Señales de alarma para prevenir el suicidio adolescente, una aproximación

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 12–Diciembre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 12: 177

Autor principal (primer firmante): Gracia Flora García Cerrudo

Fecha recepción: 13/11/2023

Fecha aceptación: 10/12/2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(12): 177

Autores

  • Gracia F. García Cerrudo
  • Diego Llorente Mateo

Resumen

Aun no siendo personal del campo de la psicología, psiquiatría o del trabajo social, podríamos observar ciertas conductas de riesgo en los jóvenes que atendemos, o incluso en nuestro entorno y familia. Por ello, es importante que logremos identificarlas para solicitar ayuda y que los profesionales puedan intervenir en estas situaciones.

Palabras clave: «health behavior», «youth risk behavior», «mental health», «risk indicators», y «suicide ideation»

Introducción

Las cifras sobre suicidio son cada vez mayores en España y si atendemos a los grupos de edad las de adolescentes están aumentado notablemente.

Pretendemos hacer una aproximación a algunas señales de alerta, para personal no sanitario, para que sean capaces de identificarlas y acudir a los profesionales de la salud mental si las detectan.

Objetivos (general y específicos)

  • Visibilizar la importancia de una buena salud mental en la población en general, pero de los jóvenes en particular.
  • Conocer los factores y conductas de riesgo más habituales.
  • Detectar situaciones de malestar y sufrimiento entre adolescentes para tratar de ayudarles o aconsejarles solicitar ayuda profesional.
  • Evitar comentarios o juicios de valor hacia jóvenes que están sufriendo estas situaciones para no agravar su dolor.

Métodos

Para la redacción del presente artículo hemos realizado una búsqueda sistemática artículos en las principales bases de datos: PubMed, Medline y Scielo, seleccionando los que utilizan las siguientes palabras clave: «health behavior», «youth risk behavior», «mental health», «risk indicators», y «suicide ideation». Además, hemos consultado diferentes programas y estrategias de los servicios de salud y departamentos de bienestar social autonómicos.

Resultados

Siendo conocedores de que el suicidio es un problema multifactorial e intervienen numerosos aspectos complejos.

Algunas de las señales de riesgo que conviene conocer son:

  • Tristeza, llanto, búsqueda de soledad, que a menudo achacamos a una situación normal propia de la adolescencia. Si observamos algún cambio, hemos de estar atentos por si acaso.
  • Anhedonia: perder el interés por cosas que antes disfrutaba. Aunque es normal cambiar de gustos en esta etapa, habrá detalles que puedan llamarnos la atención y nos estaría de más tener una conversación al respecto.
  • Irritabilidad, desobediencia, cambios en el carácter y en la conducta, que como algunos de los aspectos anteriores normalizamos en este periodo.
  • Cuadros somáticos: dolor de cabeza, molestias gastrointestinales, vértigos y contracturas… no es que el joven se esté inventado estos síntomas o enfermedades, es que no es capaz de percibir su malestar y el cuerpo reacciona de estas maneras que a menudo normalizamos.
  • Problemas de memoria y dificultad de concentración que pueden deberse a una situación cronificada de estrés o ansiedad. No debemos burlarnos ni achacarlos a consumos si no estamos seguros, conviene que nos mostremos cercanos y que sepa que puede contar con nuestra ayuda.
  • Preocupación constante. No es habitual que se muestren así salvo que se trate de personalidades muy perfeccionistas que buscan buenos resultados académicos o deportivos, por ejemplo. Lo más habitual es que muestren conductas alocadas y despreocupadas dentro de ciertos límites.
  • Sentimientos de culpa, baja autoestima… que aunque pueden ser comunes en esta etapa, no deberían cronificarse.

Algunas de las situaciones comunes que estaban experimentando jóvenes fallecidos y supervivientes son:

  • Ansiedad, depresión o la combinación de ambos. Puede ser diagnosticada y que no esté siguiendo el tratamiento o que no haya sido todavía reconocido por profesionales sanitarios.
  • Trastornos de la conducta alimentaria.
  • Otros trastornos o enfermedades de tipo mental o y psiquiátrico.
  • Padecer bullying y ciberbullying.
  • Estar sufriendo o haber sufrido violencia sexual, en el más amplio sentido incluyendo hechos que podemos creer que son muy poco comunes como el grooming o happy slapping.
  • Situación de desempleo (del propio joven o de algún miembro (o varios) de la unidad familiar que suele arrastrar problemas económicos.
  • Problemas dentro del campo educativos en diferentes centros: escuela, instituto o universidad.

Discusión

En general, la salud mental de la población en general, y de los jóvenes en particular ha empeorado. Pero al mismo tiempo se visibilizan más situaciones de este tipo y se verbalizan más problemas de tipo emocional.

Por ello, convendría que en este momento se realicen más campañas informativas para detectar estas situaciones a tiempo, a la vez que se lleva a cabo un mayor incremento en partidas presupuestarias y se amplía la Cartera de Servicios y profesionales de la salud mental.

Conclusiones

Conocer posibles señales de alerta o situaciones de sufrimiento y vulnerabilidad entre los jóvenes puede evitar situaciones o intentos autolíticos si las observamos y acudimos a buscar ayuda profesional.

Bibliografía

  1. Plan Nacional de Acción de Salud Mental 2022-2024. Estrategia Salud Mental del SNS.
  2. Sánchez-Serrano, José Luis; Mora Cárdenas, Mª del Mar; Vallejo Andrada, Ana. Suicidio y Trabajo Social. Revista internacional de investigación e innovación educativa

 

 

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