Recomendaciones para prevenir el estreñimiento y proteger el suelo pélvico

AUTORES: Mª Henar Agustín del Río, Laura López López, Gema Sánchez Montes

Fisioterapeutas Servicio Rehabilitación Hospital Universitario Rio Hortega; Enfermera Hospital Clínico Universitario de Valladolid

RESUMEN

El estreñimiento es un síntoma caracterizado por una disminución del número de deposiciones o existencia de esfuerzo o dificultad excesiva para expulsar las heces. Afecta aproximadamente al 30% de la población y con mayor frecuencia a la mujer. Existen diferentes causas y puede causar complicaciones anales como fisuras, hemorroides, divertículos,… El mejor tratamiento es llevar una vida saludable y seguir unas correctas pautas.

INTRODUCCIÓN

El estreñimiento afecta al 12-20% de la población en España, es un desorden digestivo complejo muy frecuente que incluye uno o varios de los siguientes aspectos:

  • Disminución de la frecuencia en la evacuación de las heces
  • Presencia de heces duras y secas
  • Esfuerzo excesivo al defecar y/o
  • Sensación de evacuación incompleta

Hay multitud de causas del estreñimiento entre las que nos encontramos:

  • Dieta pobre en fibras vegetales, legumbres y frutas.
  • Ingesta insuficiente de líquidos, deshidratación.
  • Falta de ejercicio (sedentarismo o inmovilidad prolongada).
  • Malos hábitos intestinales (aguantar las ganas, puede acabar afectando al reflejo)
  • Uso excesivo de laxantes
  • Medicamentos (antidepresivos, morfina, codeína, hierro, etc.)
  • Enfermedades (hipotiroidismo)
  • Edad
  • Emociones fuertes y stress psicológico

Para tratar el estreñimiento hay que reeducar y entrenarse para adquirir unos hábitos defecatorios adecuados. Se trata de un entrenamiento a largo plazo, para instaurar una serie de pautas y mantenerlas siempre. La mayoría de los fracasos terapéuticos se deben a la falta de cumplimiento y abandono.

Dentro de las recomendaciones para prevenir el estreñimiento incluimos:

  • Haga ejercicio regularmente (3-4 veces por semana) o aumente su nivel de actividad de forma regular.
  • Hidrátese correctamente tomando 1,5-2 litros de líquidos a diario, especialmente agua.
  • Consuma más alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, legumbres, cereales, arroces integrales).
  • Evite utilizar laxantes por su cuenta, no se automedique.
  • Conserve un ritmo regular de evacuación acudiendo al baño a la misma hora todos los días, tenga o no ganas. Hay que crear un hábito y buscar el momento apropiado, suele ser 15-20 minutos después de las comidas, preferiblemente por la mañana.
  • Responda a su necesidad de defecación. Si siente la necesidad, no espere ni se contenga. Cuanto más tarde, más agua pierden las heces y más duras están al expulsarlas.
  • Procure tener intimidad auditiva, visual y olfativa, en la medida de lo posible.
  • Respete una duración suficiente para satisfacer la necesidad.
  • Adopte una postura facilitadora de la defecación, similar a la posición de cuclillas. Así el recto está en la posición adecuada para la evacuación y los músculos necesarios se relajan. Eleve sus pies sobre un taburete de 20-30 cm de alto, de modo que sus rodillas queden algo más elevadas que sus caderas. La espalda debe estar bien estirada, recta y algo inclinada hacia delante.
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  • En esta postura realice 10 respiraciones diafragmáticas (relajan y estimulan el movimiento intestinal) y unas contracciones del esfínter anal (favorecer su relajación).
  • Intente sincronizar la respiración con el control abdominal: cuando necesite empujar, frunza los labios a la vez que sopla suavemente y mete la tripa hacia dentro, para evitar la presión diafragmática sobre el suelo pélvico.
  • Repita estas maniobras hasta que note que ha vaciado completamente. Si necesita descansar, realice respiraciones diafragmáticas profundas.
  • Adopte todos los días la postura fisiológica defecatoria durante 5 minutos tras el desayuno y la comida para instaurar unos correctos hábitos intestinales. Durante este tiempo, realice unas cuantas respiraciones de forma pausada y tranquila y unas cuantas contracciones del esfínter anal. Si no aparecen las ganas, levántese y vuelva a intentarlo, cuando las tenga.
  • Previamente puede realizarse un masaje abdominal siguiendo las agujas del reloj, comenzando desde las 7 hasta las 5.
  • Para evitar los gases, coma tranquilo y pausado, mastique bien antes de tragar, evite comidas copiosas, mezclas, picantes y bebidas con gas.
  • Si nota cambios en sus hábitos de intestinales, elementos anormales (sangre, moco), cambios de forma (aspecto acintado…), consulte a su médico.

Si con estas pautas no mejora, puede ser necesario la utilización de laxantes. Hay distintos tipos de laxantes según su mecanismo de acción:

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-formadores de masa: fibra…aumentan el volumen de las heces

-osmóticos y lubricantes: disminuyen la consistencia de las heces

-estimulantes e irritantes

También se pueden usar los procinéticos que son medicamentos que aumentan los movimientos del colon. Se utilizan con los laxantes o después de haberlos utilizado.

En algunos casos es necesario un tratamiento de fisioterapia de biofeedback ano- rectal. Mediante el cual se enseña al paciente la correcta maniobra defecatoria, se trabaja la sensibilidad de la zona para que reconozca las ganas de defecar fácilmente y se enseña a reconocer la zona para conseguir una relajación correcta en la maniobra defecatoria.

CONCLUSIONES

Es importante insistir a los pacientes que continúen los buenos hábitos hasta que obtengan resultado y se mantengan en el tiempo. En los casos de pacientes con estreñimiento crónico puede ser necesario más tiempo, pero no deben desistir.

BIBLIOGRAFÍA

G. Valancogne. Reeducación en coloproctología. Editorial Masson S.A.

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S. Ochoa, P.D. Lobo. Fisioterapia en trastornos de la defecación. Urofisioterapia. Editorial Paulo Parma

I. Sanchez Blanco. Manual SERMEF de Rehabilitación y Medicina Física. Editorial Panamericana.

I. Ramirez García. Rehabilitación del suelo pélvico femenino. Práctica clínica basada en la evidencia. Editorial Panamericana.