Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 4 – Agosto 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº4:433
Autor principal (primer firmante): Sandra Perera Martínez
Fecha recepción: 30 de julio, 2020
Fecha aceptación: 24 de agosto, 2020
Ref.: Ocronos. 2020;3(4):433
Autoras:
- Sandra Perera Martínez (Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear)
- Anamaría Ene Pripea (Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear y Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería)
- Nevada Coto Mejido (Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear y Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería)
- Andrea Palacios De Pazos (Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear)
- Laura Herrero Delgado (Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear)
- Yasmín Mori Mogena (Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear y Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería)
Introducción
Según la OMS: “La radiación ionizante es un tipo de energía liberada por los átomos en forma de ondas electromagnéticas o partículas.
A medida que aumenta el uso de las radiaciones ionizantes también lo hacen los posibles peligros para la salud si no se utilizan o contienen adecuadamente. Cuando las dosis de radiación superan determinados niveles pueden tener efectos agudos en la salud, tales como quemaduras cutáneas o síndrome de irradiación aguda. Las dosis bajas de radiación ionizante pueden aumentar el riesgo de efectos a largo plazo, tales como el cáncer.”
Las radiaciones pueden llegar a causar efectos biológicos provocando cambios en la estructura química de las células (unidades básicas de los organismos vivos) de nuestro organismo, sobre todo en las moléculas de ADN. En él se encuentra la información necesaria para llevar a cabo todas las funciones vitales de la célula. Un pequeño cambio en esa información puede llegar a significar la muerte del organismo y problemas irreversibles en él o sus descendientes. Este daño siempre es de tipo lesivo, ya que al ocasionar, por ejemplo, una pérdida de información, se manifestará como la pérdida de una función, actividad o carácter específico.
El daño que sufre una célula por irradiación de su ADN puede ocurrir de dos formas diferentes:
- Directa: La energía recibida se deposita en el ADN alterándolo directamente (35% del daño total).
- Indirecta: La energía recibida altera otras moléculas cercanas de la célula, creando radicales sueltos, que pueden llegar a dañar el ADN (65% del daño total).
Las lesiones que esto pueden causar al ADN se pueden dar de muchas formas, por ejemplo: roturas de la cadena, recombinaciones, daño o sustituciones de las bases, deleciones, entrecruzamientos de la cadena… Estos cambios pueden producir o la muerte de la célula, o las llamadas aberraciones cromosómicas, que no son otra cosa que lesiones o cambios en la estructura del cromosoma y por tanto en la información que estos contienen y transmiten.
No todas las células tienen la misma respuesta ante la radiación, esta depende de las características (físicas, químicas y biológicas) de cada célula. Las características físicas se refieren a la calidad de la radiación, la dosis recibida, etc. Las características biológicas se refieren al ciclo celular, el mecanismo de reparación, etc. Por último, las características químicas se refieren a la radiosensibilidad o radioprotección de cada célula.
Por ejemplo, uno de los tipos de célula que más radiosensibilidad presenta son los linfocitos; mientras que uno de los más radiorresistentes son las neuronas.
Palabras clave
Protección radiológica, radiación ionizante, mutación y ADN.
Protección radiológica
El CSN define la protección radiológica como “una actividad multidisciplinar, de carácter científico y técnico, que tiene como finalidad la protección de las personas y del medio ambiente contra los efectos nocivos que pueden resultar de la exposición a radiaciones ionizantes.”
De este modo la Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP) ha dictado tres reglas fundamentales en las que basar esta protección:
- Justificación: Considerar los efectos positivos y negativos de las radiaciones para que los beneficios siempre sean superiores a los prejuicios, valorar alternativas menos dañinas pero que también sean útiles, etc.
- Optimización (principio ALARA): El nombre de ALARA son las siglas de “As Low As Reasonably Achievable” que significa “tan bajo como sea razonablemente posible”, y esto indica, como bien dice su propio nombre, que las exposiciones a radiación deben ser siempre lo más bajas posibles, siempre dentro de la utilidad de estas.
- Limitación de dosis: Hay límites establecidos para las dosis que reciben las personas y estos no deben superarse.
En base a esto se distinguen varias medidas básicas de protección radiológica, las cuales se pueden aplicar en cualquier punto del sistema que vincula las fuentes de radiación con el individuo que las recibe. Dichos puntos son los siguientes:
- Fuente emisora de radiación (sobre ella se administran las medidas prioritarias ya que son más fáciles de aplicar).
- Medio ambiente (camino por el que la radiación llega al individuo).
- El individuo expuesto.
Las medidas más básicas que se aplican para reducir el riesgo por irradiación son:
- Distancia: Cuanta más distancia haya entre el individuo y la fuente de radiación, menor será la exposición de este a la radiación y por tanto menores sus efectos y la posibilidad de que estos aparezcan.
- Tiempo: Cuanto menor sea el tiempo en el que un individuo está expuesto, menor será la dosis que este reciba de radiación y por tanto menor será el riesgo.
- Blindaje: Se utiliza para los casos en los que los dos factores anteriores no sean suficientes para garantizar la seguridad del individuo, para ello se interpone un material absorbente de cierto espesor, apropiado según el tipo de radiación, entre la fuente y el individuo.

Otras medidas de protección radiológica son:
- Delimitación y señalización de las zonas en las que haya materiales radiactivos o radiaciones, para que no accedan a ellas quienes no estén formados para hacerlo.

- Formación adecuada y constante del personal que va a trabajar con las radiaciones, conociendo este perfectamente las normas y precauciones que debe tomar según el trabajo que tenga asignado.
- Vigilancia médica de los trabajadores por medio de revisiones periódicas a los mismos para comprobar que no sufren ningún efecto negativo causado por las radiaciones a las que están expuestos en su puesto de trabajo.
- Vigilancia radiológica mediante el uso de dosímetros para comprobar que no se superen los límites de dosis impuestos.
Conclusión
Los efectos que pueden llegar a causar las radiaciones ionizantes derivan de los cambios que estas provocan en la estructura química de las células, principalmente en las moléculas de ADN. Por eso los profesionales sanitarios deben ser conscientes de la gran importancia que tiene seguir las normas de seguridad, realizar su trabajo correctamente siguiendo los protocolos impuestos y tener una formación continua sobre los posibles efectos nocivos de las radiaciones a las que están expuestos y cómo evitarlos.
Bibliografía
- SACYL. Aula de paciente. Los riesgos de las radiaciones ionizantes. https: //www.saludcastilla yleon.es/Aula Pacientes/es/ pruebas-diagnosticas/pruebas- diagnostico-imagen/ riesgos-radiaciones-ionizantes
- OMS radiación ionizante. https://www.who.int/ topics/radiation_ionizing/es/
- Organización mundial de la salud. Radiaciones ionizantes: efectos en la salud y medidas de protección. https: //www.who.int/es/ news-room/fact-sheets/ detail/ionizing-radiation- health-effects-and-protective-measures
- Consejo de seguridad nuclear.
- Protección radiológica. https: //www.csn.es/ proteccion-radiologica
- La protección de trabajadores gestantes expuestos a radiaciones ionizantes. https: //www.csn.es /documents/10182/914801/FDE- 02.09+La+protecci% C3%B3n+de+trabajadoras +gestantes+ expuestas+ a+radiacio nes+ionizantes. +Informaci%C3%B3n+ dirigida+a+ profesionales +m%C3%A9dicos+ (Tr%C3%ADptico)



