Protocolo de actuación ante una muestra hemolizada en el laboratorio clínico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 82

Autor principal (primer firmante): Ángel Sánchez Caro

Fecha recepción: 04/08/2026

Fecha aceptación: 31/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 82

Autores:

  1. Ángel Sánchez Caro
  2. Ana Mulero Carrero
  3. Alicia Magallon Artigas
  4. Samuel Roa Mejía
  5. María Asunción Pascual Anadón
  6. María del Mar Martínez Millán

Categoría profesional:

Total Staff

Resumen

La fase preanalítica es la etapa del proceso de laboratorio clínico donde se concentra el mayor porcentaje de errores. Dentro de estos, la hemólisis in vitro representa la principal causa de rechazo de muestras sanguíneas. Este fenómeno, caracterizado por la rotura de los eritrocitos y la consiguiente liberación de su contenido intracelular al plasma o suero, provoca alteraciones significativas en la medición de múltiples analitos, comprometiendo gravemente la seguridad del paciente si los resultados erróneos llegan a validarse.

El presente artículo desarrolla un protocolo de actuación estandarizado para la gestión integral de la muestra hemolizada. Se abordan los mecanismos de interferencia analítica, la transición de la evaluación visual al uso de índices séricos automatizados, los criterios de aceptación y rechazo según el grado de hemólisis, y el circuito de comunicación con los servicios clínicos. El objetivo final es unificar criterios, reducir la variabilidad en la toma de decisiones del personal técnico y garantizar la máxima calidad en los resultados emitidos.

Palabras clave:

Hemólisis, fase preanalítica, interferencia analítica, índices séricos, laboratorio clínico, seguridad del paciente, protocolo.

Introducción

El laboratorio clínico moderno opera bajo rigurosos sistemas de gestión de la calidad. El proceso analítico total se divide clásicamente en tres fases: preanalítica, analítica y postanalítica. Amplia literatura científica demuestra que entre el 60% y el 70% de los errores de laboratorio ocurren en la fase preanalítica, es decir, desde que el clínico solicita la prueba hasta que la muestra es introducida en el analizador. En este contexto, la calidad de la muestra es el factor limitante para la exactitud del resultado, cumpliendo el axioma de "basura entra, basura sale".

La hemólisis se define como la destrucción de la membrana de los hematíes y otras células sanguíneas, lo que provoca la liberación de hemoglobina y de diversos componentes intracelulares al plasma o al suero circundante. Visualmente, el suero o plasma adquiere una tonalidad que varía desde el rosa pálido hasta el rojo cereza o marronáceo, dependiendo de la concentración de hemoglobina libre. Se estima que la hemólisis está presente en hasta el 3,3% de todas las muestras rutinarias y constituye más del 50% de las causas totales de rechazo en la mayoría de los laboratorios.

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Existen dos tipos de hemólisis: la in vivo (causada por patologías como anemias hemolíticas, reacciones transfusionales, infecciones o válvulas cardíacas mecánicas) y la in vitro, que representa más del 95% de los casos. La hemólisis in vitro es, por tanto, un error procedimental humano o mecánico. Sus causas más frecuentes incluyen punciones venosas traumáticas, el uso de agujas de calibre inapropiado, extracciones con jeringa aplicando un vacío excesivo, agitación vigorosa de los tubos, exposición a temperaturas extremas o un transporte deficiente.

El principal problema de la hemólisis es que provoca un triple mecanismo de interferencia en los autoanalizadores químicos:

  1. Liberación de componentes intracelulares: Los eritrocitos contienen concentraciones de ciertos analitos que son drásticamente superiores a las del plasma. El caso más paradigmático es el del potasio, cuya concentración intracelular es unas 40 veces superior a la extracelular.
  2. Interferencia espectrofotométrica: La hemoglobina libre absorbe luz fuertemente en las longitudes de onda entre 400 y 440 nm, y entre 540 y 580 nm. Cualquier prueba analítica que utilice mediciones colorimétricas en estos rangos (como la bilirrubina) se verá alterada.
  3. Efecto dilucional y reacciones químicas competitivas: En hemólisis masivas, el volumen del contenido celular diluye el plasma, disminuyendo falsamente analitos como el sodio. Además, las enzimas liberadas pueden competir o degradar reactivos específicos.

Ante este desafío, la evaluación visual del grado de hemólisis (tradicionalmente clasificada en cruces) ha demostrado ser altamente subjetiva, ineficaz y poco reproducible. En la actualidad, el estándar de calidad exige la medición automatizada de los índices séricos (Hemólisis, Ictericia, Lipemia) en los analizadores químicos. El Técnico de Laboratorio, como operador de primera línea de estos equipos y responsable de la validación técnica, necesita un protocolo de actuación robusto que elimine la improvisación frente a una muestra hemolizada.

Objetivos

General

  • Establecer un protocolo de actuación estandarizado y basado en la evidencia para la gestión de muestras sanguíneas hemolizadas en el laboratorio clínico, garantizando la emisión de resultados fiables y clínicamente seguros.

Específicos

  • Identificar las principales causas preanalíticas que provocan la aparición de hemólisis in vitro.
  • Explicar los mecanismos fisiopatológicos y químicos mediante los cuales la lisis eritrocitaria interfiere en las distintas determinaciones bioquímicas.
  • Definir los umbrales del índice de hemólisis (Índice H) para la categorización del grado de lisis celular.
  • Establecer un algoritmo claro de aceptación, cancelación parcial o rechazo total de las pruebas solicitadas en función de la sensibilidad de cada analito.
  • Diseñar un flujo de comunicación eficaz entre el laboratorio y los servicios solicitantes para agilizar la obtención de una nueva muestra cuando sea estrictamente necesario.

Desarrollo

Para sistematizar la respuesta ante la detección de hemoglobina libre en una muestra, el laboratorio debe implementar el siguiente protocolo estructurado.

Detección y cuantificación (El índice H)

Una vez la muestra es centrifugada (habitualmente a 2000-3000g durante 10-15 minutos), se introduce en el analizador. Todos los equipos modernos deben tener activada la lectura de los índices séricos. El equipo realizará una dilución de la muestra y medirá la absorbancia a distintas longitudes de onda, arrojando un valor numérico para el Índice H.

publica-articulo-revista-ocronos

El Sistema de Información del Laboratorio (SIL) debe estar configurado para clasificar este índice en tres grados operativos:

  • Hemólisis leve: Índice H equivalente a una concentración de hemoglobina libre entre 0,5 g/L y 1,5 g/L.
  • Hemólisis moderada: Concentración de hemoglobina libre entre 1,5 g/L y 3 g/L.
  • Hemólisis severa (franca): Concentración de hemoglobina libre superior a 3 g/L.

Clasificación de analitos según su sensibilidad

No todas las pruebas de laboratorio se ven afectadas de la misma forma. El protocolo exige aplicar reglas informáticas en el SIL que bloqueen los resultados automáticamente dependiendo del grado de hemólisis y de la prueba solicitada. Los analitos se dividen en:

  • Grupo 1 (extremadamente sensibles): Potasio, Lactato Deshidrogenasa (LDH), Aspartato Aminotransferasa (AST) y Enolasa Neuronal Específica (NSE). En estos casos, el gradiente intracelular es tan elevado que una hemólisis leve es suficiente para alterar clínicamente el resultado. Acción: Cancelación absoluta en cualquier grado de hemólisis (leve, moderada o severa).
  • Grupo 2 (sensibilidad moderada): Alanina Aminotransferasa (ALT), Fósforo inorgánico, Magnesio, Ácido Fólico, Bilirrubina Total y Directa, y Hierro. Acción: Se pueden validar si la hemólisis es leve, pero deben cancelarse automáticamente si la hemólisis es moderada o severa.
  • Grupo 3 (resistentes): Glucosa, Urea, Creatinina, Sodio, Calcio, Proteína C Reactiva (PCR), y la mayoría de las hormonas y marcadores tumorales. Acción: Pueden validarse en hemólisis leve y moderada. En hemólisis severa (> 3 g/L), se recomienda el rechazo general de la muestra por el efecto dilucional, a menos que el clínico asuma expresamente la responsabilidad de la interpretación.

Algoritmo de actuación del técnico de laboratorio

El personal técnico debe seguir estrictamente el siguiente flujograma al detectar una alerta de hemólisis en el monitor del analizador o en el middleware:

  • Paso 1: Retención del Resultado. El resultado nunca debe autovalidarse ni enviarse a la historia clínica. El sistema debe enviar la muestra a la bandeja de revisión manual ("validation queue").
  • Paso 2: Evaluación del Perfil Solicitado. El técnico revisará qué parámetros han sido afectados según los umbrales de sensibilidad descritos en el punto anterior.
  • Paso 3: Cancelación Selectiva. En lugar de rechazar la muestra entera (lo cual retrasaría parámetros útiles y resistentes como la glucosa o la urea), se procederá a la cancelación selectiva (o rechazo parcial).
  • Paso 4: Inserción de Comentarios Codificados. El técnico debe introducir un comentario predefinido en el SIL para los parámetros cancelados. El texto estándar debe ser claro e informativo para el facultativo, por ejemplo: "Prueba no realizable: Muestra hemolizada. La lisis celular interfiere en este parámetro elevando falsamente sus valores. Se ruega nueva extracción."
  • Paso 5: Emisión de Resultados Resistentes. Los analitos del Grupo 3 que no se ven afectados por el grado de hemólisis detectado se validarán y se emitirán en el informe, añadiendo un comentario general: "Muestra con hemólisis grado [Leve/Moderada]. Solo se informan resultados no afectados."

Circuito de comunicación urgente

Si la muestra procede de un área crítica (Unidad de Cuidados Intensivos, Urgencias, Quirófano o Neonatología) y afecta a parámetros vitales como el potasio, el técnico de laboratorio tiene la obligación ineludible de realizar una llamada telefónica proactiva.

  • Se informará al personal de Enfermería o al facultativo responsable de la unidad.
  • Se solicitará una nueva extracción inmediata, aconsejando el uso de técnicas que minimicen el riesgo (evitar extracción con jeringa y traspaso forzado, disminuir el tiempo del torniquete a menos de un minuto, y utilizar sistemas de extracción por vacío con palomilla o aguja de calibre 21G).
  • Se documentará en el SIL con quién se ha contactado, así como la fecha y la hora del aviso.

Manejo de la hemólisis in vivo

Existe una excepción clínica importante. Si tras solicitar una segunda muestra, extremando todas las precauciones preanalíticas, la muestra sigue arrojando un Índice H elevado, se debe sospechar de una hemólisis intracorporal o in vivo. En este escenario, el técnico debe:

  • Avisar al facultativo del laboratorio (analista).
  • Recomendar o añadir protocolos reflejos que confirmen la hemólisis clínica: medición de Haptoglobina (estará fuertemente disminuida), recuento de Reticulocitos (estarán aumentados) y observación de esquistocitos en frotis de sangre periférica.
  • En estos casos aislados, los resultados (incluidos LDH y potasio) pueden informarse junto con un comentario que indique que la hemólisis es compatible con la clínica del paciente y no representa un defecto de extracción.

Conclusiones

La presencia de hemólisis en las muestras de sangre venosa sigue siendo un punto crítico de vulnerabilidad en la calidad del proceso diagnóstico. La validación inadvertida de un potasio falsamente elevado (pseudohiperpotasemia) puede desencadenar intervenciones terapéuticas iatrogénicas, como la administración innecesaria de insulina o resinas de intercambio iónico, que pueden resultar fatales, especialmente en pacientes pediátricos y críticos.

La implementación de este protocolo de actuación, basado en la medición objetiva del índice sérico H y en umbrales de rechazo específicos por analito, es la herramienta más eficaz para proteger la seguridad del paciente. El papel del Técnico Superior de Laboratorio es absolutamente fundamental; su capacidad para identificar, retener, gestionar y comunicar adecuadamente la incidencia preanalítica determina la eficiencia de todo el servicio. Pasar de la antigua evaluación visual al cribado automatizado y al rechazo selectivo no solo reduce la variabilidad entre operadores, sino que mejora la relación coste-beneficio del laboratorio clínico, al aprovechar los datos válidos y solicitar repeticiones únicamente cuando resulta indispensable para el manejo clínico.

Bibliografía

  1. Lippi G, Blanckaert N, Bonini P, Green S, Kitchen S, Palicka V, et al. Haemolysis: an overview of the leading cause of unsuitable specimens in clinical laboratories. Clin Chem Lab Med. 2008;46(6):764-72.
  2. Simundic AM, Cornes M, Grankvist K, Lippi G, Nybo M, Cadamuro J, et al. Standardization of collection requirements for fasting samples: for the Working Group on Preanalytical Phase. (WG-PRE) of the European Federation of Clinical Chemistry and Laboratory Medicine (EFLM). Clin Chim Acta. 2014;432:33-7.
  3. Organización Mundial de la Salud (OMS). Directrices de la OMS sobre la extracción de sangre: prácticas recomendadas en flebotomía. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2010.
  4. Gómez Rioja R, Álvarez V, Arnal M, et al. Recomendaciones para el estudio y manejo de la hemólisis in vitro. Rev Lab Clin. 2017;10(1):47-59.
  5. CLSI. Hemolysis, Icterus, and Lipemia/Turbidity Indices as Indicators of Interference in Clinical Laboratory Analysis; Approved Guideline. CLSI document C56-A. Wayne, PA: Clinical and Laboratory Standards Institute; 2012.