¿Se nos está olvidando protegernos frente a las ETS?

Protegerse frente a las enfermedades de transmisión sexual es tan sencillo como entrar aquí y comprar la protección adecuada. La población tiene más fácil acceso a medidas de protección que hace años y, sin embargo, los casos de transmisión de enfermedades vinculadas al sexo no hacen más que crecer. La tendencia, desde 2012, ha ido enormemente en aumento. Tanto es así que, según el Instituto de Salud Carlos III, en 2019 se registraron más de 16.000 casos cuando, en 2015, las cifras no llegaban siquiera a los 4.000 en España. Habiendo tantas facilidades, ¿qué está pasando?

Cabe la posibilidad de que haya menos tabúes a la hora de tratar este asunto y que, precisamente, por eso se registren más casos año tras año. Pero también cabe la posibilidad de que haya un mayor desconocimiento de los riesgos que suponen las ETS y una mayor valentía a la hora de disfrutar de relaciones sin protección de ningún tipo. Precisamente por esto último, resulta interesante echar un vistazo a cuáles son los principales riesgos que puede tener sufrir una enfermedad de este tipo.

Peligros de las Enfermedades de Transmisión Sexual

Las ETS pueden derivar en casos bastante graves, por eso es recomendable detectarlas cuanto antes para tomar medidas con especialistas y ponerles remedio antes de que puedan avanzar y empeorar los síntomas. La detección temprana es esencial en el cuidado y prevención de las ETS, sobre todo si no se han tomado las medidas adecuadas de protección.

¿Y cómo se puede detectar una ETS? Es bastante simple, basta con conocer cuáles son los signos y síntomas más habituales de estas. Afortunadamente, es algo fácil de detectar porque provoca unos patrones bastante anómalos y reacciones nada usuales, además no se pueden confundir con otro tipo de dolencias. Vamos a ver cuáles son los síntomas principales de cualquier ETS.

Signos y síntomas

Las personas que sufren enfermedades de transmisión sexual suelen darse cuenta porque ven llagas o bultos en las zonas genitales, aunque también pueden aparecer en las zonas rectales u orales. Otro síntoma bastante común y que hace saltar las alarmas es el ardor o el dolor al orinar, señal de que algo no va bien del todo.

En los hombres, puede pasar también que surja una secreción en el pene anómala. En las mujeres, en cambio, una forma de detectar problemas es cuando se produce un flujo vaginal distinto y que puede oler mal. De ser así, lo más probable es que haya una ETS.

También hay otras señales que conviene tener en cuenta, como las fiebres, el dolor durante la práctica de relaciones sexuales, el sangrado vaginal fuera de las fechas habituales, la inflamación de los ganglios linfáticos o incluso las erupciones en el tronco, pies y manos, o los dolores en la zona inferior del abdomen.

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Las ETS más frecuentes

Conocemos los síntomas, pero, ¿cuáles son las ETS más habituales que se están viendo en estos incrementos de casos vistos en los últimos años? Ahora, que se ha perdido el miedo al SIDA, enfermedad que dejó una profunda huella en los años 80, se ha descuidado este aspecto, aunque se siguen viendo muchos pacientes que sufren estas enfermedades:

  • Gonorrea
  • Sífilis
  • Clamidia
  • Herpes Genital
  • Candidiasis
  • Triconomiasis
  • Condilomas

La clamidia y la gonorrea son las más frecuentes, pero también de las más peligrosas sobre todo en mujeres, ya que pueden provocar la infección de células de la uretra y el cuello del útero, además del recto y el ano. Por supuesto, huelga decir que la más peligrosa es el SIDA o VIH, ya que barre por completo el sistema inmunológico, haciendo que cualquier otra enfermedad pueda resultar letal.

¿Se protegen las personas lo suficiente?

Los pediatras llevan tiempo avisando de ello: los adolescentes son los que más se contagian con ETS. En territorio español, son la sífilis y la gonorrea las que más se han disparado si se comparan las estadísticas actuales con las de 2001, de hecho, la clamidia se ha multiplicado por 3 en un plazo de 3 años. Hay un problema, y serio.

El gran problema es la falta de conocimiento sobre los riesgos que tienen estas enfermedad. La falta de medidas de protección y, sobre todo, la renuncia al preservativo, es lo que está elevando los casos entre la población más joven. De hecho, es precisamente este sector de la población el que más casos de ETS protagoniza en los centros clínicos. Por suerte, la mayoría se detectan de forma temprana, lo que permite tomar medidas con rapidez para paliar sus efectos o incluso anularlas. No obstante, hay casos como el VIH, que tiene tratamiento, pero no es algo que pueda acabar con la enfermedad.

En definitiva, no hay suficiente protección, pero no porque haya pocas medidas, sino por la falta de información y concienciación. Las autoridades están advirtiendo de ello a países de todo el mundo, y hay que actuar.

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