Pacientes con Alzheimer

Patients with Alzheimer’s

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 9–Septiembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº9: 178

Autor principal (primer firmante): Sandra Bellés Gasulla

Fecha recepción: 26 de agosto, 2022

Fecha aceptación: 21 septiembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(9) 178

Autoras:

Sandra Bellés Gasulla. Enfermera Cristina Gabriel Peralta. Enfermera Irati García Téllez. Enfermera

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Natalia Martínez San Higinio. Enfermera Andrea Mazas Ramo. Enfermera Paula Perié Albero. Enfermera

Resumen

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno cerebral grave que afecta la capacidad de una persona para realizar las actividades básicas diarias. Comienza lentamente y va avanzando hasta un estado de dependencia total. No existe una causa específica, pero sí factores de riesgo como la genética, la edad avanzada o la hipertensión arterial crónica. Actualmente no existe una prueba específica para su diagnóstico, por lo que es necesaria la evaluación mediante un conjunto de pruebas físicas, neurológicas y psíquicas.

Los síntomas más típicos son la pérdida de memoria y la capacidad cognitiva, lo que conlleva a la pérdida de comunicación, espacio y tiempo. Aunque no existe cura sí que hay medicamentos que ayudan a tener controlados los síntomas de la enfermedad. Enfermería se encargará de

potenciar la calidad de vida del paciente a través de actividades de rehabilitación para conseguir recuperar las capacidades comunicativas del paciente. Será fundamental el apoyo emocional de parte del equipo sanitario hacia la familia del afectado.

Palabras clave: Alzheimer, demencia, enfermedad, comunicación.

Abstract

Alzheimer’s disease is a serious brain disorder that affects a person’s ability to perform basic daily activities. It starts slowly and progresses to a state of total dependency. There is no specific cause, but there are risk factors such as genetics, advanced age or chronic high blood pressure. Currently there is no specific test for its diagnosis, so evaluation is necessary through a set of physical, neurological and psychological tests.

The most typical symptoms are loss of memory and cognitive ability, which leads to loss of communication, space and time. Although there is no cure, there are medications that help control the symptoms of the disease. Nursing will be responsible for enhancing the patient’s quality of life through rehabilitation activities to recover the patient’s communication skills. Emotional support from the health team towards the family of the affected person will be essential.

Keywords: alzheimer’s, illness, dementia, communication.

Introducción

La enfermedad de Alzheimer es la demencia más común entre los adultos mayores.

Al principio tiene un comienzo lento. Primero afecta a la parte del cerebro que controla el pensamiento, la memoria y el lenguaje. Las personas enfermas de Alzheimer pueden tener dificultades para recordar cosas recientes e, incluso, reconocer a personas que conocen. Un problema relacionado, el deterioro cognitivo leve, causa más problemas de memoria que los normales en personas de la misma edad. Muchos, aunque no todas las personas con deterioro cognitivo leve, desarrollarán Alzheimer.

Desafortunadamente, a medida que va evolucionando la enfermedad, estos síntomas se agravan, llegando a no reconocer ni a sus propios familiares. Desarrollarán muchas dificultades para leer y escribir y más avanzada la enfermedad, incluso de hablar. También olvidan como hacer las cosas básicas de su día a día como, puede ser, cepillarse los dientes. Como consecuencia de todo ese desconocimiento, se vuelven más ansiosos y agresivos y pueden llegar a perderse si salen de su casa al no recordar donde viven.

Todo esto supone una situación crítica para los familiares a cargo del enfermo, ya que llegan a la desesperación al no saber cómo actuar.

Esta enfermedad suele desarrollarse con más probabilidad después de la sexta década y va aumentando el riesgo de padecerla en la población más envejecida. Así pues, también hay más probabilidad de desarrollarla si algún familiar la padeció en el pasado.

Ningún tratamiento puede detener la enfermedad. Sin embargo, algunos fármacos pueden ayudar a impedir por un tiempo limitado que los síntomas empeoren.

Causas

No existe una causa concreta a la que se le pueda atribuir la responsabilidad de la aparición de la enfermedad de Alzheimer. Su etiología es multifactorial, es decir, existen una serie de factores de riesgo, tanto genéticos como ambientales que dan lugar a una serie de acontecimientos que provocan el inicio de la enfermedad.

Los principales factores de riesgo implicados en el desarrollo del Alzheimer son:

  1. Herencia genética: Existen varios genes implicados, sobre todo en los casos en los que un familiar directo padece la enfermedad, la probabilidad de que su descendencia la desarrolle es 2-4 veces mayor.
  2. Edad: El riesgo se duplica cada 5 años, llegando a tener hasta el 50% de probabilidad a los 85 años.
  3. Sexo: Las mujeres tienen un porcentaje mayor de probabilidad de presentarla enfermedad, sin embargo, se cree que puede ser debido a su mayor esperanza de vida.
  4. Escolarización y nivel educativo: La ejercitación cognitiva y el aprendizaje estimulan la comunicación neuronal (plasticidad neurológica), con lo que un bajo nivel educativo viene relacionado con un aumento del riesgo de desarrollar la enfermedad.
  5. Hipertensión Arterial de larga evolución.
  6. Antecedentes de Traumatismo Craneal.
  7. Nutrición: Una dieta basada en productos de gran contenido calórico, con altos niveles de ácidos grasos saturados y/o de ácidos grasos omega 6, están relacionados con un mayor riesgo de sufrir Alzheimer. Hay dietas especializadas para la prevención y tratamiento del Alzheimer.
  8. Niveles elevados de Homocisteína. Esta sustancia es un aminoácido orgánico que interviene en procesos fundamentales para el organismo, pero que, en concentraciones altas, está íntimamente relacionada con la aparición de cardiopatías y neuropatías.
  9. Antecedentes de procesos depresivos o síndrome de Down.
  10. Otros como el tabaco, el estilo de vida sedentaria, la diabetes y la obesidad.

Muchos de estos factores de riesgo son potencialmente modificables, por lo que se debe incidir a la hora de desarrollar planes preventivos que promuevan un estilo de vida saludable y un envejecimiento activo.

Diagnóstico

En la actualidad no existe ninguna prueba específica para diagnosticar el Alzheimer, sino que hay que realizar una valoración integral que abarque las áreas neurológica, psíquica y física del paciente. Generalmente, se realiza una anamnesis completa y se elabora una historia clínica personal que incluya todos los datos de interés para el profesional. También se realiza una exploración física integral detallando la funcionalidad de cada uno de los sistemas y aparatos.

El Neuropsicólogo, por su parte, realiza una batería de pruebas, test y cuestionarios destinados a valorar el estado cognitivo del paciente. De ser necesario, y tras llegarse a un consenso entre el equipo médico y el de neuropsicología, se programarán las pruebas complementarias que se consideren adecuadas.

Finalmente, en este punto tiene mucha importancia la figura de la familia, ya que se considerarán como los informadores más fiables a la hora de exponer al médico cuál es la evolución del paciente, y hacer un seguimiento durante el periodo de tiempo comprendido entre consulta y

consulta, lo cual es de vital importancia a la hora de prescribir un tratamiento correcto según las necesidades del enfermo.

Síntomas

Al principio, surgen pequeñas pérdidas de memoria, pero con el paso del tiempo, esta deficiencia se agrava e incapacita al enfermo, que tendrá problemas para realizar tareas cotidianas, y también, otras más intelectuales como hablar, comprender, leer y escribir.

La enfermedad de Alzheimer afecta a la memoria en sus diferentes tipos. Algunos ejemplos son: pérdida de memoria a corto plazo (incapacidad para retener nueva información), pérdida de memoria a largo plazo (incapacidad para recordar información personal como el cumpleaños o la profesión), alteración en la capacidad de razonar, afasia, apraxia, desorientación y cambios de carácter.

Tratamiento

Actualmente no hay un tratamiento curativo para el Alzheimer. Sin embargo, hay medicamentos y planes no farmacológicos que mejoran los síntomas de la enfermedad.

Se están investigando diferentes drogas para cambiar el curso de la enfermedad y mejorar la calidad de vida del paciente y su entorno.

Tratamiento farmacológico

1. Fármacos para la memoria y otras funciones intelectuales

A medida que la enfermedad progresa, las neuronas se van muriendo y las conexiones entre ellas se pierden produciendo la falta de memoria y alterando las otras funciones intelectuales (habla, escritura y lectura).

Si bien los medicamentos no pueden curar el Alzheimer, sí que pueden reducir el daño que se produce en las neuronas y estabilizar la enfermedad por un tiempo, impidiendo su progreso.

  • Los fármacos más usados son: los inhibidores de la acetilcolinesterasa.
    • Previenen la ruptura de la acetilcolina y permite que los niveles de esta sustancia permanezcan altos.
    • Retrasan el empeoramiento de los síntomas en la mayoría de personas con Alzheimer.
    • Generalmente son bien tolerados. Los efectos colaterales más comunes son: náuseas, vómitos, pérdida de apetito y diarrea.
      • Los más usados son: Rivastigmina, Galantamina y Donepecilo.
  • La Memantina, aprobado para el tratamiento de Alzheimer en estadío moderado/avanzado, se recomienda usarlo junto con un Inhibidor de acetil colinesterasa. Su consumo mejora la memoria y la atención, entre otras funciones cognitivas.

Como efectos secundarios puede producir dolor de cabeza, confusión, mareos y estreñimiento.

  • Vit E. Antioxidante efectivo en el rendimiento de actividades de la vida diaria de los pacientes con Alzheimer. Por los riesgos de interactuar con otros fármacos debe tomarse por indicación médica luego de ser evaluado el paciente.

2. Tratamientos innovadores

  • Renacenz (Cerebrolysina). Desarrollado por científicos austríacos, el nuevo fármaco basado en una sustancia llamada cerebrolysina, una proteína natural, permitiría detener el proceso degenerativo de las neuronas al potenciar el desarrollo, fortalecimiento y protección de las neuronas, mejorando de manera notoria la calidad de vida de los pacientes.

Tiene un mecanismo de acción doble, ya que tiene efectos tanto neurotróficos como neuroprotectores sobre la neurona. Los resultados de pruebas clínicas previas brindan la base para evaluar los efectos del tratamiento con Renacenz en pacientes con problemas orgánicos, metabólicos y neurodegenerativos del cerebro, especialmente demencia senil del tipo Alzheimer, demencia vascular, accidente cerebrovascular y traumas cráneo cerebrales.

Su aplicación es por vía intravenosa y debe de estar suscrita por un médico.

  • Células madre Prevención

Las recomendaciones de los expertos se centran fundamentalmente en dos puntos clave: detección precoz de los primeros síntomas y el desempeño de la memoria y la función intelectual. Además, mantener una dieta equilibrada baja en grasas, protege frente al deterioro cognitivo. La vitamina E ejerce un efecto protector también. En general, mantener unos hábitos

de vida saludables puede reducir el 40 por ciento de los casos de Alzheimer, según la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Existen además algunos factores de riesgo no genéticos que pueden determinar el momento en el que comienza a aparecer el Alzheimer:

  • Nivel educacional: cuantos más años de formación tenga una persona, más tarde aparecerán los posibles efectos del Alzheimer, pues el haber estado ejercitando la memoria fortalece el cerebro y disminuye la probabilidad de padecer la enfermedad.
  • Salud cardiovascular: existen alteraciones del sistema cardiovascular que pueden afectar al sistema cognitivo de una persona, como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la obesidad, la falta de ejercicio físico o el tabaquismo.
  • Traumatismo craneoencefálico: se puede perder conocimiento en la contusión.
  • Depresión: puede favorecer la aparición del Alzheimer o una enfermedad vascular cerebral.

El ejercicio de la memoria y de la actividad intelectual no tiene por qué ir parejo al nivel de educación o cultural de la persona. La Prueba de los siete minutos se utiliza para la detección precoz de la enfermedad, e indaga en las zonas que con más frecuencia aparecen alteradas en el mal de Alzheimer (la orientación, memoria, percepción visual y lenguaje).

Objetivos

Realizar una revisión bibliográfica de la información encontrada sobre la enfermedad de Alzheimer entre la población mayor y la importancia del rol del personal profesional y de la familia del enfermo.

Metodología

Se realiza una búsqueda de información en las siguientes bases de datos: Scielo, CuidenPlus y Medline. Como palabras clave hemos utilizado: Demencia, anciano, Alzheimer, cuidados de Enfermería, tanto en español como en inglés.

Los artículos encontrados comprenden fechas de publicación de hasta diez años retrospectivos (2015-2022).

Como operadores booleanos hemos utilizado “OR” y “AND”. Criterios de inclusión de los documentos seleccionados:

  • Artículos con fecha de publicación comprendida entre 2012 y 2022.
  • Idiomas de publicación en castellano e inglés.
  • Publicaciones en revistas con carácter científico.
  • Textos completos y gratuitos.

Los criterios de exclusión han sido:

  • Fecha de publicación muy antigua (anterior a 2012).
  • Otros idiomas diferentes al castellano e inglés.

De los 17 artículos encontrados solo han sido seleccionados 4.

Conclusión

La enfermedad de Alzheimer está cada día más instaurada en nuestra sociedad, debida a la vida sedentaria cada vez más asentada entre la población. Aunque actualmente no existe una cura definitiva, si que podemos mejorar la calidad de vida de los pacientes que la padecen gracias a los medicamentos que tratan sus síntomas y frenan su curso.

Tanto el apoyo emocional del equipo sanitario como de la familia del entorno son fundamentales para una buena evolución de la enfermedad y para facilitar el proceso a la persona afectada.

Bibliografía

  1. Los enfermos de Alzheimer y sus cuidadores: intervenciones de Enfermería. [Página Web]. Scielo 2018. Disponible En: https://scielo.isciii.es/scielo.php ?script=sci_arttext&pid=S1134- 928X2018000200079
  2. Manejo de pacientes con enfermedad de Alzheimer: ¿cambio en el paradigma actual? Revista científica de la Sociedad Española de Neurología. [Página Web]. Elsevier 2017. Disponible en:
    https://www.elsevier.es/es- revista-revista-cientifica-sociedad-espanola- Enfermería-319-articulo-manejo-pacientes-con-enfermedad- alzheimer- S2013524616300204.
  3. Cuidados de Enfermería en el Alzheimer: revisión bibliográfica. Universidad da Coruña 2015. [Página web]. Disponible en: https://ruc.udc.es/dspace/bitstream/ handle/2183/15333/BlancoRodriguez_Sandra_ TFG_2015.pdf?sequence=2
  4. Cuidado del paciente con enfermedad de Alzheimer. [Página web]. Scielo 2021. Disponible en:

http://scielo.sld.cu/scielo.php? script=sci_arttext&pid=S1025-02552021000100014

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