Oxigenoterapia

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 9–Septiembre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº9: 245

Autor principal (primer firmante): Carmen Marco Villarroya

Fecha recepción: 21 de agosto, 2023

Fecha aceptación: 18 de septiembre, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(9) 245

Autores:

  1. M.ª Carmen Marco Villarroya
  2. Daniel Sanz Gómez
  3. María Aranda Litago
  4. Jessica Palos Sevil
  5. M.ª José Fernández Macarro
  6. M.ª Isabel Morer Calvo

Categoría: TCAE

Palabra clave: oxigenoterapia

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Introducción

La Oxigenoterapia es el aporte adicional de oxígeno gaseoso (oxígeno mezclado con aire) a un paciente cuya concentración en sangre es demasiado baja, o sea, por debajo de 60 mmHg y una saturación de oxígeno en sangre (SpO2) de menos del 90%.

La oxigenoterapia es fundamental para tratar las insuficiencias respiratorias.

Su objetivo principal es tratar o prevenir la hipoxemia, reduciendo así el trabajo respiratorio y miocárdico.

Desarrollo

El aire que respiramos contiene alrededor de un 78% de Nitrógeno, y un 21% de Oxígeno, junto a pequeños porcentajes de otros gases como el Argón (0,93%) y el Dióxido de Carbono (0,035%).

La Oxigenoterapia tiene como finalidad, establecer la tasa normal de oxígeno en sangre, y con ello, se aumentará el aporte de oxígeno a los tejidos.

Todos los tejidos vivos necesitan oxígeno para funcionar bien y producir energía, sino tienen el oxígeno suficiente, las células pueden morir.

Cuando el paciente tiene una concentración muy baja de oxígeno en sangre, se dice que padece hipoxemia. Si esta es severa, puede ocurrir que la persona sienta cansancio, confusión, etc.

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Algunas causas de hipoxemia pueden ser:

  • Lesiones en el sistema nervioso central (SNC), que pueden afectar al centro regulador.
  • Una alteración en el intercambio alveolo – capilar, que no deja pasar el oxígeno suficiente a los pulmones.
  • Disminución de oxígeno en el aire inspirado, como ocurre en grandes altitudes.
  • Una alteración en el transporte de oxígeno en sangre, como puede ocurrir con las grandes hemorragias.
  • Las enfermedades pulmonares (es una de las causas más frecuentes).
  • Anemia, asma, EPOC, neumonía, edema pulmonar, apnea del sueño, etc.

La hipoxemia puede detectarse con un análisis clínico llamado, gasometría arterial, que mide la cantidad de oxígeno y dióxido de carbono que hay en la sangre.

Aunque también existe una técnica no invasiva para medir los niveles de oxígeno en sangre, que se llama pulsioximetría y se mide con el pulsioxímetro.

El pulsioxímetro es un aparato como una pinza que se coloca en la punta de un dedo, normalmente el dedo índice o medio (las uñas no deben llevar esmalte para que capte bien los niveles).

Tiene una pequeña pantalla en la que aparece el valor de la saturación de oxígeno en sangre y de la frecuencia cardiaca. Con este aparato, se puede detectar la hipoxia, pero no detecta la hiperoxia, porque solo mide hasta 100%.

Oxigenoterapia o administración de oxígeno

En un hospital, la administración de oxígeno puede proceder de la central de oxígeno, o bien, por medio de balas o tanques de oxígeno.

La central de oxígeno de un hospital, se ubica en el exterior del edificio general y llega hasta las habitaciones por medio de tuberías.

Las habitaciones disponen de una toma de oxígeno, con una llave de paso en la cabecera de la cama o en la pared, donde colocaremos el Caudalímetro o Flujómetro que nos permite controlar la cantidad de oxígeno por minuto que sale de la toma (este se expresa en l/min.).

Lo más recomendable es administrar el oxígeno húmedo, para ello colocamos un frasco humidificador con agua destilada o Aquapack entre la toma de oxígeno y la salida de este, con esto evitamos que las mucosas del paciente se resequen y se irriten en exceso.

Las balas de oxígeno son cilindros de acero cuyo contenido es oxígeno a una presión superior a la atmosférica, o sea, superior a 21% y a una temperatura de 21ºC.

Existen varios tamaños de balas, desde 150 litros hasta 6.000 litros de capacidad.

Todas las balas llevan un manómetro de presión que nos indica la presión del oxígeno dentro de la bombona. Este manómetro tiene varias partes:

  • Manómetro de salida con el que regulamos la cantidad de oxígeno que se administra al paciente (en l/min.)
  • Manómetro de capacidad que nos indica la presión que hay en el interior de la bala, y que a medida que se consume el oxígeno, esta presión va disminuyendo.
  • Conexión para conectar el humidificador.
  • Caudalímetro, que nos indica los litros por minuto que vamos a administrar al paciente.

Las balas de oxígeno, dentro del hospital, se utilizan para el traslado de pacientes con necesidad de oxigenoterapia.

Y fuera del hospital, para los pacientes que necesitan oxigenoterapia domiciliaria.

También existen unas mochilas o bombonas portátiles para que el paciente pueda deambular sin tener que prescindir de la oxigenoterapia, las suelen utilizar los pacientes en su domicilio y para desplazarse por el exterior.

Sistemas de oxigenoterapia

El Oxígeno llega hasta el paciente por diferentes sistemas como pueden ser:

  • Sistemas Abiertos: Cánulas o Gafas nasales, Sondas nasales, Mascarilla simple, con reservorio, tipo Venturi, para Traqueotomía, para Aerosoles o Tubo traqueal en T.
  • Sistemas Cerrados: campana y tienda de oxígeno o cámara hiperbárica.
  • Sistemas de Bajo o Alto Flujo.

Precauciones de la oxigenoterapia

Hay que explicar al paciente, cuidador y familia de los peligros que conlleva el uso de la oxigenoterapia, en el hospital y sobre todo cuando se utiliza en el domicilio:

  • No fumar, ni utilizar materiales que generen electricidad estática, ni usar sustancias inflamables cerca de la bala de oxígeno, ni en la habitación en la que esté instalado.
  • Vigilar el estado de la boca y las fosas nasales y humedecerlos o hidratarlos con cremas a base de agua, no con vaselina.
  • Airear frecuentemente la habitación.
  • Inspeccionar los equipos eléctricos, a menudo.
  • Tener cuidado de que no se caigan las balas de oxígeno, ni se rompa la parte superior (puede ser peligroso).
  • Informar sobre la localización y uso de los extintores.
  • Seguir siempre las indicaciones médicas.

Contraindicaciones de la oxigenoterapia

La oxigenoterapia no tiene contraindicaciones propiamente, pero si se administra en concentraciones muy elevadas y por periodos prolongados, pueden aparecer algunos efectos secundarios como la hipercapnia, puede aparecer daño en los tejidos del pulmón o una retinopatía en los prematuros o lesiones en el cerebro, o incluso se puede llegar hasta una intoxicación o envenenamiento por oxígeno.

Esto podría ser muy grave, hasta el punto que puede llegar a causar la muerte.

Antiguamente en los hospitales, se administraba oxigenoterapia siempre, en cambio actualmente se ha demostrado que el oxígeno no es útil si la persona no tiene una concentración de oxígeno realmente baja, y solo se recomienda si el paciente está hipoxémico.

Algunas de las enfermedades que no necesitan oxigenoterapia sistemáticamente son: emergencias obstétricas, anemia aguda, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular, algunas intoxicaciones, etc.

Conclusión

El objetivo principal de la Oxigenoterapia es la corrección de la hipoxemia. La oxigenoterapia tiene riesgos tanto si es insuficiente como si es excesiva.

Bibliografía

  1. https://apuntesauxiliarenfermeria.blogsp ot.com/2011/01/la-oxigenoterapia.html
  2.  https://www.msdmanuals.com/es/hogar/tr astornos-del-pulmon-y-las-vias-respiratorias