Reconstrucciones postesofaguectomía. Revisión de la literatura

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 3–Marzo 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 3: 815

Autor principal (primer firmante): María Isabel Valero Lázaro

Fecha recepción: 28/02/2024

Fecha aceptación: 25/03/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(3): 815

Autores:

  1. María Isabel Valero Lázaro 1
  2. María del Mar Soriano Liébana 1
  3. Noelia Lete Aguerri 1
  4. Laura Medina Mora 1
  5. Rubén Carramiñana Nuño 1
  6. Néstor Castán Villanueva 2

1 Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo. HCU Lozano Blesa, Zaragoza

2 Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital de Barbastro, Barbastro

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Categoría profesional:

  1. Médicos Interno Residente
  2. Facultativo Especialista de Área

Resumen

La esofaguectomía es la técnica de elección para el tratamiento de las neoplasias de esófago resecables. La fuga anastomótica y la estenosis de la anastomosis son las dos principales complicaciones tras este procedimiento. Por ello se han estudiado distintos aspectos técnicos que pueden influir en estas dos complicaciones.

Por un lado, la vía de ascenso de la anastomosis, siendo las más utilizadas la vía mediastinal posterior y la vía retroesternal. Igualmente se han estudiado los resultados con distintos tipos de plastias según el órgano utilizado para la reconstrucción esofágica.

Algunos trabajos muestran resultados más favorables con el uso de plastias yeyunales frente a la gastroplastia y la coloplastia, sin que exista una clara evidencia a favor de ninguna de ellas, por lo que la gastroplastia tubular continúa siendo la más utilizada debido a la facilidad para su realización.

La técnica de la esofaguectomía dependerá en muchos casos de la localización del tumor, pudiéndose llevar a cabo la técnica de Ivor-Lewis o la técnica de McKeown. Esta última parece presentar tasas de fuga algo más elevadas, pero siendo estas fugas más leves y con menor necesidad de procedimientos invasivos para su tratamiento.

Por último, se han descrito múltiples técnicas para la realización de la anastomosis esofagogástrica, ya sea de forma manual, mecánica lineal o mecánica circular. Las anastomosis mecánicas parecen presentar menor número de complicaciones que las anastomosis manuales.

Palabras clave:

publica-articulo-revista-ocronos

Cáncer esofágico, anastomosis, gastroplastia, coloplastia, fuga anastomótica.

Introducción y objetivos

La esofaguectomía continúa siendo el pilar fundamental para la curación de las neoplasias de esófago resecables. Se trata además de una técnica que puede ser necesaria para el manejo de otras patologías no oncológicas como la perforación esofágica o la lesión esofágica por ingesta de cáusticos.

De acuerdo con las guías clínica de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) (1) la esofaguectomía estaría indicada en pacientes con tumores cT1N0M0 con factores de riesgo o enfermedad localmente avanzada, es decir lesiones cT2-T4 o cN1-M3 M0 tras recibir tratamiento neoadyuvante con los esquemas CROSS o FLOT según se trate de un carcinoma de células escamosas o un adenocarcinoma esofágico o de la unión esofagogástrica (UEG).

La esofaguectomía transtorácica subtotal es la técnica de elección en la mayoría de pacientes. Según la localización del tumor puede optarse por un abordaje a 2 campos con anastomosis intratorácica (técnica de Ivor-Lewis) o un abordaje a 3 campos con anastomosis cervical (técnica de McKeown).

Generalmente la técnica de Ivor-Lewis se lleva a cabo en pacientes con tumores del tercio distal o de la UEG mientras que la técnica de McKeown suele realizarse en tumores del tercio medio o superior del esófago torácico. En pacientes frágiles con tumores distales, la esofaguectomía transhiatal sin acceso torácico puede ser una opción que disminuya la morbilidad del procedimiento (1).

En cuanto a las complicaciones relacionadas con las anastomosis esofágicas, hay dos de ellas que son las de mayor preocupación para los cirujanos. Por un lado, la fuga anastomótica y, por otro lado, la estenosis de la anastomosis (2).

La fuga anastomótica continúa presentando cifras de hasta el 20-30% según las series, con una mortalidad en torno al 33%. Otras complicaciones agudas de gran preocupación son los problemas respiratorios (neumonía, atelectasias…) que suponen una de las primeras causas de mortalidad postoperatoria en estos pacientes, junto con la isquemia de la plastia.

En cuanto a las complicaciones a largo plazo, aunque no suponen por lo general una amenaza para la vida del paciente, la estenosis de la anastomosis lleva a producir disfagia y malnutrición, empeorando de forma significativa la calidad de vida de los pacientes, igual que otros problemas como el retraso del vaciamiento de la plastia o el reflujo gástrico y biliar.

Existen múltiples factores de riesgo para las complicaciones de las anastomosis esofágicas. Entre ellos destacan las comorbilidades de los pacientes, el estado nutricional, la radioterapia previa y otros aspectos técnicos como la vía para la reconstrucción esofágica, localización de la anastomosis, el tipo de plastia utilizada, tipo de abordaje y técnica de la anastomosis.

En este trabajo se pretende realizar una revisión bibliográfica de los puntos técnicos nombrados y su asociación con las complicaciones de las anastomosis esofágicas.

Revisión del tema

Vías para la reconstrucción esofágica

A la hora de restituir la continuidad del tubo digestivo, la plastia que sustituye al esófago puede ascenderse al cuello por distintas vías. Las más utilizadas son la vía subcutánea (entre la piel y la cara anterior del esternón), la vía retroesternal o la vía mediastinal posterior (3).

Algunos grupos prefieren el uso de la vía retroesternal si hay alta probabilidad de recidiva, intentando evitar la afectación de la plastia y facilitando la irradiación del mediastino. Mientras que en muchos centros occidentales la vía mediastinal posterior es de elección, en Japón casi la mitad de las plastias se ascienden por vía retroesternal.

En cuanto a las ventajas e inconvenientes de una u otra vía, algunos trabajos defienden que la vía retroesternal precisa de una plastia más corta (4) mientras que otros trabajos proponen que la vía más corta es la mediastinal posterior (5).

Respecto a las complicaciones asociadas a la vía de acceso de la plastia, la vía mediastinal posterior presenta cifras de fuga anastomótica menores a la vía retroesternal (3) pero con mayor número de casos de neumonía. Sin embargo, el meta-análisis de Li et al. no muestra diferencias en mortalidad entre la vía mediastinal posterior y la vía retroesternal (OR = 0.79, 95% CI: 0.56–1.12, p = 0.19).

Órganos y plastias utilizadas para la reconstrucción esofágica

Las plastias más utilizadas para la reconstrucción post-esofaguectomía son la gastroplastia, seguida de la coloplastia y de los injertos yeyunales. La plastia preferida es la gastroplastia, pero, hay ocasiones en las que el estómago no puede utilizarse para confeccionar la plastia o se produce isquemia de la gastroplastia u otras complicaciones que no permiten el uso del estómago por lo que se deben tener en cuenta los otros tipos de plastias como recursos en estos casos.

Igual que con el resto de anastomosis abdominales, se deben cumplir dos premisas para disminuir el riesgo de fuga. La primera, la adecuada irrigación de la plastia y la segunda, que la anastomosis quede sin tensión.

Gastroplastia

Es el órgano más utilizado, en Japón en torno el 85% de las reconstrucciones esofágicas se realizan con la interposición de una gastroplastia. Los principios para su adecuado uso son: ascenso en posición normal isoperistáltica, resección de los ganglios de la curvadura menor a los cuales podría diseminar el tumor y el potencial de su longitud y elasticidad.

El uso de todo el estómago a modo de plastia fue propuesto por Kirschner. Esta plastia presenta el inconveniente de ser una plastia corta que no suele ser suficiente para la realización de anastomosis cervicales. La técnica fue posteriormente refinada por Akimaya (6) mediante el uso de una gastroplastia subtotal, resecando el cardias y parte de la curvadura menor.

Estos dos procedimientos presentan distintos problemas, sobre todo en relación con dilatación, reflujo y mal vaciamiento de la plastia y problemas cardiorrespiratorios por compresión de estructuras vecinas, lo que empeora el pronóstico y calidad de vida de los pacientes.

Por ello se han buscado diferentes alternativas, siendo la plastia gástrica tubular la más utilizada hoy en día (7). La técnica convencional se puede realizar mediante cirugía abierta o cirugía mínimamente invasiva. Se realiza la apertura de la transcavidad de los epiplones, identificando y preservando la arteria gastroepiploica derecha, que será la que aporte la mayoría de la irrigación a la plastia.

La arteria y vena gástrica izquierda son ligadas y seccionadas. Para realizar la plastia el primer grapado se realiza a nivel del ángulo de Hiss, algo oblicuo en dirección al fundus. Los grapados siguientes se realizan siguiendo la curvadura mayor y manteniendo una anchura de la plastia de al menos 3 cm.

En muchos centros se refuerza la zona de grapado con un punto en cada zona de intersección de las grapadas o una sutura continua seromuscular. Distintos estudios muestran que no existen diferencias significativas en cuanto a tasa de fuga anastomótica utilizando el estómago completo frente a la plastia gástrica tubular (8, 9), sin embargo, las cifras de esofagitis, disfagia, náuseas y problemas de vaciamiento son menores con el uso de plastias gástricas tubulares (9).

Para mantener una adecuada irrigación de la plastia y mantener intacta la mayor parte de la red vascular intramucosa gástrica, se recomienda que la plastia tenga una anchura de entre 3 y 6 cm. No obstante, dado el riesgo de isquemia de la plastia y fuga asociada y en el intento de mejorar el vaciamiento de la plastia a largo plazo, se han buscado distintas técnicas de modificación de la plastia que favorezcan su adecuada vascularización.

Entre ellas destacan:

  • Plastia con forma de bate de baseball (10): con esta forma, se pretende que, al ensanchar la porción distal, se favorezca la vascularización de la zona que quedaría perjudicada al realizar la anastomosis gastro-esofágica. En este estudio la tasa de fuga anastomótica fue del 7% frente al 14% en aquellos pacientes a los que se realizó plastia gástrica tubular convencional.
  • Plastia gástrica flexible (11): forma muy similar a la plastia gástrica en forma de bate de baseball y que sigue el mismo principio. En el estudio obtuvieron una tasa de fuga mediante esta técnica del 1.4%.
  • Tubo gástrico coniforme (12): en esta técnica, se reseca la parte del fundus que teóricamente quedaría mal perfundida ya que depende de la arteria gástrica izquierda, dejando una forma coniforme con la zona más cefálica bien perfundida. Además, en el trabajo se defiende que, al tener forma de cono, con la porción distal más ancha, se mejora el vaciamiento de la plastia.

En el estudio de Huang et al. (7) se resumen los resultados publicados de las distintas plastias gástricas tubulares “modificadas”, presentando en todos los casos tasas de fuga anastomótica menores al 10%, siendo los mejores resultados en las plastias “flexible” y coniforme.

Con el fin de disminuir la tasa de fuga anastomótica y estenosis de la plastia se han propuesto otras herramientas, además de la modificación de la forma y anchura de la plastia.

  • Defendiendo que una proporción de estos problemas se debe a un inadecuado drenaje venoso de la plastia y, por tanto, a congestión de esta, se ha propuesto la realización de “superdrenajes” venosos (13). En este procedimiento, tras la realización de la anastomosis esofágica cervical, se realiza una anastomosis microvascular de una de las venas cortas gástricas o de la vena gastroepiploica izquierda a la vena yugular anterior. En este trabajo los pacientes a los que se realizó la técnica del “superdrenaje” presentaron una tasa de fuga anastomótica del 8.5% frente al 32% en los pacientes a los que no se les realizó.
  • Acondicionamiento isquémico de la plastia gástrica: este procedimiento fue descrito por primera vez en 1996 por Akimaya (14), quien propuso la realización de una embolización de las arterias gástrica izquierda, arteria gástrica derecha y arteria esplénica, dos semanas antes de la esofaguectomía, con el objetivo de favorecer la circulación colateral y disminuir la tasa de fuga anastomótica por fallo en la vascularización de la plastia.

Otros autores han propuesto la realización de este procedimiento mediante laparoscopia (15). Este procedimiento parece disminuir no tanto el número de fugas anastomóticas si no la gravedad de estas, favoreciendo que la mayoría puedan ser manejadas de forma conservadora (16).

Coloplastia

Es el segundo tipo de plastia más utilizada. Su uso se describió por primera vez en 1911 pero no se popularizó y estandarizó la técnica hasta 1988 (17).

La coloplastia puede ser confeccionada tanto con el colon derecho (irrigado principalmente por la arteria cólica media), como el izquierdo (irrigado por la rama ascendente de la arteria cólica izquierda) o el colon transverso.

Algunos autores prefieren el uso del colon izquierdo frente al colon derecho, ya que este primero presenta un diámetro más similar al del esófago, mayor grosor de pared y mayor facilidad para colocarlo de forma isoperistáltica (18).

Para la realización de la coloplastia izquierda, lo primero que se debe realizar es el despegamiento coloepiploico, identificación de la vascularización y liberación del colon del retroperitoneo. A continuación, se realiza la medición de la plastia: desde 5 cm debajo del xifoideas hasta el ángulo de la mandíbula o el lóbulo de la oreja, según se ascienda la plastia por el mediastino posterior o de forma retroesternal.

Se aísla el pedículo vascular mediante la apertura del mesocolon transverso en el lado derecho de la arteria cólica media y se abre el mesenterio a ambos lados de la arteria cólica izquierda. Se realiza el clampaje durante 5-10 minutos de las ramas de la arteria cólica media que posteriormente serán ligadas y se clampa también la arcada vascular que comunica con la arteria cólica derecha, comprobando que el flujo a la plastia proviene de la cólica izquierda.

Se secciona y liga la rama izquierda de la arteria cólica media, se mide la longitud de colon necesaria y se secciona, intentando preservar la arteria marginal para favorecer la irrigación de la plastia. En la zona de sección distal, el colon es liberado de su mesenterio en un recorrido de 2 cm a lo largo de su borde mesentérico y se divide sin realizar mayor liberación del mesenterio.

Se realiza la ascensión de la plastia y anastomosis coloesofágica (si es retroesternal hay que resecar el manubrio de la clavícula y primera costilla), la anastomosis cologástrica en la parte posterior alta del remanente gástrico (si se ha realizado una gastrectomía subtotal) y fijación de la plastia al hiato para evitar la movilización.

En cuanto a las complicaciones de esta técnica, la coloplastia izquierda parece presentar unas tasas de fuga y mortalidad ligeramente menores a la coloplastia derecha, con cifras del 6.5% y 10.1% respectivamente (19). Cuando se produce necrosis del conducto, la mortalidad puede llegar a ser del 70%.

Plastia yeyunal

La plastia yeyunal es la técnica menos implementada dada la dificultad que presenta, ya que se deben realizar anastomosis microvasculares para la adecuada vascularización y drenaje del injerto.

Para confeccionar la plastia, inicialmente se identifica el ángulo de Treitz y el primer vaso yeyunal, que debe ser respetado. Se identifican el segundo al cuarto vaso yeyunal. Se prepara el paso torácico, que habitualmente es retroesternal.

Normalmente no se realiza en el mediastino posterior, sobre todo si está prevista radioterapia o hay alto riesgo de recidiva locorregional. Se realiza la cervicotomía izquierda, anterior al músculo esternocleidomastoideo, y se resecan el hemimanubrio esternal izquierdo, la cabeza de la clavícula y la parte medial de la primera costilla.

Esta resección permite aumentar el espacio en la apertura torácica superior, facilitando el paso de la plastia y la realización de la anastomosis microvascular, junto con la disminución del riesgo posterior de congestión de la plastia o de disfagia.

A continuación, se realiza el túnel retroesternal, identificando la porción más distal del esternón y se realiza disección roma en su cara posterior, hacia arriba hasta alcanzar el espacio creado desde el cuello. Este espacio debe ser suficientemente ancho y no tener zonas “punzantes”. Se mide la longitud necesaria de conducto y se crea el mismo.

El pedículo proximal del yeyuno se secciona próximo a la arteria mesentérica superior y el intestino se secciona unos centímetros proximalmente. Una vez ascendida la plastia, se realizan las anastomosis microvasculares. Las anastomosis venosas se realizan con sistemas de “acoplamiento” mecánico de 2 o 4 mm, normalmente a la vena mamaria interna o a la vena yugular.

Las anastomosis arteriales se realizan con microscopio al vaso donante, que suele ser la arteria mamaria interna. Una vez finalizadas las anastomosis, se crea un flap de intestino, con los 2-3 cm de yeyuno más proximales para valorar su aspecto al finalizar la intervención.

Finalmente se realiza la anastomosis esofagoyeyunal ya sea mediante la técnica e Orringer o la de Collard y la reconstrucción abdominal. El flap cervical indicador se deja externalizado aproximadamente una semana, cuando se secciona una vez se ha asegurado que tiene buena vascularización (20).

Este metaanálisis (21) compara los tres tipos de plastias para la reconstrucción esofágica, analizando 1600 casos.

En este estudio no hubo diferencias significativas entre los 3 procedimientos en cuanto a tasas de fuga ni de formación de estenosis. Es difícil comparar los resultados de la plastia gástrica con los otros procedimientos ya que, normalmente la coloplastia o la plastia yeyunal son estrategias utilizadas cuando no es posible el uso de la gastroplastia para la reconstrucción o esta ha fallado.

Localización de la anastomosis

Según se realice una técnica de Ivor-Lewis o de McKeown la anastomosis quedará en localización torácica o cervical. En tumores distales la técnica de Ivor-Lewis es preferida en occidente mientras que la técnica de McKeown es más realizada en los países del este de Asia.

Aunque la mortalidad a corto plazo y supervivencia a largo plazo son similares en ambas técnicas (22), la técnica de McKeown presenta cifras algo más elevadas de fuga anastomótica, sin embargo, estas fugas son más leves y con necesidad de tratamientos menos invasivos respecto a las fugas en las anastomosis torácicas. Igualmente, la técnica de McKeown presenta cifras algo más altas de lesión del nervio laríngeo recurrente.

Técnica de anastomosis

A continuación, se describen brevemente las técnicas para la realización de la anastomosis esofágica, tanto a nivel cervical como a nivel torácico.

Anastomosis cervicales

  • Anastomosis cervical manual (técnica de Collard) (23):

Se realiza una anastomosis termino-terminal en un solo plano (de todo el espesor de la pared tanto del esófago como del estómago), con puntos sueltos de filamento reabsorbible de 4/0. Se han descrito modificaciones realizando la anastomosis con sutura en 2 planos, termino-terminal o termino-lateral. Incluso existen técnicas que pretenden tunelizar la anastomosis, realizando una incisión transversa en la seromuscular de la plastia gástrica y tunelizando en esa zona el esófago y la anastomosis.

  • Anastomosis semimecánica de Orringer (24):

Es importante que la plastia gástrica llegue a la zona cervical con facilidad, unos 4-5 cm por encima de la clavícula, para poder realizar la anastomosis sin tensión. La sección de la curvadura menor gástrica con la zona de grapado previa se coloca lo más medial posible y se realiza una gastrotomía transversa de 1,5 cm, dejando espacio suficiente para que se puede introducir una grapadora de 30 mm. Se reseca la zona de grapado previa del esófago, haciendo el corte algo oblicuo para que la cara anterior quede ligeramente mayor a la posterior. Se colocan 2 puntos tractores, uno en el punto medio de la cara anterior del esófago y otro que une el borde superior de la gastrotomía con la esquina inferior de la incisión esofágica. Se introduce la grapadora y antes de realizar el grapado se realizan dos puntos seromusculares a lo largo de cada lado de la anastomosis. Una vez se realiza el grapado se coloca a sonda nasogástrica a través de la anastomosis y se cierra el orificio que resta en la anastomosis con dos planos de sutura, el plano interno con una sutura continua con filamento absorbible y el plano exterior con puntos sueltos.

  • Anastomosis latero-lateral totalmente mecánica (25):

La creación de la grapada de unión posterolateral es similar a la técnica de Orringer, pero para cerrar el orificio y finalizar la anastomosis, se aproximan el borde de la plastia al borde esofágico y se realiza un grapado con grapadora lineal, similar a la técnica de Barcelona.

  • Anastomosis cervical circular termino-lateral:

Se realiza introduciendo el cabezal de la grapadora circular en el remanente esofágico y fijándolo con una sutura en bolsa de tabaco. A continuación, se introduce la grapadora circular por el extremo distal de la plastia, exteriorizando la punta de esta unos centímetros alejada del borde de la plastia y se realiza la anastomosis circular. Una vez realizada, se extrae la grapadora y se cierra el extremo de la plastia con una grapadora lineal.

  • Anastomosis cervical triangular (26):

Se realizan 3 o 4 puntos para suspender y asegurar la anastomosis. La primera unión se realiza entre la cara posterior del esófago y la plastia gástrica con los bordes invertidos hacia el interior de la anastomosis, realizando un grapado con grapadora lineal. Se realiza una técnica similar con la cara anterior de la anastomosis, realizando 2 grapados y en este caso, con los bordes del esófago y plastia gástrica evertidos. La cara anterior de la anastomosis se refuerza con una sutura continua de hilo trenzado reabsorbible.

Anastomosis torácicas

  • Anastomosis manual (27):

Este tipo de anastomosis se puede realizar tanto por cirugía abierta como mediante técnicas mínimamente invasivas, ya sea mediante laparoscopia o cirugía robótica.

Se realiza la gastrotomía en la porción más craneal del lado correspondiente a la curvadura mayor en la plastia gástrica. Habitualmente se realiza una anastomosis termino-terminal. Algunos autores recomiendan realizar el primer punto en el centro de la cara posterior del esófago con la plastia gástrica y realizar la sutura de la cara posterior o bien con puntos sueltos o con sutura continua.

Esta sutura se ha descrito con distintos tipos de hilo, ya sea monofilamento o trenzado y absorbible o irreabsorbible. Una vez completada la cara posterior, se realiza un punto de Connell en cada lado de la anastomosis para asegurar que esta zona queda bien invertida y con la mucosa aproximada para facilitar la realización de la anastomosis de la cara anterior.

La anastomosis manual

En la técnica robótica se ha descrito la realización de la gastrostomía unos 3 cm por debajo del extremo cefálico de la plastia, y lo más alejada posible de la curvadura mayor (28). En la cara posterior se realiza un primer plano de sutura con puntos sueltos de seda postmusculares en esófago y serosos en el estómago.

A continuación, se realiza una nueva capa de sutura continua con polidioxanona (PDS) 3/0. Después se realiza el plano interno de la sutura de la cara anterior y finalmente el plano externo de la sutura anterior, con puntos sueltos de seda 3/0.

También se puede realizar la anastomosis en un solo plano, con suturas auto bloqueantes (barbadas).

  • Anastomosis circular en bolsa de tabaco:

Una vez se ha seccionado el esófago, se introduce en su extremo distal el yunque o cabezal del dispositivo de grapado circular y a continuación se realiza una sutura en bolsa de tabaco alrededor. En cirugía robótica, se puede realizar primero la sutura en bolsa de tabaco y posteriormente introducir el yunque.

Las grapadoras usadas suelen tener un diámetro de 25 o 28 mm.

Para introducirlas, se debe aumentar el tamaño de uno de los puertos. La anastomosis se puede realizar de forma termino-lateral, con una técnica similar a la descrita en la anastomosis circular cervical. Otra opción consiste en realizar una anastomosis termino-terminal. Para ello se debe abrir la zona de sección en la porción más cefálica de la plastia, para poder introducir la grapadora y realizar la anastomosis. Una vez realizada la anastomosis, se extrae la grapadora circular y se cierra el orificio que se ha realizado en la plastia.

  • Anastomosis circular con dispositivo OrVil (27):

Este dispositivo consta de un yunque abatible ensamblado a una sonda. La sonda se introduce por la boca y se extrae a través de un orifico creado en la zona de grapado distal del esófago, hasta visualizar el extremo del yunque que se debe ensamblar a la grapadora circular. Se retira la sonda que sirve de guía y se realiza la anastomosis término-terminal o término-lateral.

  • Anastomosis torácica mecánica lineal:

Se realiza la esofagotomía en la cara posterior y la gastrotomía en la cara anterior. Se realiza la anastomosis con una grapadora lineal y se realiza el cierre del orificio con sutura reabsorbible y después otro plano de refuerzo con puntos sueltos de filamento irreabsorbible.

Comparación entre las técnicas de anastomosis

Distintos grupos han comparado y evaluado los resultados de las distintas técnicas de anastomóticas en múltiples meta-análisis. Honda en su trabajo (29) compara las técnicas manuales con las mecánicas, sin obtener diferencias significativas entre ambos grupos en cuanto a fuga de la anastomosis ni mortalidad a 30 días. Sin embargo, las cifras de estenosis de la anastomosis fueron mayores en las anastomosis circulares mecánicas. Estudiando las diferencias entre las anastomosis manuales y mecánicas lineales, el grupo de Deng (30) identificó menor número de fugas al realizar las anastomosis mecánicas lineales.

Al diferenciar entre anastomosis cervicales o torácicas, en las anastomosis cervicales no hubo diferencias en el número de fugas según la técnica realizada en la anastomosis.

En cuanto a la estenosis de la anastomosis, se identificaron un mayor número en aquellos pacientes a los que se realizó anastomosis manual.

En el trabajo de Aiolfi (31) se comparan los resultados de las anastomosis mecánicas circulares frente a las lineales, siendo los resultados favorables hacia la anastomosis lineal, mostrando esta técnica menor número de fugas y de estenosis.

Conclusiones

La esofaguectomía se trata de una técnica quirúrgica laboriosa y compleja. Dadas las características anatómicas del esófago, este procedimiento todavía presenta altas tasas de fuga anastomótica. Por ello, se han estudiado los distintos órganos para realización de la plastia, vías para ascenso de la plastia y técnicas quirúrgicas para la realización de la anastomosis.

Actualmente la gastroplastia tubular es de elección para la reconstrucción, por la sencillez para su creación. Entre las técnicas quirúrgicas, parece que las anastomosis mecánicas presentan mejores resultados que las manuales tanto en cifras de fuga de anastomosis como de estenosis de esta.

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