Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 11–Noviembre 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº11: 275
Autor principal (primer firmante): Esther Suárez García
Fecha recepción: 10 de Noviembre, 2021
Fecha aceptación: 27 de Noviembre, 2021
Ref.: Ocronos. 2021;4(11) 275
Autoras: M.ª Esther Suárez García, Pilar Secades Suárez
Introducción
El origen de la obesidad, su evolución y consecuencias en nuestra sociedad actual.
Contenido
En la prehistoria, la selección natural favorecía a los genotipos que, almacenando la mayor cantidad de grasa posible, podían sobrevivir en condiciones extremas.
La malnutrición crónica fue un problema común a lo largo de la historia por lo que la genética evolucionó en favor del almacenamiento de grasa.
A finales del siglo XVIII la grasa corporal empieza a ser un problema y su impacto negativo aparece ya en la literatura médica.
Con los avances tecnológicos y la mejora de la calidad sanitaria en los alimentos, la cantidad, variedad y abundancia de estos permite que una población más sana crezca económicamente.
La economía y la producción de alimentos aumenta y con ello el tiempo de ocio y las tallas.
A mediados del siglo XIX, padecer de sobrepeso u obesidad se consideraba una enfermedad y un siglo más tarde un riesgo mortal.
Para diferenciar sobrepeso de obesidad encontraremos la respuesta en el Índice de Masa Corporal.
Con un peso de 65 kg y una estatura de 1,5 m el IMC rondará 29.
La obesidad es una condición de exceso de grasa corporal que aparece cuando el Índice de Masa Corporal (IMC) de una persona supera los 30, justo por encima del rango de sobrepeso que va de 25 a 29,9.
Aunque el IMC ayuda a estimar el peso saludable, el porcentaje real de grasa corporal solo puede determinarse obteniendo una información más exhaustiva como pueden ser el perímetro de la cintura y la masa muscular.
Principalmente, la obesidad está causada por un desequilibrio energético. Si la energía ingerida como calorías es más que la energía utilizada en la actividad física, el cuerpo almacena esas calorías extra como grasas.
En la mayoría de los casos, el desequilibrio proviene de una combinación de circunstancias y elecciones.
Un adulto debe hacer al menos dos horas y media de ejercicio semanal; globalmente uno de cada cuatro adultos y ocho de cada diez adolescentes no son lo suficientemente activos.
Las comidas procesadas de alta densidad calórica y el aumento del tamaño de las raciones sumados a un mercado invasivo llevan a comer en exceso de forma pasiva.
De igual manera, la escasez de recursos y la falta de acceso a alimentos saludables generan un riesgo incluso mayor en las comunidades más desfavorecidas.
También nuestra constitución genética juega un papel importante. Estudios realizados en familias y gemelos separados demostraron una causa hereditaria clara en relación al aumento de peso.
Estudios recientes encontraron una conexión importante entre la obesidad y las variaciones en las bacterias que viven en nuestro sistema digestivo.
Con independencia de la causa que la provoque, la obesidad es actualmente una epidemia global en claro aumento.
Eleva considerablemente la probabilidad de enfermedades como la diabetes, patologías cardiacas, derrame cerebral, presión arterial alta y cáncer, afectando a todas las edades, géneros y grupos socioeconómicos, tanto en países desarrollados como en países en vías de desarrollo.
Con un alza mundial de un 60% en la obesidad infantil en tan solo dos décadas nos enfrentamos a un problema muy significativo que no debemos ignorar.
La recuperación de una persona obesa es cada vez más difícil, los cambios hormonales y metabólicos reducen la reacción del cuerpo a comer en exceso.
Después de perder peso, una persona que padeció sobrepeso, ve reducida su capacidad para quemar calorías en relación a alguien que de forma natural tiene el mismo peso, esto hace mucho más difícil reducir el exceso de grasa acumulada.
El aumento de peso ocasiona daños en las vías de comunicación lo que dificulta la capacidad del cerebro para medir la ingesta de alimentos y el almacenamiento de grasa.
Existe una evidencia clara de que los cambios de comportamiento supervisados y a largo plazo pueden llevar a mejoras en problemas de salud relacionados con la obesidad.
La pérdida de peso como producto de cambios en el estilo de vida pueden mejorar la resistencia a la insulina y reducir los niveles de inflamación.
Lo que alguna vez nos supuso una ventaja hoy nos juega en contra.
Mientras que la población mundial continúa haciéndose más lenta y creciendo en talla, movernos y comer conscientemente para tener un peso más saludable es esencial para el bienestar general.
Con la epidemia afectando de manera general a cada país con sus diferentes razones socioeconómicas, la obesidad no puede ser vista como un problema aislado.
Son esenciales más medidas de prevención a nivel mundial para controlar el peso en el mundo.
Conclusión
La obesidad debe de ser tratada como epidemia de gran alcance a nivel mundial.
Bibliografía
- Krause. “Nutrición y Dietoterapia”. Edit. Mc Graw-Hill. Interamericana
- Academia Española de Nutrición y Dietética: http://www.academianutriciony dietetica.org
- American Obesity Association http://www.obesity.org/
- International Association for the Study of Obesity http://www.iaso.org/
- International Obesity Task Force http://www.iotf.org



