La psoriasis. Aproximación para el TCAE

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 9–Septiembre 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº9: 213

Autor principal (primer firmante): Ana Muñoz Requena

Fecha recepción: 1 de Septiembre, 2021

Fecha aceptación: 28 de Septiembre, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(9): 213

Autora: Ana Muñoz Requena

Resumen

La psoriasis es una enfermedad crónica y no contagiosa de origen autoinmune que afecta la piel y a las articulaciones principalmente.

Como consecuencia de ello, esta patología influye directamente en la calidad de vida de las personas que la padecen y hasta el momento, a pesar de ser una de las enfermedades de la piel más estudiadas, no tiene cura definitiva.

Cabe destacar que es una afectación con una gran morbilidad, que llega a afectar al 1,5 % de la población general y que puede aparecer a cualquier edad, aunque lo más habitual es que dé sus primeros síntomas entre los 20 y los 50 años.

Por todo ello y debido al elevado número de casos, lo variado de la tipología de las lesiones que se dan y lo desconocida que es, hasta para los propios profesionales sanitarios, con este artículo se pretende hacer un acercamiento teórico especialmente elaborado para el TCAE, dotándolo con una serie de conocimientos generales e ilustrados sobre la enfermedad de manera que pueda actuar efectivamente como educador sanitario y como apoyo psicológico dentro de su ámbito profesional.

Definición

La psoriasis es una dermatosis inflamatoria y crónica, que puede tener una manifestación clínica cutánea y articular. En esta enfermedad se acelera el ciclo de vida de las células cutáneas (queratinocitos) provocando que se acumulen en la superficie de la piel, donde se forman escamas y zonas rojas que provocan comezón y veces dolor. Estas lesiones cutáneas son de tamaño y grosor variable y el enrojecimiento es el resultado de una mayor afluencia de sangre por la inflamación. Suele aparecer entre los 15 y los 35 años, aunque también afecta a niños y mayores.

Las manifestaciones cutáneas de la psoriasis son muy diversas, pueden ser tanto unos pequeños puntos de escamas parecidos a caspa, como erupciones importantes que abarcan zonas amplias del cuerpo. Puede afectar a uñas, articulaciones y piel y la mayoría de los tipos se presenta en brotes, es decir, alterna temporadas de presencia y otras en las que disminuye o incluso desaparece.

Causas

La psoriasis es una enfermedad crónica inmunológica, por lo que comienza precisamente en el sistema inmune, afectando a los linfocitos T. que son los que ayudan a proteger el cuerpo de infecciones y otras enfermedades. En esta enfermedad, los linfocitos T. se activan indebidamente y provocan la proliferación y dilatación de los vasos sanguíneos y de las células de la epidermis, los llamados queratinocitos. Esta proliferación indebida causa el enrojecimiento y las distintas lesiones características de la psoriasis.

En una persona sana el proceso de recambio celular es de unos 30 días, en personas con psoriasis este proceso dura aproximadamente 4 días, lo que hace que se acumulen las células en la capa superior de la piel, manifestándose en forma de placas, escamas y otras lesiones según el tipo de psoriasis.

La enfermedad no es hereditaria, pero sí que el factor genético es importante, aunque no determinante. Alrededor de un tercio de los afectados tiene familiares con psoriasis, no obstante, para desarrollar la enfermedad hay implicados otros factores (factores emocionales, infecciones, estrés, obesidad, tabaquismo o alcoholismo, déficit de vitamina D o el consumo de algunos medicamentos, son algunos de los factores de riesgo principales).

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Tipos de psoriasis

Aunque existen tantos tipos de psoriasis como pacientes, según el tipo de lesiones que originan las podemos clasificar en:

Psoriasis en placa. Es la forma más frecuente y produce placas en la piel, que son lesiones secas, gruesas y rojas con escamas plateadas que producen picor o dolor. Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, incluso en genitales o zonas blandas dentro de la boca.

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Imagen tomada de: https://www.msdmanuals. com/es/professional/ trastornos- dermatol%C3%B3gicos/ psoriasis-y- enfermedades- descamativas/psoriasis

Psoriasis en gotas (guttata). Cursa con lesiones en forma de gota cubiertas por escamas finas. Pueden aparecer en torso, brazos, piernas y cuero cabelludo. Este tipo de psoriasis afecta sobre todo a niños y jóvenes.

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Imagen tomada de: https://medlineplus. gov/spanish/ency/esp _imagepages/2505.htm

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Psoriasis inversa o flexural. Afecta principalmente la piel de las axilas, la ingle, debajo de los senos y alrededor de los genitales. La psoriasis inversa causa manchas lisas de piel roja e inflamada que empeoran con la fricción y la sudoración.

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Imagen tomada de: https://dermatly.com/psoriasis-flexural/

Psoriasis pustulosa. Este tipo puede aparecer tanto en zonas extensas (psoriasis pustulosa generalizada) como en partes más pequeñas como manos, pies o puntas de los dedos. Es característica la rápida aparición de ampollas llenas de pus que pueden aparecer y desaparecer con frecuencia. Es poco frecuente.

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Imagen tomada de: https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases- conditions/psoriasis/multimedia/psoriasis-pictures/sls-20076486?s=7

Psoriasis eritrodérmica. Ocupa el cuerpo entero con una gran erupción y desprendimiento de la piel que provoca ardor intenso. Este es el tipo menos frecuente.

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Imagen tomada de: https://www.psoriasisenlapiel.com/trastornos-de-la-psoriasis/la- psoriasis-eritrodermica/

Artritis psoriásica. Causa inflamación y dolor en las articulaciones, además de la típica piel inflamada y escamosa. Los síntomas son muy variados y pueden ser leves o graves. Por ejemplo, hay veces en las que la inflamación articular es la única manifestación, otras solo se perciben cambios en las uñas y las más graves en las que se pueden producir deformaciones permanentes en las articulaciones.

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Imagen tomada de: https://www.vitonica.com/ enfermedades/artritis- psoriasica-que-cuales -sus-causas-como-ejercicio-fisico-puede- ayudar-esta-patologia

Psoriasis en las uñas. Este tipo de psoriasis afecta tanto a uñas de manos como de pies y provoca crecimiento anormal, cambio decoloración y en casos graves las uñas pueden astillarse y aflojarse (onicólisis).

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Imagen tomada de: https://www.accionpsoriasis. org/liberatupiel/ Accion-Psoriasis-Articulo-2.htm

Diagnóstico

El diagnóstico de la psoriasis es sencillo para la mayoría de los pacientes. Estudiando la historia clínica y haciendo una exploración física de piel, cuero cabelludo y uñas ya se puede hacer. En otras ocasiones, puede ser necesario hacer una biopsia de alguna zona afectada para conocer con exactitud el tipo de psoriasis y/o descartar otros trastornos.

Tratamiento

La psoriasis es una enfermedad crónica que suele aparecer y desaparecer, por lo que, en el momento del brote, el objetivo principal del tratamiento será detener el crecimiento acelerado de las células cutáneas, y por lo tanto, reducir la inflamación y aclarar la piel. Los tratamientos existentes pueden dividirse en tres bloques: tratamientos tópicos, fototerapia y tratamientos sistémicos.

  • Tratamientos tópicos (cremas y ungüentos): Son eficaces para tratar la psoriasis leve a moderada. Cuando la enfermedad es más grave se combinan con los sistémicos o la fototerapia.
  • Fototerapia (terapia con luz): Este tratamiento usa luz ultravioleta natural o artificial. La forma más simple consiste en exponer la piel a cantidades controladas de luz solar natural, se hace siguiendo la premisa de que esta exposición ayuda a desacelerar el crecimiento de las células cutáneas, reduce la inflamación y la formación de escamas. En otras formas de fototerapia, se usa luz artificial ultravioleta A o ultravioleta B, bien sea sola o combinada con medicamentos.
  • Tratamiento sistémico (medicamento oral o inyectable): están indicados en casos de psoriasis extensa o resistente. Debido a los efectos secundarios que presentan, se usan solamente en períodos breves y pueden alternarse también con otras formas de tratamiento.

Además de seguir los tratamientos médicos prescritos por los especialistas, los hábitos de vida saludables, una buena alimentación, tomar baños de agua templada todos los días, la hidratación frecuente de la piel y evitar consumo de cualquier droga, son algunas de las medidas de autocuidado a tener en cuenta para mejorar el curso de la enfermedad.

Aunque los síntomas se pueden controlar, no existe una cura para la psoriasis y su curso es caprichoso, puede desaparecer y aparecer en otro lugar del cuerpo o en el mismo, por este motivo puede ser muy molesta a nivel físico y psicológico. Cada individuo afectado tiene sus propias particularidades, por lo que los diferentes tratamientos son personalizados con el objetivo de controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de estas personas, que a menudo se ve afectada por la enfermedad.

Calidad de vida y psoriasis

Las personas afectadas de psoriasis pueden pasar largas temporadas con brotes y por lo tanto siguiendo tratamientos, bien tópicos o sistémicos, que a veces provocan efectos secundarios o adversos añadiendo otra patología a la ya existente. Todo esto crea en muchos casos una “sensación de fracaso terapéutico” que desemboca en desesperanza y frustración.

Además, el picor, dolor y otros síntomas pueden causar además (a parte de las molestias evidentes) trastornos del sueño que afectan al rendimiento laboral-escolar y vida diaria en general, viéndose de esta manera afectadas también el área financiera, social y recreativa.

A nivel psicológico, las localizaciones típicas de las lesiones (manos, cabeza o genitales) hacen que se pueda tener un bajo nivel de autoconcepto y autoestima llevando a padecer ansiedad, depresión, sentimientos de vergüenza, inhibición sexual… repercutiendo la enfermedad también en la socialización y las relaciones de pareja. Todo esto afecta directamente a la calidad de vida, y no solo del afectado, sino también de su entorno cercano.

En definitiva, la psoriasis tiene ciertas implicaciones a nivel físico como ya conocemos, pero también son importantes las que tiene a nivel psicosocial y dado que el factor emocional es un importante desencadenante de los brotes, el continuo desgaste psicológico que sufren enfermos y familiares no debe ser descuidado por profesionales. De hecho, hay estudios que arrojan datos tales como que un porcentaje significativo de afectados de psoriasis preferirían tener otra enfermedad no dermatológica, o que estas personas tienen unas mayores tasas de suicidio que la población general. Esto nos da una idea de cómo se ve afectada la calidad de vida de estas personas y la importancia de la implementación de terapias y tratamientos psicológicos eficaces tanto para conseguir una evolución favorable de la enfermedad, como para mejorar la calidad de vida diaria de los afectados.

Bibliografía

  1. Jean L. Bolognia & Julie V. Schaffer & Lorenzo Cerroni. Dermatología. Editorial Elsevier 2018
  2. Academia española de dermatología y venereología. Fundación piel sana. Guía para pacientes con psoriasis. Extraída de: https://aedv.es/wp- content/uploads/ 2020/06/Gui%CC% 81a-psoriasis-VF1.pdf
  3. Academia española de dermatología y venereología. Fundación piel sana. Calidad de vida en pacientes con psoriasis. Extraída de https://fundacion pielsana.es/mi- enfermedad/ pacientes-con-psoriasis