Papel de la matrona en el Servicio de Urgencias ante un caso de violencia sexual

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 4–Abril 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº4: 128

Autor principal (primer firmante): Lara Sánchez Serrano

Fecha recepción: 1 de Febrero, 2022

Fecha aceptación: 28 de Abril, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(4) 128

Autoras:

  1. Lara Sánchez Serrano (Matrona en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa).
  2. M.ª Carmen Llorente González (Matrona en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa).
  3. Nieves Pina Fuertes (Matrona en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa).
  4. Patricia Marcos De Marco (Matrona en Hospital Universitario Miguel Servet).
  5. Rocío Alcántara Cano (Matrona en Centro de Salud Parque Goya).
  6. María Sampietro Palomares (Matrona en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa).

Resumen

La violencia sexual constituye un grave problema en la actualidad, tanto por su gran repercusión en la salud física y mental de quien la sufre, como por la creciente incidencia sobre todo en algunas culturas. Se trata de un problema que en su mayoría de veces es llevado en secreto por la víctima, sin llegar a denunciar. En la mayor parte de ocasiones este tipo de violencia la lleva a cabo un hombre hacia una mujer.

La matrona suele ser la primera persona con la que la paciente tiene contacto cuando llega a un servicio de urgencias por este motivo. Por ello, su papel es fundamental en la detección y actuación precoz.

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Introducción

Según la Organización Mundial de la Salud, la violencia sexual se define como: “todo acto sexual o tentativa de consumar un acto sexual sin el consentimiento de la persona, que también puede darse a través de comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de esta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos en el hogar y lugar de trabajo.” 1

Cuando hablamos de violencia sexual pueden ser víctimas y agresores tanto hombres como mujeres y en sus diferentes edades, aunque, la gran mayoría de las víctimas son mujeres 2 Además, en la gran mayoría de las ocasiones, el episodio de violencia es perpetrado por alguien a quien la víctima conoce: amigo, compañero de trabajo, pareja, vecino, miembro de la familia.

Según la OMS, se pueden diferenciar los siguientes tipos de violencia sexual:

  1. Violencia sexual que no implica contacto corporal: exhibicionismo, mensajes por correo electrónico o telefónico, gestos y palabras obscenas, insultos sexistas, acoso sexual.
  2. Violencia sexual con contacto corporal:
    • Tocamientos, caricias, masturbación.
    • Violación: penetración con el órgano sexual por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de cualquier clase de objeto o miembros corporales por vía vaginal o anal. 3
  3. Violencia contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres: cualquier actuación que restrinja a las mujeres del libre ejercicio de su derecho a la salud sexual y reproductiva.
  4. Otras formas de violencia sexual: tráfico o utilización de personas con fines de explotación sexual, prostitución y comercio sexual; mutilación genital femenina.

Hay que tener en cuenta que un contacto sexual pasado no implica en sí mismo un consentimiento, es decir, que cualquier contacto o actividad sexual, en cualquier momento, necesita de un consentimiento explícito y que ambas personas estén de acuerdo de manera libre, clara y voluntaria. En caso contrario se trataría de violencia sexual.

Dicho esto, se considera que una persona no es capaz de dar su consentimiento si: es menor de la edad, tiene una discapacidad mental o física, está dormida o inconsciente, se encuentra bajo los efectos del alcohol o cualquier otro tóxico.

La violencia sexual se considera un problema de salud pública por su honda repercusión en la salud física y mental de las personas. Este tipo de violencia se asocia a un mayor riesgo de diversos problemas sexuales y reproductivos, con consecuencias que se manifiestan tanto de inmediato como muchos años después de la agresión. En la salud mental, las repercusiones son tan graves como en la física, y pueden ser también muy duraderas .4

Además, es un problema que se encuentra muy infradiagnosticado ya que no siempre se pone en conocimiento de ello a las autoridades pertinentes. Por ejemplo, un estudio latinoamericano calculó que sólo alrededor de 5% de las víctimas adultas de la violencia sexual notifican el incidente a la policía. 5 Este bajo índice de denuncias se puede deber a varios motivos: miedo de la víctima a que no le crean, miedo a que el agresor tome venganza, vergüenza o pena, miedo de ser culpado, coacción de otras personas para no hablar, desconfianza de las autoridades, creencia de que no hay suficiente evidencia, deseo de proteger al a agresor. 6

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En general, las cifras hablan por sí solas:

  • Una de cada tres mujeres en el mundo (35%) ha sufrido al menos un episodio de violencia sexual por parte de su compañero sentimental o por parte de una persona distinta a éste en algún momento de su vida (OMS, 2013).
  • Alrededor de 120 millones de niñas de todo el mundo (algo más de 1 de cada 10) han sufrido el coito forzado u otro tipo de relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas (UNICEF, 2014).
  • Unos 200 millones de mujeres y niñas que viven en la actualidad, han sufrido mutilación genital femenina en alguno de los 30 países donde existen datos. La mayoría de ellas la sufrieron antes de cumplir los 5 años (UNICEF, 2016).
  • Las mujeres adultas suponen el 51% de las víctimas de trata de seres humanos conocida a nivel mundial. Casi tres de cada cuatro mujeres y niñas que son víctimas de la trata, lo son con fines de explotación sexual (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito UNODC, 2016).
  • A nivel de Europa, La Agencia Europea de Derechos Fundamentales indica que alrededor de 3,7 millones de mujeres (2% de mujeres de la Unión Europea) han sufrido violencia sexual en el último año. (Datos de la encuesta realizada por la FRA sobre la violencia de género contra las mujeres, 2012).
  • En España, el 13,7 % del total de mujeres residentes en nuestro país de más de 16 años, en algún momento de su vida ha sufrido violencia sexual por parte de su pareja u otra persona, y de ellas, un 1,8% la han sufrido en los últimos 12 meses. (Macroencuesta de Violencia contra la mujer, Delegación del Gobierno, edición 2019). 7

Metodología

Se ha realizado una revisión bibliográfica, realizándose la búsqueda de artículos científicos en bases de datos electrónicas (Cochrane y PubMed).

Palabras clave: violencia sexual, género, matrona.

Análisis reflexivo

Como se puede observar en los datos anteriormente expuestos, la violencia sexual es un problema de gran envergadura que se encuentra a la orden del día, tanto en nuestro país como en el resto del mundo.

Es un problema que ha existido desde siempre, ya que se pueden encontrar documentos desde la antigua Grecia y Roma que dejan constancia de los abusos sexuales que se llevaban a cabo sobre las mujeres. 8 Sin embargo, en los últimos años se encuentra más de actualidad que nunca, ya que hay más conciencia de su existencia y se ha comenzado a denunciar públicamente. Antiguamente, el problema de la violencia sexual se daba igual que ahora, incluso puede ser que más, pero en la gran mayoría de las ocasiones no se denunciaba ni se ponía en conocimiento de nadie debido a que se tomaba como algo “vergonzoso” para la propia víctima, o como algo que “es ley de vida” en muchas ocasiones.

En la actualidad esto ha cambiado en muchas culturas, como por ejemplo la nuestra o las de la mayoría de países desarrollados. Es estos casos la violencia sexual se concibe como lo que es, un acto delictivo y denunciable. Sin embargo, siguen existiendo numerosas culturas en las que esto no es así, y el silencio sigue primando en las mujeres que lo sufren. Coincide también con que, debido a los movimientos migratorios de los últimos años, en nuestro país tenemos mucha variedad cultural, y puede ser que nos encontremos en el servicio de urgencias con casos de este tipo.

En la gran mayoría de los casos, el primer contacto con la víctima de una agresión sexual se da en un centro sanitario, por ello, el papel del personal sanitario que atiende a dicha víctima adquiere mucha importancia.

En el caso del hospital en el que yo me encuentro trabajando actualmente (hospital de tercer nivel), la matrona es el profesional sanitario que realiza el triaje en el servicio de urgencias de Obstetricia y Ginecología, al cual acuden las mujeres víctimas de este tipo de violencia. Es decir, la matrona es la persona con la cual tienen el primer contacto tras haber sufrido el episodio.

Por este motivo su papel es fundamental y conlleva una gran responsabilidad en este tipo de situaciones.

Como he comentado anteriormente, la víctima no siempre va a acudir al servicio de urgencias alegando haber sufrido un episodio de violencia. En muchas ocasiones acudirá debido a las lesiones o manifestaciones que puedan haber sido causadas por la misma, pero tratando de ocultarlas o encubrirlas bajo otro pretexto. Incluso en algunos de estos casos, puede ir acompañada por el propio agresor.

La carga de trabajo en el servicio de urgencias de un hospital como el mío es alta, y el tiempo del que se dispone para realizar el triaje de cada paciente que acude es limitado, por eso puede ocurrir que en ocasiones estas situaciones pasen desapercibidas.

Considero que es muy importante la formación que se debe ofrecer a todos los profesionales sanitarios que se puedan encontrar en dicha tesitura, para tratar de que los casos que se puedan escapar sean los menos posibles. La exploración física de la víctima es importante, pero igual de importante es observarla, prestar atención a su actitud, e incluso a su forma de relacionarse tanto con los profesionales que la están atendiendo como con la persona que la pueda haber acompañado a urgencias. Si se llevan a cabo estos pasos de forma adecuada, gracias a una correcta formación previa en este tema, se podrían detectar algunos signos que de otra manera podrían pasar desapercibidos y que podrían poner a los profesionales en alerta ante un caso de violencia sexual.

Un aspecto fundamental en el desempeño del trabajo de una matrona en general es el trabajo en equipo, y en este tipo de situaciones adquiere aún si cabe más importancia. La identificación precoz de una situación de alarma y la capacidad de comunicarlo al facultativo correspondiente agilizaría los trámites para ponerlo en conocimiento de los servicios sociales.

También nos podemos encontrar con la situación de que la paciente acuda directamente al servicio de urgencias alegando haber sido víctima de un caso de violencia sexual.

En este caso, el papel de la matrona consistiría en realizar el triaje de la paciente y colaborar con el ginecólogo que esté en urgencias en ese momento, en todo el proceso que conllevan este tipo de situaciones: atención a las lesiones físicas, valoración del riesgo vital, recogida de muestras, trámites burocráticos…

Por último, quiero remarcar la importancia de mantener en todo momento una actitud empática y asertiva con la paciente, tratando de crear un clima de confianza, respeto y tranquilidad, dejando los prejuicios a un lado, y tratando de ponerle más fácil un momento de su vida que en sí mismo ya conlleva una gran dificultad.

Conclusiones

  • La violencia sexual constituye un grave problema a nivel mundial, tanto por su prevalencia como por su gran repercusión a nivel físico y mental sobre la persona que la sufre.
  • En la gran mayoría de los casos se produce de un hombre hacia una mujer, y en muchos de ellos la lleva a cabo una persona del entorno cercano de la víctima.
  • Se trata de un problema poco denunciado, y que en numerosas ocasiones es llevado en secreto por la víctima.
  • Se da desde antiguo, pero desde hace unos años se encuentra más de actualidad ya que se ha comenzado a denunciar públicamente y se tiene conciencia de la gran envergadura del problema.
  • Pese a que actualmente se denuncia más, podemos seguir encontrándonos muchos casos en el servicio de urgencias en los que una paciente acuda tras haber sido víctima de violencia sexual pero no lo notifique al personal sanitario. Por ello en mi opinión es muy importante la formación de dicho personal para aprender a identificar estos casos.
  • Ya que en muchos hospitales la matrona es la primera persona que está en contacto con la persona que acude al servicio de urgencias, su papel es fundamental en este tipo de situaciones.
  • Por último, además de la formación para la identificación de este problema, cabe destacar la importancia de una actitud empática y asertiva por parte de la matrona en especial con este tipo de pacientes, así como su capacidad de trabajo en equipo.

Bibliografía

  1. Organización Mundial de la Salud. Violencia contra la mujer: violencia de pareja y violencia sexual contra la mujer. Nota descriptiva N°. 239. Actualización de septiembre de 2011. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2011.
  2. Grau J, Santiña M, Ríos J, Céspedes F. Descripción de las agresiones sexuales atendidas en el servicio de urgencias de un centro hospitalario de referencia. ResearchGate [Internet] 2011. https://www.researchgate.net/ publication/251534793_ Descripcion_de_las_ agresiones_ sexuales_ atendidas_en_el_se rvicio_de_urgencias_de _un_centro_hospitalario _de_referencia.
  3. García-Moreno C et al. Estudio de la OMS sobre salud de la muer y violencia doméstica contra la mujer: primeros resultados sobre prevalencia, eventos relativos a la salud y respuestas de las mujeres a dicha violencia. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2005.
  4. Dube SR et al. Long-term consequences of childhood sexual abuse by gender of victim. American Journal of Preventive Medicine, 2005, 28(5):430–38.
  5. Contreras J et al. Sexual violence in Latin America and the Caribbean: a desk review. Pretoria, Sexual Violence Research Initiative, 2010.
  6. Maston C, Klaus P. Criminal Victimization in the United States. National Crime Victimization Survey (NCJ) [Internet] 2005. http://bjs.ojp.usdoj.gov/ content/pub/pdf/cvus03.pdf.
  7. Instituto de la Mujer, España (2019). Macroencuesta «Violencia contra las Mujeres».https://violenciagenero. igualdad.gob.es/violenciaEnCifras/ macroencuesta201 5/pdf/Principales_ Resultados_ Macroencuesta2019.pdf.
  8. Alvar J, Blázquez C, Wagner CG. Sexo, muerte y religión en el mundo occidental clásico. Madrid: Ediciones Clásicas, 1994.