La percepción del tiempo de espera y su impacto en la satisfacción del paciente hospitalizado

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 794

Autor principal (primer firmante): Ana Julian Martinez

Fecha recepción: 24/07/2026

Fecha aceptación: 20/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 794

Autores:

Ana Julian Martinez- Enfermera especialista familiar y comunitaria

Ana Mañas Bernad- Enfermera especialista familiar y comunitaria

María del Mar Bueso Alberdi- TCAE

M.Carmen Sanchez Sanchez- Enfermera especialista familiar y comunitaria

Beatriz Villar Brun- Enfermera

Alba María Maldonado Calvo- Fisioterapeuta

Palabras clave:

Tiempo de espera; satisfacción del paciente; calidad asistencial; hospitalización; experiencia del paciente; Enfermería.

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Resumen

La percepción del tiempo de espera constituye uno de los factores que más influyen en la experiencia del paciente durante su estancia hospitalaria. Aunque la duración objetiva de la espera es importante, diversos estudios muestran que la forma en que el paciente interpreta ese tiempo puede modificar significativamente su nivel de satisfacción y su valoración de la calidad asistencial. El objetivo de este trabajo es analizar la relación entre la percepción del tiempo de espera y la satisfacción del paciente hospitalizado, así como identificar las estrategias enfermeras que pueden contribuir a mejorar la experiencia asistencial. Los resultados indican que la comunicación, la información continua y el trato cercano son elementos determinantes para disminuir la sensación de espera y aumentar la satisfacción de los pacientes.

Introducción

La calidad asistencial no depende únicamente de los procedimientos diagnósticos o terapéuticos realizados durante la hospitalización. En los últimos años, la experiencia del paciente ha adquirido una relevancia creciente como indicador de calidad, incluyendo aspectos relacionados con la comunicación, la atención recibida y la percepción del tiempo transcurrido durante la asistencia.

La espera forma parte de la actividad cotidiana de los centros sanitarios. Los pacientes pueden experimentar periodos de espera para ser atendidos, recibir información, realizar pruebas diagnósticas o conocer los resultados de una exploración. Sin embargo, la duración real de estos intervalos no siempre coincide con la percepción subjetiva del paciente. Factores emocionales como la ansiedad, el dolor, la incertidumbre o la falta de información pueden hacer que unos pocos minutos sean percibidos como un periodo excesivamente largo.

En este contexto, Enfermería desempeña un papel esencial al mantener un contacto continuado con las personas hospitalizadas y convertirse en un referente de información y apoyo emocional. Comprender cómo influye la percepción del tiempo de espera en la satisfacción del paciente puede contribuir a diseñar estrategias dirigidas a mejorar la calidad de los cuidados y la experiencia hospitalaria.

Desarrollo

La percepción del tiempo es una experiencia subjetiva influida por múltiples factores personales y ambientales. Durante la hospitalización, el paciente se enfrenta a una situación desconocida que puede generar miedo, inseguridad y pérdida de control. Estas circunstancias modifican la manera en que se vive la espera y condicionan la valoración global de la atención recibida.

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La literatura científica pone de manifiesto que la satisfacción del paciente no siempre está relacionada con la reducción objetiva de los tiempos de espera. En muchas ocasiones, la información proporcionada sobre los procedimientos, la explicación de posibles retrasos y la sensación de estar siendo atendido tienen una influencia mayor que el tiempo transcurrido.

Diversos estudios muestran que los pacientes toleran mejor las esperas cuando conocen el motivo de las demoras y reciben actualizaciones periódicas sobre su situación. Por el contrario, la incertidumbre y la ausencia de información suelen asociarse a sentimientos de frustración, ansiedad y desconfianza hacia el sistema sanitario.

En este escenario, el profesional de Enfermería actúa como un elemento clave para mejorar la percepción del tiempo de espera. La comunicación clara y adaptada a las necesidades del paciente permite reducir la incertidumbre y aumentar la sensación de seguridad. Informar sobre el desarrollo de las pruebas, explicar los procedimientos o simplemente interesarse por el estado emocional de la persona puede transformar una experiencia negativa en una vivencia más positiva.

Asimismo, la atención personalizada y la empatía favorecen la creación de una relación terapéutica basada en la confianza. Los pacientes que perciben cercanía y disponibilidad por parte del personal sanitario suelen valorar mejor la calidad asistencial, incluso cuando las esperas son inevitables.

Otro aspecto relevante es el entorno hospitalario. Factores como la comodidad de las instalaciones, la privacidad, el acceso a actividades de entretenimiento o la posibilidad de estar acompañado influyen en la percepción del tiempo. Un ambiente agradable y una organización eficiente pueden disminuir la sensación de espera y mejorar el bienestar del paciente durante su ingreso.

No obstante, la sobrecarga asistencial y las limitaciones de recursos continúan siendo desafíos importantes para los profesionales sanitarios. En este sentido, la implementación de estrategias centradas en la experiencia del paciente y la formación en habilidades comunicativas pueden contribuir a optimizar la atención sin necesidad de grandes cambios estructurales.

La evidencia disponible sugiere que pequeños gestos, como ofrecer información periódica, escuchar activamente o mostrar interés por las preocupaciones del paciente, tienen un impacto significativo sobre la satisfacción y la percepción de la calidad de los cuidados.

Conclusiones

La percepción del tiempo de espera constituye un elemento fundamental en la experiencia del paciente hospitalizado y ejerce una influencia directa sobre su nivel de satisfacción. La duración objetiva de la espera no es el único factor determinante; aspectos como la comunicación, la información recibida y el apoyo emocional desempeñan un papel igualmente relevante.

La Enfermería, debido a su contacto continuo con los pacientes, tiene la oportunidad de intervenir de manera activa para reducir la incertidumbre y mejorar la vivencia de la hospitalización. La escucha, la empatía y la información adaptada a las necesidades individuales son herramientas sencillas pero eficaces para aumentar la satisfacción y favorecer una atención más humanizada.

Promover estrategias centradas en la experiencia del paciente permitirá avanzar hacia modelos asistenciales en los que la calidad se valore no solo por los resultados clínicos, sino también por la manera en que las personas viven y perciben los cuidados recibidos.

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