Los radiofármacos utilizados normalmente en los estudios óseos en la detección de tumores y otras afecciones

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 8–Agosto 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº8: 123

Autor principal (primer firmante): Patricia Osorio San Millán

Fecha recepción: 3 de agosto, 2022

Fecha aceptación: 15 de agosto, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(8) 123

Autora:

  • Patricia Osorio San Millán.

Categoría:

Técnico superior en imagen para el diagnóstico y medicina nuclear.

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Palabras clave:

99mTc- pirofostato, 99mTc-difosfonatos, radiofármaco, centellograma.

Método

Para la investigación realizada se ha efectuado una búsqueda en bases de datos como PubMed, Scielo, Medline, entre otras. Además, se han consultado diversos libros, artículos científicos y revistas, para complementar el estudio teórico.

Introducción

Los radiofármacos son isótopos radiactivos unidos a moléculas biológicas que tienen la capacidad de actuar sobre órganos, tejidos o células específicos del cuerpo humano. Estos radiofármacos se utilizan en el diagnóstico y cada vez más en el tratamiento de enfermedades. Los radiofármacos se utilizan para obtener imágenes de los órganos o tejidos de interés, un proceso conocido como gammagrafía.

Una llamada cámara gamma es un dispositivo médico que es capaz de detectar rayos gamma emitidos por radioisótopos y de manera no invasiva, producir imágenes que demuestran el funcionamiento del órgano o tejido que se está estudiando. El tecnecio-99m es el radioisótopo más utilizado con fines de diagnóstico en medicina nuclear. Puede unirse a ciertas moléculas, lo que ayuda a diagnosticar muchas enfermedades, incluidos ciertos tipos de cáncer. Por ejemplo, el tecnecio 99m-DFM (difosfonato de metileno) se usa ampliamente para detectar metástasis óseas cancerosas.

Resultado

Los radiofármacos utilizados en estudios óseos son: 99mTc-Pirofosfato y 99mTc-Difosfonatos.

Los pirofosfatos y difosfonatos son sales de ácidos que contienen fósforo. El pirofosfato proviene del ácido inorgánico pirofosfórico o difosfórico (H4 P2 O7), que contiene dos átomos de P en su molécula, unidos a un átomo de oxígeno. Los difosfatos son sales de ácido difosfónico que también tiene dos átomos de P. La diferencia en este caso es que uno de los cuatro enlaces que hace P es con un carbono, mientras que los otros son con átomos de oxígeno. Los difosfonatos actualmente utilizados en la práctica clínica son MDP (difosfonato de metileno), HDP (difosfonato de hidroximetileno) y EDP (difosfonato de etileno).

Dado que la gammagrafía ósea es la que se realiza con mayor frecuencia en medicina nuclear, es sin duda el método más estándar. La dosis del marcador es de unos 20 mCi y el tiempo de espera hasta la adquisición de la imagen es de 2 horas. Con estos parámetros muy podemos obtener imágenes que nos permitirán establecer un diagnóstico válido. Los radiofármacos se administran por vía intravenosa.

Los compuestos de pirofosfato o difosfonato marcados con 99mTc se acumulan en áreas activas de formación de tejido óseo, lo que los hace adecuados para estudios de gammagrafía ósea. Cabe recordar que estos dos compuestos radiactivos también se concentran en lesiones necróticas (especialmente en el miocardio). Varias características sitúan al pirofosfato por delante de los difosfonatos; son más estables in vivo, y su aclaramiento plasmático y tisular es más rápido (se obtiene antes un mejor porcentaje de matriz ósea y los pacientes están menos expuestos a la radiación). Por estas razones, el complejo 99mTc-difosfonato ha reemplazado al pirofosfato para la obtención de imágenes de hueso. Tras la administración de radiofármacos, un esqueleto normal presenta una estructura clara y homogénea, con regiones hiperactivas a nivel renal y vesical por excreción urinaria.

En las gammagrafías óseas, las imágenes suelen obtenerse 2 horas después de suministrar el radiofármaco. Este es el tiempo mínimo para que el radiofármaco se concentre en el hueso y se elimine de los tejidos blandos en una proporción suficiente para obtener una buena relación blanco/fondo.

En jóvenes o niños, esta fase puede ser más corta debido al metabolismo más rápido. En la vejez, el tiempo requerido puede ser mayor. Se dice que estas imágenes, obtenidas 2 horas después de la dosificación, son exploraciones óseas «apropiadas», o la fase esquelética de esta distribución.

Si hubiéramos obtenido la imagen antes, por ejemplo, inmediatamente después de la inyección, lo que veríamos serían tejidos blandos, (material fluido) y prácticamente nada de hueso. Las fotos de la piscina, como se llama, pueden ser útiles. Por ejemplo, durante un proceso inflamatorio o infeccioso de los tejidos blandos de un sitio determinado, el flujo sanguíneo aumentará significativamente en el área, como parte del proceso.

El tejido óseo adyacente tendrá un suministro mucho mayor de radiofármaco que el resto del esqueleto. La porción de hueso adyacente a la infección/proceso inflamatorio puede presentar mayor captación que el resto, no por patología ósea, sino por la mayor presencia de radiofármacos en su entorno y el flujo sanguíneo aumentado en la zona.

No está del todo claro cómo se incorporan los difosfonatos al hueso a nivel molecular. Sin embargo, se observó que el flujo sanguíneo regional, la actividad de los osteoblastos y la eficiencia de extracción ósea son los principales factores que influyen en la absorción. Cualquier situación que aumente uno o más de estos factores se manifiesta por un aumento en la capacidad del radiofármaco para fijar hueso.

La mayoría de los daños que pueden afectar al tejido óseo favorece en una mayor respuesta de uno de estos factores.

La mayoría de las patologías óseas se manifiestan como áreas de aumento específico en la captación de radiofármacos. También hay lesiones frías; un sitio capta menos y refleja una destrucción única o ningún flujo en este sitio. Pero cabe señalar que estos defectos hipocaptantes son observaciones poco frecuentes, por un lado, debido a la mala resolución de la gammagrafía, y por otro lado, debido a la hiperactividad reactiva que suele presentar, alrededor de la posición y que impide visualizarla. Por tanto, la mayoría de las veces, la anomalía ósea se manifestará con un foco hipercaptante. Tumores, metástasis, infecciones, fracturas, etc se detectarán en la gammagrafía como defectos focalizados calientes.

La gammagrafía ósea es quizás el procedimiento más común en medicina nuclear. Tiene una perceptibilidad muy alta.

En la mayoría de las situaciones en las que se indica una gammagrafía ósea, si es normal, el esqueleto se considera normal. Sin embargo, dado que la mayoría de las patologías se presentan como un foco caliente; este método es sensible pero no específico. En la práctica diaria, la especificidad se busca en el marco clínico y la historia del paciente individual. La indicación más común es el seguimiento de pacientes con cáncer que causan metástasis óseas. Los cánceres de mama y próstata son los más comunes, aunque no se limitan solo a estas enfermedades.

Conclusión

La gammagrafía ósea es una prueba fácil, sin riesgos y rentable en una variedad de condiciones. Su alta sensibilidad refleja cambios en la actividad de los osteoblastos y el flujo sanguíneo, y aunque la especificidad es relativamente menor, dado que estos cambios son inespecíficos, la interpretación contextual de la enfermedad en el cuadro clínico y algunos patrones específicos son necesarios y elementales para el diagnóstico. La técnica SPECT y el estudio trifásico ayudan a realizar la prueba tanto en localización, aumento de sensibilidad y detección de afectación de partes blandas.

Se concluye de todo lo anterior que el 99mTc es actualmente el radiofármaco más utilizado para el diagnóstico de enfermedades del sistema esquelético debido a sus propiedades físicas y químicas, mientras que el tratamiento se utiliza fundamentalmente: 186Re, 188Re, 153Sm, 177Lu, 32P, 89Sr, 85Sr, 117mSn. El desarrollo de los radiofármacos se ha centrado en la combinación de radioisótopos con diferentes biomoléculas para mejorar su campo de aplicación. Los compuestos comúnmente utilizados para este fin son los difosfonatos o pirofosfatos. El uso de cada uno depende principalmente de las características de la enfermedad (tipo, ubicación y extensión de las lesiones) y su disponibilidad.

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