Queratosis pilar. Revisión bibliográfica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 10–Octubre 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº10: 91

Autor principal (primer firmante): María Isabel Chiriboga Calva

Fecha recepción: 1 de Octubre, 2021

Fecha aceptación: 12 de Octubre, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(10) 91

Autora: María Isabel Chiriboga Calva (Médico general en libre ejercicio)

Palabras clave: Dermatología, queratosis, piel.

Introducción

La queratosis pilaris es fundamentalmente un problema cosmético. La causa, aunque no se encuentra especificada varios autores afirman que tiene un componente genético y hereditario. Su edad de aparición es en la niñez, sin embargo, la literatura describe casos en todos los rangos etarios, prevaleciendo en niños que sufren obesidad, diabetes o Síndrome de Down, así mismo, pueden existir periodos en los que las lesiones se exacerban o remiten.

Es común ver esta enfermedad asociada a dermatitis atópica, por ende, constituye un criterio menor para el diagnóstico de la misma. Por otra parte, la literatura lo asocia con la ictiosis vulgar y en pacientes con piel seca. La forma de presentación es el folículo piloso que se encuentra dilatado y taponado con queratina en su desembocadura.

El diagnóstico es clínico, se observan pequeñas pero múltiples pápulas foliculares, puntiagudas y queratósicas (cabezas de alfiler), cuyo patrón de aparecimiento predomina en las caras laterales de los antebrazos, muslos y glúteos, aunque también se han reportado casos en niños en donde las lesiones aparecen en la cara.

Definición

La queratosis pilar, cuyo término proviene del prefijo griego kéras=cuerno y pilaris del latín pilus=pelo, se caracteriza por la formación de placas de queratina que taponan los orificios foliculares, los mismos que se ven representados como placas queratósicas foliculares (protuberancias en la piel) que generalmente son de color rosado y asintomáticas excepto por un eventual prurito y son confundibles fácilmente con acné.

Esta enfermedad cutánea puede aparecer a cualquier edad, observándose mayor prevalencia antes de los 10 años de vida. Se calcula que afecta entre un 2,7 y 4% de los niños en edad escolar y afecta del 50 al 80% de todos los adolescentes, y en algunos casos puede perdurar en la vida adulta, convirtiéndose en un problema estético.

Existe una variación estacional en la severidad de la queratosis pilaris, con tendencia a mejoría durante el verano y exacerbación en invierno.

Generalmente se localiza en la superficie extensa de los brazos, tronco, glúteos y muslos, observándose algunas veces inclusive en las mejillas.

Causa

No se ha logrado identificar la causa exacta de esta patología dérmica, sin embargo, varios estudios lo atribuyen a un factor genético que incluye mutaciones en el gen que codifica la proteína que agrega los filamentos de queratina (filagrina).

Diagnóstico

El diagnóstico es netamente clínico debido a que el cuadro es tan característico que no suele confundirse con otros procesos.

Tratamiento

El tratamiento se basa en el uso de emolientes con lo que por lo general remite el cuadro, sin embargo, en casos refractarios se utilizan queratolíticos. Las lociones o cremas tamponadas con lactato de amonio o ácido láctico, cremas a base de urea del 10-20%, gel de ácido salicílico al 6%, crema o gel de tretinoína al 0,1% también pueden ser eficaces. Además del uso de retinoides tópicos como el gel de adapaleno al 0,1 % y tazaroteno al 0,05%. También son útiles los baños hipertónicos, baños oleosos y la abrasión mecánica con piedra pómez.

Entre los tratamientos tópicos más usados se encuentran el tazaroteno cuya acción es transactivar los receptores del ácido retinoico de la piel, teniendo un efecto antiproliferativo y modulando la diferenciación queratinolítica. Inclusive un estudio realizado en veinte pacientes con queratosis pilar asociada con atopia, demostró una disminución significativa de las lesiones a las ocho semanas. Este medicamente tiene baja absorción en la piel y se metaboliza y elimina óptimamente, por lo que constituye un gran beneficio para los pacientes con esta afección dérmica.

Cabe recalcar, que el efecto queratolítico y queratoplástico según la concentración, solamente consigue una disminución del relieve, lo que el paciente describe como “piel de gallina” y un tacto más suave. En cuanto a las secuelas cicatriciales se han visto beneficiadas por los últimos avances con láser fraccionado.

Bibliografía

  1. Vásquez, Francisco (2005). Diagnóstico diferencial en dermatología pediátrica. ESMON PUBLICIDAD. Barcelona.
  2. Laguna, Lucas (2009). No todo es dermatitis atópica. REVISTA PEDIÁTRICA DE ATENCIÓN PRIMARIA. La Paz-Madrid.
  3. Santamaría, Virgilio (2003). Revisión de libros y revistas. REVISTA DEL CENTRO DERMATOLÓGICO PASCUA. Cuauhtémoc – Ciudad de México.
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