El papel del celador ante la crisis sanitaria COVID-19

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 5–Mayo 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº 5: 39-5

Autor principal (primer firmante): Miriam Chamorro Reinoso

Fecha recepción: 4 de mayo, 2022

Fecha aceptación: 7 de mayo, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(5): 39-5

Autoras:

Miriam  Chamorro Reinoso

Beatriz Barrientos Reinoso

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Las funciones de los celadores son un punto clave para que los cumplimientos de los centros sanitarios se lleven a cabo de la forma adecuada, lo que deriva en el buen funcionamiento de estos. Dado que una de las funciones esenciales del celador consiste en asegurar el bienestar de los pacientes, esto tiene mayor relevancia en estos tiempos donde la seguridad de pacientes y trabajadores es vital para minimizar los riesgos de contagio.

Es el celador quien tiene la responsabilidad de controlar que todos los nuevos protocolos surgidos a partir de la pandemia se lleven a cabo de forma correcta, siendo los puntos más importantes los siguientes:

  • Control de temperatura: a la entrada del centro hospitalario, con un dispositivo que no necesite contacto.
  • Lavado de manos: fundamental a la hora tanto de entrar como de salir del centro sanitario, y los celadores deberán controlar que las personas que entren lo hagan.
  • Uso obligatorio de mascarilla: para mayores de 6 años. El uso de mascarilla quirúrgica será obligatorio, y en caso de no acceder con una puesta, se le facilitará una. En caso de venir con mascarilla FFP2 se le quitará esa y se le hará cambiar por una quirúrgica que le facilitará el celador.
  • Registro y control presencial: identificar a las personas, comunicar de la presencia de la persona por teléfono al responsable, registrar el nombre de cada persona que entre al centro sanitario para tener un control.

Sintomatología

Síntomas más habituales: fiebre, la tos seca y el cansancio.

Otros síntomas menos frecuentes: son los dolores y molestias, la congestión nasal, el dolor de cabeza, la conjuntivitis, el dolor de garganta, la diarrea, la pérdida del gusto o el olfato y las erupciones cutáneas o cambios de color en los dedos de las manos o los pies.

Estos síntomas suelen ser leves y comienzan gradualmente.

La mayoría de las personas (80%) se recuperan de la enfermedad sin necesidad de tratamiento hospitalario. Alrededor de 1 de cada 5 personas que contraen la COVID 19 acaba presentando un cuadro grave y experimenta dificultades para respirar. Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas previas como hipertensión arterial, problemas cardiacos o pulmonares, diabetes o cáncer tienen más probabilidades de presentar cuadros graves.

El tiempo que transcurre entre la exposición a la COVID-19 y el momento en que comienzan los síntomas suele ser de alrededor de 5 o 6 días, pero puede variar entre 1 y 14 días.

Trabajador especialmente sensible. El Ministerio de Sanidad ha definido como grupos vulnerables para COVID-19 las personas con enfermedad cardiovascular,

incluida hipertensión, enfermedad pulmonar crónica, diabetes, insuficiencia renal crónica, inmunodepresión, cáncer en fase de tratamiento activo, enfermedad hepática crónica severa, obesidad mórbida (IMC>40), embarazo y mayores de 60 años.

Población socialmente vulnerable. La vulnerabilidad social se relaciona con la inseguridad y la indefensión que experimentan algunas comunidades y familias en sus condiciones de vida y con su capacidad para manejar recursos y para movilizar estrategias de afrontamiento.

Detección de casos de COVID-19

El objetivo de la vigilancia es la detección precoz de cualquier caso que pueda tener infección activa y que, por tanto, pueda transmitir la enfermedad. Se disponen de 2 pruebas de detección de infección activa:

  1. Prueba rápida de detección de antígenos. Sólo se emplearán aquellas pruebas que cumplan con criterios de la OMS de sensibilidad ≥80% y especificidad ≥ 97% y que hayan seguido estudios independientes de validación por laboratorios clínicos o de referencia a nivel nacional o internacional.
  2. Detección de ARN viral mediante RT-PCR o una técnica molecular equivalente

La realización de una u otra, o una secuencia de ellas, dependerá del ámbito de realización, la disponibilidad y de los días de evolución de los síntomas. No se recomienda la realización de ningún tipo de pruebas serológicas para el diagnóstico de infección activa ni en personas con síntomas ni asintomáticos.

Tanto para RT-PCR como para pruebas rápidas de detección de antígenos, las muestras recomendadas para el diagnóstico de infección activa de SARS-CoV-2 son del tracto respiratorio inferior (de elección en casos con infección grave y/o evolucionada) o tracto respiratorio superior.

Las muestras clínicas deben ser tratadas como potencialmente infecciosas y se consideran de categoría B.

Definición y clasificación de los casos

  1. Caso sospechoso: cualquier persona con un cuadro clínico de infección respiratoria aguda de aparición súbita de cualquier gravedad que cursa, entre otros, con fiebre, tos o sensación de falta de aire. Otros síntomas como la odinofagia, anosmia, ageusia, dolor muscular, diarrea, dolor torácico o cefalea, entre otros, pueden ser considerados también síntomas de sospecha de infección por SARS-CoV-2 según criterio clínico. Las personas con sintomatología compatible con COVID-19 que ya han tenido una infección confirmada por PDIA de SARS-CoV-2 en los 90 días anteriores no serán consideradas casos sospechosos de nuevo, salvo que clínicamente haya una alta sospecha. Sin embargo, los trabajadores de centros sanitarios y sociosanitarios, dada la vulnerabilidad de su entorno laboral, serán considerados sospechosos siempre que presenten sintomatología compatible. También serán considerados casos sospechosos las personas con condiciones clínicas que impliquen una inmunosupresión severa, siempre tras una valoración clínica.

2)     Caso probable

  • Persona con infección respiratoria aguda grave con cuadro clínico y radiológico compatible con COVID-19 y resultados de Prueba de Detección de Infección Aguda (PDIA) negativos, o casos sospechosos con PDIA no concluyente.
  • Casos con alta sospecha clínico-epidemiológica con PDIA repetidamente negativa (al menos una PCR) serología positiva para SARS-CoV-2 realizada por técnicas serológicas de alto rendimiento.

3)      Caso confirmado con infección activa

  • Persona que cumple criterio clínico de caso sospechoso y con PDIA positiva.
  • Persona asintomática con PDIA positiva en los últimos 10 días y con IgG negativa en el momento actual o no realizada.

4) Caso descartado: caso sospechoso con PDIA negativa y serología por técnicas serológicas de alto rendimiento negativa (si esta prueba se ha realizado) en el que no hay una alta sospecha clínico-epidemiológica.

Un resultado positivo de IgG por serología de alto rendimiento realizado en una persona asintomática se considerará una infección resuelta.

5) Casos de reinfección

Aquellos casos de con síntomas compatibles de COVID-19 que tuvieron una infección confirmada por PDIA de SARS-CoV-2 hace más de 90 días. En estos casos se indicará la realización de una PCR. Si el resultado de la PCR fuera positivo, se considerará caso de reinfección probable o confirmada. Serán considerados también como reinfección aquellos casos asintomáticos que ya tuvieron una infección confirmada por PDIA de SARS-CoV-2 hace más de 90 días y se les ha realizado una nueva PDIA con resultado positivo (por estudio de contactos, cribados…). Si en estos casos la prueba positiva fuera de una prueba rápida de antígenos se les realizará una PCR. En ambos casos, si la PCR fuera negativa, y la sospecha clínico-epidemiológica alta, se repetirá la PCR.

Control de accesos

Control de temperatura

La toma de temperatura se ha de efectuar a la entrada con un dispositivo que tome la temperatura a corta distancia, pero sin que haya contacto. En caso de que el dispositivo toque alguna superficie corporal, deberá de ser inmediatamente desinfectado con gel hidroalcohólico. Para salvaguardar la confidencialidad de los pacientes, este control de temperatura se deberá efectuar, siempre que sea posible, fuera de la vista de terceros y del campo de visualización de las cámaras de videovigilancia.

En caso de que se produzcan aglomeraciones, el celador deberá de indicar a los pacientes que se formen colas, debidamente ordenadas y guardando las distancias de seguridad. Es recomendable también la colocación de información visual en lugares estratégicos que recuerden estas medidas.

Una temperatura de 37,5ºC o superior, determinará el no acceso a las instalaciones del centro sanitario.

Registro y control presencial

Toda persona externa al centro sanitario deberá de acceder por la entrada principal, donde el celador de entrada deberá:

  1. Identificar a las personas ajenas al centro sanitario y la zona del centro a la que desea acceder, así como el motivo de éste.
  2. Comunicar telefónicamente a la persona destinataria de la presencia de los pacientes para su conformidad de acceso.
  3. Llevar a cabo un registro de entrada de acceso de personas en el que se anotará el nombre y apellidos de la persona que desea acceder, su hora de entrada y salida, empresa a la que pertenece y otros datos de interés, que deberá de ser firmado por la visita y comprometerse al cumplimiento de las normas de seguridad.

Las restricciones de las visitas a los centros sanitarios y el aseguramiento de que se tomen las medidas preventivas pertinentes a la entrada de estos, está siendo esencial para minimizar los riesgos de contagio con el virus. Por lo que, los celadores durante esta pandemia del COVID-19 son personal muy importante y necesario.

Bibliografía

  1. https://congresosicepa.com/ celador-crisis-sanitaria-COVID/
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