Regulación de la presión del neumotaponador

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 6–Junio 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº6: 146

Autor principal (primer firmante): Carlos Sánchez González

Fecha recepción: 01 de Junio, 2021

Fecha aceptación: 25 de Junio, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(6): 146

Autores

  1. Carlos Sánchez González. Graduado en Enfermería. HCU Lozano Blesa. Zaragoza.
  2. Carolina Barroso Esteban. Enfermera especialista en Ginecología y Obstetricia. HCU Lozano Blesa. Zaragoza.
  3. Javier Anía Melón. Enfermero especialista en Familia y Comunitaria. CS Barbastro.
  4. Ester Belloc Boira. Graduada en Medicina. Residente en Ginecología y Obstetricia. HU Miguel Servet. Zaragoza.
  5. Eduardo Bosque Bañares. Graduado en Enfermería. Gerontólogo. Profesor asociado de la Universidad de Zaragoza. HU Miguel Servet. Zaragoza
  6. Sara Bareas Bueno. Graduada en Enfermería. HCU Lozano Blesa. Zaragoza.

Categoría profesional

Medicina y Enfermería.

Resumen

La presión de un dispositivo conocido como neumotaponador del tubo endotraqueal (TET) es vital para un correcto funcionamiento del mismo, ya que evita la aparición de lesiones asociadas a éste. Existen maneras de comprobar esa presión de una forma barata y sencilla. Su correcto uso evitará un aumento del gasto sanitario y complicaciones en el paciente.

Palabras clave

Neumotaponador, tubo endotraqueal.

Introducción

La intubación endotraqueal es una rutina en todos los hospitales del mundo. Ya sea por motivos de emergencia o por intervenciones programadas, es una técnica agresiva que consiste en la introducción de un tubo en la tráquea del paciente que asegure la correcta ventilación del mismo.

Una de las partes pertenecientes al tubo endotraqueal es el neumotaponador. Consiste en un pequeño globo que se llena de aire y hace presión en las paredes de la tráquea para un correcto sellado de ésta, impidiendo complicaciones como fugas    de aire y paso de contenido gástrico a los pulmones.

El correcto mantenimiento de un TET es vital para asegurar su buen funcionamiento y evitar la aparición de complicaciones asociadas a éste.

En muchas ocasiones, estas complicaciones están relacionadas con una presión inadecuada del neumotaponador, ya que una presión alta puede dañar el riego sanguíneo de la mucosa traqueal (pudiendo provocar la aparición de lesiones isquémicas, parestesias…) mientras que, una presión baja aumenta el riesgo de fuga y bronco aspiración.

Por eso es necesario una serie de cuidados mínimos que mantengan este dispositivo en correcto funcionamiento y en un rango de presiones adecuadas.

Objetivo

Revisión y recopilación de datos en la literatura científica de los cuidados más actualizados que este mecanismo necesita para su buen funcionamiento.

Material y métodos

Para lograr el objetivo se realiza una búsqueda relacionada con el tema de interés en las distintas bases de datos especializadas, como PubMed, Cochrane Library y SciELO. Se escogen artículos publicados en inglés y español en los últimos diez años.

Después de una búsqueda inicial, se encontraron 47 artículos, de los cuales se descartaron 38 por no ser lo suficientemente relevantes. Para ello se hacía una primera lectura del abstract y, si era necesario, el artículo completo para su selección.

Discusión

La ventilación mecánica, tan necesaria para el paciente crítico como para el desarrollo de la gran mayoría de las cirugías, ha ido desarrollando adaptaciones que eviten las complicaciones asociadas a ésta y mejoren el confort del paciente. Para evitar la fuga de aire y la aspiración de contenido orogástrico, existe el neumotaponador, que en la actualidad suele ser de PVC. Para ello es necesario su llenado con aire para ejercer presión en las paredes traqueales y aislar así el árbol bronquial.

Sin embargo, una de las limitaciones que se encuentran es adecuar la presión necesaria de este dispositivo a cada paciente, para evitar la aparición de complicaciones por una excesiva presión en la mucosa traqueal. Para ello, a lo largo de su historia se han ido implementando modificaciones estructurales que los hacen más efectivos. Además, se ha establecido un rango de presiones óptimas, en la cual el neumotaponador estaría ejerciendo su función de una manera segura.

Para eso es necesario el uso de un manómetro, que se conecta a una línea vinculada directamente con el globo, que termina en un pequeño manguito y al conectarlo con el manómetro una manecilla muestra la presión que ejerce en ese momento. También la palpación de este pequeño manguito puede dar una idea aproximada del llenado del globo del neumotaponador. Aunque es mucho más subjetivo, un profesional sanitario entrenado es capaz de distinguir a grandes rasgos entre una correcta o incorrecta presión, ya sea por exceso o defecto.

Las guías actuales establecen como una presión estándar recomendada entre 20- 30 cm H2O.

Aun así, la revisión bibliográfica desarrollada para este artículo encuentra que la medición y adecuación de presiones de este dispositivo no es muy común en las unidades de cuidados intensivos. Estudios analizados encuentran frecuente la hiperinflación del mismo, superando en ocasiones los 60 cm H2O, lo que puede

provocar lesiones isquémicas en la tráquea. Asimismo, una presión deficiente en el globo del neumotaponador también es relativamente frecuente, lo que aumenta el riesgo de broncoaspiración.

Desafortunadamente, varios estudios analizados muestran que la observación rutinaria mediante la palpación del manguito no es realizada por casi el 50% de los profesionales. Y todavía lo es menos la medición de la presión usando un manómetro, llegando en algunos centros a un 70% de los sanitarios de unidades críticas los que nunca han usado uno de ellos.

Conclusión

La presión estándar que debe hacer un neumotaponador en la tráquea está altamente estudiada y detallada, por lo que la implementación de una rutina diaria o por turno, que evalúe la presión que ejerce es fundamental para evitar complicaciones asociadas al uso de TET en la ventilación mecánica. La utilización de manómetros es altamente recomendable por su facilidad de uso.

Es necesario también el desarrollo de nuevas estrategias que desarrollen intervenciones para lograr una mayor adherencia de los profesionales a esta rutina diaria básica para el bienestar del paciente.

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