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Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 2–Febrero 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº2: 122
Autor principal (primer firmante): José César González Aviñoá
Fecha recepción: 1 de Febrero, 2021
Fecha aceptación: 25 de Febrero, 2021
Ref.: Ocronos. 2021;4(2): 122
Autores:
Primer Autor: José César González Aviñoá. Electricista. Celador. Auxiliar Administrativo.
Segundo Autor: Berta Mª Fernández Antuña. Auxiliar Administrativo. Celador.
Tercer Autor: Ana Isabel Tamargo Rodríguez. Auxiliar Administrativo.
Cuarto Autor: Luis Miguel Rubio Ruiz. Auxiliar Administrativo.
Aparición de la pandemia de COVID-19
En estos momentos la sociedad de todo el mundo se encuentra ante un reto, reto que afecta directamente a la vida, a la sanidad, a sus trabajadores, a sus medios y ante todo a esa unión y esfuerzo que ahora más que nunca es necesario. Es el reto del SARS-CoV-2 o COVID-19.
El conocido como COVID-19 es la enfermedad que produce un coronavirus tipo 2 del síndrome respiratorio agudo grave, el SARS-CoV-2. Los coronavirus son un tipo de virus que normalmente solo afectan a los animales, aunque en ocasiones, como la que vivimos actualmente, ha dado un salto y ha pasado a transmitirse a los seres humanos. Todo parece indicar que su aparición se produjo en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei, en China, aunque surgen varias controversias respecto a su aparición, esta es la teoría que más fuerza y consistencia tiene en este momento y la cuál se da por válida en casi todo el mundo.
Esta nueva enfermedad, COVID-19, no nos afecta a todos los seres humanos de igual forma ni con la misma intensidad. Podemos estar totalmente asintomáticos, como estar gravemente enfermos lo cual nos puede llevar a una UCI o a la muerte.
Síntomas de COVID-19
Sus síntomas más habituales son los siguientes:
- Fiebre.
- Tos seca.
- Cansancio.
Entre otros menos habituales podemos encontrar:
- Diarrea.
- Conjuntivitis.
- Dolor de cabeza.
- Pérdida del sentido del olfato y/o gusto.
- Erupciones cutáneas.
Pero existen unos síntomas que son realmente graves como:
- Problemas para respirar.
- Dolor u opresión en el pecho.
- Incapacidad para permanecer despierto.
- Confusión.
- Labios o cara azulados.
Influencia de la pandemia en el trabajo diario en un Hospital
Aún sin presentar ningún síntoma podemos estar infectados y estar totalmente asintomáticos lo cual añade un riesgo más a toda esta pandemia, podemos estar contagiando a los demás y ayudando a su propagación y ser desconocedores de este hecho. Pero aún sin estar infectados estamos todos afectados. De una forma u otra nuestras vidas han cambiado, ya no hacemos los mismo ni de la misma manera, así como en nuestra vida privada ha cambiado nuestra manera de relacionarnos con los demás, la manera de realizar la compra, de ir a la peluquería, estamos “obligados” a mantener unas pautas FUNDAMENTALES como son: Uso de Mascarilla, distancia de al menos 1,5 metros de distancia e Higiene de manos. Estas pautas las debemos aplicar igualmente en nuestro trabajo y si estamos hablando de un Hospital deberán extremarse.
Las formas y modos de trabajar han cambiado drásticamente tanto en los hospitales como en los centros de salud. La sanidad pública, mayoritariamente, se ha enfrentado a un gran enemigo, ha ganado una batalla muy importante pero aún no ha ganado la guerra. Estamos en una “guerra” de guerrillas y todo el personal al servicio de la administración de sanidad es fundamental. Su papel es relevante hoy en día más que nunca. Hemos tenido bajas entre nuestros compañeros a los que, desde aquí, queremos rendir un sentido homenaje a todos y cada uno de ellos.
El personal al servicio de la administración sanitaria es amplio y abarca a muchos estamentos y profesiones. Existen dos diferencias claras: Personal Sanitario y Personal No Sanitario. En los medios de comunicación a la hora de dar una noticia sobre el personal del ámbito sanitario siempre hacen referencia al personal sanitario, entendemos que quieren referirse a todos los trabajadores que desempeñan sus funciones en las distintas instituciones sanitarias. Pero referirse empleando solo “Personal Sanitario” es un craso error puesto que engloba únicamente a una parte del personal que en la actualidad lucha, cada cual, desempeñando sus funciones, codo con codo y todos a una contra la enfermedad que nos asola.
Especial referencia al personal No sanitario
El personal no sanitario tiene un contacto directo en gran número de ocasiones con el patógeno que ocasiona la COVID-19. No cabe duda alguna de que el personal sanitario es el expuesto en mayor medida, pero no exclusivamente. Personal como celadores, auxiliares administrativos, electricistas, limpiadoras no están exentos de un riesgo real.
Se ha demostrado que el mayor grupo de infectados se da en los celadores, seguidos de los distintos técnicos, auxiliares de enfermería, enfermería y por último en personal facultativo, eso no excluye a el resto de trabajadores de la Sanidad Pública.
Somos una pirámide en la cual se encuentra en su cúspide el personal sanitario: facultativos, sanitarios, farmacéuticos, auxiliares, técnicos de radio-diagnóstico etc, pero todos ellos se apoyan en una base, sin base no hay pirámide, y esta base está integrada por el personal no sanitario: celadores, auxiliares administrativos, personal de mantenimiento (electricistas, carpinteros, fontaneros…), personal de limpieza etc.
Todos y cada uno de nosotros hemos tenido que modificar nuestras pautas de actuación en el trabajo diario.
Al inicio de esta situación producida por la COVID-19 y durante buena parte del “primer” estado de alarma no existían protocolos de actuación ni medidas de protección, fuimos aprendiendo juntos a marchas forzadas, es lo normal ante una situación nueva y un enemigo desconocido del cual día a día íbamos descubriendo más. Actualmente existen protocolos de actuación también para el personal no sanitario, ya a la llegada de pacientes a los centros sanitarios, tanto en hospitales para consultas, visitas o acudir al Servicio de Urgencias, como en los Centros de Salud.
Medidas de protección
En los hospitales están situados los celadores a la entrada para recibir a toda persona que se acerque. Le tomarán la temperatura, le facilitarán mascarilla y gel hidroalcohólico.
El personal no sanitario en determinadas ocasiones y puestos necesitará incluso Equipos de Protección Individualizada, conocidos como EPIs. Pongámonos en la situación de que un celador ha de transportar a un paciente a la realización de una prueba radiológica, si es un paciente COVID o PreCOVID ha de entrar en su habitación y ayudarlo para su posterior traslado en silla de ruedas o en cama, así pues, necesitará una protección individualiza pues se haya en una situación de alto riesgo, el celador acude a las UVIs conocidas como “sucias” que son donde están los pacientes más graves de la COVID-19.
Igualmente, el personal de mantenimiento como puede ser un electricista deberá necesitar igualmente este tipo de protección al acudir a una habitación de un enfermo infectado para realizar una reparación de una avería notificada, como fallo del timbre de llamada, de una luz etc. A sus habituales uniformes de trabajo se han de unir gafas estancas, guantes (más de un par), batas o monos desechables, calzas, gorro y por supuesto mascarillas, pero no una simple mascarilla quirúrgica, si no al menos una mascarilla FFP2 que filtran virus, bacterias y patógenos al 92% y sólo tienen un 8% de fuga hacia el exterior, impiden que se inhalen polvo, aerosoles y humos.
En la actualidad, tanto el personal sanitario como el no sanitario como norma general han de llevar protección respiratoria con mascarilla de tipo FFP2 por estar en contacto con pacientes y en interiores, en unos inicios se usaban las mascarillas quirúrgicas, pero no son suficiente protección con las que prevenir el contagio a terceros.
Entre las nuevas rutinas instauradas a causa de la pandemia, en nuestros puestos de trabajo no sólo se instaura el uso constante y diario de mascarilla, han aparecido otros indispensables: Distancia de Seguridad y un aumento de higiene, tanto de manos como de todos aquellos materiales e instrumentos de trabajo.
Una vía de esperanza se abre con la aparición de distintas vacunas frente al SARS-CoV2, pero aún en el mejor de los casos nuestra vida seguirá sometida a todas estas pautas de protección, los más optimistas creen que una vez vacunada toda la población aun seguiremos durante 6 meses al menos con ellas y probablemente a lo largo de todo 2021 seguiremos con el uso de mascarilla.
Breve resumen
En resumen, la COVID-19 ha cambiado totalmente nuestras vidas, se han tenido que tomar medidas muy duras como el confinamiento domiciliario, cierre de negocios por lo que la economía se ha resentido afectando a miles de personas. El SARS-CoV-2 se ha llevado por delante muchas vidas, la economía, y nuestra forma de vivir. Debemos de ser responsables y actuar para protegernos a nosotros y a los demás y así proteger la sanidad pública y a todos sus trabajadores que están siendo sometidos a grandes presiones tanto físicas como psíquicas y son el pilar fundamental.
Bibliografía
- who.int. Organización Mundial de la Salud. Acceso / Centro de Prensa / preguntas y respuestas. Información básica sobre la COVID-19. 12 de octubre de 2020 / Q&A.



