Proceso de atención de Enfermería en una paciente con síndrome de COVID persistente: valoración según los patrones funcionales de Marjory Gordon y plan de cuidados basado en las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 33

Autor principal (primer firmante): Andrea Blasco López

Fecha recepción: 03/08/2026

Fecha aceptación: 30/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 33

Autores:

  1. Andrea Blasco López
  2. Marta Jiménez Falces
  3. Vega María Gonzalo Sánchez
  4. Álvaro Ansón Lizuáin
  5. Andrea Angulo Sancho
  6. Lorena Eizaguerri Burillo

Categoría profesional:

Enfermería

Declaración de buenas prácticas:

Los autores de este manuscrito declaran que:

  • Todos ellos han participado en su elaboración y no tienen conflictos de intereses.
  • La investigación se ha realizado siguiendo las pautas éticas internacionales para la investigación relacionada con la salud con seres humanos elaborada por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas (CIOMS) en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • El manuscrito es original y no contiene plagio.
  • El manuscrito no ha sido publicado en ningún medio y no está en proceso de revisión en otra revista.
  • Han obtenido los permisos necesarios para las imágenes y gráficos utilizados.
  • Han preservado la identidad de los pacientes.

Resumen

El síndrome de COVID persistente es una condición caracterizada por la persistencia de síntomas tras la infección por SARS-CoV-2, con un impacto significativo en la calidad de vida y la capacidad funcional de los pacientes. El presente trabajo describe el Proceso de Atención de Enfermería (PAE) aplicado a una paciente con COVID persistente, utilizando los Patrones Funcionales de Salud de Marjory Gordon y las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC. La valoración integral permitió identificar las principales necesidades alteradas y diseñar un plan de cuidados individualizado. Tras la aplicación de las intervenciones enfermeras, se observó una mejoría en la capacidad funcional, el manejo de la fatiga y el bienestar emocional, destacando la importancia de una atención enfermera integral, multidisciplinar y basada en la evidencia científica.

Palabras clave:

PAE, COVID-19, COVID persistente, long COVID, SARS-CoV-2, calidad de vida, cuidados de Enfermería, Marjory Gordon.

Introducción

La enfermedad por COVID-19, causada por el virus SARS-CoV-2, ha supuesto un importante reto sanitario debido a sus consecuencias clínicas y sociales. Tras la fase aguda de la infección, se observó que algunos pacientes mantenían síntomas persistentes durante semanas o meses, dando lugar al síndrome de COVID persistente o Long COVID (1, 2).

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La Organización Mundial de la Salud define esta entidad como la aparición o persistencia de síntomas generalmente tres meses después de la infección inicial, con una duración mínima de dos meses y sin otra explicación diagnóstica alternativa. Entre las manifestaciones más frecuentes destacan la fatiga, la disnea, la intolerancia al ejercicio, las alteraciones cognitivas, los trastornos del sueño, el dolor musculoesquelético y los problemas emocionales, que pueden afectar significativamente a la calidad de vida y a la capacidad funcional de los pacientes (1-4).

La fisiopatología del síndrome continúa en estudio, planteándose mecanismos como la inflamación persistente, la disfunción inmunitaria, la alteración endotelial y la afectación del sistema nervioso autónomo, lo que explica la variabilidad clínica existente (3, 5). Debido a su complejidad, el abordaje requiere una atención multidisciplinar e individualizada, donde la Enfermería tiene un papel fundamental mediante la valoración integral, la educación sanitaria, el seguimiento clínico y el fomento del autocuidado (6).

La aplicación del Proceso de Atención de Enfermería mediante modelos como los Patrones Funcionales de Salud de Marjory Gordon y las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC permite establecer cuidados estructurados y basados en la evidencia científica. Por ello, este trabajo aborda el síndrome de COVID persistente desde una perspectiva enfermera, con el objetivo de proporcionar una atención integral orientada a mejorar la autonomía, la adaptación a la enfermedad y la calidad de vida del paciente (7-10).

Objetivos

General

  • Analizar el síndrome de COVID persistente desde una perspectiva científica y enfermera mediante la descripción de un caso clínico y la aplicación del Proceso de Atención de Enfermería, utilizando los Patrones Funcionales de Salud de Marjory Gordon y las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC para planificar cuidados individualizados basados en la evidencia científica.

Específicos

  • Identificar las necesidades biopsicosociales del paciente mediante una valoración integral basada en los once Patrones Funcionales de Salud de Marjory Gordon.
  • Detectar los diagnósticos enfermeros prioritarios utilizando la clasificación NANDA-I.
  • Establecer resultados esperados mediante la clasificación NOC.
  • Diseñar intervenciones enfermeras fundamentadas en la NIC, orientadas a mejorar la capacidad funcional, el autocuidado y la calidad de vida del paciente.
  • Evaluar la evolución clínica del paciente tras la aplicación del plan de cuidados enfermero.
  • Analizar la importancia del papel de la Enfermería en el seguimiento y manejo multidisciplinar de las personas con síndrome de COVID persistente.
  • Promover la utilización de cuidados enfermeros basados en la evidencia científica como herramienta para optimizar la atención integral de los pacientes con COVID persistente.

Diseño del estudio

Se realizó un estudio descriptivo de tipo monográfico basado en la presentación y análisis de un caso clínico de una paciente diagnosticada de síndrome de COVID persistente.

El trabajo se desarrolló siguiendo el Proceso de Atención de Enfermería (PAE) para proporcionar cuidados individualizados y continuos. Para valorar a la paciente integralmente se emplearon como herramienta de valoración los once Patrones Funcionales de Salud de Marjory Gordon y las taxonomías estandarizadas NANDA-I, NOC y NIC, con el objetivo de elaborar un plan de cuidados individualizado fundamentado en la evidencia científica.

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Presentación del caso clínico

Situación personal

Mujer de 47 años, administrativa, casada y madre de dos hijos adolescentes, independiente para las actividades básicas de la vida diaria antes de la infección por SARS-CoV-2. Reside en un entorno urbano junto a su familia y dispone de una adecuada red de apoyo familiar y social. No presenta hábitos tóxicos, niega consumo de tabaco y drogas y refiere consumo ocasional de bebidas alcohólicas. Antes de la enfermedad realizaba ejercicio físico moderado tres veces por semana y mantenía una vida laboral y social activa.

Tras padecer COVID-19 comenzó a presentar limitaciones progresivas en su capacidad funcional que dificultan el desempeño de sus actividades laborales, domésticas y de ocio, condicionando una importante disminución de su calidad de vida.

Antecedentes médicos personales

Como antecedentes personales destaca hipertensión arterial diagnosticada hace seis años, correctamente controlada mediante tratamiento farmacológico. Presenta obesidad grado I (IMC 31 kg/m²) y dislipidemia en seguimiento por Atención Primaria. No refiere antecedentes de enfermedades respiratorias crónicas, cardiovasculares, neurológicas ni autoinmunes. Tampoco presenta antecedentes de ingresos hospitalarios relevantes ni intervenciones quirúrgicas de importancia, salvo apendicectomía durante la adolescencia.

No constan alergias medicamentosas conocidas.

Antecedentes psiquiátricos personales y familiares

La paciente niega antecedentes personales de trastornos psiquiátricos diagnosticados previamente, aunque refiere un episodio de ansiedad reactiva relacionado con problemas laborales varios años antes, resuelto mediante apoyo psicológico sin tratamiento farmacológico prolongado.

Como antecedentes familiares destaca madre diagnosticada de trastorno depresivo mayor y hermana con trastorno de ansiedad generalizada, ambas actualmente controladas mediante seguimiento especializado.

Enfermedad actual

La paciente presentó infección por SARS-CoV-2 confirmada mediante PCR nueve meses antes de la valoración enfermera. Durante la fase aguda desarrolló fiebre de hasta 39°C, tos seca persistente, mialgias, anosmia, ageusia y disnea de esfuerzo moderada, precisando ingreso hospitalario durante ocho días por neumonía bilateral con necesidad de oxigenoterapia de bajo flujo, sin requerir ingreso en UCI ni ventilación mecánica.

Tras recibir el alta hospitalaria persistieron síntomas que no remitieron con el paso de las semanas. La paciente comenzó a experimentar fatiga intensa incapacitante, intolerancia al ejercicio, disnea con esfuerzos mínimos, palpitaciones ocasionales, cefaleas frecuentes, dolor muscular generalizado, alteraciones de la memoria reciente, dificultad para mantener la atención, lentitud en el procesamiento de la información, insomnio de conciliación y mantenimiento, ansiedad, irritabilidad y sensación continua de agotamiento.

La sintomatología presenta un comportamiento fluctuante, con empeoramiento tras esfuerzos físicos o actividades cognitivas mantenidas, fenómeno compatible con malestar post-esfuerzo descrito en pacientes con síndrome de COVID persistente. Como consecuencia, la paciente permanece en situación de incapacidad laboral temporal y manifiesta preocupación por la incertidumbre respecto a su evolución clínica.

Tratamiento farmacológico actual

En el momento de la valoración la paciente mantiene el siguiente tratamiento prescrito por su médico de Atención Primaria y por la Unidad de COVID Persistente:

  • Enalapril 20 mg cada 24 horas para el control de la hipertensión arterial.
  • Atorvastatina 20 mg cada 24 horas por dislipidemia.
  • Paracetamol 1 g según necesidad para el control del dolor musculoesquelético.
  • Melatonina 2 mg nocturna para el tratamiento del insomnio.
  • Vitamina D (colecalciferol) 25.000 UI cada dos semanas por déficit documentado.
  • Programa de rehabilitación respiratoria y ejercicio físico supervisado adaptado a la tolerancia individual.
  • Seguimiento periódico por Atención Primaria, Unidad de COVID Persistente, fisioterapia y consultas de Enfermería.

Valoración enfermera según patrones de Marjory Gordon

  1. Percepción y manejo de la salud: La paciente presenta adecuada conciencia de su estado de salud, buena adherencia al tratamiento y seguimiento sanitario. Manifiesta frustración e incertidumbre por la persistencia de los síntomas, sin hábitos tóxicos ni conductas de riesgo.
  2. Nutricional-metabólico: Presenta disminución moderada del apetito asociada a fatiga, aunque mantiene una alimentación equilibrada e hidratación adecuada. Destaca obesidad grado I (IMC 31 kg/m²), con piel y mucosas conservadas.
  3. Eliminación: Mantiene un patrón intestinal y urinario normal, sin alteraciones en la eliminación.
  4. Actividad y ejercicio: Presenta limitación funcional secundaria al COVID persistente, con fatiga intensa, disnea de esfuerzo, debilidad muscular e intolerancia a la actividad. Precisa pausas frecuentes y presenta dificultad para realizar algunas actividades habituales.
  5. Sueño y descanso: Refiere insomnio, despertares nocturnos y sueño no reparador, con mejoría parcial tras tratamiento con melatonina.
  6. Cognitivo-perceptivo: Presenta alteraciones cognitivas ("niebla mental"), con dificultad de concentración, olvidos y menor capacidad de procesamiento de la información. Refiere cefaleas y dolor musculoesquelético moderado controlado parcialmente con analgesia.
  7. Autopercepción y autoconcepto: Manifiesta frustración, disminución de la autoestima e incertidumbre relacionada con la pérdida de autonomía y las limitaciones provocadas por la enfermedad.
  8. Rol y relaciones: Cuenta con apoyo familiar adecuado, aunque expresa preocupación por la repercusión de la enfermedad en sus responsabilidades familiares, laborales y económicas.
  9. Sexualidad y reproducción: Presenta disminución del deseo sexual relacionada con la fatiga persistente y el malestar físico y emocional, sin otras alteraciones relevantes.
  10. Adaptación y tolerancia al estrés: Presenta ansiedad y preocupación por la evolución del síndrome y sus posibles secuelas, con dificultad para manejar la incertidumbre, sin alteraciones psiquiátricas graves.
  11. Valores y creencias: Mantiene una actitud positiva hacia el tratamiento y confianza en el equipo sanitario. Sus valores favorecen la adherencia terapéutica y la búsqueda de recuperación funcional.

Planificación e intervenciones

  • Diagnóstico enfermero 1: [00093] Fatiga.
    • NOC: [0007] Nivel de fatiga, [0005] Tolerancia a la actividad y [0002] Conservación de la energía.
    • NIC: [0180] Manejo de la energía: Valorar diariamente el grado de fatiga mediante escalas validadas, enseñar técnicas de conservación de energía, planificar periodos de actividad alternados con descansos y priorizar las actividades esenciales según la capacidad funcional. [0200] Fomento del ejercicio: Promover ejercicio físico individualizado y progresivo, coordinar el programa con fisioterapia, vigilar la aparición de malestar post-esfuerzo, adaptar la intensidad del ejercicio según la tolerancia.
  • Diagnóstico enfermero 2: [00092] Intolerancia a la actividad.
    • NOC: [0001] Resistencia, [0402] Estado respiratorio: intercambio gaseoso y [0208] Nivel de actividad.
    • NIC: [0185] Mejorar la tolerancia a la actividad: Valorar constantes vitales antes y después del ejercicio, enseñar respiración diafragmática y respiración con labios fruncidos, incrementar progresivamente el nivel de actividad, favorecer periodos adecuados de recuperación.

[3140] Manejo de las vías respiratorias: Vigilar la presencia de disnea, enseñar técnicas de control respiratorio, recomendar evitar sobreesfuerzos físicos.

  • Diagnóstico enfermero 3: [00198] Trastorno del patrón del sueño.
    • NOC: [0004] Sueño, [0003] Descanso y [2002] Bienestar emocional.
    • NIC: [1850] Mejorar el sueño: Establecer horarios regulares para dormir, favorecer un ambiente tranquilo y con baja estimulación, limitar el uso de dispositivos electrónicos antes del descanso, enseñar medidas de higiene del sueño. [5820] Disminución de la ansiedad: Favorecer la expresión de preocupaciones, enseñar técnicas de relajación, promover ejercicios de respiración y mindfulness.
  • Diagnóstico enfermero 4: [00131] Deterioro de la memoria.
    • NOC: [0908] Memoria, [0909] Concentración y [0912] Estado neurológico: cognición.
    • NIC: [4720] Estimulación cognitiva: Realizar ejercicios de memoria y atención, recomendar agendas, calendarios y recordatorios electrónicos, favorecer rutinas diarias estructuradas, evaluar periódicamente la evolución cognitiva.
  • Diagnóstico enfermero 5: [00146] Ansiedad.
    • NOC: [1211] Nivel de ansiedad, [1302] Afrontamiento de problemas y [1300] Adaptación psicosocial.
    • NIC: [5820] Disminución de la ansiedad: Escucha activa y comunicación terapéutica, facilitar la expresión emocional, informar de forma clara sobre la enfermedad y el tratamiento, favorecer la participación familiar. [5230] Mejorar el afrontamiento: Identificar estrategias de afrontamiento eficaces, reforzar los logros obtenidos, favorecer la autonomía del paciente, derivar a apoyo psicológico cuando sea necesario.

Ejecución

La ejecución del plan de cuidados se desarrolló durante doce semanas mediante seguimiento continuado en Atención Primaria y la Unidad de COVID Persistente, con la participación coordinada de Enfermería, Medicina de familia, fisioterapia y psicología. Las intervenciones se adaptaron a la evolución clínica y a las necesidades de la paciente, abordando las manifestaciones físicas, cognitivas y emocionales del síndrome.

El abordaje principal se centró en el manejo de la fatiga y la intolerancia al esfuerzo mediante técnicas de conservación de energía, planificación de actividades y ejercicio físico progresivo adaptado. Se aplicaron medidas de higiene del sueño, estrategias de estimulación cognitiva y apoyo emocional para mejorar el descanso, la memoria, la ansiedad y la capacidad de afrontamiento.

La educación sanitaria fue un elemento fundamental, reforzando la adherencia al tratamiento, los hábitos de vida saludables, el autocuidado y el reconocimiento de signos de alarma. El seguimiento periódico permitió evaluar la evolución mediante indicadores clínicos y reajustar las intervenciones, favoreciendo una atención individualizada, integral y coordinada que contribuyó a mejorar la capacidad funcional y la calidad de vida de la paciente.

Resultados

Tras doce semanas de aplicación del plan de cuidados enfermero, la paciente presentó una evolución favorable, con mejoría progresiva de la capacidad funcional, el control de los síntomas y el bienestar emocional. La valoración de los indicadores NOC permitió observar una disminución de la fatiga, una mayor tolerancia a la actividad, mejor calidad del sueño y una reducción de la ansiedad asociada a la enfermedad.

Las intervenciones basadas en la conservación de la energía, el ejercicio adaptado, la educación sanitaria, el apoyo emocional y las estrategias cognitivas favorecieron una mayor autonomía y capacidad de adaptación. Aunque persistieron síntomas residuales como fatiga e intolerancia al esfuerzo intenso, la aplicación de un plan de cuidados individualizado basado en NANDA-I, NOC y NIC demostró ser eficaz para mejorar la calidad de vida y el bienestar biopsicosocial de la paciente con síndrome de COVID persistente.

Discusión

El síndrome de COVID persistente supone un importante reto sanitario debido a su variabilidad clínica y al impacto que produce sobre la calidad de vida. En este caso, los síntomas predominantes fueron la fatiga, la intolerancia al esfuerzo, las alteraciones cognitivas, los trastornos del sueño y la ansiedad, coincidiendo con la evidencia científica actual. La aplicación de estrategias de conservación de energía, actividad física adaptada y apoyo emocional permitió mejorar la autonomía y la capacidad funcional de la paciente.

La valoración mediante los Patrones Funcionales de Marjory Gordon y las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC facilitó la planificación de cuidados individualizados y basados en la evidencia. La educación sanitaria, el fomento del autocuidado y la coordinación multidisciplinar fueron elementos clave para favorecer la adaptación a la enfermedad y mejorar la calidad de vida. Aunque persisten síntomas residuales, este caso destaca la importancia del seguimiento enfermero continuado en el abordaje integral del COVID persistente.

Conclusiones

El síndrome de COVID persistente presenta una evolución variable y puede generar limitaciones físicas, cognitivas, emocionales y sociales que afectan a la calidad de vida de los pacientes. La aplicación del Proceso de Atención de Enfermería permitió realizar una valoración integral mediante los Patrones Funcionales de Marjory Gordon y establecer cuidados individualizados basados en NANDA-I, NOC y NIC.

Las intervenciones enfermeras centradas en el manejo de la fatiga, la actividad adaptada, la educación sanitaria, el apoyo emocional y el autocuidado favorecieron la evolución clínica y la adaptación de la paciente. La atención multidisciplinar y el seguimiento continuado resultan esenciales para mejorar la capacidad funcional y responder a los retos asistenciales que plantea el COVID persistente.

Bibliografía

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