Parasitismo intestinal en niños de una escuela rural y urbana del municipio de Guadalupe (Huila) y su relación con el consumo de agua

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 3–Marzo 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº 3: 87

Autor principal (primer firmante): Ana María Paredes Bravo

Fecha recepción: 18 de marzo, 2022

Fecha aceptación: 29 de marzo, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(3): 87

Autores:

Ana María Paredes Bravo 1 Santiago Arana Revelo 1

Luis Alberto Londoño Jiménez 1 Marcela Paredes Laverde 2 Jhonatan Padilla 3

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200
  1. Estudiante de Medicina. Fundación Universitaria Navarra
  2. Estudiante de doctorado. Universidad de Antioquia
  3. Docente de Química. Fundación Universitaria Navarra – Uninavarra

Dirección de correspondencia: Fundación Universitaria Navarra – Uninavarra calle 10 # 6-41 Neiva

– Huila

Conflictos de intereses: Los autores manifiestan no presentarse conflictos de intereses en la realización de la presente investigación.

Fuentes de financiación: Los autores manifiestan que el presente estudio fue financiado con recursos propios y no se presentó apoyo económico de fuentes externas.

Resumen

La parasitosis intestinal o enteroparasitosis es una infección del aparato gastrointestinal donde sus agentes causales se dividen en protozoarios y helmintos (1), que afectan tanto a niños, como adultos y se relaciona con la contaminación de las manos y de las fuentes hídricas, especialmente en países en desarrollo (2–5)

Por tal razón se determinó caracterizar la presentación de estas en dos grupos de niños de dos instituciones educativas del área rural y urbana del municipio de Guadalupe (Huila). Para esto, se realizó un estudio analítico entre las características sociodemográficas, de fuentes de agua, eliminación de excretas y condiciones de vivienda y los parásitos intestinales presentes (y correlacional entre estos últimos) en muestras de coprológico y de agua de consumo.

Se encontró que el parasito más frecuente es el Blastocystis spp, así como también, asociación entre el sexo, el lugar de obtención del agua, condición de la vivienda, eliminación de excretas y la positividad en las muestras de coprológico y en el agua de consumo, pero con un coeficiente de correlación muy bajo tanto positivo, como negativo sin diferencia estadística.

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La parasitosis intestinal presenta una importante incidencia en la población infantil, sin distinción del sexo, edad, condición de la vivienda y las fuentes de agua. Se requiere educación sanitaria a las familias y del manejo del agua potable para disminuir la presentación de esta en la población infantil.

Palabras clave: Niños, parasitosis intestinales, parásitos, coliformes, helmintiasis, enfermedades parasitarias.

Introducción

La parasitosis intestinal o enteroparasitosis es una infección del aparato gastrointestinal donde sus agentes causales se dividen en protozoarios y helmintos (1). Los protozoos están presentes en el sistema digestivos y tejidos causando enfermedades tales como giardiasis, amebiasis, criptosporidiosis entre otras; mientras que, los helmintos se dividen en nematodos, cestodos y trematodos, los cuales se caracterizan por afectar el sistema digestivo, respiratorio y cutáneo (2). Esta parasitosis, afecta gran número de personas en el mundo, independientemente de la edad, el sexo y estado inmunológico (3). Por su parte, la mayoría de enteroparasitosis están relacionadas con factores geográficos, socioeconómicos, falta de servicios sanitarios, falta de provisión de agua potable y contaminación fecal en el ambiente. Estas afectaciones pueden transcurrir en forma asintomática y pueden pasar a cuadros gastrointestinales de alto gasto e incluso hasta provocar la muerte (3).

En los últimos años, se ha reportado que los protozoos y helmintos están entre las causas más comunes de infecciones y enfermedades que afectan al ser humano debido a la contaminación del agua de consumo humano(4); porque desempeña un papel importante en la transmisión y patogenia de la enfermedad, ya que mayoría de los agentes patógenos produce, huevos, quistes, ooquistes que son extremadamente resistentes a los procesos de desinfección del agua; por lo que se considera un problema de salud pública, ubicándose dentro de las cinco primeras causas de consultas médicas en el mundo (2).

Las enfermedades parasitarias están distribuidas principalmente en países en vía de desarrollo y clima tropical (5). Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del UNICEF en el 2017, en todo el mundo 2100 millones de personas, carecen de acceso a agua potable y disponible en el hogar, 844 millones no tienen ni siquiera un servicio básico de agua potable y 4500 millones carecen de un saneamiento seguro; como resultado, 361 000 niños menores de 5 años mueren cada año a causa de la diarrea, como consecuencia de la insalubridad del agua (5). Los niños en edades preescolar (1 a 4 años) y escolar (5 a 14 años) están entre los grupos más vulnerables, debido a sus mínimas medidas de higiene y prevención, permitiendo a los helmintos intestinales afectar su nutrición, crecimiento, desarrollo físico y aprendizaje, generando consecuencias que pueden perdurar a lo largo de su vida, como afectación del rendimiento escolar y productividad laboral; mientras que los protozoarios intestinales son los encargado de producir la enfermedad diarreica aguda, así como la desnutrición (6).

En América Latina y el Caribe las enfermedades de origen hídricas aparecen entre las tres principales causas de muerte (7), estando cerca de 38 millones de personas sin acceso a fuentes de agua potable; según la OPS/OMS el 20-30% de la población latinoamericana está infectadas por parásitos intestinales (8). Los países más afectados se encuentran Perú (9), Venezuela (10), Brasil (2) y Colombia, siendo este último uno de los más afectados con un número de niños en edad preescolar y escolar en riesgo de infección por parásitos intestinales (11,12). En los últimos años se han reportado investigaciones de la parasitosis a nivel del suroccidente colombiano como Popayán (Cauca) donde el 34,2% de los niños de ambos sexos presentó algún parásito intestinal (13), otro lugar reportado ha sido Florencia (Caquetá) con una prevalencia de parásitos alrededor del 85% en niños entre 0 y 5 años de edad. Entre los parásitos por agentes protozoarios más frecuentes reportados en niños han sido Giardia intestinalis (49,6%) y por helmintos, se asocia principalmente con Áscaris lumbricoides (12,4 %), el poliparasitismo (53 %), con promedio de dos parásitos por muestra (13).

La región del Huila no es ajena a la realidad. Según el boletín epidemiológico en la semana 52 de 2019, se notificaron 55.022 casos de enfermedad diarreica aguda en todos los grupos de edad con tasa de incidencia de 53,28 casos por 1.000 habitantes (14). El mayor número de casos se presentó en los niños entre los 0 y 4 años con el 26%, seguido del grupo de entre los 5 y 9 años con el 8%, siendo la ciudad de Neiva la que presentó mayor tasa de incidencia (88,07/mil habitantes). Sin embargo, se observaron localidades con niveles elevados tales como: Garzón (81,52/mil habitantes), la plata (80,38/mil habitantes), Colombia (50,43/mil habitantes), Elías (48,26/mil habitantes), siendo observado que la localidad de Guadalupe reportó una elevada tasa de enfermedad diarreica aguda quedando entre los primeros puestos, considerándose de principal interés, dado que es uno de los municipios con menor población del departamento y en el que se presentaron 1095 casos con una tasa de 47,89/mil habitantes ocupando el puesto 6 de enfermedad diarreica en todo el departamento (14).

Es necesario mencionar que el 90% del departamento del Huila cuenta con agua para consumo humano con riesgo alto, siendo que para el total de las veredas, únicamente en el 6% se suministra agua potable (15). En este sentido, el municipio de Guadalupe representa un elevado índice de riesgo de la calidad del agua para consumo humano, de acuerdo con el Boletín de vigilancia de la calidad del agua para consumo humano del año 2019 (16). Sin embargo, no se cuenta con un reporte donde se informe la caracterización microbiológica de estas aguas que permita determinar la relación con la aparición de la parasitosis intestinal en niños.

El parasitismo intestinal en Colombia, principalmente en las áreas rurales y urbanas marginales ha sido tradicionalmente alta, según la Encuesta Nacional de Parasitismo Intestinal en Población Escolar Colombia (2012-2014), en la Región Norandina, correspondiente con el departamento del Huila, se encontró que el protozoo patógeno intestinal más prevalente es el Blastocystis spp, el cual tuvo la prevalencia más alta en la Provincia Biogeográfica Norandina con un 60,3% con respecto a las demás regiones (1). Por eso se considera uno de los principales problemas de salud pública y por ser una enfermedad completamente prevenible con las intervenciones correctas, se logrará la disminución de mortalidad y morbilidad. Esta situación, condujo a la necesidad de realizar un estudio que informe sobre la parasitosis presente en niños del municipio de Guadalupe y su relación con el agua debido a la presencia de protozoarios y/o helmintos, con el fin de generar la necesidad de plantear estrategias saludables que promocionen la salud.

Según un informe en un comunicado de prensa de la OMS dado en Ginebra (3/Diciembre/2015), se estima que la carga de las enfermedades de transmisión alimentaria es causada por 31 agentes, entre ellos los parásitos (2). Lamentablemente los niños preescolares de zonas rurales y de hogares pobres son los más vulnerables y los más afectados por estas infecciones parasitarias ya que por la falta de educación y/o conocimiento no saben llevar a cabo una correcta realización de los hábitos para la prevención de infestaciones parasitarias, lo que conlleva a complicaciones como la malnutrición, anemia por carencia de hierro, afecciones en el crecimiento y desarrollo físico y cognitivo e incluso, en casos severos, la muerte, ya una vez establecida la patología crónica causada por este tipo de enteroparásitos. Por consiguiente, esta investigación beneficiará a toda la comunidad, evidenciando la parasitosis intestinal en los niños del municipio de Guadalupe, logrando de esta manera generar conciencia en esta población para optar medidas de protección contra la enfermedad parasitaria, contribuyendo al descenso del número de casos, además permitirá iniciar campañas de desparasitación y mejoramiento de las prácticas de higiene personal, alimentaria y ambiental.

Adicionalmente, es importante mencionar que el agua es vital para la existencia de la vida, sin embargo, cuando está es contaminada por parásitos como amebiasis, criptosporidiosis, giardiasis, esquistosomiasis y dracunculosis (3); y es ingerida por las personas puede provocar diferentes tipos de enfermedades y ser un grave problema que conlleva a estados patológicos como lo es el dolor intenso, diferentes grados de discapacidad e incluso la muerte como última instancia (4). En el departamento del Huila, específicamente en Guadalupe, no existen investigaciones sobre los parásitos presentes en el agua, por lo que este estudio reporta por primera vez los protozoarios y helmintos presentes en este recurso, permitiendo correlacionar estos resultados con los reportados en la materia fecal, logrando obtener un informe que contribuya a la prevención, promoción y mantenimiento de la salud, evitando enfermedades parasitarias y las complicaciones a las que estas conllevan.

En vista de que el cuadro clínico de esta enfermedad es grave que puede causar inclusive la muerte (5), nosotros como personal de salud, aspiramos que la investigación contribuya a generar interés en los líderes locales por tener un agua segura, como lo establece en la Ley 142 de 1994 Comisión de Regulación de Agua Potable y en el Decreto 3571 de 2011, uso eficiente y sostenible del suelo, teniendo en cuenta las condiciones de acceso y financiación de vivienda, y de prestación de los servicios públicos de agua potable (6). Considerando lo planteado anteriormente y teniendo en cuenta que los parásitos intestinales son unos de los principales motivos de consulta, afectan el crecimiento, y desarrollo físico de los niños y que el municipio de Guadalupe presenta un alto índice de enfermedad diarreica síntoma principal de parasitosis y además tiene un alto índice de riesgo de la calidad del agua para consumo humano, se presenta a continuación los hallazgos sobre parasitosis intestinal en niños de una escuela rural y urbana del municipio de Guadalupe (Huila) y su relación con el consumo de agua.

Objetivos

General

Determinar la parasitosis intestinal de los niños de una escuela rural y urbana del municipio de Guadalupe (Huila) y su relación con el consumo de agua.

Específicos

  1. Establecer el perfil sociodemográfico de los niños de una escuela rural y urbana del municipio de Guadalupe (Huila).
  2. Identificar los principales tipos de protozoarios y helmintos presentes en muestras fecales y en el agua de consumo en niños en dos instituciones educativas en el municipio de Guadalupe (Huila).
  3. Definir estrategias que eviten la presencia de protozoarios y helmintos en niños en el municipio de Guadalupe (Huila).

Métodos

Se realizó un estudio cuantitativo, analítico, de tipo corte transversal en dos Instituciones educativas (de la zona rural y urbana) del municipio de Guadalupe (Huila) en niños que asisten a dos instituciones educativas (rural y urbana) del municipio de Guadalupe (Huila), siendo incluidos niños con edad entre 5 y 11 años dada su capacidad de efectuar su propio aseo genitourinario y lavado de manos, matriculados en las dos instituciones educativas participantes en el 2° semestre de 2020, en pacientes y padres o acudientes que acepten participar de manera voluntaria en el estudio y firmaron el consentimiento informado. Serian excluidos niños con patologías que aumenten la presencia de protozoarios y helmintos tales como: cólera, hepatitis, VIH, o que hayan presentado enfermedades intestinales hasta una semana antes del estudio según la información aportada por los docentes de la institución y/o padres de familia, y muestras contaminadas con orina, no siendo necesario rechazar individuos.

Previa aprobación del estudio en la Fundación Universitaria Navarra y posteriormente en la Institución Educativa la planta (en el área rural) y en la Institución Educativa María Auxiliadora (del área urbana), se procedió con el estudio, en el que inicialmente se dio a conocer la investigación, sus objetivos, formas de participación, de aprobación, de desistimiento, beneficios, manejo de la información e importancia de la necesidad de identificar la presencia de parasitosis intestinal en los niños de las dos instituciones educativas para definir una estrategia preventiva que los evite y todo lo concerniente al consentimiento informado como mecanismo de autorización de la participación.

Lo anterior se efectuó mediante una reunión con los padres o acudientes de los niños en cada institución, se dio a conocer los mecanismos de recolección de la información, siendo uno de estos el uso de una encuesta dirigida y con preguntas cerradas, que acogió los datos sociodemográficos, de fuentes hídricas, condiciones de la vivienda y de eliminación de excretas, se brindó educación para el adecuado proceso de recolección de las muestras datos obtenidos a partir de los padres de familia, las muestras de materia fecal y del agua. La información de los resultados de las muestras fue provista por el laboratorio clínico LADIVET en la ciudad de Neiva (Huila-Colombia) se adicionó a los datos de la encuesta aplicada, acogiendo ítems dirigidos a identificar protozoarios tales como: entamoeba histolytica/dispar, giardia intestinalis, blastocystis sp, entre otros y helmintos como: trichuris trichiura, ancylostoma duodenale, necator americanus, strongyloides stercoralis en los dos tipos de muestras.

En la sesión educativa efectuada para la recolección de las muestras, se enseñó la adecuada forma de toma de la muestra a los padres o acudientes, siendo también entregado un frasco de plástico estéril con tapa de presión, y se transmitió la información concerniente a las instrucciones para la recolección haciendo énfasis en que los niños no debían contar con enfermedades que pudieran afectar el resultado siendo explicadas cada una de estas de forma corta, clara y precisa, obteniéndose muestras de heces de evacuaciones espontáneas, en el mismo día de la recolección, siendo resguardadas con solución preservante y rotuladas mediante un código asignado al niño, edad y área de residencia, evitando cualquier tipo de contaminación con elementos exteriores u orina. Las muestras de agua se recolectaron en frasco de plástico estéril con tapa de presión, tomada de la fuente de agua de consumo humano, y luego fue codificada de igual forma.

Las muestras de materia fecal y de agua de consumo fueron recopiladas por los tres investigadores en cada casa, con las medidas de bioprotección personal, siendo refrigeradas a 4ºC durante 3 horas

(1) previamente al transporte de estas al laboratorio microbiológico LADIVET en Neiva. El análisis de la materia fecal fue por medio de un examen coprológico directo, identificando cada laminas portaobjetos, colocando la muestra de materia fecal (observación al microscopio con objetivo de 10x y 40x en solución salina y lugol al 1%). Las muestras de agua se analizaron utilizando método directo, colocando una pequeña muestra de agua en tubo de ensayo siendo centrifugado, extrayendo una parte de la muestra del componente más denso con pipeta, depositando una gota de agua y de solución salina en la lámina porta objetos, siendo observada al microscopio con objetivo de 10x y 40x para identificar la presencia de parásitos.

Una vez obtenida la información, esta fue ingresada a una base de datos diseñada en el programa Excel®, donde se codificó y tabuló la información, cuyos datos posteriormente se analizaron en el paquete estadístico SPSS V26 IBM®, arrojando las frecuencias absolutas y relativas de las variables cualitativas, las medidas de tendencia central y dispersión de las variables cuantitativas y la asociación mediante Anova, chi cuadrado y correlación de Spearman según el tipo de variables. Se definió diferencia estadística significativa frente a una probabilidad p<0,05.

El sesgo de información se controló verificando la adecuada clasificación de los sujetos estudiados en cuanto a la exposición frente al factor de riesgo analizado. Adicionalmente la encuesta respondida por los padres o cuidadores fue dirigida para evitar errores en la información que ellos aportaron, sin incidir en cada respuesta emitida por ellos, y el sesgo muestral se controló mediante la adecuada

selección de la muestra al afinar el aparente estado de sanidad de los niños y que estos no contaran con enfermedades que motivaran la presencia de protozoarios y helmintos, así como también se efectuó una sesión educativa en la que quedo clara la adecuada recolección de las muestras.

Resultados

Características sociodemográficas y de condiciones ambientales e hídricas

La muestra estuvo compuesta por 25 niños asistentes a la institución educativa del área rural y 25 niños asistentes a la institución educativa del área urbana (tabla 1).

En cuanto al área rural predominó el género masculino con un 60% (n=15). La edad más frecuente en este grupo fueron los once años con un 32% (n=8), el nivel de escolaridad más frecuente fue el grado quinto con un 32% (n=8). En un 56% obtienen el agua de consumo de la red pública (n=14), las condiciones de la vivienda son regulares en un 68% (n=17), llamando la atención que condiciones malas se mencionaron en un 8%(n=2), y el 88% eliminan las excretas en inodoro (n=22) (tabla 1).

Sobre los niños asistentes a la institución educativa del área urbana, se encontró que de forma contraria al grupo anterior fue más frecuente el género femenino con un 68% (n=17), ocurriendo también un comportamiento diferente al de los niños del área rural con respecto a la edad, predominando en este grupo los cinco años con un 32% (n=8), el nivel de escolaridad más frecuente fue el grado preescolar con un 38% (n=10), el 96% obtienen el agua de consumo de la red pública (n=24), las condiciones de la vivienda son buenas en un 84% (n=21), y el 96% eliminan las excretas en inodoro (n=24) (tabla 1).

Tipificación de protozoarios y helmintos en muestras coprológicas y agua de consumo de niños en dos instituciones de la zona rural y urbana del municipio de Guadalupe

En cuanto a la positividad de los protozoarios y helmintos en las muestras, se encontró un 76% de estos en las muestras coprológicas de los niños de la institución rural (n=19) y un 80% en la institución urbana (n=21). Por su parte, en el agua de consumo fue del 48% en la institución rural (n=12) y de un 4% en la institución urbana (n=1).

De la identificación positiva, se encontró Blastocystis spp en un 44% (n=11), seguido de Endolimax nana con un 32% (n=8) y de Entamoeba histolytica/dispar con un 28% (n=7), entre los más frecuentes en las muestras coprológicas del grupo de niños de la institución rural. Mientras que en los del área urbana se encontró en el mismo orden Blastocystis spp en un 52% (n=13), Endolimax nana (48%, n=8) y de Entamoeba histolytica/dispar (16%, n=7) en orden de relevancia. Llama la atención que no se encontraron helmintos en este grupo (tabla 3).

En las muestras del agua de consumo, se encontró que en los niños del área rural se encontró Blastocystis spp en un 40% (n=10), estando en segundo lugar Entamoeba histolytica/dispar, Giardia intestinalis y Endolimax nana con un 12% (n=3) respectivamente. Mientras que en los niños del área urbana se encontró únicamente Blastocystis spp en un 4% (n=1). En cuanto a los helmintos en este grupo, se presentó el mismo comportamiento que en el grupo de niños del área rural (tabla 3).

En síntesis, el parásito más frecuente fue el Blastocystis spp con un 40,7% (n=35), seguido de Endolimax nana con un 40% (n=23) y de Entamoeba histolytica/dispar con un 16,3% (n=14) en orden de presentación (tabla 4).

Análisis bivariado

Al efectuar una asociación en la positividad en las muestras, se encontró que la presencia de parásitos en las muestras tanto para la institución del área rural, como urbana, cuenta con diferencia estadísticamente significativa, dada una probabilidad p=0,000, determinado esto mediante la prueba de Chi cuadrado.

De la misma forma al asociar las características sociodemográficas, las condiciones ambientales e hídricas de los niños y la positividad de los parásitos, se encontró que tanto en la escuela rural, como en la urbana se presenta diferencia estadística significativa en el sexo, el lugar de obtención del agua y condición de la vivienda, así como también entre la eliminación de excretas y la positividad en las muestra de coprológico y el sexo y la positividad en el agua de consumo con una probabilidad p>0,05, determinada mediante Chi cuadrado (tabla 5).

En este sentido, se observa que 8 mujeres que viven en la zona urbana y 10 en la zona rural, y 17 niños viven en la zona urbana y 15 en la zona rural encontrando que existe relación estadística significativa entre estos (p=0,000). Para la presencia de parásitos en el coprológico se puede observar la presencia de parásitos en el coprológico positivos en 8 niñas, mientras que en los niños se identificaron 32 parásitos, pero sin relación estadística entre estos. Sin embargo, al evaluar la presencia de parasito en el agua se observa que si existe relación con el sexo, entonces podemos concluir que la existencia de parásitos positivos se encuentra mayor proporción en el agua (tabla 5).

Para el nivel de escolaridad, el grado prescolar fue el que presentó mayor número de casos positivos para parásitos intestinales, pero sin encontrarse relación con el grado de escolaridad (p=0.800), llama la atención de igual forma que el grado prescolar fue el que mayor número de casos positivos para parásitos en agua donde se observa que no existe relación con el grado de escolaridad (tabla 5).

En cuanto al lugar de obtención del agua para zona urbana 1 estudiante obtiene el agua por canalización y 24 estudiantes obtiene el agua por potabilización de red pública y para la zona rural 11 estudiante obtiene el agua por canalización y 14 estudiantes obtiene el agua por potabilización de red pública observando en 9 niños presencia de parásitos en el coprológico y 31 niños con agua de consumo de la red pública presentaron parásitos en el coprológico, pero sin diferencia estadísticamente significativa, comportamiento semejante al de la presencia de parásitos en el agua de consumo (tabla 5).

En la Tabla 5 también se puede observar la relación entre la eliminación de excretas y presencia de parásitos coprológico observando que aquellos que cuentan con inodoro presentaron casos positivos (n=38), contrario a aquellos con letrina o eliminación al aire libre. Igualmente, para las muestras de agua se observa que no hay relación con la eliminación de excretas (p=0,522) (tabla 5).

A pesar de la asociación anterior, al efectuar una correlación entre los parásitos presentes en las muestras coprológicas y los parásitos encontrados en las muestras del agua de consumo tanto en los niños de la institución rural, como urbana; se encontró que el coeficiente de correlación de Spearman se encuentra en un rango de correlación débil tanto negativa, como positiva, pero sin diferencia estadística significativa dada una probabilidad p>0,05 (tabla 6).

Discusión

El presente estudio permitió caracterizar los protozoarios y helmintos presentes en muestras fecales y de agua de consumo en niños de dos instituciones educativas en el municipio de Guadalupe

(Huila). En este sentido, se encontró un comportamiento similar entre el sexo femenino y masculino, siendo predominantes los niños en el área rural, pero no con mucha diferencia. En Burkina Faso se encontró un comportamiento similar al de los niños del área rural, siendo referido un 51,2% de niños (19).

En el área rural predominaron los niños de 11 años, mientras que en los del área urbana fueron los de cinco años, razón por la cual en el área urbana fueron más frecuentes los que cursaban quinto de primaria, mientras que en el área rural fueron los de preescolar. Mas de la mitad de los niños del área rural contaban con agua provista de la red pública, sucediendo lo mismo en más del 95% de los niños del área urbana.

Se encontraron en orden de frecuencia Blastocystis spp, Endolimax nana, Entamoeba histolytica/dispar, Giarda intestinalis y otros, siendo más frecuente Blastocystis spp en ambas instituciones tanto en las muestras del coprológico, como en las del agua de consumo. No se encontraron helmintos en las muestras. En este sentido, se conoce que los parásitos intestinales son los agentes infecciosos más comunes en los humanos, encontrándose ampliamente diseminados alrededor del mundo; los países tropicales y subtropicales reúnen las características geográficas y climatológicas que favorecen el predominio de la mayoría de estos organismos. Teniendo en cuenta que las parasitosis pueden ser prevenidas y controladas con acciones sanitarias especificas (20). Nuestro estudio permitió determinar la prevalencia de parásitos intestinales en los escolares la cual fue del 80%, muy similar a la obtenida en Tunja Colombia la cual fue del 74,2%, lo que refleja la susceptibilidad a las infecciones parasitarias intestinales en la población escolar. No obstante, fue inferior a las encontradas en estudios realizados tanto en el ámbito nacional como internacional (80% frente a 83,5%, 81,4%) 4-5, pero superiores al 58,4% encontrado en Valencia (Venezuela) por Hagel (2001)(21), al 54,7% en Lima (Perú) por Iannacone (2006)(22), al 55,8% en Buenos Aires (Argentina) por Zonta (2007) (23) y al 53,2% en San Luis Potosí (México) por Barquera-Ramos (2010)(24), pero inferior a lo mencionado por Agudelo-López et al (2008) en su estudio efectuado en la Costa Atlántica en Colombia (25).

El protozoo intestinal más prevalente en los escolares fue el Blastocystis spp (36,4%), lo cual concuerda con lo mencionado en la encuesta nacional de parasitismo intestinal en la población escolar colombiana, estando la prevalencia más alta en la provincia biogeografía Norandina con un 60,3% correspondiente al área de Neiva (26), siendo este, un parasito intestinal cosmopolita que habita en el tracto intestinal de humanos y es el protista intracelular que se detecta con mayor frecuencia en muestras de materia fecal humana, infectando a más de 1.000 millones de personas en el mundo, contando con una alta prevalencia en las zonas tropicales y subtropicales (27). El parasito puede transmitirse por el contacto directo con otros humanos o por contacto indirecto, a través de alimentos y agua contaminadas. El segundo parasito más prevalente fue Endolimax nanas (30.3%), el cual fue también identificado en Tunja en un 66,7%. En un estudio efectuado en la ciudad de Quito, se encontró a este último como el más prevalente, con un 13,5%, siendo el más frecuente la Entamoeba histolytica con un 70,1% (28), lo cual permite deducir que los identificados en nuestro estudio son característicos de la región Norandina. Un comportamiento diferente se encontró en un estudio reciente efectuado en niños escolares en Burkina Faso, en el que Entamoeba histolytica/dispar o Giardia intestinalis se encontraron en un 75% en las fuentes hídricas, con una carga total de enteroparasitos del 84,7% (19)

Al relacionar las variables sociodemográficas, condiciones ambientales e hídricas de los niños, se encontró asociación estadística en el sexo, el lugar de obtención del agua y condición de la vivienda, así como también entre la eliminación de excretas y la positividad en las muestras de coprológico y el sexo y la positividad en el agua de consumo. Pero no se encontró correlación estadística entre los parásitos tipificados en las muestras de coprológico y las muestras del agua de consumo, comportamiento dispar al mencionado en un estudio efectuado por Erismman et al (2016), en el que la calidad del agua, la fuente de agua potable en el hogar y el almacenamiento del agua no se constituyeron en como factores de riesgo significativos para las infecciones parasitarias intestinales en los niños (19). Sin embargo, un metaanálisis que analizo el tratamiento de agua de consumo humano da cuenta sobre el riesgo de contaminación por colíferos de 2,37 veces más (IC 95%: 1,52–3,71, p<0,001) para el área urbana y de 2,37 veces más (IOC 95%: 1,47– 3,81, p<0,001) para el área urbana (29).

Con respecto a la estrategia que emerge de los resultados, los escolares recibieron tratamiento antiparasitario formulado por médico, según el reporte de los resultados del examen coprológico. Las sesiones educativas estuvieron encaminadas a prevenir el parasitismo intestinal con el desarrollo de una enseñanza de la higiene personal y la creación de hábitos de salud en los niños, extendiendo dicha enseñanza a los padres de familia. De la misma forma se educó sobre la necesidad de hervir el agua de consumo humano y aquella utilizada para el lavado de los alimentos, siendo útil también la cloración del agua resguardada en depósitos para tal fin y uso de recipientes con tapa, así como también sobre la adecuada utilización de las letrinas y evitar el uso de eliminación de excretas al aire libre; ya que el agua lluvia o los animales de pastoreo pueden trasladar enterobacterias con las que se tenga contacto y llevarlas a fuentes de agua. De la misma forma se enfatizó en la adecuada ubicación de letrinas lejos de fuentes de agua y de corredores de agua subterránea.

La limitación del estudio se centra en la muestra estadística de la población rural, dado que su número es pequeño, y al acoger una muestra igual de niños en el área urbana, pudo incidir en el resultado de la correlación.

Conclusiones

Los protozoarios y helmintos son parásitos que están presentes en la población infantil y en el agua que consumen sin distinción del área de residencia de estos. Sin embargo, helmintos no se encontraron en las muestras de materia fecal y de agua de consumo. La edad no influye en la presentación de parasitismo intestinal los niños, pero si en el área de residencia al ser los niños pequeños más afectados en el área urbana, lo cual puede estar sucediendo por inadecuado lavado de manos en ellos, consumo de alimentos o de agua contaminada.

Las fuentes hídricas contaban con presencia de Blastocystis spp, Estamoeba histolytica/dispar, Giardia intestinalis y Endolimax nana, constituyéndose en focos de parasitosis intestinal, dado que en el presente estudio se encontraron en el agua de consumo especialmente en el área rural, y al ser enteroparasitos la contaminación de estas fuentes probablemente provienen de la inadecuada eliminación de excretas como puede ser eliminación de excretas al aire libre y/o letrinas cercanas a fuentes hídricas.

A pesar de ser más frecuente estos en el agua del área rural, se encontró un ligero predominio de los parásitos intestinales en las muestras de materia fecal del área urbana, lo cual puede estar siendo provocado, tanto por lavado de manos inadecuado, contaminación de fuentes hídricas (como se mencionó anteriormente) y por inadecuada o nula potabilización del agua para el consumo de los niños. Todo lo anterior se ve apoyando en el hecho de encontrar asociación estadística entre características las fuentes de agua y la eliminación de excretas con la presencia de parasitosis intestinal en los niños de las dos instituciones educativas, aun cuando la correlación entre los parásitos de las muestras de materia fecal y de las muestras de agua de consumo fue muy baja y sin asociación estadística.

Al ser la fuente de agua el fómite contaminado, entonces la estrategia para su mitigación es la de proporcionar manejo médico y educación en el tratamiento del agua utilizada para el consumo y aseo

personal. De la misma forma insistir en el lavado de manos adecuado después de la eliminación intestinal es esencial para controlar la incidencia de la parasitosis intestinal en los niños, así como también educar sobre la adecuada eliminación de excretas y manejo del agua para consumo humano y preparación de alimentos.

La muestra no representa el comportamiento general de la parasitosis en la población infantil del departamento, de la región, o del país, por lo cual se requieren de más estudios con poblaciones más grandes para poder determinar el comportamiento de este fenómeno en los niños.

Anexos

Tabla 1 Características sociodemográficas y de condiciones ambientales e hídricas de los niños de una escuela rural y urbana del municipio de Guadalupe (Huila)

Tabla 2 Positividad en muestras coprológicas y del agua de consumo en niños en dos instituciones de la zona rural y urbana del municipio de Guadalupe (Huila)

Tabla 3 Tipificación de los parásitos en muestras coprológicas y de agua de consumo en niños en dos instituciones de la zona rural y urbana del municipio de Guadalupe (Huila)

Tabla 4 Frecuencia de los parásitos identificados

Tabla 5 Relación entre las características sociodemográficas, las condiciones ambientales e hídricas de los niños y la positividad de los parásitos

Tabla 6 Correlación entre los parásitos tipificados en las muestras de coprológico y del agua de consumo en las instituciones rural y urbana

Fuente: elaboración propia

Anexos – Parasitismo intestinal en niños de una escuela rural y urbana del municipio de Guadalupe (Huila) y su relación con el consumo de agua.pdf

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