Índice
- 1 Resumen
- 2 Introducción
- 3 Objetivos
- 4 Metodología
- 5 Resultados
- 5.1 Las caídas como evento adverso en el paciente hospitalizado
- 5.2 Factores de riesgo asociados a las caídas
- 5.3 Valoración enfermera del riesgo de caídas: principales escalas utilizadas
- 5.4 Intervenciones de Enfermería en la prevención de caídas
- 5.5 Estrategias multifactoriales y cultura de seguridad del paciente
- 6 Conclusiones
- 7 Bibliografía
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 7–Julio 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 7: 1090
Autor principal (primer firmante): Sara Villanueva Sola
Fecha recepción: 02/07/2026
Fecha aceptación: 29/07/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(7): 1090
Sara Villanueva Sola
Beatriz Vallejos Burgaleta
Maite Urdanoz Sagues
Javier Ayape Amézqueta
Ana María López Martínez
Alba Zubieta Cordón
Resumen
Las caídas en pacientes hospitalizados constituyen uno de los eventos adversos más relevantes dentro de la seguridad del paciente, especialmente en personas mayores y en aquellos con factores de riesgo asociados como fragilidad, alteraciones de la movilidad, deterioro cognitivo o polimedicación. Estos acontecimientos pueden ocasionar consecuencias físicas, funcionales y psicológicas, además de aumentar la dependencia del paciente y la carga asistencial para los sistemas sanitarios.
La prevención de caídas requiere un abordaje integral basado en la identificación precoz de los factores de riesgo, la valoración individualizada del paciente y la aplicación de intervenciones preventivas adaptadas a sus necesidades. En este contexto, el personal de Enfermería desempeña un papel esencial mediante la vigilancia continua, la educación sanitaria, la implementación de medidas de seguridad y la coordinación de estrategias multifactoriales orientadas a reducir la incidencia de estos eventos adversos. La promoción de una cultura de seguridad del paciente y la aplicación de cuidados basados en la evidencia constituyen elementos fundamentales para mejorar la calidad asistencial y favorecer una atención más segura.
Palabras clave: Enfermería; Accidentes por caídas; Hospitalización; Seguridad del paciente.
Introducción
La seguridad del paciente constituye uno de los pilares fundamentales de la calidad asistencial y representa un objetivo prioritario para los sistemas sanitarios. Entre los eventos adversos relacionados con la atención sanitaria, las caídas durante la hospitalización destacan por su elevada frecuencia, su impacto sobre la salud de los pacientes y las importantes repercusiones asistenciales y económicas que generan. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce las caídas como un importante problema de salud pública y señala que una gran parte de ellas pueden prevenirse mediante la aplicación de estrategias basadas en la evidencia científica. 1,2,3
Las caídas se definen como aquellos acontecimientos involuntarios que provocan que una persona termine en el suelo o en un nivel inferior al que se encontraba inicialmente, independientemente de que se produzcan lesiones. Según la OMS, constituyen la segunda causa de muerte por traumatismos no intencionados a nivel mundial, ocasionando aproximadamente 684.000 fallecimientos al año y millones de lesiones que requieren atención sanitaria. El envejecimiento progresivo de la población y el aumento de la fragilidad han contribuido a incrementar su incidencia, convirtiéndolas en un importante problema sanitario, especialmente entre las personas mayores y los pacientes hospitalizados. 1,2,3
En el ámbito hospitalario, las caídas representan uno de los principales indicadores de calidad asistencial y seguridad del paciente. Su aparición se asocia a un incremento de la estancia hospitalaria, un mayor consumo de recursos sanitarios y un aumento de la morbimortalidad. Además de las consecuencias físicas, como fracturas, traumatismos craneoencefálicos o heridas, estos eventos pueden ocasionar pérdida de autonomía, deterioro funcional, miedo a volver a caer y disminución de la calidad de vida, especialmente en pacientes de edad avanzada. Debido a ello, la prevención de las caídas constituye una prioridad para los profesionales sanitarios y las instituciones de salud. 2,4,5
La aparición de una caída suele ser consecuencia de la interacción de múltiples factores de riesgo, tanto intrínsecos como extrínsecos. Entre los factores intrínsecos destacan la edad avanzada, el deterioro cognitivo, las alteraciones de la marcha y del equilibrio, la fragilidad, la polimedicación, los déficits visuales y determinadas enfermedades crónicas. Por otra parte, factores relacionados con el entorno hospitalario, como una iluminación insuficiente, la presencia de obstáculos, la utilización inadecuada del mobiliario, la ausencia de dispositivos de ayuda o una vigilancia deficiente, también pueden favorecer la aparición de estos eventos adversos. Esta naturaleza multifactorial hace necesaria una valoración individualizada del paciente desde el momento del ingreso. 1,2,4,5
El profesional de Enfermería desempeña un papel esencial en la prevención de las caídas, ya que es el responsable de identificar de forma precoz a los pacientes con mayor riesgo, realizar una valoración continua e implementar intervenciones preventivas adaptadas a las necesidades individuales. Para ello, dispone de diferentes herramientas de valoración del riesgo, entre las que destacan las escalas Morse, Downton y STRATIFY, ampliamente utilizadas en el ámbito hospitalario. Sin embargo, la evidencia científica pone de manifiesto que ninguna de estas escalas debe emplearse de forma aislada, sino que sus resultados deben complementarse con el juicio clínico del profesional y una evaluación continuada del estado del paciente para mejorar la capacidad predictiva y la efectividad de las intervenciones preventivas. 6,7,8
En los últimos años, diferentes organismos nacionales e internacionales han desarrollado estrategias dirigidas a disminuir la incidencia de las caídas mediante programas de prevención multifactoriales y protocolos asistenciales. En este sentido, la OMS publicó en 2021 el documento Step Safely: Strategies for Preventing and Managing Falls Across the Life-course, en el que propone intervenciones basadas en la evidencia como la valoración sistemática del riesgo, la adaptación del entorno, el entrenamiento de la fuerza y el equilibrio, la revisión de la medicación y la educación del paciente y sus cuidadores. Del mismo modo, el Ministerio de Sanidad ha impulsado programas específicos para la prevención de la fragilidad y las caídas en personas mayores, promoviendo una atención integral y coordinada entre los diferentes niveles asistenciales. 1,2,3,5
La prevención de las caídas constituye, por tanto, una intervención prioritaria dentro de los cuidados enfermeros y un componente esencial de la seguridad del paciente. La identificación precoz de los factores de riesgo, la utilización adecuada de instrumentos de valoración y la implantación de intervenciones preventivas basadas en la evidencia contribuyen a disminuir la incidencia de este evento adverso y a mejorar la calidad de la atención sanitaria. En este contexto, el presente trabajo tiene como objetivo revisar la evidencia científica disponible sobre las principales intervenciones de Enfermería dirigidas a prevenir las caídas en pacientes hospitalizados, analizando los factores de riesgo asociados, las herramientas de valoración y las estrategias preventivas más eficaces descritas en la literatura científica. 1,2,5,9
Objetivos
Objetivo general
- Revisar la evidencia científica disponible sobre la prevención de caídas en pacientes hospitalizados, analizando los factores de riesgo asociados y las intervenciones de Enfermería dirigidas a mejorar la seguridad del paciente.
Objetivos específicos
- Identificar los principales factores de riesgo relacionados con la aparición de caídas en pacientes hospitalizados.
- Analizar las principales escalas de valoración del riesgo de caídas utilizadas en la práctica clínica enfermera y su utilidad como herramienta preventiva.
- Describir las intervenciones de Enfermería más eficaces para la prevención de caídas durante la hospitalización.
- Examinar la importancia de las estrategias multifactoriales y los programas de seguridad del paciente en la reducción de la incidencia de caídas.
Metodología
Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica de artículos pertenecientes a diferentes bases de datos: PubMed, Scielo, Dialnet. Las palabras clave utilizadas, integradas en la terminología DeCS han sido Enfermería, accidentes por caídas, hospitalización, seguridad del paciente. Las estrategias de búsqueda se basaron en el empleo de las palabras clave ya mencionadas junto con los diferentes operadores booleanos AND, OR.
Además, debido a la gran cantidad de información se acotaron las búsquedas con criterios de inclusión establecidos como han sido: artículos publicados en castellano o en inglés, en los últimos 10 años, cuyo texto estuviera completo y fuese original y cuyo contenido fuera relevante para los objetivos de la revisión. Además, se consultaron documentos institucionales de organismos nacionales e internacionales como la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Sanidad, debido a su relevancia como fuentes de recomendaciones actualizadas sobre prevención de caídas. Cabe señalar que se ha realizado una excepción con un artículo publicado en 2013 por considerarse de utilidad para la elaboración de la presente revisión.
Resultados
Las caídas como evento adverso en el paciente hospitalizado
Las caídas durante la hospitalización constituyen uno de los eventos adversos más frecuentes relacionados con la seguridad del paciente. Su aparición supone un indicador relevante de calidad asistencial, ya que pueden generar consecuencias negativas tanto para el paciente como para el sistema sanitario. La evidencia científica señala que las caídas hospitalarias no deben considerarse únicamente como acontecimientos inevitables asociados al envejecimiento, sino como eventos potencialmente prevenibles mediante la identificación de factores de riesgo y la aplicación de medidas preventivas adecuadas. 1,2,4
Los pacientes hospitalizados presentan un mayor riesgo de sufrir caídas debido a la combinación de factores propios de la enfermedad, cambios en el estado funcional y elementos relacionados con el entorno sanitario. Entre las principales consecuencias destacan las lesiones físicas, como fracturas o traumatismos, además del deterioro funcional, la pérdida de independencia y el aumento del miedo a volver a caer. Estas consecuencias pueden prolongar la recuperación del paciente e incrementar la necesidad de cuidados posteriores al alta hospitalaria. 2,4,5
Por este motivo, diferentes organismos nacionales e internacionales consideran la prevención de caídas como una prioridad dentro de los programas de seguridad del paciente. Las estrategias actuales se centran en un abordaje multifactorial que permita identificar precozmente a los pacientes vulnerables y establecer intervenciones individualizadas según sus necesidades. 1,3,5
Factores de riesgo asociados a las caídas
La aparición de una caída es el resultado de la interacción entre diferentes factores de riesgo, que pueden clasificarse en factores intrínsecos relacionados con el propio paciente y factores extrínsecos relacionados con el entorno. La identificación de estos factores permite desarrollar planes de cuidados enfermeros orientados a disminuir la probabilidad de aparición de estos eventos adversos. 2,5
Entre los factores intrínsecos más frecuentes se encuentran la edad avanzada, la fragilidad, las alteraciones del equilibrio y la marcha, el deterioro cognitivo, la disminución de la capacidad visual, la presencia de enfermedades crónicas y la polimedicación. Asimismo, determinados tratamientos farmacológicos, como los sedantes, hipotensores o psicotropos, pueden favorecer la aparición de mareos, alteraciones del nivel de conciencia o inestabilidad postural, aumentando el riesgo de caída. 2,4,5
Por otro lado, los factores extrínsecos incluyen aquellos relacionados con el entorno hospitalario, como una iluminación insuficiente, suelos deslizantes, obstáculos en la habitación, una incorrecta disposición del mobiliario o la falta de accesibilidad a los dispositivos de ayuda. Además, aspectos organizativos como la sobrecarga asistencial o una vigilancia insuficiente pueden influir en la aparición de estos eventos. 3,5,9
La naturaleza multifactorial de las caídas pone de manifiesto la necesidad de realizar una valoración individualizada y continua, evitando considerar únicamente un único factor aislado como responsable del riesgo. 6,7
Valoración enfermera del riesgo de caídas: principales escalas utilizadas
La valoración del riesgo de caídas constituye una intervención fundamental dentro de la práctica enfermera, ya que permite identificar a los pacientes con mayor probabilidad de sufrir este evento adverso y establecer medidas preventivas adaptadas. Para facilitar esta valoración se han desarrollado diferentes escalas específicas, entre las que destacan la escala Morse, la escala Downton y la escala STRATIFY. 6,7,8
La escala Morse es una de las herramientas más utilizadas en el ámbito hospitalario y valora diferentes aspectos relacionados con el riesgo de caída, como los antecedentes previos, el diagnóstico secundario, la necesidad de ayuda para la movilidad, la presencia de dispositivos intravenosos, la marcha y el estado mental del paciente. Por otro lado, la escala Downton incorpora factores como las caídas previas, la medicación, los déficits sensoriales, el estado mental y la capacidad de deambulación. 6,8
A pesar de su utilidad, diferentes estudios señalan que estas escalas presentan limitaciones, ya que su capacidad predictiva puede variar según el contexto asistencial y las características de la población estudiada. Por ello, la evidencia recomienda que no sean utilizadas como único método de valoración, sino como una herramienta complementaria al juicio clínico enfermero y a la observación continuada del paciente. 6,7,8
Intervenciones de Enfermería en la prevención de caídas
Las intervenciones de Enfermería desempeñan un papel esencial en la prevención de las caídas hospitalarias, ya que permiten actuar sobre los factores modificables y reducir la aparición de eventos adversos. Estas intervenciones deben individualizarse según las características del paciente y formar parte del plan de cuidados desde el momento del ingreso. 5,9
Entre las principales medidas preventivas destacan la identificación del paciente con riesgo elevado, la adecuación del entorno, la correcta colocación de la cama, el uso adecuado de dispositivos de ayuda, la supervisión durante la movilización y la educación sanitaria dirigida al paciente y sus familiares. Asimismo, resulta fundamental fomentar la movilización segura y mantener la autonomía del paciente siempre que sea posible, evitando restricciones innecesarias que puedan favorecer el deterioro funcional. 5,9
La formación continua del personal de Enfermería y la aplicación de protocolos estandarizados son elementos fundamentales para garantizar una prevención efectiva. Diversos estudios señalan que la combinación de estrategias educativas, valoración sistemática del riesgo e intervenciones individualizadas consigue mejores resultados que la aplicación aislada de una única medida preventiva. 1,5,9
Estrategias multifactoriales y cultura de seguridad del paciente
Actualmente, la evidencia científica recomienda implementar programas multifactoriales de prevención de caídas, ya que este enfoque permite actuar sobre los diferentes elementos implicados en su aparición. Estas estrategias incluyen la evaluación del riesgo, la revisión de la medicación, la adaptación ambiental, el entrenamiento físico, la educación sanitaria y la participación activa del paciente y sus cuidadores. 1,3,5
La OMS, mediante el documento Step Safely: Strategies for Preventing and Managing Falls Across the Life-course, destaca la importancia de adoptar intervenciones coordinadas entre profesionales sanitarios, pacientes y familiares para reducir la incidencia de las caídas. Del mismo modo, las estrategias nacionales impulsadas por el Ministerio de Sanidad promueven un modelo integral basado en la prevención de la fragilidad, la detección precoz del riesgo y la continuidad asistencial. 1,2,3
Por tanto, la prevención de caídas requiere superar un modelo basado únicamente en la identificación del paciente de riesgo y avanzar hacia una cultura de seguridad donde la prevención forme parte de todos los procesos asistenciales. La implicación de Enfermería resulta clave para integrar estas medidas en la práctica clínica diaria y favorecer una atención segura, individualizada y basada en la evidencia. 5,9
Conclusiones
Las caídas en pacientes hospitalizados constituyen un problema relevante dentro de la seguridad del paciente debido a su elevada frecuencia y a las consecuencias físicas, funcionales y emocionales que pueden ocasionar. La evidencia revisada pone de manifiesto que estos eventos no deben considerarse como situaciones inevitables asociadas al envejecimiento o a la hospitalización, sino como acontecimientos potencialmente prevenibles mediante la identificación precoz de los factores de riesgo y la aplicación de estrategias basadas en la evidencia científica.
La valoración individualizada del riesgo de caídas constituye una herramienta fundamental dentro de la práctica enfermera, permitiendo detectar a los pacientes con mayor vulnerabilidad y establecer planes de cuidados adaptados a sus necesidades. Aunque las escalas de valoración como Morse, Downton o STRATIFY son instrumentos ampliamente utilizados y facilitan la identificación del riesgo, los estudios revisados destacan la importancia de complementarlas con el juicio clínico enfermero y la valoración continua del estado del paciente, evitando una utilización aislada de estas herramientas.
Las intervenciones de Enfermería desempeñan un papel esencial en la prevención de las caídas hospitalarias, ya que permiten actuar sobre factores modificables mediante medidas como la adaptación del entorno, la educación sanitaria, la supervisión durante la movilización, la revisión de los factores asociados al tratamiento farmacológico y la promoción de una movilidad segura. La evidencia indica que las estrategias multifactoriales presentan mejores resultados que la aplicación de medidas aisladas, al abordar de forma integral los diferentes elementos implicados en la aparición de estos eventos adversos.
Asimismo, la prevención de caídas requiere el desarrollo de una cultura de seguridad del paciente en las instituciones sanitarias, donde la formación continua de los profesionales, la aplicación de protocolos estandarizados y la implicación del paciente y sus familiares formen parte del proceso asistencial. En este sentido, organismos como la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Sanidad destacan la necesidad de implementar programas preventivos coordinados que permitan reducir la incidencia de caídas y mejorar la calidad de la atención sanitaria.
Por tanto, la prevención de caídas debe considerarse una intervención prioritaria dentro de los cuidados enfermeros, basada en una valoración integral, una planificación individualizada y la aplicación de intervenciones fundamentadas en la evidencia científica. La mejora de la seguridad del paciente requiere no solo la identificación del riesgo, sino también la integración de medidas organizativas, educativas y asistenciales que permitan disminuir la aparición de estos eventos y favorecer una atención más segura y centrada en la persona.
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