¿Qué es una prótesis de pene?

Se conoce con el nombre de disfunción eréctil a la incapacidad parar conseguir y mantener, el tiempo suficiente y de manera firme, una erección para tener relaciones sexuales satisfactorias. De entre sus posibles soluciones, la implantación de una prótesis de pene es la más eficiente, sobre todo para pacientes de edad avanzada con condiciones médicas que limitan o impiden tratamientos clínicos con medicación

Si se sufre de problemas de erección de manera habitual es muy probable que se haya planteado actuar de manera directa sobre el problema con una prótesis peneana. Esta solución de cirugía protésica logra que las relaciones sexuales se realicen de forma natural, los avances tecnológicos en este tipo de actuaciones ofrecen un grado de satisfacción del 90%.

La clínica elegida para someterse a una cirugía protésica de pene debe garantizar los mejores resultados. La Clínica de Andrología y Urología Andromedi, la cual cuenta con un portal web 100% dedicado a esta intervención, Protesisdepene.es, está considerada como el referente absoluto en este tipo de intervenciones en toda España. Este nivel de aceptación se debe en mayor parte al desarrollo de nuevas técnicas y tratamientos que llevan a cabo, junto al equipo de expertos que la componen, con más de 25 años de experiencia aplicando estas intervenciones y tratamientos.

¿Cuándo recurrir a la prótesis de pene?

Dos son los tipos de prótesis existentes para ser insertados en el interior del pene y que este logre la erección que, por el motivo que sea, no logra llevar a cabo o mantenerla el tiempo suficiente. Hay que recordar que, en cualquier caso, la elección de un tipo u otro de prótesis deberá ser la opción en aquellos casos en los que el tratamiento clínico no ha funcionado, no ha obtenido el rendimiento deseado o ha visto disminuido su efecto.

También es posible que se tome la determinación del implante de una prótesis de pene cuando el paciente no reciba bien o no se adapte a la medicación prescrita por el facultativo. Ya sea en forma de pastillas o inyecciones, son bastante habituales los casos en los que aparecen efectos secundarios negativos, como dolor de cabeza, rubor facial u obstrucción nasal. Así mismo, no todos los hombres están dispuestos a recibir una aplicación vía sanguínea con cierta frecuencia y constancia y eliminando el encanto de una relación sexual. En ocasiones, también puede ser malinterpretado y hacer creer que se trata de algún tipo de droga.

Otros casos en los que es preferible acudir a la intervención quirúrgica es cuando existe fibrosis en el interior del pene por el exceso de inyecciones, cuando la anatomía de pene favorece la curvatura peneana o cuando le reposición hormonal no tiene éxito.

Tipos de prótesis para el pene

Los dos tipos de prótesis peneana posibles son las maleables o no hidráulicas y las prótesis hidráulicas.

Prótesis maleables o no hidráulicas

Esta intervención consiste en introducir y colocar en el cuerpo cavernoso del pene dos cilindros que lo dejarán, de forma permanente, parcialmente rígido.

Prótesis hidráulicas

Estas otras son más complicadas de instalar, pero su aspecto resulta más natural y es más cómodo de llevar y utilizar. Se trata igualmente de dos cilindros, la diferencia consiste en que, en esta ocasión, llevará una bomba implantada en la bolsa del escroto y un depósito insertado detrás del pubis. Ambos elementos estarán conectados entre sí a través de tubos que permiten el paso de suero fisiológico.

La persona portadora de la prótesis tendrá plena libertad y capacidad para, pulsando un simple botón, provocar la erección. Al activar el mecanismo, se pone en funcionamiento el sistema hidráulico, moviendo el líquido desde el depósito en dirección a los cilindros establecidos dentro del pene para que este coja rigor y se endurezca.

Dudas frecuentes sobre las prótesis de penes

A priori puede parecer un dispositivo demasiado complejo y molesto, un equipamiento que podría romper la sensualidad que se supone debe tener toda relación sexual. Sin embargo, hay que recordar que estas intervenciones están solo destinadas a casos extremos, en los que el resto de métodos ya han sido probados y no han resultado válidos.

Es una intervención dirigida a grupos que presentan disfunción eréctil, enfermedades cardíacas, diabetes, y otras de tipo metabólico y cardiovascular que impiden la llegada de sangre a los vasos sanguíneos del pene que producen la erección. También es recurrente en aquellas otras personas que se han visto sometidas a una extirpación de la próstata (prostatectomía) después de padecer un cáncer de próstata y se les ha cortado el nervio que permite la erección.

Otras preguntas frecuentes

Otras de las dudas más frecuentes que invaden a todo aquel que se plantea este proceso es si perderá sensibilidad, la respuesta es que no, pues no causa daños al sistema nervioso. Otro de los temores es la visibilidad de la prótesis, totalmente infundada, ya que esta permanece invisible desde el exterior.

Con una prótesis de pene la persona podrá eyacular, tener orgasmos, tener hijos y no sufrirá ningún tipo de problema urinario. Las prótesis actuales tienen una vida media de 15 años, después de los cuales se tendrá que volver a pasar por quirófano para reemplazarla.

La operación se realiza a través de una incisión entre el escroto y el pene, que es por donde se insertará la prótesis. Al final solo será visible una pequeña cicatriz en la base del pene. Requiere anestesia general o raquídea y el paciente deberá permanecer en observación durante un par de días. En un periodo aproximado de mes, mes y medio, podrá recuperar su actividad sexual.