Radiología en “el niño maltratado”

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 1–Enero 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº1: 25

Autor principal (primer firmante): Fabiola León Ros

Fecha recepción: 6 de diciembre, 2022

Fecha aceptación: 3 de enero, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(1) 25

Autores

  1. Fabiola León Ros
  2. Jenifer Rivera Gallego
  3. Vanesa Salas Ciendones
  4. Manuel José Navas Nicolas
  5. María Auxiliadora Becerra Ayala

Técnico especialista en radiodiagnóstico

Palabras clave: Maltrato infantil- TER -Protocolo

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Resumen

Aunque hoy día está mucho más vigilado y controlado, “el maltrato infantil“, sigue siendo una causa de muerte en los niños. Al menos tres mil niños mueren al año como consecuencia de este abuso.

El maltrato infantil es un problema psicosocial que perturba a todas las clases sociales, produciendo una serie de consecuencias importantísimas en el posterior desarrollo del niño. Es a partir de siglo xx cuando este problema comienza a ser objeto de estudio de interés por parte de los profesionales de la salud.

La radiología es esencial para detectarlo, facilitando al radiólogo la información necesaria para poder hacer un diagnóstico precoz de esta situación, ya que hay un tipo de fracturas y lesiones óseas típicas en estos niños.

La OMS define el maltrato infantil cualquier como:

“cualquier acción de abuso o desatención de la que son objetos los niños y adolescentes menores de 18 años, que perjudique su salud o su desarrollo.”

Toda forma de perjuicio, abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido abuso sexual, al niño por parte de sus padres, o representante legal o cualquier otra persona que tenga a su cargo.

El papel del radiólogo es esencial para localizar lesiones óseas y lesiones del sistema nervioso central (SNC) detectando el maltrato infantil, y así poder detener las agresiones y proteger al menor.

Las diferentes técnicas radiológicas (TAC, radiografías, resonancia magnética y ecografías) constituyen el método fundamental en la detección de lesiones producidas por los malos tratos.

LAS LESIONES TÍPICAS SON:

Shaken baby síndrome

Síndrome del bebe sacudido, corresponde a un tipo de lesión cerebral que ocurre cuando a un pequeño se le sacude con violencia.

Muchas veces, el único deseo de los padres cuidadores, es que pare de llorar y creen que sacudiendo al niño parara y este acto puede tener terribles consecuencias.

Al sacudir el niño el cerebro rebota de un lado al otro chocando con las paredes del cráneo. L cabeza de los niños menores de dos años es muy grande y pesada en proporción con el resto del cuerpo, razón por la que cuando un bebe se lanza o cae suele golpearse la cabeza.

Hay un espacio libre entre el cerebro y el cráneo para permitir el crecimiento y desarrollo normal del niño, por lo que en la sacudida facilita el rebote, por otro lado, los músculos y ligamentos del cuello del bebe son débiles y aun no se han desarrollado totalmente.

La lesión típica del Shaken baby es el HEMATOMA SUBDURAL que se produce cuando las venas que están en la meninges o membranas que cubren el cerebro filtran sangre después de una lesión en la cabeza.

Esta es una condición grave porque el aumento de la presión intracraneal puede causar daños al tejido cerebral.

Lesiones esqueléticas

Hay que ejercer gran fuerza para romper un hueso a un niño.

Las fracturas en menores de 2 años típicas por presión son: fractura en esquina, en asa de cubo y de costillas, junto con las de acromio, esternón y apófisis espinosas.

En niños mayores las que más se producen son las fracturas de las metáfisis de los huesos largos, por ser la zona más débil en la unión condro-ósea.

Todas aquellas fracturas sin explicación aparente y a veces en diferentes estados de evolución, junto con contusiones corporales

Lesiones abdominales

El traumatismo abdominal es la segunda causa principal de muerte en niños maltratados. Hay veces que es muy difícil de diagnosticar y pasa totalmente desapercibido el maltrato. Gran parte de las lesiones abdominales que se producen no son accidentales sino se producen por la fuerte presión que se ejerce al sujetar el cuerpo del niño con fuerza y pueden producirse hematomas, roturas y laceraciones de hígado, perforaciones de bazo, páncreas… Laceraciones viscerales junto a la hemorragia retiniana que se observa en casi todos los casos de abuso infantil.

Sorprendentemente las lesiones abdominales accidentales más comunes son hemorragia subcapsular del riñón y son muy poco frecuentes en niños.

Conclusión

La necesidad de la creación de un protocolo de estudios radiológicos necesarios, para obtener imágenes especificas ante la sospecha de un posible abuso.

En radiología simple. Una imagen del tórax en AP. Cráneo AP y lateral y las extremidades. En niños menores de 12 meses también habrá que realizar una radiografía lateral de columna dorso lumbar.

El Tac craneal y la resonancia magnética de cráneo se deben realizar en todas las víctimas de sospecha de abuso con signos neurológicos.

Los traumatismos toracoabdominales y penetrantes se ajustarán a protocolos ya establecidos que apuntan a la terapia de grandes patologías derivadas.

En el abdomen contamos con métodos alternativos como ecografía abdominal para ver las grandes vísceras.

Se debería instruir al personal de radiología con seminarios y conferencias para que sepan actuar ya que este tipo de violencia se produce más frecuentemente de los que creemos, la conclusión inmediata es entonces:

  • Es necesario profundizar con más énfasis y rigor en el contexto social del niño maltratado para poder establecer su realidad integral.
  • El conocimiento de la imagen, su utilización, los procesos evolutivos de calcificación, la mecánica traumática y la remodelación, no pueden ser ajenas al radiólogo
  • El riesgo de agregar otro agente perjudicial al niño maltratado (más aun en edades críticas en la niñez y adolescencia), como lo son las radiaciones ionizantes, que exige conocer el uso, manejo y enfoques especiales que, si bien son necesarios, no son inocuos, lo que nos plantea la contradicción filosófica y ética entre diagnosticar/corroborar e irradiar

Todos los profesionales y ciudadanos están obligados a actuar, al menos poniendo en conocimiento de los servicios sociales la información que se poseen o sus sospecha.

Denunciar a tiempo puede evitar un grave daño posterior

Bibliografía

  1. Rufo-Campos M, López-Barrio AM, Gómez de Terreros I. Síndrome de West secundario a síndrome del niño sacudido. Vox Paediátrica 1993;1(2):169-171.
  2. https://www.mayoclinic. org/es-es/diseases-conditions /shaken-baby-syndrome/ symptoms- causes/ syc-20366619