Pancitopenia en un lactante como forma de presentación de leishmaniasis visceral

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 854

Autor principal (primer firmante): Beatriz Navarra Vicente

Fecha recepción: 25/07/2026

Fecha aceptación: 21/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 854

Pancytopenia in an infant as a presenting feature of visceral leishmaniasis

Autores:

Beatriz Navarra Vicente

Paula Pilar Campo Bergua

Javier Sicilia Camarena

Elena Lafuente Jodra

Sara Escartín Salcedo

Maria Sanchez Ballestín

Resumen

La leishmaniasis visceral es una enfermedad endémica en España, aunque su presentación en la población pediátrica es poco frecuente. Sus manifestaciones clínicas pueden solaparse con las de otros procesos graves, como las neoplasias hematológicas, por lo que debe incluirse en el diagnóstico diferencial de los pacientes con fiebre prolongada, esplenomegalia y pancitopenia. Se presenta el caso de un lactante de 7 meses con fiebre de 12 días de evolución, esplenomegalia y pancitopenia. El frotis de sangre periférica no mostró alteraciones relevantes y el estudio etiológico demostró positividad de IgG frente a Leishmania mediante inmunofluorescencia indirecta, confirmándose posteriormente el diagnóstico mediante PCR positiva en sangre periférica. Tras una semana de tratamiento con anfotericina B liposomal y una transfusión de concentrado de hematíes, el paciente presentó una evolución favorable, con recuperación de las citopenias y resolución de la fiebre y la esplenomegalia.

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Como conclusión, debe considerarse la leishmaniasis visceral como una posible causa de pancitopenia en pacientes pediátricos. El diagnóstico puede confirmarse mediante PCR en sangre periférica, lo que en muchos casos permite evitar procedimientos invasivos como el aspirado de médula ósea. El tratamiento con anfotericina B liposomal ofrece una excelente respuesta clínica y analítica.

Palabras clave: Leishmaniasis visceral, lactante, reacción en cadena de la polimerasa

Abstract

Visceral leishmaniasis is an endemic disease in Spain, although it is uncommon in the pediatric population. Its clinical manifestations may overlap with those of other serious conditions, such as hematologic malignancies, and should therefore be included in the differential diagnosis of children presenting with prolonged fever, splenomegaly, and pancytopenia. We report the case of a 7-month-old infant with a 12-day history of fever, splenomegaly, and pancytopenia. The peripheral blood smear showed no significant abnormalities, while the etiological work-up revealed positive anti-Leishmania IgG by indirect immunofluorescence. The diagnosis was subsequently confirmed by a positive polymerase chain reaction (PCR) assay in peripheral blood. After one week of treatment with liposomal amphotericin B and a packed red blood cell transfusion, the patient showed a favorable clinical course, with recovery from cytopenias and resolution of both fever and splenomegaly.

In conclusión, visceral leishmaniasis should be considered as a possible cause of pancytopenia in pediatric patients. The diagnosis can be confirmed by PCR in peripheral blood, which in many cases allows invasive procedures such as bone marrow aspiration to be avoided. Treatment with liposomal amphotericin B provides an excellent clinical and hematological response.

Keywords: Visceral Leishmaniasis; Infant; Polymerase Chain Reaction

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Introducción

La leishmaniasis visceral (LV) es una enfermedad endémica en España, con una incidencia estimada de 0,67–0,86 casos por 100.000 habitantes/año. En la cuenca mediterránea, el agente causal es Leishmania infantum, transmitido por flebótomos del género Phlebotomus 1,2. Aunque históricamente se consideraba una enfermedad predominante en población pediátrica, los datos epidemiológicos recientes muestran un desplazamiento hacia pacientes adultos, principalmente inmunodeprimidos. No obstante, los niños pequeños siguen constituyendo un grupo de riesgo relevante. En la mayor cohorte pediátrica europea la mediana de edad al diagnóstico fue de 14,5 meses 3.

Las manifestaciones clínicas principales en pediatría incluyen fiebre prolongada (90–98%), esplenomegalia (78–95%), palidez (100%) y citopenias, siendo la anemia (100%) y la trombocitopenia (90%) las alteraciones analíticas más frecuentes 3.

Se reporta un caso de leishmaniasis visceral autóctona en un lactante de 7 meses con evolución favorable tras tratamiento con anfotericina B liposomal.

Caso clínico

Lactante de 7 meses que ingresa para estudio por fiebre prolongada, pancitopenia y esplenomegalia. El proceso había comenzado 12 días antes con fiebre de hasta 38,8 ºC, sin otra sintomatología asociada. A partir del cuarto día, la fiebre fue descendiendo, manteniendo febrícula diaria. No presentaba antecedentes familiares ni personales de interés. Convivía con dos gatos y no existía ambiente epidémico familiar. En Urgencias se realizó una analítica (tras cinco días de evolución de la fiebre), con hallazgo de neutropenia (800 neutrófilos), anemia con Hb de 9 g/dL y trombocitopenia de 89.000/µL. Se realizó un frotis de sangre periférica que mostró linfocitos de aspecto activado, sin presencia de blastos, por lo que se decidió el ingreso para estudio.

Durante su estancia en hospitalización persistió la febrícula diaria. Se repitió la analítica dos días después, con persistencia de citopenias similares (ANEXO 1), y se solicitaron serologías para VIH, hepatitis, mononucleosis (CMV, toxoplasma y VEB), Brucella y parvovirus, todas ellas con resultado negativo. En la ecografía abdominal se objetivó esplenomegalia de 91,3 × 35 mm, sin otros hallazgos.

Precisó transfusión de concentrado de hematíes a los 16 días del inicio de los síntomas por descenso de la hemoglobina hasta 7 g/dL. Posteriormente presentó una mejoría progresiva de los parámetros analíticos, objetivándose su normalización a los 10 días del inicio del tratamiento con anfotericina B liposomal.

Se completó el estudio con determinación del receptor soluble de IL-2 (sCD25), discretamente elevado (3920 U/mL), monitorizando otros parámetros de activación de síndrome hemofagocítico (ferritina, fibrinógeno y LDH), que permanecieron dentro de la normalidad. Tras el tratamiento se observó normalización de la esplenomegalia y, en el seguimiento ambulatorio, mantuvo una adecuada recuperación medular.

Discusión

La leishmaniasis visceral (LV) es una entidad poco frecuente en España. Sin embargo, debe contemplarse en el diagnóstico diferencial de todo niño con fiebre prolongada, esplenomegalia y citopenias, dada la endemicidad de esta patología en el litoral mediterráneo.

Ante el hallazgo de pancitopenia, esplenomegalia y fiebre, deberemos plantear un diagnóstico diferencial amplio. La primera entidad a descartar, por su frecuencia y gravedad, será la leucemia, especialmente la leucemia linfoblástica aguda, que constituye la neoplasia más frecuente en la infancia y puede debutar con un cuadro clínico superponible 4. En este sentido, el frotis de sangre periférica constituye una herramienta inicial fundamental: la ausencia de blastos permite orientar el estudio hacia otras etiologías, aunque no descarta por completo un proceso hematológico maligno. En ausencia de un diagnóstico alternativo, el aspirado de médula ósea estaría indicado para excluir una neoplasia hematológica. Se deberán contemplar también causas infecciosas que puedan justificar esta sintomatología. Deberán considerarse infecciones virales como el virus de Epstein-Barr (VEB), citomegalovirus (CMV) y parvovirus B19, así como la brucelosis en áreas endémicas. En el caso presentado, todas estas etiologías fueron descartadas mediante serologías específicas antes de ampliar el estudio a Leishmania. Este estudio escalonado suele producir un retraso en el diagnóstico, siendo en nuestro caso de 20 días desde el inicio de síntomas y de 8 días desde la primera analítica realizada, similar a otras series que describen un tiempo medio hasta el diagnóstico de 20 días debido al solapamiento clínico con otras entidades 5.

Una entidad a tener presente en estos pacientes es el síndrome hemofagocítico (SHF) o linfohistiocitosis hemofagocítica (HLH). La leishmaniasis visceral constituye uno de los principales desencadenantes infecciosos de HLH secundario en la edad pediátrica y, al mismo tiempo, ambas entidades comparten manifestaciones clínicas y analíticas como fiebre prolongada, esplenomegalia y citopenias, lo que dificulta su diferenciación. En la cohorte andaluza, hasta un 29% de los niños con LV cumplieron criterios diagnósticos de HLH secundario 3. En nuestro caso se monitorizaron marcadores de activación hemofagocítica (ferritina, fibrinógeno y LDH), que permanecieron dentro de la normalidad. Asimismo, se determinó el receptor soluble de interleucina-2 (sCD25), uno de los ocho criterios diagnósticos del protocolo HLH-2004 6, que se encontraba discretamente elevado (3920 U/mL). Aunque este valor superaba el punto de corte establecido, el paciente no cumplía criterios suficientes para el diagnóstico de HLH secundario. Este hallazgo es concordante con la activación inmunitaria propia de la leishmaniasis visceral, en la que puede observarse elevación de sCD25 sin que exista necesariamente un síndrome hemofagocítico establecido.

En el caso presentado, la confirmación diagnóstica se obtuvo mediante serología positiva (IgG por inmunofluorescencia indirecta, título 1:80) y PCR positiva para Leishmania en sangre periférica, sin necesidad de realizar un aspirado de médula ósea. Este abordaje es coherente con la tendencia actual a reducir la necesidad de procedimientos invasivos cuando las técnicas moleculares permiten confirmar el diagnóstico 7. Las guías de la IDSA/ASTMH reconocen la sangre periférica como una muestra válida para el diagnóstico mediante PCR, especialmente cuando los hallazgos clínicos y serológicos son compatibles 8. No obstante, el aspirado de médula ósea continúa siendo una herramienta de gran utilidad cuando persiste la sospecha de una neoplasia hematológica concomitante o cuando las pruebas no invasivas resultan negativas pese a una elevada sospecha clínica.

La anfotericina B liposomal constituye el tratamiento de elección de la LV. La pauta pediátrica más utilizada consiste en 3 mg/kg/día durante cinco días consecutivos, seguida de una dosis adicional los días 14 y 21 (dosis acumulada total de 21 mg/kg). Sin embargo, diferentes esquemas con una dosis acumulada equivalente han demostrado una eficacia similar frente a Leishmania infantum, con tasas de curación superiores al 97% 8,9. En nuestro caso se planificó inicialmente la pauta convencional; sin embargo, la dificultad para mantener un acceso venoso periférico hizo necesaria la colocación de un catéter central de inserción periférica (PICC), optándose finalmente por la administración continua durante siete días. Este esquema también se encuentra contemplado en las guías IDSA/ASTMH como una alternativa terapéutica válida 8 y en nuestro paciente resolvió la sintomatología de forma permanente.

En conclusión, este caso pone de manifiesto la importancia de incluir la leishmaniasis visceral en el diagnóstico diferencial de la fiebre prolongada asociada a esplenomegalia y pancitopenia en áreas endémicas. La utilización de técnicas diagnósticas no invasivas, como la PCR en sangre periférica, puede permitir establecer el diagnóstico precozmente evitando en muchos casos la necesidad de aspirado de médula ósea. La anfotericina B liposomal, tanto en pauta intermitente como en administración continua de 7 días, constituye un tratamiento eficaz y seguro en la población pediátrica.

Anexos

TABLA 1. Evolución de valores analíticos.

Información obtenida a partir de datos de historia clínica electrónica.

Ver tabla al final del artículo.

Bibliografía

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