A propósito de un caso: Cuidados a una paciente joven afectada de folículo hemorrágico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 2–Febrero 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº2: 117

Autor principal (primer firmante): María Adela Cayetano Tormo

Fecha recepción: 18 de noviembre, 2022

Fecha aceptación: 11 de febrero, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(2) 117

  • María Adela Cayetano Tormo. Grado de Enfermería (4º curso)  Prácticas externas A

Servicio de Tocoginecología

Hospital Comarcal (C/Remonta s/n, C.P 52005 Melilla)

Introducción

Un folículo hemorrágico es un quiste folicular que ha estallado, llevando todo el líquido que se encontraba dentro de él hacia la cavidad pélvica o peritoneal, entre otras zonas.

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

La formación de quistes forma parte de un proceso normal en la mujer, el problema es cuando éstos son demasiado grandes y tienden a romperse desencadenando complicaciones que podrían ser mortales si no se tratan a tiempo.

Para valorar y determinar un diagnóstico en aquellas personas que presentan este tipo de dolor se utilizan diferentes técnicas complementarias como la ecografía abdominal, la ecografía transvaginal, la tomografía computerizada y la resonancia magnética. En ocasiones, los estudios de imagen no resultan suficientes y es necesario optar por la cirugía.

En la mayoría de los casos, las mujeres que padecen esta dolencia presentan síntomas como el dolor en la zona abdominal o pélvica, dolor durante las relaciones sexuales, periodos menstruales anormales, pérdida de peso inexplicable, sensación de cansancio o malestar, sensibilidad en los senos, etc.

Diversos autores relacionan la aparición de esta patología con la nuliparidad.

Presentación del caso: LJC es una mujer joven de 26 años que padece de folículo hemorrágico. Después de practicarle una laparotomía exploratoria y apendicectomía en quirófano, pasa su estancia en el área de tocoginecología donde recibe los cuidados necesarios para su mejoría, tales como curas en la herida de la zona de incisión, cambios del drenaje y analgesia.

Se le establece un plan de cuidados con una duración de un mes aproximadamente, después de valorar que necesidades se encuentran alteradas, estableciendo unos objetivos a conseguir.

Discusión: Tal y como nos muestra la evidencia científica los quistes o folículos hemorrágicos se desarrollan durante la ovulación y existen diferentes causas que pueden provocar la ruptura de los mismos, entre ellas podemos destacar: los cambios en las hormonas o ejercer algún tipo de presión sobre ellos mientras se realiza ejercicio físico o se mantienen relaciones sexuales.

publica-articulo-revista-ocronos

En el caso de nuestra paciente podría deberse a los cambios hormonales experimentados un tiempo antes de la dolencia. Además, manifiesta todos los síntomas que se relacionan con esta patología. Tal y como muestran los resultados la pérdida notable de peso en las últimas semanas ha sido visible, así como la sensación de fatiga que aparecía en ella constantemente.

Nos encontramos ante un caso de una paciente que ingresa a través de urgencias a nuestra unidad de tocoginecología por la presencia de un quiste folicular hemorrágico, también denominado folículo hemorrágico; se utilizará indistintamente un término u otro. Se trata de una chica joven a la que nombraremos con las siglas LJC para proteger la identidad del paciente basándonos en la Ley Orgánica 15/1999 de Protección de datos de carácter personal (LOPD). LJC refiere un intenso dolor pélvico, presenta febrícula y malestar generalizado.

Entendemos por quiste folicular aquel folículo se rellena de líquido, dentro de un ovario o sobre éste. Lo consideraremos hemorrágico cuando se rompa y sangre 1.

La formación de folículos o quistes en el ovario (lugar donde se desarrollan los óvulos) tiene lugar durante el ciclo menstrual de la mujer. Cuando los óvulos maduran, éstos se desprenden del folículo que se encuentra dentro del ovario, pero ocurre a veces que, ese folículo no consigue abrirse y no queda liberarlo dando lugar a un quiste, conocido como quiste folicular. Es importante saber diferenciar entre un quiste funcional, como el de este caso, y los quistes debido a enfermedades oncológicas.

La formación de los primeros se trata de un proceso normal, propio de los años en los que la mujer se encuentra en su etapa reproductiva; significa que los ovarios cumplen su función correctamente. El problema ocurre cuando uno de estos quistes crece y se rompe, ya que dan lugar a una serie de cambios en nuestro organismo que son considerado por el mismo como anómalos, activando con ello una serie de procesos para combatirlo causando dolor, como sintomatología principal 1 .

Sedicia afirma que los síntomas más comunes que se experimentan ante la presencia de un quiste hemorrágico son 2:

  • Dolor abdominal o pélvico.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Retraso de la menstruación.
  • Vómitos, náuseas y mareos.
  • Pérdida de peso en poco tiempo.
  • Sensación de fatiga, debilidad y cansancio.
  • Palidez.
  • Sensibilidad de los senos.

El dolor pélvico en la mujer es un síntoma común en los servicios de urgencias y aunque no siempre es debido a la ruptura de un quiste folicular, es bastante frecuente en edad reproductiva. Se utiliza como técnica de evaluación inicial la ecografía abdominal, ya que se la considera muy precisa a la hora de detectar y descartar aquellas patologías ginecólogas que son o no urgentes, mejorando el diagnóstico clínico y la toma de decisiones 3,4.

En la Tabla 1 del Anexo 1 podemos ver los puntos claves para detectar el dolor pélvico agudo, así como su diagnóstico y su manejo.

Las patologías más frecuentes resultantes de un dolor pélvico son las siguientes, en este orden: embarazo ectópico, inflamación de la pelvis, rotura de quiste folicular, cuerpo lúteo hemorrágico y torsión del ovario 5.

Además de la ecografía abdominal se utilizan otras técnicas de imagen cuando nos encontramos ante una dolencia de estas características, tales como la ecografía transvaginal, la tomografía computerizada y la resonancia magnética 3.

A continuación, vamos a ver para qué podemos utilizar cada una de ellas:

La ecografía transvaginal

Proporciona con mayor detalle la estructura interna de los ovarios y el útero, pero su uso está limitado a masas de tamaños reducidos. Esta técnica está contraindicada en pacientes vírgenes o ancianas que presenten distrofia genital u otras alteraciones.

La tomografía computerizada se utiliza para ampliar la información que se tiene para valorar la extensión de la dolencia y prever las complicaciones que puedan surgir.

La resonancia magnética no se utiliza de manera habitual, pero resulta de gran utilidad para detectar masas anexiales.

Resonancia magnética

Representa el mayor avance en la exploración de la pelvis femenina gracias a su excelente caracterización tisular y su capacidad multiplanar. Es de gran utilidad en la caracterización de masas anexiales. No es una técnica utilizada habitualmente en los servicios de urgencias.

Cuando los estudios de imagen no resultan suficientes para establecer un diagnóstico preciso se tendrá que recurrir a la cirugía 3. En el caso de nuestra paciente, fue necesario realizarle una laparotomía para descartar que se tratase de una apendicitis y establecer un diagnóstico preciso.

En mujeres que se encuentran en edad fértil se pueden detectar la presencia de quistes de menos de 3 centímetros a mayores de 7 centímetros. Los primeros forman parte de la fisiología normal en la mujer, pero ésos últimos si necesitan un seguimiento y evaluación haciendo uso de la resonancia magnética o la cirugía, ya que al tener un mayor tamaño crece la posibilidad de que existan complicaciones 3.

Como se ha dicho anteriormente es bastante frecuente que un quiste hemorrágico se rompa, provocando que se libere líquido que queda atrapado o bien en la pelvis o extenderse hacia el peritoneo. En ocasiones no se rompe el folículo y por tanto no tiene lugar la ovulación. Esto da lugar a que el folículo siga creciendo y rellenándose de líquido, sangre u otros restos celulares. En este caso en el que no hay ruptura del saco, se le llama quiste folicular (no hemorrágico). Cuando el quiste resulta ser hemorrágico se produce una caída del hematocrito. Si el peritoneo se llena de líquido se puede producir una inestabilidad hemodinámica y será necesario la realización de una laparotomía o laparoscopia 3.

Como sostienen González Mesa et al.5 no es frecuente encontrar un hallazgo de quiste folicular hemorrágico durante la gestación ya que normalmente la mayoría de pacientes que refieren un caso de este tipo suelen ser nulíparas. Sin embargo, cuando esta patología tiene lugar puede causar complicaciones muy graves 6.

Es necesario tener presente este tipo de casos ya que cada vez son más frecuentes en nuestro país. Aunque no se tiene evidencia científica se cree que podría estar relacionado con la nuliparidad ya que las patologías relacionadas con el aparato reproductor femenino y la formación de quistes en los ovarios tiene una mayor prevalencia en mujeres nuligestas que se encuentran en edad reproductiva 7.

Presentación del caso

Datos de la paciente

LJC, paciente mujer de 26 años acude a consulta de urgencias por fuerte dolor pélvico debido a la presencia de un folículo hemorrágico. Se le administra la medicación pautada durante la tarde antes de pasar a quirófano para laparotomía exploratoria y apendicectomía. Durante la intervención se le coloca un drenaje tipo Penrose.

Alergias conocidas: al nolotil y a los betalactámicos.

Durante la exploración se recogen los siguientes datos de la paciente:

Talla: 162 cm.

Peso: 47 kg.

Índice de masa corporal (IMC): 17.91

Tensión arterial (TA): 125/71 mmHg

Frecuencia cardiaca (FC): 100 mmHg

SatO2: 99%

Temperatura: 37,4

Audición: Sin alteraciones.

Visión: Sin alteraciones.

Movilidad: Dificultad para moverse debido al dolor.

Durante los siguientes días tras la operación se le realizan las curas correspondientes, se cambia el drenaje y se lleva a cabo un registro de balance del líquido drenado. Se realiza una perfusión de la analgesia pautada y se observa su evolución.

La paciente refiere que no se encuentra bien con el resultado de su aspecto físico y está preocupada por la evolución de la cicatriz postquirúrgica.

En el anexo 1 (Tabla 2) encontramos el tratamiento médico que se le ha prescrito a la paciente.

Valoración

A la paciente LJC se le realiza una valoración integral de sus necesidades y se detectan que algunas de ellas se encuentran alteradas en mayor o menor medida. El análisis llevado a cabo de estas necesidades lo encontramos en el anexo 2 del presente documento. A partir de detectar cuales de ellas se encuentran alteradas, se crea un plan de cuidados individualizado con el fin de mejorar la salud de nuestra paciente y con ello su bienestar, tanto físico como psicológico.

Fase diagnóstica y fase de planificación

Se elabora un plan de cuidados individualizado después de realizar la valoración enfermera y ver qué necesidades están alteradas y cómo podemos contribuir a una evolución favorable de las mismas. Para ello tomaremos cómo modelo de referencia la taxonomía NANDA. Los diagnósticos escogidos, así como sus correspondientes objetivos y acciones (NOC y NIC). Encontramos los diagnósticos relativos al plan de cuidados (fase diagnóstica) en el anexo 3. La fase de planificación (indicadores y actividades) queda reflejada en el anexo 4.

Fase de ejecución

Para poder apoyar nuestra labor enfermera en la literatura científica se ha llevado a cabo una meticulosa y minuciosa búsqueda de artículos relacionados con el tema en cuestión, de los cuáles se han descartado un gran número de ellos por no tratar sobre el tema de manera específica. La búsqueda de artículos ha sido difícil ya que apenas se tiene información sobre esta dolencia a pesar de afectar a muchas mujeres en la actualidad. Se han encontrado una gran cantidad de artículos que trataban sobre los quistes ováricos, pero no de qué ocurre cuando éstos se rompen y dan lugar a la formación de un folículo hemorrágico.

Se han descartado en su mayoría artículos que trataban exclusivamente sobre quistes ováricos sin hablar de sus potenciales complicaciones, así como aquellos que excedían los 10 años de antigüedad, con excepción de alguno que resultaba de suma importancia.

Para tal búsqueda nos hemos valido de diferentes bases de datos como “Web Of Science”, “PubMed” y “Medline”, además de revistas científicas como “metas Enfermería” y “Elsevier”. Se han utilizado palabras clave en el criterio de búsqueda, así como los operadores booleanos oportunos.

El plan de cuidados se ha elaborado teniendo en cuenta tanto las circunstancias y características propias de nuestro paciente, así como también de la información hallada sobre esta patología.

Los objetivos que nos hemos propuesto tienen una duración aproximada de un mes, siendo lo más realistas posibles a la hora de su elección ya que nuestra meta es la evolución de nuestro paciente desde una perspectiva pragmática.

Fase de evaluación

La fase de evaluación se basa en las puntuaciones que hemos logrado conseguir a partir de un valor diana. En el caso de nuestra paciente, hemos conseguido cumplir con todos los objetivos ya que desde un principio fueron completamente adaptados a su situación y sobre todo realistas en base a lo que LJC podía conseguir.

En el anexo 4 podemos ver los resultados obtenidos durante la primera y segunda semana, por un lado, y por otro, las conseguidas durante las dos últimas semanas de su estancia hospitalaria.

En el anexo 5 podemos observar las intervenciones efectuadas y la consecución de las actividades propuestas.

Discusión

El ciclo femenino abarca desde la aparición de la primera menstruación hasta la retirada del periodo menstrual con la menopausia. Es importante diferenciar entre los dos ciclos que están presente en las féminas: ciclo ovárico y ciclo menstrual.

El ciclo ovárico consta de tres fases: la primera es la folicular, después aparece la fase de ovulación y la lútea, en este orden. Los quistes o folículos hemorrágicos se desarrollan durante la fase de ovulación y existen diferentes causas que pueden llevar a la ruptura del mismo, tales como cambios hormonales, una lesión que afecte de manera directa a esta zona, ejercer una gran presión sobre el mismo durante las relaciones sexuales o realizando ciertos tipos de deportes. También durante el embarazo, pero en menor medida 8. En el caso de nuestra paciente, se cree que es debido a cambios hormonales ya que recientemente había experimentado cambios en sus periodos menstruales y podría estar relacionado con el episodio sufrido.

Ante el estallido de un quiste o folículo hemorrágico pueden aparecen los siguientes síntomas aunque a veces cursa de manera asintomática 9:

  • Dolor pélvico que puede ser leve o intenso.
  • Dolor durante la defecación, las relaciones sexuales o el ejercicio físico.
  • Angustia, vómitos y nauseas.
  • Febrícula.

AJC presentaba todos los síntomas que hemos mencionado, llegando a los servicios de urgencia con un fuerte dolor peritoneal.

Sedicia apuntaba además que también podría aparecer una pérdida importante de peso y sensación de fatiga, síntomas que también estaban presentes en la paciente. También afirma que puede dificultar el embarazo, aunque no sea una causa determinante para lograr la gestación, ya que en la mayoría de los casos, suele ser benigno y no suele desencadenar en tumores. Dependerá del tipo de cirugía que se realice a la persona afectada 2.

La cirugía realizada a AJC no ha consistido en la extirpación de sus órganos reproductores por lo que no debería tener problemas para quedar embarazada después de su recuperación.

Según Rivera 3 al romperse un quiste hemorrágico, el líquido que éste libera puede extenderse hacia la pelvis o hacia la cavidad abdominal. El líquido puede categorizarse como anecoico o ecogénico.

En el caso de nuestra paciente se extendió por la cavidad peritoneal y era de aspecto serohemático por lo que se trata de líquido ecogénico.

Este autor además opina que es totalmente necesario realizar a la paciente un test de gestación cuyo resultado debe ser negativo para descartar un embarazo ectópico ya que la clínica de un folículo hemorrágico y éste son muy similares. A nuestra paciente se le realizó la prueba de embarazo para descartar esta afección.

Por último, señalar que muchos de los autores consultados creen que esta patología está relacionada con la nuliparidad y en el caso de nuestra paciente se cumple ya que es nuligesta.

Anexos – A propósito de un caso. Cuidados a una paciente joven afectada de folículo hemorrágico.pdf

Bibliografía

  1. MedlinePlus enciclopedia médica [Internet]. Medlineplus.gov. 2020 [citado el 11 de enero de 2020]. Disponible en: https://medlineplus.gov/ spanish/ency/article/001504.htm
  2. Sedicias S. Quiste Hemorrágico- causas y cómo tratarlo. TúaSaude. 2019:1.
  3. Rivera Domínguez A, Mora Jurado A, García de la Oliva A, De Arujo Martins- Romeo D, Cueto Álvarez L. Dolor pélvico de origen ginecológico como patología urgente. Radiología. 2017;59 (2):117-120.
  4. Sánchez Barrancos I, Vegas Jiménez T, Alonso Roca R, Domínguez Tristancho D, Guerrero García F, Rico López M, et al. Utilidad y fiabilidad de la ecografía clínica abdominal en medicina familiar (1): hígado, vías biliares y páncreas. Atención Primaria. 2018;50 (5):306- 315.
  5. González Mesa E, González de Gor Crooke R, Alonso Blasco M, González de Gor I, Damas López M. Quiste folicular gigante luteinizado del puerperio. Progresos de obstetricia y ginecología. 2009;52 (7):422-426.
  6. Huete A, Craig J, Vial C, Farías M, Tsunekawa H, Cuello M. Rol de la imagenología en el proceso diagnóstico de la patología ginecológica benigna. Revista chilena de obstetricia y ginecología. 2016;81 (1) :63-85.
  7. Dunselman G, Vermeulen N, Becker C, Calhaz-Jorge C, D’Hooghe T, De Bie B, et al. ESHRE guideline: management of women with endometriosis. Hum Reprod. 2014; 29(3):12-152.
  8. Chakraborty A, Barman S. Study of sym-pathetic function tests during normal menstrual cycle in young females in the age group of 18-25 years. J Evid Based Med Heal. 2016;3(66): 5-6.
  9. Aguilar M, Miranda M, Quintana D. La mujer, el ciclo menstrual y la actividad física. Archivo Médico de Camagüey. 2017;21(2):294-307.
  10. NANDA International. 1 th:ed. Madrid: Elsevier; 2010.