Procedimientos químicos. Antisépticos y desinfectantes más frecuentes

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 2–Febrero 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 2: 71

Autor principal (primer firmante): Francisco Delgado Quintana

Fecha recepción: 10/01/2024

Fecha aceptación: 07/02/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(2): 71

Autores:

Francisco Delgado Quintana (Celador).

Natalia Ortiz Martínez (TCAE).

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Nuey Montero Sanz (TCAE).

Carlos Enrique Rastrero (Celador).

Diego Jeria Ordóñez (Enfermero).

Irene Figuer Enciso (Fisioterapeuta).

Palabras clave:

Desinfección, antiséptico, desinfectante.

Resumen

El objeto de este artículo es hacer una pequeña revisión de únicamente aquellas sustancias antisépticas y desinfectantes de uso más frecuente y cotidiano en el ámbito hospitalario para conseguir una adecuada desinfección.

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Introducción

La desinfección es un procedimiento de antisepsia que consiste en suprimir los microorganismos patógenos existentes en la habitación del enfermo, ropa, manos, piel, etc. aunque no los elimina todos ni tampoco sus formas de resistencia, las esporas.

Para conseguir una correcta desinfección hay que:

  1. Hacer un cepillado y lavado con agua y detergente del objeto que se quiere desinfectar.
  2. Utilizar sustancias químicas con acción desinfectante o antiséptica.

Existen muchos tipos de desinfectantes y antisépticos usados en el ámbito hospitalario. Existen sustancias oxidantes, ácidos, aldehídos, alcoholes, halógenos y compuestos halogenados, compuestos metálicos, biguanidas, sustancias detergentes, fenoles y derivados. Cada familia de productos químicos alberga una serie de compuestos susceptibles de ser usado en desinfección.

Antisépticos

Son soluciones tópicas aplicadas sobre tejidos vivos (piel, mucosas, etc.) a concentraciones que no comprometen la integridad de las células de los tejidos vivos. Esto implica que el producto no debe ser absorbido por la piel o las mucosas ni presentar efectos tóxicos localmente.

Además, un antiséptico debe actuar rápidamente sobre la piel y las membranas mucosas y poseer un amplio espectro de acción que garantice la eliminación tanto de bacterias grampositivas y gran negativas, hongos o virus.

Se emplean en la prevención o tratamiento de infecciones, en las heridas o quemaduras con el objeto de prevenir la sepsis de los tejidos lesionados y, también, para evitar posibles infecciones en una intervención quirúrgica. Por tanto, los antisépticos al ser menos potentes que los desinfectantes no deben usarse para desinfectar materiales inertes como instrumentos, pinzas, tijeras, bisturís o guantes.

Entre los que más se usan se encuentran la clorhexidina al 5%, los compuestos yodados como la povidona yodada.

Clorhexidina

La clorhexidina es un compuesto bifenólico con acción bactericida de amplio espectro, incluye un mecanismo de acción que se basa en atacar a las proteínas de las membranas celulares desnaturalizándolas y produciendo la muerte de la célula.

Es efectiva tanto sobre bacterias Gram+ como Gram-. Activo frente a virus de cubierta lipídica, lo es poco frente a micobacterias y hongos. No es activa frente a esporas, bacterias del género Serratia y pseudomonas.

Muy utilizada en odontología en bajas concentraciones.

Entre las ventajas que presenta destacamos:

  • Rapidez de acción (es mayor que la de los alcoholes)
  • Poco irritante
  • Acción duradera y acumulativa
  • Baja toxicidad

Entre los inconvenientes y precauciones:

  • Es incompatible con detergentes amónicos.
  • Se debe proteger de la luz y del calor
  • No es útil para la desinfección de material porque produce corrosión en el mismo.
  • Debe aclararse la piel antes de su aplicación

La podemos encontrar de diferentes presentaciones:

  • Solución jabonosa, muy utilizada para el lavado de manos prequirúrgico y baño preoperatorio del paciente.
  • Solución alcohólica uniendo así sus propiedades y aumentando su eficacia.
  • Diluida para heridas y quemaduras.

En crema para aplicaciones vaginales.

Para la antisepsia bucal en concentraciones bajas, de 0,2 a 0,10. También se utiliza la hexetidina al 0,1%.

Compuestos yodados

Dentro de los antisépticos destacan los compuestos yodados, que tienen efecto bactericida y fungicida. El más utilizado en el ámbito sanitario es la povidona yodada.

Las ventajas que presenta este tipo de compuesto se deben a la lenta liberación del yodo a los tejidos que provoca:

  • Disminución de la toxicidad, al presentar menores concentraciones de yodo libre.
  • Aumento de la actividad germicida al liberarse más lentamente.
  • Aumento de la duración de su actividad al liberarse más lentamente.
  • Una disminución del poder irritante del yodo lo que permite su aplicación en las mucosas.

Actúa produciendo la oxidación del protoplasma microbiano. Aunque es un bactericida de amplio espectro su actividad es variable frente a ciertos hongos, virus y esporas. La povidona yodada tiene buena actividad contra los gérmenes Gram+, menos buena con los Gram- y muy poca actividad contra el bacilo de la tuberculosis

Para los campos quirúrgicos se suele emplear una mezcla de yodo con alcohol, que no se puede utilizar para el lavado quirúrgico porque es una solución muy irritante.

La povidona yodada se puede presentar en diversos formatos:

  • Solución jabonosa: sobre piel intacta para lavado de manos previo a intervención quirúrgica y a la manipulación instrumental.
  • Desinfección de zonas con vello que no ha sido rasurado. Preparación de campo quirúrgico.
  • Solución acuosa: para desinfección de heridas, úlceras, piel no intacta y curas postoperatorias.
  • Para lavados vesicales. Para desinfección vaginal especialmente en puérperas.
  • Solución alcohólica: para desinfección normal de la piel intacta. Punción y cateterización intravenosa.
  • Pomada/gel: para impregnación de apósitos sobre catéteres y ciertas heridas.

Como ventajas destacamos:

  • Utilidad para piel y mucosas.
  • Se elimina con agua.
  • Su amplio espectro.

Entre los inconvenientes y precauciones:

  • Puede en ocasiones, producir irritación en la piel.
  • Ocasionalmente produce reacciones alérgicas.
  • Sólo es eficaz mientras persista su color amarillento.
  • Debe protegerse de la luz.
  • Se absorbe por piel y mucosas, por lo que habrá que tener precaución en personas con alteraciones tiroideas, especialmente en neonatos y en grandes quemados.

Desinfectantes

Son sustancias empleadas para destruir los microorganismos o inhibir su desarrollo. Son más potentes que los antisépticos. Se usan en concentraciones que pueden ser tóxicas o irritantes parta los organismos vivos por eso, no se suelen usar sobre piel o mucosas y sí sobre objetos y superficies inertes para evitar su infección. Entre las sustancias desinfectantes destacan los cloruros, fenol y derivados, alcoholes, aldehídos, peróxido de hidrógeno,

Cloruros

El de mayor uso es el hipoclorito sódico (lejía). Tiene efecto bactericida sobre bacterias Gram+ y Gram-, También actúa sobre hongos y virus. Se usa sobre todo para desinfección de equipos, superficies, suelos, lavabos, ropa, etc. El hipoclorito sódico se utiliza a varias concentraciones, siendo la más habitual aquella que contiene de 20 a 40 g. por litro.

Las ventajas del hipoclorito sódico son:

  • Es barato y efectivo.
  • Actúa rápidamente (el cloro activo se libera en el agua formando ácido hipocloroso, es la forma más bactericida, también forma hipoclorito o moléculas de cloro;

En cuanto a las desventajas o inconvenientes destacan:

  • Es un compuesto inestable.
  • Es muy irritante
  • Es corrosivo para los metales
  • Sufre modificaciones con el pH, temperatura, etc.

El cloro también se utiliza para la desinfección del agua que se utiliza para beber.

Fenol y derivados

Tienen un efecto bactericida y su mecanismo de acción se basa en que actúan sobre las proteínas desnaturalizándolas y por tanto lesionando la membrana celular y sobre las enzimas. Son efectivos sobre las bacterias Gram+ y Gram-.

El fenol como tal es poco usado en la actualidad al haber sido sustituido en la limpieza de superficies. Puede utilizarse para la desinfección de suelos, paredes, sanitario, etc. Su tiempo de acción es de 15-20 minutos. El hexaclorofeno se usa principalmente para la desinfección de manos. La actividad de los fenoles es bastante amplia, aunque son poco activos frente a microbacterias y esporas.

Como precaución suelen usarse asociados a otros productos como jabones, ya que solos pueden llegar a producir necrosis tisular, por lo que deben utilizarse guantes durante su uso.

Generalmente son poco usados debido a que, además se absorbe por la piel, pudiendo producir diversos tipos de toxicidad.

Alcoholes

Los alcoholes más utilizados en clínica son el isopropílico y el etílico. El alcohol etílico lo podemos encontrar en diversas concentraciones, pero la más eficaz es al 70%, puesto que así produce menor sequedad.

Está indicado para la antisepsia de la piel y de las manos. Es un bactericida de acción rápida (unos 2 minutos) Es activo frente a bacterias Gram positivo y negativo, aunque no elimina esporas. Igualmente pierde actividad frente a micobacterias y su eficacia es variable frente a hongos y virus.

Entre sus inconvenientes destacan:

  • Es irritante y puede producir sequedad de la piel.
  • No se debe utilizar sobre tejidos ya que los puede dañar.
  • En contacto con proteínas, se neutraliza su acción bactericida.
  • No añadir metilcetona.
  • Es volátil e inflamable.

Aldehídos

El formaldehído es un importante bactericida. Necesita actuar, como mínimo, unas 7-10 horas. Se usa para la esterilización de instrumental metálico, de caucho o plásticos y material no esterilizable.

El glutaraldehído habitualmente se utiliza al 2% en forma acuosa, siendo su acción relativamente rápida. Es un bactericida muy potente capaz de eliminar cualquier tipo de microorganismos, microbacterias, hongos, virus y esporas. Se usa en desinfección por inmersión durante 10 minutos y en esterilización durante 10 horas eliminando la totalidad de las esporas.

Actúa sobre las membranas, aglutinados los microorganismos y constituyentes citoplasmáticos. Destacan entre sus ventajas:

  • Su alta potencia
  • La solución puede tener una validez de 15 días o más.

Entre las precauciones que debemos tener en su uso es:

  • Si se utiliza diluido, no es necesario el aclarado, aunque algunos autores lo recomiendan.
  • Es irritante, puede producir dermatitis en contacto con la piel. Deben utilizarse guantes para su uso.

Peróxido de hidrógeno (H2O)

Se suele utilizar al 3% para la limpieza de heridas o taponamientos.

Su actividad es fundamentalmente bacteriostática y actúa fundamentalmente sobre microorganismos anaerobios. Eficaz, pero en menor medida, frente a virus, hongos y esporas.

Tiene gran poder oxidante que ataca a los componentes de las células. Su mayor inconveniente es que se inactiva fácilmente con la Iuz.

Técnicas de desinfección

  1. Inmersión: Consiste en introducir instrumentos en una solución desinfectante durante cierto tiempo.
  2. Loción: Se empapan las bayetas en una solución y luego se utilizan para fregar.
  3. Vaporización y fumigación: Se trata de producir vapores o gases capaces de impregnar el aire y las superficies.
  4. Brumas o aerosoles: Se forma un aerosol de gotas microscópicas que por su escaso peso permanecen cierto tiempo en suspensión en el aire atmosférico. Menores de 20 micras de diámetro
  5. Pulverización: Formación de gotas de mayor tamaño que en el caso anterior. Por su peso caen rápidamente

Conclusiones

Los antisépticos y los desinfectantes tienen un papel destacado en sanidad, son una opción en la prevención y el control de las infecciones.

Hay que conocer bien las sustancias químicas y sus posibles aplicaciones porque un uso inadecuado puede producir perjuicios para el profesional, el paciente o el usuario, como son quemaduras, alergias, irritaciones o intoxicaciones.

Bibliografía

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  3. Diomedi, Alexis, Chacón, Eiiana, Delpiano, Luis, Hervé, Beatrice, Jemenao, M. Irene, Medel, Myriam, Quintanilla, Marcela, Riedel, Gisela, Tinoco, Javier, & Cifuentes, Marcela. (2017). Antiseptics and disinfectants: aiming at rational use. Recommendations of the Advisory Committee on Healthcare Associated Infections. Sociedad Chilena de Infectología. Revista chilena de infectología, 34(2), 156-174