Optimización de las posiciones maternas en la progresión de parto en mujeres portadoras de analgesia epidural. Uso y empleo de dispositivos accesorios

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 6–Junio 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº6: 141

Autor principal (primer firmante): Marta Bondía Galve

Fecha recepción: 29 de mayo, 2022

Fecha aceptación: 23 de junio, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(6) 141

Autoras

Marta Bondía Galve, Sara Pardos Montón, Sandra López Lombo, María Ángeles Sesé Piquer, Marta Arnal García.

Categoría profesional: Enfermería especialista en Enfermería obstétrico-ginecológica (matrona).

Resumen

La introducción de la analgesia epidural como alivio de la sensación dolorosa durante el trabajo de parto, ha supuesto efectos beneficiosos para las mujeres en lo que al alivio de su dolor se refiere, pero al mismo tiempo, ligada a la inmovilidad que ocasiona en las mujeres, se ha visto más asociada al aumento en los tiempos de dilatación, expulsivo y número de partos instrumentalizados.

En la actualidad disponemos de dispositivos que intentan ayudar a las propias mujeres y a los profesionales que acompañan a las mujeres en el proceso de parto, para dotar a la pelvis en la medida de lo posible de la libertad de movimientos con la que cuenta respecto a los procesos de parto libres de epidural. Dos de estos dispositivos son la pelota de cacahuete y la lenteja de parto, que permiten crear asimetrías e inestabilidad pelviana, optimizando los diámetros materno-fetales y ayudando en la consecución de partos eutócicos.

Introducción

La biomecánica se define como la ciencia que estudia las fuerzas que actúan en el cuerpo humano y los efectos de estas fuerzas en los tejidos del organismo. Se centra fundamentalmente en el movimiento del cuerpo humano y las cargas mecánicas y energías que se producen por dicho movimiento.

El objetivo de la biomecánica es resolver los problemas que van surgiendo a lo largo de las diferentes condiciones a las que se puede ver sometido el cuerpo en diferentes situaciones. Por ello, aplicado al proceso de parto, la biomecánica de la pelvis se encargaría de estudiar las diferentes fuerzas y movimientos que se producen en ella durante dicho proceso; así como los efectos que estas fuerzas tienen sobre los tejidos que la recubren.

Objetivos

General

Conocer el uso de los dispositivos accesorios en el proceso de la dilatación.

Específicos

Conocer cuál es el efecto de la epidural en el proceso de dilatación.

Conocer cómo ayudar en la consecución de un parto eutócico a las mujeres portadoras de analgesia epidural.

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Metodología

Revisión bibliográfica de artículos actuales, revisiones sistemáticas y metaanálisis consultando en bases de datos de literatura científica PubMed, CINAHL, Cochrane, Cuiden, Dialnet y SciELO.

Palabras clave (DeCS): Parto obstétrico. Salas de parto. Trabajo de parto inducido. Presentación de parto. Parto normal. Trabajo de parto. Inicio del trabajo de parto. Partería. Enfermeras obstetrices.

Resultados

En ausencia de epidural, es el dolor el que guía a la mujer gestante para que adopte la posición que más le beneficia en cada momento. En líneas generales, los servicios y profesionales sanitarios encargados de acompañar a las mujeres en su proceso de parto avanzan para facilitar a cada una de ellas la elección de la posición en la que prefiere parir, tras una información adecuada y completa.

En condiciones normales la pelvis es bastante simétrica. Sin embargo, en muchas ocasiones la disposición de los huesos no lo es. En caso de existir algún tipo de bloqueo articular o asimetría, detectaremos algunos signos a través del tacto vaginal. Entre ellos son destacables la asimetría en la disposición de las ramas isquiopúbicas o en las espinas ciáticas. Si se conoce la anatomía pélvica, así como las diferentes fuerzas y cambios que se van produciendo en las diferentes etapas del parto, podremos jugar con los cambios de posiciones maternos, en un intento de ayudar a estas mujeres (especialmente a las que son portadoras de un catéter con perfusión de analgesia epidural), a optimizar sus diámetros pélvicos en relación con los de su bebé.

Debido al progreso y aumento de la medicalización del parto y su atención en centros hospitalarios, en su mayoría con un elevado nivel de intervencionismo (rutinas asistenciales como la monitorización electrónica fetal sistemática, infusiones intravenosas o el uso de analgesia epidural); se fomenta la limitación de movimientos de la mujer en proceso de parto.

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Estas mujeres ya no son capaces de deambular libremente o elegir conscientemente la postura en la que se encuentran más cómodas; asumiendo en la mayoría de las ocasiones, la imposición de la postura en decúbito supino durante todo el proceso de dilatación.

Esta postura, cada vez más consolidada en las salas de dilatación de los hospitales y centros sanitarios de nuestro medio; va un poco en contra sentido de lo que se ha venido defendiendo y realizando todo este tiempo atrás, a lo largo del proceso de dilatación y parto.

Las matronas, que desde la antigüedad se han encargo de acompañar a las parturientas, ya comenzaron a ser conscientes de los efectos negativos que acompañan a la inmovilidad durante el proceso de parto: se registraba un aumento en los tiempos de dilatación y expulsivo, aumentaba el número de realización de intervenciones innecesarias; y finalmente, se producía un disparo en el número de partos instrumentalizados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en sus recomendaciones de Atención al Parto Normal, destaca la importancia de la pelvis libre en el proceso de parto, mejorando así la tolerancia al dolor y el parto eutócico.

Las posiciones verticales y la libertad de movimientos de la pelvis durante el trabajo de parto pueden acortar la fase de dilatación, facilitar el descenso del feto en la pelvis materna y mejorar la eficacia de las contracciones, entre otras cosas, favoreciendo así la consecución de un parto eutócico.

Hay múltiples artículos en la bibliografía que animan a emplear diferentes terapias complementarias al proceso de la dilatación durante el parto. La libertad de movimiento durante el parto ayuda a mantener y acelerar el parto, así como permite al bebé moverse y adaptarse a los diámetros fetales y adentrarse en la pelvis, rotando mientras desciende. Por todo ello, los cambios de posición maternos deben alentarse incluso en aquellas mujeres con libertad de movimientos comprometidos como ocurre en el caso de mujeres que reciben analgesia por vía epidural; ya que la falta de movimientos en la posición materna puede contribuir a la distocia fetal e incrementa el riesgo de cesárea debido al fallo en el progreso del parto o descenso por el canal del parto.

Como ya se sabe, el uso de la epidural puede tener efectos colaterales derivados de su uso. Es el método más efectivo de alivio del dolor durante el parto, pero puede limitar los movimientos de la mujer. Aunque la mayoría de las gestantes pueden darse la vuelta en la cama, pierden la

capacidad de mantenerse en pie o de caminar. Esta limitación de movimientos puede contribuir a alargar la duración del parto e impide que la mujer adopte la posición óptima para su progreso.

El uso de la epidural puede prolongar la primera y segunda etapas del parto, aumentar el número de partos instrumentalizados por vía vaginal (fórceps o ventosa), y contribuir a una malposición fetal en el canal del parto, en su mayoría de veces, posiciones occipitoposteriores (OP), lo cual, en este último caso, va ligado a un aumento del riesgo de parto por cesárea, uso de mayor dosis de oxitocina y mayor duración del parto.

La columna vertebral de las mujeres embarazadas va adoptando una forma de “S” (lordosis lumbar), debido a que el peso del útero empuja al abdomen hacia delante, simulando esta forma. La mujer en proceso de parto debería adoptar una posición que le permita crear una “C”. Se ha descrito que la “curva C” mejora la alineación del útero con la pelvis y la presentación fetal respecto a los diámetros de la pelvis. Cuando la mujer adopta la posición de “curva C”, el sacro y el cóccix son libres para realizar movimientos de retropulsión y de esta manera, aumentan el diámetro anteroposterior de la pelvis. Este aumento del diámetro permite al feto descender por el interior de la pelvis de una forma mucho más sencilla.

Para facilitar que una mujer, con la epidural puesta, tumbada en una cama (generalmente o en muchas ocasiones en decúbito lateral) adopte la posición de “C”, la pierna superior debe estar elevada y alejada de la pierna apoyada, tanto como sea posible. Todo ello, puede conseguirse (entre otras) con el uso de una pelota cacahuete o “peanut ball”; puesto que lo que se consigue es un aumento del diámetro transverso en la salida de la pelvis.

Peanut ball – pelota cacahuete

Una «bola de maní» (peanut ball o pelota de cacahuete) tiene la forma de una cáscara de cacahuete, donde la circunferencia del medio es más pequeña que los extremos. Su mayor propósito es proporcionar una herramienta para los cambios posturales en partos con epidural. Se cree que la pelota mejora el trabajo de parto al colocar de manera óptima al feto en relación con la pelvis.

Existen múltiples beneficios asociados con los cambios de posición materna, que incluyen disminución del dolor, aumento de la circulación materno-fetal, mejor calidad de las contracciones uterinas, disminución de la duración del trabajo de parto y facilitación del descenso fetal. Una mujer en trabajo de parto con epidural está limitada en el número de posiciones diferentes que puede probar.

Para facilitar la posición erguida deseada para la progresión exitosa del trabajo de parto, se podría colocar una peanutball entre las piernas de una mujer mientras ella se limita a permanecer en la cama. La pelota se sostiene en su lugar con una almohada detrás de las caderas de la mujer para sostener las piernas de la mujer.

EEUU estudio: Se reclutaron mujeres en trabajo de parto si cumplían con los criterios de inclusión, que incluían estar en trabajo de parto activo, usar una epidural para controlar el dolor y con el feto en presentación cefálica. Se realizó un estudio controlado y aleatorizado para determinar si el uso de una peanut ball disminuía la duración del trabajo de parto y aumentaba la tasa de parto vaginal. Las mujeres que usaron la peanut ball (n = 107) versus las que no lo hicieron (n = 91) demostraron un trabajo de parto más corto en la primera etapa en 29 minutos (p = .053) y en la segunda etapa en 11 minutos (p <.001). La intervención se asoció con una incidencia significativamente menor de cesárea (OR = 0,41, p = 0,04).

La peanut ball consigue crear una asimetría en la pelvis además de la apertura del estrecho superior. Adoptar este tipo de posiciones es interesante especialmente cuando la cabeza del feto empieza a rotar dentro de la excavación pélvica, sobre todo cuando la mujer es portadora de analgesia epidural. EJEMPLO: Cuando la mujer ya ha alcanzado la dilatación completa pero la cabeza todavía está muy alta. Esto moviliza el ilíaco, genera asimetrías y permite que el feto se enfile.

“Enfilarse”: desplazamiento del feto que busca paso entre los huesos de la vía pélvica, al moverse los tres grandes huesos pélvicos entre sí. Provoca un cambio dinámico de la excavación que provoca que el feto busque/encuentre una vía de paso.

Esto se puede acompañar de un movimiento basculante por parte de la mujer, que generará un “efecto tamiz”, muy importante para el paso del primer, segundo y tercer plano.

Lenteja de parto

La lenteja de parto (LDP) es un elemento circular de goma hinchable y uso individual que hecha de un material que le confiere una estructura flexible y resistente.

Se trata de un dispositivo ligero y adaptable que permite regular la cantidad de aire de su interior mediante una válvula de inflado. Este instrumento permite que la gestante, inmovilizada en mayor/menor medida por la presencia del bloqueo epidural realice balanceo pélvico y, por lo tanto, contribuye al movimiento libre de las articulaciones de la pelvis, la columna y la cadera, favoreciendo de este modo la ampliación de los diámetros pélvicos y el alivio del dolor durante el proceso de parto; lo cual favorece la consecución de un parto eutócico.

Se considera un método no farmacológico de alivio del dolor durante el trabajo de parto que permite la libertad de movimientos de la pelvis. Aun así, puede ser combinada con otras técnicas de alivio del dolor como las farmacológicas.

La forma en la que actúa la lenteja de parto (LDP) es a través de la inestabilidad pélvica que genera, permitiendo la libre movilización de los músculos y articulaciones de la pelvis, a la vez que masaje al periné y posibilita el afrontamiento del dolor de manera activa, lo cual también empodera a la mujer, haciéndola partícipe del proceso y aumentando su sensación de control sobre su dolor. Gracias a la inestabilidad pélvica que propicia, evita que los dos isquiones y la articulación de la cadera queden fijos, y favorece la fluidez de movimientos.

En general, no se han encontrado inconvenientes, contraindicaciones o efectos indeseables para la madre o el feto relacionados con el uso de la lenteja de parto (LDP).

No obstante, existen situaciones que podrían limitar su uso:

  • Existencia de una orden facultativa en la que se especifique algún tipo de restricción en la adopción de determinadas posturas o se indique como necesaria la adopción de alguna postura en concreto.
  • La desmotivación y el desconocimiento por parte de la mujer sobre la importancia de la movilidad y balanceo pélvico en el proceso del parto.

Conclusiones

Las matronas, como profesionales encargadas de acompañar a las mujeres en su proceso de parto, deben conocer cuáles son los principales efectos que pueden derivar del uso de la analgesia epidural, así como las alternativas que se pueden encontrar para lograr a consecución de un parto eutócico en colaboración con las mujeres, que deben estar en todo momento informadas y ser conscientes y partícipes del proceso. Siendo ellas, con la información ofrecida, las que tomen la decisión de qué posturas y elementos son las que más se adaptan a su situación y con la que más cómodas se sienten.

Es imprescindible que las matronas se formen en biomecánica y optimización de posiciones maternas durante el proceso de dilatación, ya que gracias al dominio anatómico de la pelvis y de la disposición del bebé, se podrá instar y ofrecer a las mujeres las mejores posiciones que le ayuden, a pesar de la presencia de la epidural, en la consecución de un parto eutócico. Se debe valar también por evitar todo tipo de técnica invasiva e intervencionista que no sea estrictamente necesaria y dar los tiempos necesarios en función de la paridad, inicio del trabajo de parto, y presencia de analgesia epidural/bloqueo motor.

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