Principios básicos de antibioterapia para técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería

Autora: Laura María del Rocío Rubio Luna Coautores: Concepción Delgado Rendón, Josué Vázquez Gálvez

Resumen

El uso de antibióticos constituye uno de los mayores logros terapéuticos dentro de la historia de la Medicina. Gracias a ellos, se pueden curar enfermedades que hasta principios del siglo XX eran mortales como meningitis bacteriana, tuberculosis, tos ferina, neumonía, etc. Además, los antibióticos han contribuido de manera significativa en diferentes campos como los trasplantes de órganos, la supervivencia de bebés prematuros, control de la infección de material protésico en cirugía, pacientes inmunodeprimidos, etc.

Sin embargo, las resistencias bacterianas a los antibióticos han dejado de ser una amenaza para convertirse en una realidad y constituir un problema a nivel mundial de salud Pública que implica tanto a pacientes, a personal sanitario, a las Administraciones, a la industria farmacéutica, etc

Palabras clave: Antibiótico, Resistencia, Antibiograma, Sensibilidad bacteriana

INTRODUCCIÓN

Las infecciones son la segunda causa de mortalidad a nivel mundial después de las causas cardiovasculares. El empleo de tratamiento antibiótico de manera apropiada y precoz es fundamental para la curación de estas enfermedades, así como para evitar que surjan casos de sepsis grave.

Por esto, para los Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAEs) es indispensable tener nociones sobre el tratamiento antibiótico, las distintas familias de antibióticos disponibles, para qué patologías infecciosas son los más adecuados y los posibles mecanismos de resistencia.

OBJETIVOS

  • Instruir a los técnicos en cuidados auxiliares de enfermería en adoptar unos conocimientos básicos en antibioterapia.
  • Colaborar con el resto del personal sanitario para dar una buena educación sanitaria a los usuarios con respecto al uso adecuado de los antibióticos.
  • Detectar situaciones donde el paciente no haga un uso debito de estos fármacos.

PRINCIPIOS BÁSICOS

Triángulo de Davis: en él se establecen los tres elementos necesarios que se necesitan ante una infección como son Huésped, Microorganismo y Antimicrobiano.

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Hay que tener en cuenta algunos aspectos del paciente y la localización de la infección para seleccionar el antimicrobiano perfecto, la dosis apropiada, la vía de administración ideal y la duración del tratamiento.

Algunos de estos factores a tener en cuenta en relación con el huésped son las enfermedades de base (patología vascular, diabetes, insuficiencia renal), la edad, el estado inmunológico, ingresados en residencias, tratamiento antibiótico previo y la situación clínica de paciente antes de comenzar el tratamiento.

Para que el tratamiento antibiótico sea eficaz es imprescindible aislar al microorganismo causal e identificar su sensibilidad a los antimicrobianos mediante un antibiograma. Los microorganismos se pueden dividir según su procedencia según sean endógenos, puesto que forman parte de la flora habitual de nuestro organismo ó exógenos si se adquieren a través de la comunidad o mediante infecciones hospitalarias o nosocomiales.

Además, podemos clasificarlos en función de la utilización de oxígeno para su metabolismo en aerobios si precisan de él ó anaerobios si no necesitan oxígeno.

Según su morfología bacteriana podemos hablar de cocos si tienen forma esférica, como los racimos (estafilococos) y las cadenas (estreptococos) o de bacilos si tienen forma alargada o de bastón.

Otra clasificación se puede realizar según la tinción de GRAM. La tinción de GRAM se emplea conocer la morfología celular bacteriana y la técnica consiste en aplicar una serie de colorantes a las bacterias tiñendo así su pared. Tras teñirla se lavan y se observa el color que finalmente a quedado en ellas. Se consideran bacterias grampositivas a las que se visualizan de color azul- morado, y bacterias gramnegativas a las que se visualizan de color rojo-rosa.

Hay que tener en consideración que existen algunos microorganismos no se tiñen con la tinción de GRAM porque carecen de pared o son microorganismos intracelulares. Dentro de estos microorganismos podemos encontrar: Mycoplasma, Clamydia, Borrellia, Rickettsia, Mycobaterium.

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CONCEPTO DE ANTIBIÓTICO Y CLASIFICACIÓN

Los antibióticos son fármacos seguros y de gran eficacia que se utilizan para combatir infecciones causadas por bacterias. El primer antibiótico y el más conocido es la Penicilina, descubierta por Alexander Fleming en 1928. Desde entonces, estos fármacos han sido la medida terapéutica de mayor éxito en la disminución de los porcentajes de mortalidad. Sin embargo, no siempre se usan como es debido, puesto que su uso está indicado para prevenir y tratar enfermedades producidas por bacterias, y no son efectivos ni se deben emplear como tratamiento de patologías que, como la gripe, son causadas por virus.

Dependiendo de su acción, los antibióticos se clasifican como:

  • Antibióticos de bajo espectro: dañan a grupos pequeños de gérmenes.
  • Antibióticos de amplio espectro: dañan a grandes grupos de gérmenes.

En función sobre su forma de actuar sobre los microorganismos, podeos hablar de dos grandes grupos de antibióticos

  • Antibióticos bactericidas: Ejercen una acción letal e irreversible sobre el microbio destruyéndolo.
  • Antibióticos bacteriostáticos: Inhiben el crecimiento de microorganismos nocivos pero no los mata, permitiendo que las propias defensas del huésped elimine a las bacterias.

ANTIBIÓTICOS BACTERICIDAS

–           Beta-lactámicos (penicilinas y cefalosporinas).

–           Glicopéptidos (vancomicina, teicoplanina).

–           Aminoglucósidos (grupo estreptomicina).

–           Quinolonas (grupo norfloxacino).

–           Polimixinas.

ANTIBIÓTICOS BACTERIOSTÁTICOS

–           Macrólidos (grupo eritromicina).

–           Tetraciclinas.

–           Cloranfenicol.

–           Clindamicina, lincomicina.

–           Sulfamidas

ANTIBIOGRAMA

Las pruebas de sensibilidad o antibiogramas especifican la susceptibilidad de un microorganismo frente a los medicamentos antimicrobianos. Los antibiogramas pueden hacerse para bacterias, hongos o virus. Existe un doble interés en la realización de un antibiograma: Terapéutico y Epidemiológico

  1. Terapéutico: El primer objetivo del antibiograma es el de medir la sensibilidad de una cepa bacteriana responsable de una infección a uno o varios antibióticos, orientando con ello las decisiones terapéuticas individuales.
  2. Epidemiológico: El segundo objetivo del antibiograma es el de seguir la evolución de las resistencias bacterianas.

Sensibilidad bacteriana a los antibióticos

La Concentración Inhibidora Mínima (CIM) se define como la menor concentración de una gama de diluciones de antibiótico que produce una inhibición de cualquier crecimiento bacteriano visible.

La cepa bacteriana en función de su sensibilidad frente al antibiótico probado puede denominarse en Sensible (S), Intermedia (I) o Resistente (R) al antibiótico.

  • Sensible: existe buena probabilidad de éxito terapéutico en el caso de un tratamiento a la dosis habitual.
  • Resistente: la probabilidad de éxito terapéutico es nula o muy reducida. No se esperar ningún efecto terapéutico sea cual sea el tipo de tratamiento.
  • Intermedia: el éxito terapéutico es imprevisible. Se puede alcanzar efecto terapéutico en ciertas condiciones (fuertes concentraciones locales o aumento de la posología).

USO PRUDENTE DE LOS ANTIBIÓTICOS

Teniendo en cuenta el apartado anterior, es importante que el facultativo que realiza el diagnóstico seleccione el antibiótico correcto, indicando la dosis y duración del tratamiento.

Por consiguiente, los antibióticos sólo deben ser utilizados si han sido debidamente recetados por un facultativo y retirados en una farmacia presentando la correspondiente receta médica.

Diagnóstico y prescripción médica son las claves para garantizar la mejor selección del antibiótico para cada situación, mejorando así los resultados y reduciendo al mínimo el riesgo de efectos adversos. Pero además, en el caso de los antibióticos, existe un problema adicional al de los posibles efectos adversos, se trata de las resistencias bacterianas.

PROBLEMÁTICA DE LA RESISTENCIA A LOS ANTIBIÓTICOS

La resistencia antibiótica es un problema primordial para la salud pública y contener su expansión es prioritario para el sistema sanitario. El uso indebido de antibióticos es la principal causa de aparición de resistencias y su crecimiento hace que las enfermedades infecciosas sean más complicadas de tratar y prevenir, exponiendo a su vez a los pacientes a un riesgo innecesario de padecer reacciones adversas.

Por un lado, están los pacientes que se automedican y toman antibióticos sin control en situaciones que no los requieren como lo es un simple resfriado y se les suman los pacientes que no respetan las dosis indicadas por el facultativo y cortan el tratamiento antes de tiempo porque ya se encuentran bien.

La resistencia bacteriana es la capacidad que tienen las bacterias para protegerse de los antibióticos que pretenden eliminarlas, no muriendo y convirtiéndose en “bacterias resistentes”. Las conocidas “bacterias multirresistentes” existen en nuestro entorno y son inmunes a casi todos los antibióticos conocidos. Están causan más de 25.000 muertes al año en la Unión Europea.

Las resistencias son el resultado de un mal uso de los antibióticos y aparecen cuando el contacto del antibiótico con la bacteria a la que se pretende matar es insuficiente tanto en tiempo como en dosis, aprendiendo la bacteria de este modo a defenderse del antibiótico y volviendo resistente a él. Por eso es fundamental cumplir de forma estricta la dosificación marcada y la duración del tratamiento.

La resistencia bacteriana es una gran problemática de gran preocupación puesto que cada vez es mayor el número de bacterias resistentes a los antibióticos, siendo cada vez más complicado tratar infecciones, heridas o lesiones que se agraven.

POSIBLES EFECTOS SECUNDARIOS TRAS LA TOMA DE ANTIBIÓTICOS

El consumo de antibióticos puede traer consigo algún tipo de efecto secundario, ya que su consumo perturba nuestro equilibrio interno. Es esencial conocer cuáles son los posibles efectos secundarios de los antibióticos. Los más comunes son:

  • Diarrea: los antibióticos perturban el balance de los microorganismos del cuerpo provocando descomposiciones
  • Candidiasis: los antibióticos alteran la microbiota vaginal, provocando la infección por el hongo Candida en algunas mujeres. Los síntomas que se observan son un flujo de color blanco y picazón.
  • Problemas a nivel digestivo: el tratamiento con antibióticos también puede provocar mala absorción de los alimentos, pérdida de apetito, estreñimiento, gases o gastritis.
  • Dificultad respiratoria: se corre un mayor riesgo de padecer resfriados o gripe.

Aunque éstos son los principales efectos secundarios, existen otros como trastornos en la piel, dolores de cabeza, sensibilidad a la luz solar, reacciones alérgicas, visión borrosa o alteración del sistema nervioso.

Las probabilidades de sufrir los efectos secundarios de los antibióticos dependen de cada persona. Algunas de las reacciones son muy poco probables pero siempre es bueno tenerlas en consideración.

Para contrarrestar los posibles efectos secundarios existen una serie de consejos que el Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería debe conocer y brindar a sus pacientes como:

  • En caso de que el paciente siga un tratamiento de forma habitual, averiguar si puede “mezclarlo” con la prescripción antibiótica.
  • Tomar los medicamentos con agua y el estómago lleno.
  • No fumar ni beber alcohol durante la toma.
  • Acudir o consultar rápidamente al médico si el paciente nota dificultades para respirar.
  • Evitar el consumo de bebidas azucaradas, los lácteos y el café.
  • Beber más agua que de costumbre.
  • Tomar tisanas de menta o jengibre para mejorar la digestión y la mucosa intestinal. Consumir zumos naturales (evitar los industriales).
  • Evitar el consumo de dulces, chocolates y bollería y, si el paciente  no  sufre diarrea, aumentar la ingesta de fibras.
  • Comer un yogur por día para aumentar el nivel de probióticos intestinales.
  • Llevar una alimentación saludable donde se incluya el pescado, pollo sin piel, frutas, verduras, legumbres y frutos secos.
  • Practicar ejercicios y comer ajo crudo para eliminar los antibióticos de una forma más rápida.
  • No exponerse demasiado al sol mediante el tratamiento con antibióticos.

CONSEJOS QUE EL TÉCNICO EN CUIDADOS AUXILIARES DE ENFERMERÍA DEBE DAR PARA EL CONSUMO ADECUADO DE ANTIBIÓTICOS

  • No tomar nunca un antibiótico sin que lo haya indicado previamente un facultativo.
  • Enfermedades comunes como resfriado, gripe y la mayoría de las infecciones de garganta son generadas por virus. Los antibióticos no tienen ningún efecto alguno sobre los virus.
  • Adquirir siempre el antibiótico en una farmacia, presentando la correspondiente receta.
  • Cumplir de forma estricta las recomendaciones del facultativo en cuanto a dosis y periodos de tiempo.
  • No suspender un tratamiento antibiótico antes del tiempo indicado por el facultativo aunque los síntomas hayan desaparecido. La suspensión prematura puede dar lugar a una recaída.
  • No acumular sobrantes de antibióticos en casa y no reutilizar posteriormente. Acudir a la farmacia y depositarlos en el punto SIGRE, contribuyendo de esta forma a su correcta eliminación, e impidiendo que el medio ambiente se contamine.
  • Las vacunas previenen la aparición de infecciones, reduciendo así la necesidad de utilizar antibióticos.
  • Lavarse las manos de forma frecuente, puesto que gran cantidad de infecciones se transmiten a través de ellas. Utilizar el lavado de manos como método preventivo.
  • No presionar al facultativo para que prescriba antibióticos.
  • No presionar al farmacéutico para que dispense un antibiótico sin receta.

CONCLUSIÓN

La resistencia a los antibióticos es un inconveniente de salud pública que afecta a ciudadanos y pacientes, los de hoy y los de mañana. La correcta educación sanitaria, el buen uso de estos fármacos y la implicación tanto de facultativos a la hora de prescribirlos como de los usuarios que bien por exceso o por defecto consumen antibióticos, contribuirán a un mejor uso de los mismos.

Para contribuir con la situación, el aprendizaje y conocimiento básico en antibioterapia por parte de los Técnicos Auxiliares en Cuidados de Enfermería (TCAE) permite que estos profesionales sean capaces de enseñar a la población a tomar de forma adecuada los antibióticos. Los TCAE son una figura vital dentro del sector sanitario y pueden ayudar a retrasar de manera significativa esta situación tan compleja.

BIBLIOGRAFÍA

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