La radioterapia con protones

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 8– Diciembre 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº8:241

Autor principal (primer firmante): Ángela Esteban García

Fecha recepción: 20 de diciembre, 2020

Fecha aceptación: 23 de diciembre, 2020

Ref.: Ocronos. 2020;3(8):241

Autores:

1º Ángela Esteban García

2º Pablo Sánchez Rodríguez

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3º Virginia Campelo Pantiga

Categoría profesional: Técnico Superior de Radioterapia

Resumen

La terapia con protones es una gran innovación en el área de la radioterapia externa, ya que no presenta diferentes riesgos biológicos distintos a la terapia con fotones, pero ofrecen una dosis mucho más confinada en el tejido tumoral, pudiendo ser así mayor la dosis aplicada.

Los protones al atravesar el cuerpo liberan la mayor parte de su energía en el tejido tumoral, a diferencia de los fotones, quedando mucho menos afecta las partes más próximas al tumor a tratar. Los tumores que están siendo tratados con protones son: tumores de pulmón, próstata, senos, cerebrales, hígado, esófago, pediátricos, recto, sarcomas de la base del cráneo, cabeza y cuello y melanomas de los ojos.

Estos tumores son tratados con buenos resultados tempranos, ya que la forma en la que liberan la energía los protones es tan precisa, es especialmente contemplada en niños con tumores para que no afecte a tejido sano en crecimiento y desarrollo, y en tumores de pequeño tamaño.

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La terapia con haz de protones utiliza máquinas especiales, la más común es un ciclotrón y sincrotrón, para generar y acelerar los protones a velocidades de hasta 60 por ciento de la velocidad de la luz y energías de hasta 250 millones de voltios. Estos protones de alta energía son acelerados por imanes hacia la sala de tratamiento, y luego hacia la parte específica del cuerpo que está siendo tratada. En algunas máquinas de protones viejas se necesitan piezas adicionales de equipamiento para modificar el rango de los protones y la forma del haz.

Los centros de tratamiento más nuevos hacen ajustes similares ajustando en forma precisa la energía del haz y el campo magnético que guía sus trayectos («exploración por haz en lápiz» o «haz explorador»). Estas modificaciones dirigen el haz de protones hacia lugares precisos del cuerpo donde entregan la energía necesaria para destruir las células tumorales.

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La terapia con haz de protones generalmente se realiza en forma ambulatoria. Para la mayoría de los posibles sitios de localización del tumor, la duración del tratamiento es de 2 a 8 semanas, con tratamientos que se administran 5 días a la semana. La duración de cada tratamiento variará de acuerdo al tipo de tumor y la etapa en que se encuentre. La aplicación de haces de protones al paciente dura solamente unos pocos minutos, aunque el tiempo total en la sala de tratamiento será mayor (aproximadamente 15 a 30 minutos) para posicionar y realizar ajustes al equipo.

Para los tratamientos diarios, el paciente ingresa a la sala de tratamiento y se le coloca su dispositivo de inmovilización personal. Con la ayuda de láser, se posiciona al paciente en la posición necesaria, dentro un margen de unos pocos milímetros en comparación con las imágenes obtenidas durante la simulación, para asegurar que el paciente esté correctamente alineado. En algunos casos se utilizará un sistema de TC de haz cónico para tomar imágenes del blanco antes de cada tratamiento.

Este proceso especial de alineamiento y toma de imágenes se repite antes de cada tratamiento para. Se utiliza un ordenador para explorar y verificar que se ha montado el dispositivo correcto. Una vez verificados los parámetros de tratamiento y la ubicación, el radiooncólogo y los técnicos ingresan a una sala de control y comienzan la terapia. Durante el tratamiento, estos técnicos controlan el progreso de la administración de la radiación, incluyendo varios parámetros de seguridad.

Los técnicos también miran y escuchan atentamente al paciente usando cámaras de video, para asegurarse de que se mantenga a salvo y cómodo durante el tratamiento. Una vez que se ha administrado la radiación prescripta, la computadora cierra el haz de protón y los técnicos vuelven a ingresar a la sala para ayudar al paciente a quitarse la máscara o el dispositivo de inmovilización.

Bibliografía

https://medlineplus.gov/ spanish/ency/article/ 007281.htm