Papel de la enfermera de pediatría de Atención Primaria en el inicio de la alimentación complementaria

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 11–Noviembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº11: 211

Autor principal (primer firmante): Sonia Fernández Garmilla

Fecha recepción: 2 de noviembre, 2022

Fecha aceptación: 20 de noviembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(11) 211

Autoras:

Sonia Fernández Garmilla (enfermera), Cristina Suárez Lada (enfermera), Marta González Castaño (enfermera).

Resumen

La alimentación complementaria (AC) es uno de los eventos en el desarrollo del bebé más importantes y trascendentales para los padres, ya que el miedo al atragantamiento y a las carencias nutricionales están muy presentes. Tras una revisión bibliográfica en las principales bases de datos (PubMed, MedLine, Cochrane y Dialnet) se describieron los alimentos que requieren precaución en su introducción, cuáles son los hitos que es necesario haber alcanzado en el desarrollo del bebé para introducir la AC y también los tipos de AC existentes. Se concluyó que recibir información actualizada y en el momento oportuno por parte del personal sanitario es esencial para que los padres ganen en seguridad y también que todos los tipos de AC son igual de seguros, dejando la decisión a los padres en base a toda la información recibida.

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Palabras clave: alimentación complementaria, baby-led-weaning, triturados.

Introducción

El inicio de la AC es uno de los momentos más importantes dentro del desarrollo del bebé que suele causar bastante estrés y dudas a los padres. La revisión de los 4 meses es el momento idóneo para comenzar a hablar del tema, aportar información con evidencia y desmitificar muchos conceptos erróneos que se tienen al respecto.

El principal miedo de los padres es el atragantamiento. No está de más tener unos conocimientos básicos sobre primeros auxilios por si fuera necesario. Poseer estos conocimientos también va a aportar tranquilidad a las familias. Saber cómo hacer las preparaciones de los alimentos para reducir el riesgo y a que edades introducir ciertos productos también es esencial. Otro de los principales miedos de los padres también son las carencias nutricionales que pueda conllevar la alimentación complementaria.

Objetivos

  • Describir las pautas a seguir en cuanto a los alimentos que requieren precaución en su introducción.
  • Determinar los hitos del desarrollo que es necesario alcanzar para iniciar la AC.
  • Definir los distintos tipos de AC existentes.

Metodología

Se realizó una revisión bibliográfica sistemática de artículos científicos en las bases de datos Cochrane, MedLine, PubMed y Dialnet sin límite de fecha en castellano e inglés. Se filtraron los artículos en base al abstract para después leer el artículo completo. Se completó la información con libros de la misma temática, tesis doctorales y páginas web sanitarias.

Resultados

Tradicionalmente, los diferentes alimentos se iban introduciendo en un orden concreto que se indicaba desde la consulta de pediatría. Hoy en día se sabe que no hay necesidad de mantener ningún sistema determinado, ya que a partir de los 6 meses los bebés pueden empezar a comer poco a poco de todo. De hecho, la única premisa que nos indica la OMS es la de mantener la lactancia, ya sea materna o artificial, de forma exclusiva hasta los 6 meses, y a partir de ahí, iniciar la AC como su nombre indica, de forma complementaria a la lactancia. La lactancia seguirá teniendo prioridad y siendo el alimento principal del lactante hasta el año de vida. Solo es necesario tener en cuenta una serie de alimentos que requieren esperar a momentos concretos del desarrollo por diversos motivos que se listan a continuación:

  • Esperar hasta el año con: sal, leche de vaca, miel (riesgo de botulismo), verduras de hoja verde oscura (exceso de nitritos, pueden producir metahemoglobinemia), zumos e infusiones.
  • Esperar por exceso de minerales: pescados azules de gran tamaño (hasta los 10 años por exceso de mercurio), algas (exceso de yodo), carne oscura de crustáceos como cabezas de gambas (exceso de cadmio), carne de caza (exceso de plomo), bebidas y tortitas de arroz (exceso de arsénico, esperar a los 6 años).
  • Riesgo de atragantamiento: frutos secos ni enteros ni en pequeños trozos (no habría problema en ofrecerlos molidos), caramelos, palomitas, salchichas tipo Frankfurt, uvas, aceitunas, tomates Cherry enteros… En todo caso todos estos últimos partidos siempre de forma longitudinal.
  • Exceso de azúcar (la OMS no recomienda su consumo hasta los 2 años): bebidas energéticas y refrescos, chucherías, galletas, snacks, bollería, yogures de sabores, etc.

Consideramos que un bebé está preparado para el inicio de la AC cuando ha alcanzado los siguientes hitos del desarrollo:

  • Ser capaz de mantener la postura de sedestación con apoyo.
  • Desaparición del reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos de la boca con la lengua).
  • Que presente interés por la comida.
  • Que pueda coger comida con la mano y llevarla a la boca.

La AC se puede ofrecer de distintas formas. Se describen a continuación

  • Baby-Led Weaning (BLW): el propio bebé es el que dirige la alimentación desde el principio. Los padres deciden qué alimentos darle (con calidad nutricional) y el bebé decide cuáles comer y la cantidad de los mismos. Son trozos enteros de la consistencia adecuada para que el bebé pueda masticarlos a pesar de no tener dientes. Presenta el mismo riesgo de atragantamiento que cualquier otro tipo de alimentación, por lo que es seguro.
  • Triturados: método más tradicional, a base de purés y siendo los padres los que le dan de comer. Se recomienda que no sea totalmente triturado, si no mejor chafado con tenedor, que mantenga la textura de los alimentos para que después no cueste introducirlos. No se debería retrasar más del año la introducción de los alimentos enteros.
  • Mixto: método que utiliza los dos anteriores en función de la disponibilidad y deseos de los padres.

Conclusiones

  • Recibir información actualizada y con evidencia científica sobre la AC por parte del personal sanitario en el momento adecuado es fundamental para que los padres adquieran seguridad sobre el tema.
  • Conocer los distintos tipos de AC existentes (BLW, triturados y mixto) permite decidir a los padres sobre cuál aplicar de manera fundamentada.
  • Todos los tipos de AC son igual de seguros para el bebé.

Bibliografía

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