Prevención sanitaria post pandemia COVID-19

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 12–Diciembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº12: 138

Autor principal (primer firmante): Luis Miguel Riestra Fernández

Fecha recepción: 22 de noviembre, 2022

Fecha aceptación: 8 de diciembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(12) 138

Autor: Luis Miguel Riestra Fernández – Logopeda – Celador

Introducción

Con la llegada del nuevo milenio, apareció la zoonosis del virus SARS COV 2 y la OMS alertó sobre este nuevo virus denominado COVID-19 a principios del año 2020. Su extensión inicial fue desde China hacia otros 28 países con gran capacidad de contagiosidad al conjunto de la humanidad. Tras lograr investigar en tiempo récord y preparar las vacunas contra el virus a nivel mundial, el resultado pasados dos años son más de 5 millones de muertes a nivel global (teniendo en cuenta que la OMS pronosticó al menos 80 millones de fallecidos sin las medidas preventivas y/o sanitarias adecuadas).

Queremos dar una visión actual de cómo en el ámbito sanitario se previenen contra el COVID-19 después de pasar lo peor de la pandemia. Al conocer mejor el comportamiento del virus y con el 92% de la población española mayor de 12 años vacunada, observaremos su evolución desde la fase inicial de la pandemia.

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Desarrollo

A día de hoy, se considera que la mayoría de la población está protegida contra los casos más graves de COVID-19. Dicha protección se ha mantenido incluso frente a variantes que se han ido desarrollando a lo largo del planeta, como es la variante Ómicron. Sin embargo, personas de edad avanzada y/o con enfermedades subyacentes graves que no hayan desarrollado una inmunidad suficiente, necesitan protección con intervenciones tanto farmacológicas como no farmacológicas.

La primera de las medidas a tener en cuenta son los test, que actualmente ya no solo se pueden hacer en el ámbito hospitalario, sino que además tienen también validez los formatos autoadministrables que se pueden obtener en farmacias sin prescripción médica, mejorando así la eficacia del diagnóstico y la prevención. El comprobar nuestra salud periódicamente o confirmar una infección son grandes herramientas para cuidar la salud individual y de la población general.

La información y la formación con respecto a la evolución del COVID y sus variantes continúan siendo fundamentales para el personal sanitario, así como las políticas de limpieza y desinfección de lugares y equipos de trabajo. Otras medidas como la higiene personal y la correcta ventilación de los espacios interiores también siguen siendo imprescindibles.

A pesar de que el uso de que el uso de mascarilla tan solo se ha vuelto recomendable en determinados contextos, se sigue indicando el uso obligatorio de la mascarilla en los trabajadores de centros, servicios y establecimientos sanitarios según lo establecido en el Real Decreto 1277/2003 y esto es igual para los trabajadores de centros socio-sanitarios. En la evaluación de riesgos se tendrán en cuenta elementos como la ventilación adecuada, el mantenimiento de distancia interpersonal, la utilización de espacios comunes y la existencia de personas vulnerables en el puesto de trabajo.

Otra de las medidas es implantar el teletrabajo en aquellas situaciones que sea viable y posible, minimizando el tiempo de exposición y riesgo. Obviamente existen determinados roles en el ámbito sanitario, en los que este tipo de alternativa no es posible debido a las condiciones y desempeños del trabajo sanitario ejercido. Sin embargo, en aquellas que sí es viable se puede y se debe considerar esta opción, ya que sin duda el conseguir no exponerse a una posible infección es un factor a tener muy en cuenta.

Resumen

Se puede decir tras la experiencia del estallido inicial de la pandemia, que la mayoría de los procedimientos y protocolos adquiridos se siguen manteniendo, debido a la rápida evolución y conversión que posee el virus COVID-19 (por ejemplo, con la aparición de la variante Ómicron). Esto hace que todavía nos resulte aún bastante difícil predecir su comportamiento (variando su nivel de contagio, letalidad y resistencia entre otros), obligándonos a ser siempre cautos y a tomar medidas preventivas constantes ante él.

Por el momento no hay indicios de que podamos erradicarlo de nuestro día a día, porque estamos viendo tras 2 años que todo apunta más bien al adaptarnos y a aprender como convivir con el virus. Mientras esto siga siendo así, la obligación del sector que trabaja en la sanidad es mantener los sistemas de prevención adecuados no solo para protección propia, sino también para la protección de la población general.

Bibliografía

  1. https://www.sanidad.gob.es/ profesionales/saludPublica/ccayes/ alertasActual/nCov/ documentos/ Nueva_ estrategia_vigilancia _y_control.pdf
  2. https://www.sanidad. gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/ alertasActual/nCov/ documentos/ Proteccion _Trabajadores_ SARS-CoV-2.pdf
  3. https://rus.ucf.edu.cu/ index.php/rus/article/view/2443/2400