¿Es dolorosa la recuperación de una artroscopia de rodilla?

La artroscopia de rodilla es un tipo de cirugía que permite al médico mirar dentro de la articulación para diagnosticar y tratar cualquier lesión o anomalía. El cirujano ortopédico puede recomendarla para pacientes que se quejan de dolor, hinchazón o rigidez persistentes en la rodilla.

Comparada con una cirugía abierta, la artroscopia de rodilla es menos invasiva, pero además suele reducir el tiempo de recuperación postoperatoria y minimizar el riesgo de complicaciones. Aun así, todavía hay muchas personas a las que les preocupa cómo es la recuperación después de esta intervención y, sobre todo, si va a ser dolorosa.

En el siguiente texto proporcionamos información de interés sobre la artroscopia de rodilla y su recuperación.

¿En qué consiste la artroscopia de rodilla y para qué sirve?

Como indicamos al principio del artículo, una artroscopia de rodilla es un procedimiento por el cual se introduce una pequeña cámara, el artroscopio, en la articulación de la rodilla a través de unas pequeñas incisiones. Las imágenes del aparato se envían al monitor en el que el cirujano puede apreciar claramente si existe algún problema en la rodilla y poder repararlo.

En circunstancias normales, el procedimiento se lleva a cabo dentro de un intervalo de unos 30 minutos hasta una hora aproximadamente. Al ser un método mínimamente invasivo, la recuperación también será más rápida.

Este tipo de procedimiento se emplea en casos de lesiones deportivas, cuadros artríticos, cuando existe degeneración del cartílago relacionada con la edad, o si se ha sufrido un accidente, como por ejemplo la rotura del ligamento cruzado anterior.

¿Cómo es el proceso de recuperación de una artroscopia de rodilla?

Además de los inherentes riesgos de toda intervención quirúrgica, como posibles reacciones alérgicas a medicamentos, problemas en el sistema respiratorio, sangrado excesivo, coágulos o infecciones, entre otros; los pacientes muestran gran preocupación por las molestias que pueden surgir cuando se estén recuperando.

La recuperación de la artroscopia de rodilla empieza en cuanto se acaba la operación. Tras programar una cita de seguimiento con tu cirujano, tu profesional sanitario concertará citas programadas con regularidad para seguir tus progresos durante la rehabilitación.

Si bien se puede experimentar hinchazón y molestias en la zona, siguiendo las indicaciones médicas, la recuperación no tiene por qué ser dolorosa. Sin embargo, a lo largo de este proceso se deben tener en cuenta ciertos aspectos.

Control del dolor

Controlar el dolor es una parte esencial para la pronta recuperación de la artroscopia de rodilla. Para aliviar la incomodidad el médico puede recetar analgésicos para ayudar a aliviar el dolor. También es posible que se recete aspirina o heparina, ambos medicamentos que disminuyen el riesgo de que se formen coágulos sanguíneos.

Terapia física

A lo largo de la recuperación de la artroscopia de rodilla, también se requiere ejercitar la articulación de forma regular durante las semanas posteriores a la intervención. Con ello se consigue devolver la movilidad a la rodilla y fortalecer los músculos que la rodean. En todo caso, se debe comenzar con actividades físicas moderadas e ir aumentando la intensidad paulatinamente.

Restricciones de peso

Es posible que tras finalizar la cirugía el médico imponga restricciones para coger o apoyar peso durante la recuperación de la artroscopia de rodilla, aunque no es necesario utilizar muletas o aparatos de asistencia similares. Estas restricciones limitan la cantidad de presión que se puede ejercer sobre la pierna intervenida, tanto al estar de pie como al caminar. Tu cirujano te informará de cuándo es seguro empezar a soportar peso a través de la pierna.

Consejos para una pronta recuperación

Es importante asegurarse de mantener la articulación elevada y de aplicar compresas de hielo para aliviar la hinchazón al llegar a casa, si así lo recomienda el traumatólogo. También se deben realizar los ejercicios articulares aconsejados por el médico.

Los apósitos de las curas deben mantenerse lo más secos posible, por lo que es imprescindible cubrirlos con una bolsa de plástico a la hora de la ducha. Si los apósitos se mojan o se caen, habrá que cambiarlos. Normalmente, los apósitos se pueden retirar al cabo de 5 a 10 días.

Las heridas deberían empezar a cicatrizar en pocos días. Si se utilizaron puntos no disolubles para cerrarlas, habrá que retirarlos al cabo de una o dos semanas. Normalmente, esto lo hará una enfermera de la consulta de tu médico de cabecera.

La duración de la recuperación de una artroscopia de rodilla puede variar según el tipo de procedimiento realizado. Es importante seguir las recomendaciones del profesional sanitario para favorecer una curación óptima. Si buscas un traumatólogo en Barcelona con experiencia en este tipo de intervenciones, no dudes en ponerte en contacto con los profesionales de Institut Amorós.

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