¿Existe una relación entre alopecia y mayor riesgo de coronavirus?

Un estudio científico vincula a los pacientes con alopecia con un mayor riesgo de sufrir formas graves de coronavirus. Sigue leyendo.

¿Hay una relación entre alopecia y el riesgo del coronavirus? Son muchas las teorías que se han formulado desde el inicio de la pandemia causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 sobre por qué algunas personas tienden a desarrollar síntomas más graves de la enfermedad de COVID-19, mientras que otras pasan la enfermedad con síntomas leves o son completamente asintomáticas, algo que ocurre especialmente entre la población joven.

Hasta ahora, los casos más graves se han dado mayoritariamente entre el grupo de población masculina mayor de 60 años, lo que podría llevar a pensar en cierta relación entre el sexo -además de otros factores como la edad o la existencia de patologías previas- y una mayor vulnerabilidad a la enfermedad.

Esto es lo que sugiere un estudio (1) publicado en abril de 2020 por expertos en medicina capilar y dermatología de EE.UU., España, Italia, India o Brasil, que apunta a una posible relación entre la manifestación de los andrógenos a través de la alopecia androgenética -la principal causa de calvicie entre los hombres- y la severidad de la COVID-19; a su vez, esto podría relacionar los mecanismos hormonales y genéticos que desencadenan la calvicie, con una mayor vulnerabilidad ante la COVID-19.

Relación entre alopecia y riesgo de coronavirus

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Antecedentes

El estudio parte del hecho de que durante la pandemia varios estudios han documentado una mayor incidencia en los casos graves de COVID-19 entre los hombres (58%) que entre las mujeres (42%), mientras que entre los menores de 14 años la tasa de casos graves de la enfermedad es mínima; algunas teorías han apuntado a factores como el consumo de tabaco o el estilo de vida, pero hasta ahora ninguna ha podido explicar esas diferencias por género.

Un factor que no había sido tenido en cuenta hasta ahora y que sin embargo podría explicar esas diferencias, es la expresión de los andrógenos (las hormonas masculinas), que salvo en casos muy concretos es mucho mayor en los hombres que en las mujeres; una vinculación entre la severidad de la COVID-19 y la actuación de los andrógenos también explicaría por qué el virus apenas afecta a los niños que no han alcanzado la pubertad.

Siguiendo esta teoría, los expertos partieron del hecho de que la alopecia androgenética (AA) se desarrolla por factores genéticos vinculados al gen receptor de andrógenos que se encuentra en el cromosoma X; a partir de ahí elaboraron la hipótesis de que los pacientes con AA podrían tener más probabilidades de ser hospitalizados por COVID-19 en comparación con un grupo de control.

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Para comprobar esta hipótesis, se llevó a cabo un estudio preliminar observacional sobre la prevalencia de AA entre los pacientes hospitalizados por COVID-19 en dos hospitales de España, entre el 23 de marzo y el 6 de abril de 2020. El diagnóstico clínico sobre la presencia de AA en dichos pacientes fue llevado a cabo por un dermatólogo.

En total se analizaron los casos de 41 varones de raza caucásica que habían sido diagnosticados con neumonía bilateral causada por el coronavirus SARS-CoV-2, con una edad de 23 y 79 años (edad media de 58 años); se constató que un 71% de ellos padecía un grado avanzado de AA (superior a 2 en la escala Hamilton‐Norwood), mientras que un 29% tenía síntomas menores (1 ó 2 en la escala). En conjunto, un 39% de los pacientes padecía una forma severa de AA (entre 4 y 7 en la escala Hamilton-Norwood).

Conclusiones del estudio

A partir de estas observaciones se determinó que existía un alto porcentaje de pacientes varones ingresados con formas graves de COVID-19 que, además, sufría problemas avanzados o severos de alopecia, lo que a juicio de los investigadores permitiría concluir que el mismo receptor androgénico vinculado al desencadenamiento de la AA podría favorecer una mayor vulnerabilidad ante la enfermedad COVID-19.

Si las conclusiones se demostraran ciertas, los hombres con algún tipo de calvicie podrían ser incluidos también entre los grupos de riesgo frente al coronavirus; y dado que en muchos casos es posible hacer un diagnóstico visual y bastante sencillo sobre la presencia de AA, se podría determinar mucho más rápidamente si un paciente que presente los primeros síntomas de COVID-19 va a sufrir una forma grave de la enfermedad y por tanto a necesitar hospitalización, lo que ayudaría a salvar muchas vidas.

Los autores reconocen sin embargo que debido a la carga existente en los hospitales debido a la pandemia en el momento en que se realizó el estudio, sólo se pudo llevar a cabo un diagnóstico visual de los pacientes sin tener en cuenta otros factores, como el uso de anti-andrógenos, la incidencia de cáncer de próstata, o formas de hiperplasia prostática benigna, que alterarían la actividad de los andrógenos y por tanto las conclusiones del estudio.

¿Una puerta hacia un tratamiento contra la COVID-19?

Además de establecer un posible vínculo entre AA y COVID-19, el estudio concluía teorizando en sus conclusiones sobre el uso de una terapia antiandrogénica -basada en tratamientos con finasterida, dutasterida, espironolactona, enzalutamida e incluso cannabidiol- como posible vía para reducir el riesgo de desarrollar formas severas de COVID-19 tras resultar infectado por coronavirus.

De hecho, el siguiente paso propuesto por los investigadores sería comparar la tasa de hospitalización entre los pacientes con COVID-19 que hayan tomado fármacos antiandrógenos, con la de un grupo de control de edad similar sin este tratamiento.

El uso de antiandrógenos para el tratamiento de la COVID-19 no se ha llevado a cabo hasta ahora, pero los autores recuerdan el uso experimental de hidroxicloroquina -un medicamento usado contra la malaria- en el tratamiento de la COVID-19, y añaden que la cloroquina fosfato -análoga a la hidroxicloroquina- ha demostrado en pruebas de laboratorio ser capaz de reducir los niveles de la hormona testosterona -un andrógeno vinculado a la alopecia- en los roedores.

Críticas al estudio

Aunque este estudio recibió gran atención por parte de los medios de comunicación en un momento en que la pandemia de coronavirus estaban en pleno pico en Europa, y tanto sus resultados como sus conclusiones fueron ampliamente comentadas, lo cierto es que muchos de los expertos consultados que han leído y analizado los detalles sobre la investigación han vertido serias dudas sobre sus conclusiones.

Entre los problemas evidentes que presenta el mencionado estudio está el hecho de que -como los propios autores reconocen- se realizó sobre un número muy limitado de pacientes y sin tener en cuenta muchos otros factores que podrían haber influido tanto en una mayor incidencia de su nivel de alopecia y del grado de severidad de la COVID-19 que padecían. Además el diagnóstico de la alopecia androgenética fue realizado de forma únicamente visual, lo que no garantiza el diagnóstico especialmente en los casos menos graves.

Ha de considerarse por otro lado que es muy común que los hombres con los años desarrollen algún grado de alopecia -el 50% de los hombres a partir de los 40 años, y el 65% a partir de los 60- y, aunque el coronavirus en general también afecta más a los hombres de mayor edad, sigue sin establecerse una relación clara entre ambos hechos (las causas podrían ser otras) sin olvidar que también se han diagnosticado casos graves de COVID-19 entre la población joven y sana.

Los riesgos de usar antiandrógenos contra el coronavirus

Por otro lado, tal y como señala el profesor Soner Tatlıdede (2), experto en tratamientos para el cabello en una clínica de Estambul, la incidencia de la AA no está relacionada en realidad con la presencia de andrógenos como la testosterona, sino con la conversión de ésta en dihidrotestosterona (DHT) mediante la acción de la enzima 5-alfa reductasa. De hecho, es la sensibilidad genética del pelo a la DHT, y no a la testosterona, la que determina que un hombre pierda el pelo.

Recalcando que es necesario llevar a cabo nuevos estudios y de mayor calado, este experto cuestiona también la utilidad de tratamientos con antiandrógenos como la finasterida (que inhibe la 5-alfa reductasa) sin que se conozcan sus posibles efectos adversos a largo plazo en los pacientes con COVID-19, más teniendo en cuenta que el mencionado estudio sugiere que los pacientes más graves de COVID-19 deberían recibir dosis mayores de antiandrógenos.

El profesor cuestiona también el razonamiento que el estudio hace de la utilidad de los tratamientos con antiandrógenos a partir del uso de la hidroxicloroquina, cuyo éxito real contra la COVID-19 no ha sido demostrado -se basa en un estudio (3) muy cuestionado que sólo analizó 20 casos- y ha sido finalmente descartado por la OMS como tratamiento. Sin olvidar -apunta Tatlıdede- que la hidroxicloroquina puede tener graves efectos secundarios, incluyendo la muerte súbita por fallo cardiaco.

Por todo ello, aunque no se puede descartar aún científicamente que exista algún tipo de relación entre la alopecia y un mayor riesgo de coronavirus, dado lo poco que aún se conoce sobre el SARS-CoV-2 y sobre la COVID-19 es necesario llevar a cabo nuevos estudios de mucha mayor profundidad que demuestren esta hipótesis, y que establezcan el mecanismo desencadenante de la enfermedad entre la población que padece alopecia, antes de establecer conclusiones y plantear nuevos tratamientos.

Referencias

1. Andy Goren MD  Sergio Vaño‐Galván MD  Carlos Gustavo Wambier MD, PhD  John McCoy PhD  Alba Gomez‐Zubiaur MD  Oscar M. Moreno‐Arrones MD  Jerry Shapiro MD  Rodney D. Sinclair MD  Michael H. Gold MD  Maja Kovacevic MD  Natasha Atanaskova Mesinkovska MD  Mohamad Goldust MD  Ken Washenik MD (2020). A preliminary observation: Male pattern hair loss among hospitalized COVID‐19 patients in Spain – A potential clue to the role of androgens in COVID‐19 severity. Journal of Cosmetic Dermatology 19 (7): 1545-47.

2. Doctor Soner Tatlıdede, profesor asociado especialista en cirugía plástica, reconstructiva y estética por la Facultad de Medicina de la Universidad Cerrahpaşa de Estambul.