Psicosis puerperal: una emergencia en salud mental perinatal

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 3–Marzo 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº3: 176.4

Autor principal (primer firmante): Alonso Picado María

Fecha recepción: 16 de febrero, 2023 

Fecha aceptación: 13 de marzo, 2023 

Ref.: Ocronos. 2023;6(3) 176.4

Autores: Alonso Picado, María; Martín Díaz, Cristina; Barroso Bravo, Lidia Patricia; Medina Miquel, Christian; Trujillo Hernández, Jaime.

Justificación

Socialmente, se tiende a pensar que el embarazo y el puerperio son un tiempo de felicidad y bienestar. Sin embargo, las enfermedades mentales suponen las patologías más frecuentes en este período, y si no son adecuadamente tratadas tienen severas repercusiones tanto sobre la madre como el recién nacido.

Dentro de las enfermedades mentales, la psicosis puerperal es el trastorno menos comprendido y más peligroso, debido al riesgo de suicidio e infanticidio. Por este motivo, se decide profundizar en esta patología a través del siguiente artículo.

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Objetivos

Objetivo general: Exponer qué es y cómo se comporta la psicosis puerperal para visibilizar este trastorno.

Objetivos específicos:

  • Definir qué es la psicosis puerperal, diferenciándola de otros trastornos mentales que pueden aparecer durante el puerperio.

  • Explicar cómo es la clínica de la psicosis puerperal, su etiología y los factores de riesgo existentes para desarrollarla.

  • Determinar cuál es el manejo apropiado de esta patología.

  • Crear conciencia sobre esta patología en los profesionales que acompañan a la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, especialmente, las matronas.

Introducción

La psicosis puerperal constituye un estado mental gravemente alterado que ocurre después del parto y que supone una experiencia de gran sufrimiento y potencial riesgo vital tanto para la madre como para el recién nacido, motivo por el cual supone una urgencia psiquiátrica.

Aunque el estudio de la psicología perinatal está en pleno desarrollo, no es algo nuevo, por lo que me gustaría hablar brevemente del contexto histórico relacionado con la psicosis puerperal.

Contexto histórico

El estudio de los trastornos psicóticos durante el puerperio no es reciente. Los primeros datos registrados de mujeres que presentaron trastornos mentales en el puerperio se remontan al inicio de la historia de la medicina.

En concreto, al año 400 A.C., cuando Hipócrates describió varios casos de mujeres que, días después de haber dado a luz presentaron fiebre intensa, delirios, alucinaciones e insomnio. Para Hipócrates, todo esto era consecuencia del desvío de los loquios al cerebro materno.

A pesar de este antecedente histórico, hasta el siglo XIX no se describe con criterios diagnósticos el cuadro clínico de psicosis puerperal. Fue Esquirol, en el año 1819, quien comprobó la ausencia de lesión anatómica en los casos de alienación mental y quien señaló el alto riesgo de infanticidio.

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Finalmente, en al año 1858 Louis-Víctor Marcé publica el primer tratado sobre la locura puerperal, considerándose el padre de lo que hoy se conoce como psiquiatría perinatal.

Diagnóstico diferencial

Antes de centrarnos en la psicosis es interesante comentar brevemente las diferentes enfermedades mentales que pueden aparecer durante el puerperio y sus principales diferencias con la psicosis puerperal, para así establecer un diagnóstico diferencial.

El postparto es un momento vital especialmente vulnerable. Tanto es así que constituye el periodo de mayor riesgo en la vida de una mujer para presentar una enfermedad mental.

Los diferentes trastornos mentales que pueden aparecer en el postparto se han clasificado en 3 grandes tipos:

Trastornos de ansiedad

Los trastornos ansiosos son muy frecuentes durante el posparto. El puerperio incrementa tanto el riesgo de padecerlos como la exacerbación de ansiedad, trastornos obsesivos compulsivos y ataques de pánico.

Trastornos afectivos

  • Disforia postparto, depresión del tercer día o baby blues: Se trata de un cuadro transitorio, leve y autolimitado que suele comenzar durante las primeras 48 o 72 horas posteriores al parto y no durar más de una semana.

    Por la levedad de sus síntomas, el baby blues prácticamente se ha normalizado, llegando a considerarse una variante de la normalidad durante el postparto.

    Apoya esta teoría el hecho de su elevada incidencia, ya que puede tener lugar hasta en el 80% de los puerperios. Puede explicarse como un fenómeno adaptativo a consecuencia de los cambios hormonales propios de este periodo.

    Aunque se trate de un cuadro leve, no deja de ser importante y se debe tener en cuenta que, si se intensifican los síntomas o duran más de un mes, se debe valorar el riesgo de cronificación o de depresión postparto, pues el 25 % de las mujeres que padecen baby blues acaban por desarrollarla.

  • Depresión postparto: Es el trastorno mental grave más común durante el puerperio, estimándose su prevalencia en torno al 20%. Puede aparecer inmediatamente después del alumbramiento, así como días, meses y hasta un año después.

    El cuadro sintomático es el típico de una depresión: sentimiento de culpa, trastornos del sueño y cambios de humor con gran tendencia a la tristeza. Todo ello con ausencia de síntomas psicóticos.

Mientras el baby blues es un cuadro autolimitado y no requiere de ningún tratamiento específico más allá de informar a la mujer y ofrecer acompañamiento y apoyo familiar, en la depresión postparto sí es necesaria la intervención médica.

Se precisa realizar terapia (ya sea individual y/o grupal) y el uso de medicación, generalmente antidepresivos y benzodiacepinas. Presenta mejor pronóstico que las depresiones de otra causa, pero en casos graves requiere hospitalización.

Trastornos psiquiátricos

  • Esquizofrenia: El puerperio aumenta el riesgo de descompensación, principalmente el primer año después del parto, siendo más frecuente en los 3 primeros meses.

  • Trastorno bipolar: El postparto se presenta como un desencadenante para sufrir recaídas en aquellas mujeres con trastorno bipolar previo. Además, existe una asociación clara entre trastorno bipolar y psicosis puerperal que veremos más adelante.

  • Psicosis posparto: Es el más peligroso y menos comprendido de los trastornos perinatales y es por eso que este artículo se centra en ella.

Diagnóstico

Teóricamente definimos la psicosis puerperal como un trastorno psiquiátrico. Puede confundirse con la depresión postparto, sin embargo, su rasgo diferencial es la presencia de síntomas típicamente psicóticos, como delirios o alucinaciones, que no están presentes en la depresión.

Existe controversia en cuanto a la clasificación diagnóstica encontrando diferencias entre la CIE 11 y el DSM 5.

Según la CIE 11, actualizada en febrero de 2022, la psicosis puerperal se englobaría dentro de la categoría “trastornos mentales o del comportamiento asociados con el embarazo, el parto o el puerperio, con síntomas psicóticos”.

El DSM-5 no clasifica la psicosis postparto como una entidad separada por sí misma, sino que utiliza la palabra postparto como especificador de otro grupo de trastornos psiquiátricos como son el trastorno bipolar, o la psicosis. Se añade la palabra postparto siempre que dicho trastorno se inicie en las primeras cuatro semanas del puerperio.

Es decir, la CIE sí considera que existe un grupo de enfermedades mentales propias del postparto, entre las que se encuentra la psicosis puerperal mientras que el DSM5 considera que no, y simplemente específica su aparición durante el postparto.

Estas dificultades en el diagnóstico propician una deficiencia en cuanto a la detección y al tratamiento de la patología.

Clínica

Independientemente de la nosología, sí que existe un consenso en la clínica de este trastorno.

Los síntomas aparecen de manera habitual entre los días 3 y 15 posteriores al parto, siendo con frecuencia el insomnio severo persistente el primer síntoma de una incipiente psicosis puerperal.

De manera gradual y relativamente rápida van apareciendo los síntomas pivotes que caracterizan el cuadro: alucinaciones, delirios y pensamiento desorganizado.

  • Alucinaciones: Son experiencias sensoriales sin estimulación sensorial física, incluyendo las alucinaciones táctiles, visuales, auditivas, gustativas y olfativas.

  • Delirios: Son creencias que se viven con gran convicción a pesar de que la evidencia demuestre lo contrario. Los más frecuentes son los delirios de persecución y de referencia, relacionados de manera habitual con el bebé.

    Es importante destacar que el infanticidio o el suicido son posibles, y paradójicamente preservar la relación madre-hijo en estos momentos de gran delirio va a aumentar significativamente la recuperación.

  • Comportamiento desorganizado: Aparecen fluctuaciones psicomotrices entre la agitación y el estupor; rápida labilidad emocional que varía desde la euforia hasta llegar al ánimo deprimido; alteraciones en el pensamiento y el lenguaje, desde la verborrea hasta el mutismo; perturbaciones en la percepción del tiempo; hostilidad e irritabilidad e incluso alteraciones en el nivel de conciencia.

Esta miríada de síntomas resulta característicamente en un cuadro clínico múltiple y cambiante que también puede estar intercalado con breves períodos de lucidez sin síntomas.

Epidemiología

Una de cada cinco madres presentará una enfermedad mental perinatal.

Si hablamos en concreto del periodo puerperal, una mujer tiene 22 veces más probabilidades de ser hospitalizada por primera vez en una unidad psiquiátrica durante el posparto que en cualquier otro periodo de su vida, teniendo el primer mes del posparto el índice de hospitalizaciones más elevado.

En cuanto a la psicosis postparto, 1-2 de cada 1000 madres presentará psicosis puerperal, lo que supone una prevalencia del 0,1 – 0,2%.

Etiología

Comprender los mecanismos por los que se produce la psicosis posparto es de vital importancia para la predicción del riesgo y el tratamiento eficaz de estos episodios. En cuanto a las posibles causas de este trastorno se barajan 6 clases de factores:

Factores obstétricos

En cuanto a los factores obstétricos se ha determinado que la cesárea, el sexo masculino del recién nacido, la existencia de complicaciones en el embarazo y/o parto y el hecho de ser madre primeriza se relacionan con un mayor riesgo de desarrollar una psicosis puerperal.

Sin embargo, los resultados hasta la fecha han sido principalmente inconsistentes o sin replicación. De todos los factores obstétricos investigados, sólo la primiparidad se ha asociado de forma fiable con la aparición de psicosis posparto.

En un estudio de población reciente de más de un millón de mujeres, la muerte fetal de un bebé se asoció con un riesgo 2,5 veces mayor de trastorno psiquiátrico grave dentro del primer año posparto.

Sin embargo, el concepto de trastorno psiquiátrico se definió ampliamente, abarcando una gama de psicopatologías tales como tendencias suicidas, trastornos de ansiedad y reacciones de estrés.

No se examinó la asociación específica entre la muerte fetal y la psicosis puerperal estrictamente definida.

Factores psicológicos y sociales

Se ha demostrado que los factores psicosociales son importantes en la depresión posparto; sin embargo, estos mismos factores parecen desempeñar un papel menor en el desencadenante de la psicosis puerperal.

De las investigaciones de los factores psicosociales dentro del embarazo, los hallazgos son inconsistentes, con algunos estudios que identifican que la falta de apoyo social y los problemas conyugales están asociados con la psicosis posparto, mientras que otros no.

Las expectativas maternas no satisfechas en relación con el parto y la lactancia se asocian con sentimientos de vergüenza y fracaso y pueden aumentar el riesgo de enfermedad depresiva y ansiedad en el período posparto, pero no se relacionan claramente con la psicosis puerperal.

Si que existen estudios cualitativos que sugieren que algunas mujeres perciben las experiencias de parto difíciles y las relaciones familiares que no las apoyan como posibles causas de su psicosis puerperal.

Factores hormonales

El inicio rápido de la psicosis posparto sugiere que los factores hormonales están potencialmente involucrados en el origen de este trastorno.

Esta hipótesis tiene coherencia ya que la deprivación hormonal de progesterona y estrógenos que ocurre después del nacimiento coincide con el momento máximo de inicio de la psicosis posparto.

También hay evidencia que sugiere que la prolactina puede estar implicada. Fuera del periodo puerperal, se sabe que los inhibidores de la prolactina como la cabergolina, que se recetan con frecuencia para tratar enfermedades médicas como la hiperprolactinemia y la enfermedad de Parkinson, inducen o exacerban la manía y la psicosis.

Estudios que examinan el papel de la prolactina en la aparición de psicosis posparto son raros. Sin embargo, una revisión sistemática reciente mostró que los inhibidores de prolactina, en particular la bromocriptina, aumentan potencialmente el riesgo de psicosis en el período posnatal cuando se utilizan para suprimir la lactancia tanto en mujeres con antecedentes de enfermedades mentales como en mujeres sin antecedentes.

A pesar de la plausibilidad de la hipótesis de la deprivación hormonal, la evidencia que respalda esta teoría es en gran medida circunstancial. Los niveles absolutos de hormonas esteroides son similares entre las mujeres afectadas por psicosis puerperal y las que se mantienen bien.

No obstante, sigue siendo posible que algunas mujeres tengan mayor predisposición a cambios endocrinos normales que ocurren en relación con el embarazo y el parto.

La evidencia para apoyar esto es proporcionada por un estudio seminal, en el que los niveles suprafisiológicos de estrógenos y progesterona que se observan normalmente en el embarazo se simularon en una muestra de mujeres con y sin antecedentes de depresión posparto.

Cuando se retiraron estos esteroides, el 62 % de las mujeres con antecedentes de depresión posparto desarrollaron síntomas de trastorno del estado de ánimo, en comparación con ninguna en el grupo de control. Aunque es un estudio muy interesante, actualmente se carece de tales estudios en relación con la psicosis posparto.

Factores de falta de sueño

Otro factor implicado en el origen de la psicosis posparto es la posible alteración de los ritmos circadianos que se produce con la pérdida repentina del descanso nocturno durante el período puerperal.

Esta teoría se basa principalmente en tres líneas de razonamiento:

  1. La pérdida de sueño es tanto un síntoma como un factor desencadenante de la manía puerperal.

  2. El insomnio postparto es prácticamente universal entre todas las puérperas.

  3. Neurotransmisores como la dopamina y la serotonina regulan tanto los ritmos circadianos como los trastornos del estado de ánimo, actuando como nexo de unión entre insomnio y psicosis puerperal.

Factores inmunológicos

La psicosis posparto puede explicarse, en parte, por una disfunción o desregulación de los sistemas inmunológicos.

Dos líneas de investigación apoyan esta teoría.

En primer lugar, se ha demostrado que los factores inmunológicos están implicados en el origen de las psicosis no relacionadas con el parto y específicamente en el trastorno bipolar. Las citocinas inflamatorias se encuentran significativamente elevadas durante las fases agudas de los episodios de manía del trastorno bipolar.

En segundo lugar, los trastornos inmunitarios como la tiroiditis autoinmune, la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple generalmente se exacerban en el período posparto, y comparten similitudes con el curso clínico de la psicosis posparto.

Factores genéticos

Los trastornos del estado de ánimo, estén o no relacionados con el posparto, presentan agregación familiar.

Diferentes estudios demuestran que entre el 40-50% de las mujeres sanas que han desarrollado psicosis puerperal tienen antecedentes de trastornos del estado de ánimo en algún familiar de primer o segundo grado.

Pero es que, además, en un estudio clave se encontró que el 74% de las mujeres con trastorno bipolar con antecedentes familiares de psicosis posparto también desarrollaron psicosis puerperal, en comparación con solo el 30% de las mujeres que sí tenían trastorno bipolar pero no antecedentes familiares de psicosis puerperal.

Aunque parece bastante claro que los factores genéticos desempeñan un papel, aún no se han identificado los genes específicos que determinan el riesgo de psicosis posparto.

Factores de riesgo

De las posibles causas del origen de la psicosis postparto, se deducen los factores de riesgo más comunes para presentar este trastorno, que son:

  • Antecedente personal de un trastorno afectivo, especialmente trastorno bipolar. Como acabamos de ver, la prevalencia de padecer psicosis puerperal se estima entre un 0,1 y 0,2%.

    Sin embargo, esta prevalencia se eleva hasta el 50% en caso de que la mujer padezca trastorno bipolar. Numerosos artículos evidencian una relación fuerte y específica con el trastorno bipolar, lo que sugiere que, en la mayoría de los casos, la psicosis posparto puede ser una manifestación del trastorno bipolar en mujeres vulnerables al desencadenante del parto.

  • Haber padecido un episodio previo de psicosis puerperal.

  • Antecedentes familiares de trastornos afectivos, tales como trastorno bipolar o esquizofrenia.

  • Presencia de complicaciones obstétricas durante el embarazo, el parto o después del mismo.

  • También parece aumentar el riesgo el ser madre primeriza y no tener una pareja estable, pues esto aumenta el estrés psicológico.

Manejo y tratamiento de la psicosis postparto

Como ya se ha comentado, la psicosis puerperal se considera una urgencia psiquiátrica, debido al riesgo que conlleva tanto de suicidio como de infanticidio. Por tanto, este cuadro se debe manejar de forma precoz.

Es de suma importancia para una captación y detección temprana agendar la cita postparto antes de las seis semanas en mujeres que reflejen síntomas depresivos o psicóticos en el postparto inmediato, mujeres que cursen con una depresión o un trastorno bipolar de base, aquellas que tengan antecedentes familiares de trastornos psiquiátricos o mujeres que presenten algún factor de riesgo de los ya mencionados para desarrollar psicosis puerperal.

Una vez diagnosticada la psicosis puerperal, el manejo principal debe incluir la hospitalización temprana, el tratamiento farmacológico, la terapia de cualquier trastorno subyacente, el restablecimiento de la relación materno-filial y el apoyo social.

Es indispensable que la paciente sea hospitalizada principalmente para garantizar la seguridad tanto de ella como del recién nacido. Ahora bien, debería tenerse en cuenta el entorno en el que estas pacientes son hospitalizadas, no siendo aconsejable que fuesen ingresadas con el resto de pacientes psiquiátricos.

En países como Reino Unido, Francia, Alemania o Bélgica, ya se han creado dispositivos específicos como los hospitales de día y las unidades madre-bebé.

Estos dispositivos evitan la separación de la madre del bebé, facilitan la continuación de la lactancia materna y permiten realizar intervenciones orientadas a favorecer un vínculo sano madre-bebé, en un entorno más hogareño, pero bajo la supervisión profesional necesaria.

Actualmente, en España, este servicio solo se encuentra disponible en el Hospital Clinic de Barcelona.

La siguiente prioridad debe ser tratar las diferentes manifestaciones clínicas que se presenten ya sean delirios, alucinaciones, comportamiento desorganizado o insomnio mediante fármacos.

En la fase aguda de la psicosis puerperal es necesario un tratamiento farmacológico enérgico, con el uso combinado de antipsicóticos atípicos, benzodiacepinas y/o litio. En casos graves, que no responden a tratamiento farmacológico, o éste está contraindicado, se contempla la opción de la terapia-electroconvulsiva.

Una vez que la sintomatología aguda ha empezado a remitir, es necesario introducir lo más precozmente posible medidas terapéuticas de tipo psicosocial. De entre ellas, el restablecimiento temprano del vínculo materno-filial es primordial. Distintos autores coinciden en que fomenta la mejoría y permite que la paciente reasuma de una manera más eficaz su rol materno.

Al alta hospitalaria es importante, que las mujeres sigan recibiendo apoyo e intervención adecuada. Estas intervenciones incluyen, apoyo para mejorar la interacción madre y bebe, acceso a información y terapia de grupo para ayudar a normalizar sus experiencias y reducir los aislamientos.

Evolución

En cuanto al pronóstico, la evolución a corto plazo suele ser favorable, pero cabe señalar que existe un riesgo de recaída de entre un 20-30% en futuros embarazos.

¿Cómo se explica esta alta tasa de recurrencia? En parte, por factores relacionados con la medicación. Un metaanálisis ha demostrado que entre las mujeres que retiran los medicamentos estabilizadores del estado de ánimo profilácticos durante el embarazo, el riesgo de una recaída posparto es especialmente alto, con un 66% de mujeres siendo afectadas.

Esto se compara con el 23 % de las mujeres que continuaron con estabilizadores del estado de ánimo profilácticos durante el embarazo.

El pronóstico a largo plazo no es tan optimista, ya que se ha visto que un alto porcentaje de pacientes desarrollan algún tipo de trastorno mental grave sin que tengan relación con el puerperio.

Las mujeres que han pasado por una psicosis puerperal expresan sentimientos de tristeza, enojo y culpa por no haber podido participar plenamente en el cuidado del bebé. También suelen comunicar dolor al revivir la experiencia y ansiedad y miedo ante la idea de un nuevo embarazo.

Por este motivo, se considera fundamental el seguimiento regular de las pacientes ya que la detección y el tratamiento precoz de la patología psiquiátrica mejoran las consecuencias de las misma.

Cuál es el papel de la matrona

La rareza del trastorno, la dificultad en el diagnostico por falta unanimidad entre distintas instituciones como el DMS V y el CIE 11 y el desconocimiento por parte de los profesionales hace que la psicosis puerperal sea difícil de estudiar y por lo tanto de prevenir o diagnosticar de forma temprana.

El papel de la matrona es fundamental en la detección temprana y la prevención de la psicosis puerperal, ya que es el profesional responsable del seguimiento de todas las puérperas.

Cualquier caso sospechoso de psicosis puerperal debe ser evaluado precoz y exhaustivamente, por lo que es muy importante incidir en la importancia de las visitas postparto a la matrona de AP.

Al igual que existe y se utiliza de manera consensuada la Escala de Edimburgo como tamizaje para la depresión posparto, existe la Escala Highs, un cuestionario de autorreporte desarrollado en Inglaterra para cribar sintomatología maníaca en el puerperio.

Este cuestionario, que puede verse en el Anexo I de este artículo, consta de 7 preguntas o ítems, cada uno con tres alternativas de respuesta: “sí, mucho”, “si, un poco” y “no”. La primera respuesta equivale a dos puntos, la segunda a uno, y la tercera a cero.

Su puntaje puede, por tanto, ir de 0 a 14 puntos. Un resultado de 8 o más puntos indicaría la necesidad de derivar a la paciente para una evaluación más exhaustiva por parte de psiquiatría.

Si bien es una herramienta de rápido y sencillo uso, no se han podido encontrar estudios para la validación de esta escala en nuestro país.

En cuanto a la prevención, podemos hacer inciso en factores de riesgo modificables. Si ya sabemos que el puerperio es un momento especialmente vulnerable para desarrollar enfermedades mentales, para intentar disminuir el desgaste físico y sobre todo emocional lo máximo posible, podemos recomendar la realización de un plan postparto.

Cada vez más parejas conocen la importancia de elaborar un plan de parto, pero muy pocas se toman el tiempo de pensar en los días y semanas que seguirán al nacimiento del bebé. El propósito de tener un plan de posparto es estar preparados como familia para los grandes cambios que supone el puerperio.

El mejor momento para prepararlo es el tercer trimestre del embarazo porque, de esta manera, la madre y la pareja podrán consultar dudas y recomendaciones con la matrona y el resto de profesionales necesarios antes de que se produzca el nacimiento del bebé.

¿Qué debe incluir un plan de posparto?

  • Preparación de una red de apoyo formada por el entorno cercano, profesionales y otras madres.

  • Organización clara y concisa de las tareas, que incluya los cuidados del bebé, los cuidados de otros hijos o familiares, y las tareas domésticas propiamente dichas como la colada o la comida.

  • Planificación del tiempo, dejando un espacio de tiempo realista para el autocuidado.

  • Diseño de una rutina de sueño.

  • Elaboración de un plan de lactancia.

  • Realización de un programa de visitas en casa.

En relación con la psicosis puerperal, el plan de posparto puede ayudar a rebajar las expectativas, reducir el estrés, identificar con mayor rapidez qué sentimientos son normales y cuáles no, planificar el descanso para asegurar una calidad del sueño decente y tener elaborada, de antemano, una red de apoyo tanto de personas cercanas como de profesionales a los que acudir.

Conclusiones

El puerperio es un momento vital especialmente vulnerable, especialmente el primer mes, en el que una mujer tiene 22 veces más probabilidades de ser ingresada por un trastorno psiquiátrico que en el resto de su vida.

Mientras que la depresión es el trastorno mental más común durante el puerperio, la psicosis puerperal es el menos comprendido y más peligrosos, suponiendo una emergencia psiquiátrica por el riesgo de suicidio e infanticidio que conlleva.

La rareza del trastorno y el desconocimiento por parte de los profesionales, hace que sea difícil de estudiar y por lo tanto de prevenir o diagnosticar.

Sin embargo, los síntomas pivotes que caracterizan el cuadro son insomnio severo y persistente, delirios, alucinaciones y comportamiento desorganizado, por lo que son estos síntomas a los que más atención deberemos prestar como profesionales y así generar modelos predictivos para identificar a las mujeres con mayor riesgo.

La detección precoz y una atención de calidad en entornos específicos como los hospitales de día o las Unidades madre-bebé, suponen una menor ruptura del vínculo madre-hijo y una experiencia positiva para la evolución de la mujer.

Para ello, es de vital importancia la concienciación y formación adecuada de los profesionales sanitarios, especialmente de las matronas, pues son ellas quienes acompañan a la mujer durante el proceso completo de embarazo, parto y puerperio.

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