Análisis de las precauciones y reacciones adversas en el proceso de transfusión sanguínea y hemoderivados

Resumen

La transfusión de hemoderivados es una práctica que concierne principalmente a Enfermería. La continua preocupación sobre los efectos adversos de la transfusión obliga al personal enfermero a la búsqueda ininterrumpida de evidencia en los procedimientos, alcanzando así la seguridad máxima, con el fin de garantizar un alto nivel de protección de la salud.

La identificación del paciente es quizás la parte más importante del proceso de transfusión, así como detectar de forma eficaz y precoz las posibles complicaciones que pudieran surgir. Por todo ello, se hace esencial contar con una normativa de trabajo protocolizada de los cuidados de Enfermería en la infusión de hemoderivados, teniendo como principal objetivo prestar un cuidado seguro y de alta calidad.

Autor: Yolanda Gallego Francisco

Coautores: María Gil Soler, Francisco Prieto Paredes, Fernando Escobar Alonso,

Palabras clave: transfusión, hemoderivados, protocolo, cuidados enfermeros

INTRODUCCIÓN

Según la OMS, una transfusión es la transferencia de sangre o componentes sanguíneos de un sujeto (donante) a otro (receptor).

De forma tradicional, el término “transfusión sanguínea” significaba la administración de sangre completa. Hoy en día tiene un sentido más amplio, puesto que existe la posibilidad de administrar componentes sanguíneos específicos, conocido como hemocomponentes o hemoderivados, como son las plaquetas, los concentrados de hematíes, etc.

La transfusión de sangre y hemocomponentes es el trasplante de tejido más común en el medio hospitalario y se utiliza en situaciones como hemorragias intraquirúrgicas, anemias severas crónicas y agudas, grandes traumas, cáncer, etc. A pesar de ser un tratamiento usual, no está exento de riesgos y potenciales complicaciones.

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El único recurso de obtención de sangre es el ser humano y debe emplearse en condiciones de equidad, raciocinio e igualdad, haciendo que la disponibilidad de la misma y sus componentes se convierten en un problema de orden público e interés nacional, donde los servicios de salud procuren mantener un suministro adecuado de sangre segura y garanticen que se utilice como corresponde.

La separación de la sangre en sus componentes celulares y plasmáticos (sangre entera, concentrado de glóbulos rojos, concentrado de plaquetas, plasma fresco y crioprecipitados) permiten administrar al paciente sólo aquel componente que necesita. Esta separación hace que se cuente con una serie de ventajas como:

  • Cada componente es utilizado para el tratamiento de circunstancias patológicas específicas.
  • Más de un paciente puede ser beneficiado por un solo donante.
  • Cada componente se almacena en condiciones óptimas según sus características específicas.

La infusión de hemocomponentes es una técnica a realizar básicamente por Enfermería, la  cual requiere de un conocimiento exhausto de las bases fisiológicas y del manejo meticuloso del paciente, aplicando un correcto protocolo que prevenga las serias complicaciones que pueden derivarse de la misma. Hay que tener siempre presente que no es una responsabilidad menor puesto que un mínimo error puede ocasionar la muerte del paciente.

OBJETIVOS

General

Garantizar que el personal de Enfermería conozca cómo aplicar el hemoderivado a través del método correcto, pretendiendo mejorar la calidad de la atención brindada.

Específicos

  • Garantizar la administración de hemoderivados con seguridad para el paciente, detectando y evitando los posibles errores.
  • Administrar el hemocomponente indicado adecuadamente en tiempo y forma para cada caso, detectando precozmente cualquier reacción adversa.

INDICACIONES Y CUIDADOS DE ENFERMERÍA

Las indicaciones de administración y los cuidados que Enfermería debe prestar ante una hemotransfusión son los siguientes:

  • Verificar el nombre y los datos completos del paciente a transfundir, comprobando siempre la indicación de transfusión por el facultativo. Se debe tener especial atención cuando se lleven a cabo dos o más transfusiones simultáneas a distintos pacientes, dado el incremento en las posibilidades de cometer errores en la administración.
  • Evaluar el estado clínico del paciente y antecedentes transfusionales.
  • Explicar al paciente el procedimiento, puesto que los pacientes desean ser informados y participar, en la medida de lo posible, en la toma de decisiones así como compartir con la familia todo el proceso asistencial.
  • Controlar las constantes vitales (temperatura, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, tensión arterial). Medir de la presión venosa central (PVC) en pacientes portadores de catéteres venosos centrales con antecedentes de insuficiencia cardiaca, con sobrecarga hídrica y/o pacientes añosos. Para evaluar con precisión la respuesta del paciente, es necesario establecer el valor basal de sus signos vitales antes de proceder la administración de hemoderivados.
  • Se debe administrar la medicación indicada para prevenir reacciones adversas antes de iniciar la transfusión.
  • El personal de banco de sangre será el encargado de trasladar las unidades a transfundir entregándolas en mano al personal de Enfermería.
  • Para trasfundir las unidades indicadas se debe purgar el sistema con filtro antes de conectarlo al catéter del paciente.
  • Seleccionar el acceso vascular adecuado. Si se administra a través de una vía periférica, se recomienda la punción de las venas distales o de mayor calibre, utilizando catéteres Nº 18 o 20, según las venas del paciente. Si el paciente tiene implantado un catéter venoso central se utilizará aguja tipo Huber Nº 19 o Nº 21. El sistema de la transfusión sanguínea se conectará con una llave de 3 vías, proximal a la aguja Huber. En caso de que se aprecie lentitud en la transfusión se deberá lavar con 20 cc de solución salina en adultos y 10 cc en pediátricos.  Si por el contrario el paciente es portador de un catéter venoso central tunelizado (tipo Hickman, Cooke), se tendrá que conectar una llave de tres vías proximal al catéter.
  • Lavar las manos, antes y después de la conexión al catéter y tantas veces como sea necesario durante el procedimiento.
  • Hay que tener muy encuesta que la única solución compatible con cualquier hemoderivado es la solución salina isotónica al 0,9%, puesto que no altera el equilibrio osmótico de la membrana celular. No es aconsejable administrar medicación o antibióticos en paralelo, puesto que si el paciente presenta una reacción adversa, puede ser casi imposible determinar que fluido o fármaco ha sido el causante de la reacción.
  • No agregar dentro de la bolsa de sangre o hemocomponentes medicamentos o soluciones (ni siquiera fisiológico).
  • Si no se pudiera interrumpir la administración de determinadas drogas, se colocará una vía periférica.
  • Hay que establecer los tiempos de infusión de acuerdo al tipo hemocomponentes que se desea infundir. La velocidad máxima durante los primeros quince minutos será de 2 ml/ minuto, dado que la mayoría de las reacciones adversas se producen durante este período de la transfusión, por eso, el paciente será sometido a una cuidadosa observación al principio del procedimiento por si pudiera mostrar signos o síntomas típicos de reacción adversa, interrumpiendo de inmediato la transfusión (unas cuantas gotas de sangre incompatible pueden resultar fuertemente lesivas). Una unidad de glóbulos rojos se deberá transfundir en un tiempo no superior a 4 horas (tiempo ideal mayor de una hora y menor de tres horas). La unidad de plasma fresco y/o plaquetas se deberá transfundir en menos de una hora por cada 100 ml. Y la unidad de crioprecipitados se debe transfundir lo más rápido que se pueda administrar.
  • Verificar si la transfusión transcurre normal. Tanto la bolsa como el sistema y el catéter se desecharán en contenedores adecuados.
  • Una vez que finalice la transfusión, se debe limpiar la vía con suero fisiológico para conservar la permeabilidad de la misma. Realizar el registro de Enfermería indicando el tipo de hemocomponente, la hora en que comenzó la transfusión, el volumen total administrado, los controles de signos vitales antes durante y al finalizar, si existió cualquier reacción adversa, la hora en que final la transfusión y la limpieza final de la vía.
  • En caso de no administrarse el hemoderivado, se devolverá al Banco de Sangre lo antes posible indicando las condiciones en que ha estado la bolsa.

EFECTOS ADVERSOS DURANTE LA ADMINISTRACIÓN DE HEMODERIVADOS

Para minimizar el riesgo de una reacción adversa durante la transfusión, se realiza una mezcla de una gota de la sangre del donante con la sangre del receptor asegurando así su compatibilidad. A este procedimiento se le denomina prueba cruzada.

La mayoría de las transfusiones son seguras y exitosas. Sin embargo, en algunas ocasiones pueden producirse reacciones leves, y muy rara vez, reacciones graves e incluso mortales.

Existen diferentes reacciones adversas, clasificándose en reacciones habituales y reacciones graves:

Las reacciones más habituales son:

  • Fiebre: La fiebre puede aparecer por una reacción a los glóbulos blancos (leucocitos) de la transfusión o a los productos químicos (citocinas) liberados por estos. Una medida para evitar esta reacción es eliminar los glóbulos blancos de la unidad de sangre que va a transfundirse. Los síntomas se manifiestan en el paciente por un aumento de la  temperatura corporal, presencia de escalofríos y a veces dolor de cabeza o dolor de espalda. Algunas veces también aparecen síntomas de una reacción alérgica, como prurito o un exantema (erupción cutánea).
  • Reacciones alérgicas: Se incluyen prurito, erupción generalizada, hinchazón, mareo y dolor de cabeza. Otros síntomas menos habituales son dificultad respiratoria, sibilancias e incontinencia urinaria. En raras ocasiones, una reacción alérgica es lo bastante grave como para causar una presión arterial baja y choque (shock). El lavado de glóbulos rojos (eritrocitos) elimina componentes de la sangre del donante que pueden causar reacciones alérgicas. Debido a que los glóbulos blancos (leucocitos) y las plaquetas (trombocitos) se filtran de la sangre donada, llamado reducción de leucocitos, las reacciones alérgicas son menos habituales.

Las reacciones más graves son:

  • Sobrecarga de líquidos: Los pacientes transfundidos pueden recibir más líquidos de los que su cuerpo maneja con facilidad. El exceso de líquido puede producir una inflamación generalizada en todo el cuerpo o dificultad para respirar. Los pacientes con enfermedades cardíacas son los más vulnerables, por lo que en estos casos la transfusión se debe realizar más lentamente y ser supervisada muy de cerca.
  • Lesión pulmonar: Los anticuerpos del plasma del donante pueden causar una reacción muy poco frecuente, denominada lesión pulmonar aguda relacionada con la transfusión. Esta reacción puede causar problemas respiratorios graves y es la causa más habitual de muerte relacionada con la transfusión.
  • Destrucción de los glóbulos rojos: Cuando se produce una falta de coincidencia del grupo sanguíneo entre donante y receptor y el cuerpo del receptor destruye los glóbulos rojos transfundidos (reacción hemolítica) poco después de la transfusión. De forma general, esta reacción comienza con una sensación de malestar general o ansiedad durante la transfusión o inmediatamente después. Algunas veces se presenta dificultad respiratoria, opresión torácica, rubor y dolor agudo en la espalda, o el paciente tiene la piel fría y húmeda y la presión arterial baja (choque). En muy raras ocasiones, la persona puede morir.
  • Enfermedad del injerto contra el huésped: es una complicación rara que afecta principalmente a las personas cuyo sistema inmunitario se encuentra debilitado bien por fármacos o enfermedades. En esta enfermedad, los glóbulos blancos donados (el injerto) atacan los tejidos del receptor (huésped). La sintomatología incluye fiebre, erupción, hipotensión, anemia, destrucción de tejido y choque.
  • Infecciones: A pesar de las pruebas realizadas a los productos sanguíneos y del cuidadoso almacenamiento, algunas veces se transmiten microorganismos infecciosos durante una transfusión. Los análisis de sangre y una minuciosa evaluación a los donantes de sangre mantienen baja la tasa de transmisión de microorganismos infecciosos, pero a veces los análisis no detectan microorganismos en la sangre de un donante que ha sido infectado muy recientemente.
  • Complicaciones de la transfusión masiva: Se conoce como transfusión masiva a la transfusión de un volumen de sangre igual al volumen total de sangre de una persona en un tiempo de 24 horas o menos. A veces este tipo de transfusión es necesaria después de una lesión grave o durante ciertos procedimientos quirúrgicos. Las principales complicaciones son una mala coagulación de la sangre (coagulopatía) y una temperatura corporal baja (hipotermia). La coagulación sanguínea del paciente se ve afectada porque la sangre transfundida no contiene suficientes sustancias (factores de coagulación y plaquetas) , contribuyendo así a coagular la sangre. Por lo tanto, si se cree que se va a requerir un gran volumen de sangre a transfundir, también se debe transfundir plasma fresco congelado, puesto que contiene los factores de coagulación. A veces también se transfunden plaquetas. Debido a que la sangre está refrigerada mientras está almacenada, la transfusión masiva puede producir una baja temperatura corporal. Para evitarlo, se utiliza un aparato especial que calienta ligeramente la sangre a medida que pasa a través del catéter intravenoso.

Cuando el personal de Enfermería detecte signos y síntomas de cualquier reacción transfusional como escalofríos, hipotensión, hipotermia, dolor de cabeza, torácico o lumbar, urticaria, náuseas o vómitos, sensación de calor, taquicardias, etc deberá:

  • Suspender inmediatamente la transfusión.
  • Avisar al médico responsable y al médico de Banco de Sangre.
  • Conservar la vía y comenzar con un goteo de solución salina para mantener permeable la vía venosa a fin de seguir teniendo acceso a la circulación.
  • Administrar la medicación indicada por el médico para el control de los síntomas (oxígeno, adrenalina, etc)
  • Vigilar los signos vitales cada quince minutos o según lo precise el tipo y la gravedad de la reacción.
  • Evaluar la conducta a seguir.
  • Registrar el evento sucedido.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIÓN

La transfusión sanguínea y hemoderivados es una técnica a realizar por el personal de Enfermería que precisa de un conocimiento profundo de las bases fisiológicas, del manejo meticuloso de la atención al paciente y de la aplicación correcta de un protocolo, garantizando así prevenir serias complicaciones que puedan generarse.

La transfusión de sangre o hemoderivados sólo se indicara cuando los beneficios superen a los riesgos.

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