiento

Cuando la retinopatía proliferativa avanza sin control, los vasos sanguíneos anómalos invaden la parte frontal del ojo, específicamente el iris y el ángulo de drenaje (la zona por donde sale el líquido interno del ojo o humor acuoso).

Esto obstruye por completo el flujo del líquido, disparando la presión intraocular a niveles críticos. Este fenómeno se conoce como Glaucoma Neovascular. Además, el tejido cicatrizal que acompaña a estos vasos puede traccionar la retina, provocando un desprendimiento de retina traccional.

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Ptisis bulbi

La ptisis bulbi no es una enfermedad en sí misma, sino el estado final irreversible de un ojo que ha sufrido un trauma severo, una inflamación crónica o, como en este caso, una enfermedad vascular devastadora.

Cuando el cuerpo ciliar (la estructura encargada de producir el humor acuoso para mantener la presión y la forma del ojo) se daña por completo debido a la falta de oxígeno o a cirugías repetidas, deja de funcionar.

Consecuencias de la Ptisis Bulbi:

  • Hipotonía ocular extrema: La presión del ojo cae prácticamente a cero.
  • Atrofia y desorganización: Al no haber presión interna, el ojo pierde su forma esférica, se arruga, se vuelve gradualmente más pequeño y se deforma.
  • Calcificación: Los tejidos internos comienzan a deteriorarse e incluso pueden llegar a acumular calcio o tejido óseo (metaplasia ósea).
  • Ceguera absoluta y dolor: El ojo pierde toda percepción de luz. En ocasiones, estos ojos se vuelven crónicamente dolorosos.

Resumen del proceso clínico

El avance desde el diagnóstico inicial hasta la pérdida del órgano sigue una cadena de eventos muy clara:

Ver tabla al final del artículo.

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La Clave es la Prevención: La ptisis bulbi es el resultado de años de evolución de una diabetes descontrolada o una retinopatía no tratada. Hoy en día, gracias a los tratamientos con inyecciones intravítreas (anti-VEGF), la fotocoagulación con láser y las vitrectomías modernas, llegar a este extremo es completamente evitable si el paciente acude a revisiones oftalmológicas anuales.

Conclusión

La evolución desde una retinopatía diabética no controlada hasta la ptisis bulbi representa el peor escenario posible en la salud ocular: el colapso estructural y funcional definitivo del ojo. Este trágico desenlace nos recuerda que la diabetes no solo afecta los niveles de azúcar en sangre, sino que tiene el potencial de destruir la microarquitectura de los órganos más complejos.

Sin embargo, la lección más importante que nos deja este proceso es que es casi un 100% prevenible. La ptisis bulbi no ocurre de la noche a la mañana; es el resultado de un largo camino de años de isquemia, neovascularización y glaucoma no tratados.

Bibliografía

  1. https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/125665/ tesis.pdf?seque.
  2. https://www.cdc.gov/diabetes/es/diabetes-complicat ions/la-diabetes-y-la-perdida-de-la-vision.html.
  3. https://dialnet.unirioja.es/servlet/artículo?codig o=4248423.

Anexos: PDF