Ojo seco en mujeres jóvenes por las medidas de la pandemia COVID-19

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 2–Febrero 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 2: 29.2

Autor principal (primer firmante): Alberto Oscar Eng Wu

Fecha recepción: 23/01/2024

Fecha aceptación: 04/02/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(2): 29.2

Autores:

Alberto Oscar Eng Wu (1), Elvira Carolina Cantú García (2), Patricia Seefoó Jarquín (3)

Categoría profesional

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(1) Médico residente de tercer año de Oftalmología

(2) Médico especialista en Oftalmología

(3) Médico especialista en Medicina Familiar

Resumen

Objetivo: Analizar la enfermedad de ojo seco en mujeres jóvenes debido a las medidas implementadas por la pandemia de COVID-19.

Material y métodos: Se realizó un estudio analítico, observacional, transversal, unicéntrico, homodémico, prolectivo. Se incluyeron mujeres jóvenes, de 20 a 45 años que acudieron al servicio de oftalmología con o sin diagnóstico de ojo seco. Se realizó una tinción con fluoresceína de la superficie ocular y se midió el tiempo de ruptura lagrimal. Los datos capturados de 6 meses fueron analizados con estadística descriptiva de variables cuantitativas y cualitativas.

Resultados: La edad promedio de las pacientes fue de 32.85 ± 7.16 años. De los 130 pacientes, 95 (73.1%) no tenían ojo seco, 20 (15.4%) ojo seco leve, 14 (10.8%) ojo seco moderado, y 1 (0.8%) ojo seco severo. Tiempo de Ruptura y gravedad de ojo seco se correlacionan inversamente r = -0.874 (p<0.000) para el ojo derecho y r = -0.866 (p<.000) para el ojo izquierdo. No hubo relación estadísticamente significativa entre el tiempo de uso de cubrebocas y el tiempo de uso de pantallas con la gravedad del ojo seco, (r = 0.128, p<0.073) y r = 0.078, p<0.19), respectivamente.

Conclusiones: No se encuentra relación estadísticamente significativa entre el tiempo de uso de cubrebocas y el tiempo de uso de pantallas digitales y la gravedad de ojo seco. Sin embargo, las pacientes si reportaban síntomas de resequedad, particularmente al final del día.

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Palabras clave:

Lágrimas; Síndromes de Ojo Seco; SARS-CoV-2; pandemias; mujeres.

Introducción

La enfermedad de ojo seco es una entidad muy común por la cual los pacientes se presentan a la consulta de oftalmología. La prevalencia de la enfermedad varía dependiendo de cuál es el criterio en el que se basa el diagnóstico. Es decir, cuando se basa en los síntomas presentados, la prevalencia varía de 5% al 50%; mientras que en los estudios en cuyo diagnóstico se basa en los signos encontrados, la prevalencia puede llegar hasta el 75%. 1

La incidencia de la enfermedad varia con la edad: las personas con edades entre 18-39 años, la incidencia es de 0.2-0.3% mientras que en aquellos mayores de 50 años es de 1.0 – 1.6%.2

La etiología es multifactorial y se pueden dividir en dos grandes grupos: ojo seco por déficit acuoso y ojo seco evaporativo.

En el ojo seco evaporativo las causas de los signos y síntomas de la enfermedad incluyen: la disminución en la frecuencia del parpadeo, disfunción de las glándulas de Meibomio, uso de ciertos tipos de colirios con conservadores, enfermedades de la superficie ocular, entre otros. Mientras que en el ojo seco por déficit acuoso se divide aquellas causadas por el síndrome de Sjögren y en otras causas no Sjögren como otras enfermedades autoinmunes o neurológicas. 3

El ojo seco es una enfermedad multifactorial en la cual se presentan insultos o daños a la superficie y a la película lagrimal, estos cambios dañinos llevan a una inestabilidad de la de la película lagrimal, lo cual aumenta aún más la hiperosmolaridad de esta y un círculo vicioso se perpetúa. 4

Factores que propician estos cambios son múltiples, uno muy relevante por la pandemia es el uso de cubrebocas, en el cual los mismos causan una desviación del aire que normalmente se exhala hacia abajo o hacia adelante, especialmente, si la esta no tiene un ajuste correcto a la cara; el aire se redirecciona hacia arriba, es decir, hacia la córnea lo cual provoca una aceleración de la evaporación de la película lagrimal e induce los síntomas de irritación. 5

Otra actividad que fue en incremento por la pandemia es el uso de pantallas digitales (VDT, Visual Display Terminal, por sus siglas en inglés). La frecuencia de parpadeo durante actividades en las cuales se concentra una persona (como uso de pantallas) disminuye, por lo tanto, la superficie ocular se mantiene expuesta al medio ambiente por mayor tiempo sin ser restaurada por el parpadeo.

Lo anterior causa un aumento en la pérdida evaporativa que propaga el círculo vicioso de aumento en la hiperosmolaridad de la lágrima y su inestabilidad. 6

Cubrebocas y ojo seco asociado a uso de máscaras (MADE)

La pandemia por el virus del síndrome respiratorio agudo severo 2 (SARS-CoV-2, por sus siglas en inglés), el cual produce la enfermedad COVID 2019, ha forzado al mundo entero a adoptar medidas de higiene y de prevención para evitar su propagación. Estas medidas incluyen el uso de cubrebocas, caretas y el trabajo desde casa o home office, entre otras.

Durante la pandemia se identificó una entidad conocida como ojo seco asociado al uso de máscaras (mask-associated dry eye o MADE, por sus siglas en inglés).

Múltiples estudios recientes han investigado el impacto del uso de cubrebocas en la incidencia del ojo seco. Mastropasqua, y cols. (2021) encontraron que el uso continuo de los cubrebocas se asocia con empeoro de los indicadores clínicos de enfermedad de la superficie ocular, y con los otros estudios se encontraron aumento en los marcadores moleculares y celulares de inflamación. Además, en los sujetos sanos, el uso de cubrebocas representó un factor de riesgo importante para el desarrollo de la enfermedad. 7

Un estudio similar por Moshirfar, y cols. (2020) describen los efectos que tiene el uso prolongado de cubrebocas y los síntomas que reportan los pacientes. Refiere que el desvío de aire hacia los ojos condiciona síntomas de irritación y el desencadenamiento de la inestabilidad de la película lagrimal. 8

Krolo, y cols (2021) describieron en su estudio que el uso de cubrebocas por tan solo 3 a 6 horas al día empeoraba el ojo seco ya diagnosticado, y lo hacía en mayor proporción en mujeres y en personas de edad mayor.9 Los síntomas reportados por el OSDI (Ocular Surface and Disease Index) aumentan con el uso de cubrebocas especialmente con mayor tiempo de utilización como se encontró por Scalinci, y cols. 10

Aunque hay gran evidencia de inicio de ojo seco o empeoramiento de este, Boccardo (2021) realizo encuestas de 3605 participantes y encontró que la mayoría de las personas no reportan cambios en sus síntomas oculares mientras utilizan el cubrebocas, sin embargo, hay una buena cantidad de personas con síndrome de ojo seco que reportan un empeoramiento de sus síntomas. 11

Pantallas Digitales o VDT (Visual Display Terminals)

El aumento en el uso de las pantallas digitales, o VDT, se considera un factor de riesgo consistentemente asociado a la enfermedad de ojo seco. Se han propuesto varios mecanismos por lo cual ocurre y uno de los más importantes es el tiempo de exposición de la película lagrimal y la superficie ocular; lo anterior aumenta especialmente cuando se está realizando una actividad de alta concentración.

En varios estudios se ha demostrado que durante actividades de alta intensidad o concentración se encuentra alterados varios parámetros indicativos de la “salud” de la superficie ocular, en donde mientras más concentración se requiere en la actividad, peor los signos y síntomas de ojo seco. 12,13

Similar al estudio anterior Abusamak y cols. (2021) implementaron un cuestionario en el cual se preguntó sobre características demográficas, historia clínica general y oftalmológica, frecuencia en el uso de dispositivos electrónicos antes y después de la cuarentena, y la emergencia y severidad de los síntomas de ojo seco.

Reportaron que hubo una correlación positiva entre duración del uso de pantallas digitales y el ojo seco. 14 

Mehra, y cols. (2020) descubrió que un 50% a 90% de todos los usuarios de computadora experimentan síntomas del síndrome de visión por computadora, que incluye un espectro de síntomas musculares y clínicos relacionados con la visión que resulta por el uso prolongado y continuo de VDTs.

Es común encontrar sequedad, irritación, ardor, astenopia, epífora, hiperemia, visión borrosa, diplopía, entre otros. 15

Mientras más tiempo se utilizan las pantallas digitales, peor los reportes de síntomas. En el estudio por Uchino, y cols. (2008) reportaron que el uso de VDTs por más de 4 horas se asociaba a un aumento en el riesgo de desarrollar la enfermedad de ojo seco (OR 1.68, CI 1.40-2.02). 16,17

Aun más evidencia se suma con la encuesta realizada por Giannaccare, y cols. (2020) en donde el 10.3% reportó la aparición o empeoramiento de los síntomas de ojo seco, 19.6% reportó la necesidad de utilizar lubricantes oculares, y el puntaje promedio del OSDI fue de 21, mientras que el 57% obtuvieron un puntaje de ≥15, que es un valor patológico. 18

El grado de afección por el uso de VDT depende de la gravedad de ojo seco que ya tiene el paciente, los autores Saldanha, y cols. (2021) concluyen que las medidas por la pandemia, más específico, el uso de VDTs, ha aumentado la fatiga visual que tiene impacto en la sintomatología, el rendimiento, y ultimadamente su trabajo en pacientes con ojo seco, más marcado en pacientes con ojo seco moderado. 19

Como se ha reportado en los estudios previos, mayor el tiempo de uso de los dispositivos digitales, peores son los síntomas o signos encontrados.

Uchino, y cols. (2008) realizaron un estudio observacional transversal en donde hubo correlación positiva entre las horas de uso de dispositivos digitales y síntomas como lagrimeo, ojo seco, dolor en el hombro, dolor lumbar, y cefalea. Además, en aquellas personas que utilizan mayor cantidad de actividades involucrando dispositivos digitales, prurito ocular y dolor retro-ocular fueron los síntomas más predominantes.

Múltiples otros factores ambientales que se encontraban durante la pandemia contribuyeron, tales como el aire acondicionado y ventiladores, temperaturas altas o bajas, alto contenido de polvo en el aire, entre otras. 20, 21

En el estudio realizado por Neti, y cols (2021) se aplicó un cuestionario sobre síntomas de ojo seco llamado dry-eye symptom score (DESS) en donde se encontró una disminución en los puntajes de este, lo cual indica empeoramiento del ojo seco (puntajes menores correspondes a un ojo seco más grave).22

Ojo seco en trabajadores de la salud en la pandemia COVID-19

Varios estudios recientes han investigado cuáles son los efectos de las medidas implementadas por la pandemia de COVID-19 en los trabajadores de la salud y la salud de la superficie ocular, puesto que estas personas laboran en entornos en donde el uso de cubrebocas es obligatorio y necesario.

Bista, y cols. (2021) realizaron un estudio prospectivo, transversal en el cual aleatoriamente se seleccionaron 169 trabajadores del hospital, la edad promedio fue de 31.74 años, 50.89% fueron femeninos y 49.11% masculinos; el tiempo promedio utilizando lentes fue de 7.91 horas y el de uso de cubrebocas fueron 11.3 horas, mientras que el tiempo de uso de VDTs fue de 9.90 horas.

Con base a la puntuación de OSDI (Ocular Surface Disease Index) 15.9% de los participantes tenían enfermedad leve, 8.87% enfermedad moderada, y 26.03% enfermedad severa. Se encontró correlación positiva significativa (p<0.01) con la duración de uso del cubrebocas y de VDTs con la puntuación promedio del OSDI . 23

Por último, Long, y cols. (2020) determinaron la prevalencia de los síntomas de ojo seco en médicos y enfermeras durante el periodo de la pandemia en el 2019.

Se reporta que de los 53 sujetos 19 (35.84%) experimentaron síntomas de ojo seco; además, 14 (24.52%), 4 (7.54%), y 2 (3.77%) tuvieron síntomas leves, moderados, y severos, respectivamente. Uno de los hallazgos interesantes fue que el uso de gafas protectoras podría ser factor de protección para el desarrollo de la enfermedad o de los síntomas. 24

Finalmente, la calidad de película lagrimal en trabajadores de salud se midió por sustancias moleculares de inflamación, las cuales se correlacionaban con la sintomatología y signos observados en pacientes con ojo seco tras uso de cubrebocas. 25

Objetivos (general y específicos)

Objetivo general

  • Analizar si existe relación entre la enfermedad de ojo seco en mujeres
  • Jóvenes debido a las medidas implementadas por la pandemia de COVID-19.

Objetivos específicos

  • Identificar la presencia de enfermedad de ojo seco.
  • Clasificar la severidad del ojo seco a través de la calidad de la película
  • Lagrimal con la prueba de ruptura lagrimal con fluoresceína.
  • Anotar la duración de tiempo de uso de los cubrebocas y las pantallas digitales.

Métodos

Se realizo un estudio analítico, observacional, transversal, unicéntrico, prolectivo, homodémico en el servicio de Oftalmología de nuestra unidad de adscripción el Hospital General de Zona Número 20 “La Margarita”, localizado en la ciudad de Puebla de Zaragoza, Puebla

El presente protocolo de estudio se sometió a evaluación por parte de los Comités Locales de Ética e Investigación.

Una vez autorizado, se realizó durante los siguientes 6 meses esta estrategia de trabajo:

  • Se incluyeron a todos las derechohabientes mujeres de edades 20 a 45 años, que acudieron o fueron referidas al servicio de oftalmología del Hospital General de Zona Número 20, “La Margarita” con ciertas características como el uso de cubrebocas por más de 5 horas, estar en home office o utilizar pantallas digitales por más de 5 horas, y sin enfermedades condicionantes de ojo seco.
  • Se dio la atención normal por parte del servicio y se les solicitó su participación en el protocolo de estudio con explicaciones detalladas sobre la misma.
  • En caso de aceptar ingresar al protocolo de estudio, se les dio a leer y firmar la Carta de Consentimiento Informado, tanto al paciente como a su acompañante responsable.
  • Se les preguntó si utilizaban su cubrebocas por lo menos 5 horas al día, si utilizaban VTD por más de 5 horas al día, o si estaban o estuvieron en home office o recibieron clases por videoconferencia durante el año anterior.
  • Durante la exploración oftalmológica con la lámpara de hendidura se les hizo la prueba de tiempo de ruptura de la película lagrimal (TBUT).
  • Junto con los datos obtenidos durante la consulta, como la historia clínica, datos en la exploración oftalmológica, el TBUT se ingresaron a la base de datos del Instrumento de Recolección de Datos (Anexo 4).
  • Posteriormente se analizaron los datos con pruebas estadísticas para obtener
  • los resultados finales y formular la discusión y conclusión del estudio.

Recolección de datos

Una vez terminado de recolectar los datos de todos los pacientes ingresados a nuestro protocolo durante los 6 meses que duró el tiempo de reclutamiento de los mismos, se vació toda la información obtenida mediante el Instrumento de Recolección de Datos creado en el programa Excel, los cuales posteriormente se analizaron con el mismo y con el programa de SPSS v.25.

Análisis estadístico

El análisis de los datos se hizo mediante estadística descriptiva mediante cuantificación de medias, desviación estándar para las variables cuantitativas, así como proporciones y frecuencia para las cualitativas.

Para determinar el efecto en el tiempo de uso del cubrebocas y de las pantallas digitales y la gravedad de ojo seco, que se cuantifica con el tiempo de ruptura lagrimal, se utilizó la prueba estadística de regresión lineal múltiple para establecer la relación. Los resultados se registraron en un documento de Excel para su almacenamiento y posterior interpretación con el programa estadístico SPSS v.25.

Resultados

Se incluyeron 130 pacientes, se les tomó una prueba de ruptura de la película lagrimal, se le interrogó sobre su uso de cubrebocas y de uso de pantallas digitales por horas diarias. no se eliminó a ninguna participante. La edad promedio de las pacientes fue de 32.85 ± 7.16 años con un mínimo de 20 años y un máximo de 45 años. El tiempo de ruptura promedio del ojo derecho fue de 8.91 ± 2.10 segundos con un mínimo de 1 segundo y un máximo de 10 segundos.

El tiempo de ruptura promedio del ojo izquierdo fue de 8.94 ± 2.07 segundos con un mínimo de 1 segundo y un máximo de 10 segundos. No se encontró diferencia significativa entre la media del tiempo de ruptura de la película lagrimal entre el ojo derecho (8.91 segundos) y el ojo izquierdo (8.94 segundos) (p < 0.91).

El promedio de horas del uso de cubrebocas fue de 5.69 ± 0.82 horas con un mínimo de 5 horas y un máximo de 8 horas. El promedio de horas de uso de pantallas digitales fue de 6.04 ± 0.99 horas con un mínimo de 5 horas y un máximo de 8 horas.

De los 130 pacientes, 95 (73.1%) no tenían ojo seco, 20 (15.4%) tenían ojo seco leve, 14 (10.8%) tenían ojo seco moderado, y 1 (0.8%) tenía ojo seco severo. Se realiza análisis estadístico de regresión lineal múltiple con la gravedad como variable dependiente, y con la edad, TBUT ojo derecho y TBUT ojo izquierdo, tiempo de uso de cubrebocas, y tiempo de uso de pantallas digitales como variables independientes. Debido a que la variable “gravedad” es una variable categórica, se realiza un cambio a variable cuantitativa para propósitos de análisis.

La relación entre la gravedad y el tiempo de ruptura de la película lagrimal se encontró un coeficiente de correlación de Pearson r = -0.874 (p<0.000 en el ojo derecho y r = -0.866 (p<.000) en el ojo izquierdo. Lo anterior es indicativo de que mientras más corto el TBUTs mayor es la gravedad del ojo seco. En cuanto la gravedad de ojo seco con el tiempo de uso de cubrebocas se encontró un coeficiente de correlación de Pearson r = 0.128 (p<0.073).

En cuanto la relación entre la gravedad del ojo seco y el tiempo de uso de pantallas digitales se encontró un coeficiente de correlación de Pearson r = 0.078 (p<0.190). La gravedad del ojo seco y la edad no tuvieron significancia. Si hubo significancia entre el tiempo de uso de cubrebocas y el tiempo de uso de pantallas (r = 0.204, p<0.01). Los valores de cada asociación entre variables se pueden encontrar en el cuadro I.

Cuadro I. Correlación Pearson entre variables.

Ver cuadro en: Anexos – Ojo seco en mujeres jóvenes por las medidas de la pandemia COVID-19, al final del artículo

Cuadro I. Correlación de Pearson entre variables que se identificaron durante el estudio, valores negativos indican correlación negativa, mientras valores positivos indican correlación positiva, en otras palabras, correlación directa e indirecta, respectivamente. Valores más cercanos a 1, indican correlación fuerte entre variables.

En el cuadro II se encuentra la tabla de regresión lineal múltiple para determinar cuánto se agrava el ojo seco por hora de uso de cubrebocas y pantallas digitales. No se cuenta p significativo con tanto cubrebocas y pantallas digitales, sin embargo, se encuentran valores positivos, lo cual nos indica empeoramiento con uso de los mismos.

Cuadro II. Regresión lineal múltiple de variables con la gravedad siendo la variable dependiente.

Ver cuadro en: Anexos – Ojo seco en mujeres jóvenes por las medidas de la pandemia COVID-19, al final del artículo

Se observa valor B de cubrebocas de 0.016 y de pantallas 0.035, los valores que indican la unidad de empeoramiento de la gravedad de ojo seco por hora de uso de cubrebocas y pantallas digitales, respectivamente.

Discusión

La prevalencia de enfermedad de ojo seco puede variar de 25 a 50%, sin embargo, cuando se considera el diagnóstico a partir de los signos, puede llegar hasta el 70%, como se encontró en el reporte epidemiológico, TFOS DEWS II (1), en comparación con el presente estudio, en el 73.1% de las pacientes no se encontraron datos de ojo seco.

En el estudio por Moshirfar y colaboradores, encontraron que el uso de pantallas digitales y el uso de cubrebocas provoca síntomas irritativos para la superficie ocular, sin embargo, no reportan asociaciones causativas, lo cual fue similar a lo que se encontró en este estudio, es decir, las pacientes referían resequedad durante el uso de cubrebocas, sin embargo, este síntoma desaparecía cuando se lo retiraban.

En cuanto al uso de pantallas digitales, Mehra y colaboradores en el 2020, encontraron que mientras mayor uso de tiempo de cubrebocas es mayor la prevalencia de ojo seco, no obstante, no se reporta la gravedad. Los resultados son similares al estudio realizado presentemente, en el cual se encuentra que con mayor uso de pantallas digitales y de uso de cubrebocas, mayores síntomas que presentan las pacientes.

La mayoría de los estudios que se consultaron para este estudio reportan que los signos y síntomas de ojo seco basados en el OSDI se exacerbaban con el mayor tiempo de uso de cubrebocas y VDTs. Los resultados encontrados en este estudio fueron similares.

Conclusiones

En el presente estudio no se encuentran relaciones entre el tiempo de uso de cubrebocas y el tiempo de uso de pantallas digitales con la gravedad del ojo seco, sin embargo, las pacientes reportan que al final del día sienten el síntoma de resequedad de sus ojos. No obstante, los síntomas subjetivos reportados podrían ser el inicio de un ojo seco subclínico que posteriormente se pueda volver un problema.

En base a los resultados de nuestro estudio, recomendamos el uso de lubricante ocular con horario, para evitar los síntomas de ojo seco, lo cuales podrían, a largo plazo, causar una interrupción en la homeostasis de la película lagrimal e iniciar la enfermedad de ojo seco propiamente.

De acuerdo con las normas de salud pública, se recomienda reducir lo mayor posible el tiempo de uso de VDTs y del cubrebocas, o por lo menos intentar de encontrar la forma de sellar apropiadamente el cubrebocas sobre la nariz.

Faltan estudios que definan en realidad cuál es la calidad de la película lagrimal, especialmente estudios que determinen esto de forma objetiva, tal como la osmolaridad o las pruebas de Schirmer.

Anexos – Ojo seco en mujeres jóvenes por las medidas de la pandemia COVID-19.pdf

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