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Childhood obesity: Biggest problema in modern society
Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 7– Noviembre 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº7:74
Autor principal (primer firmante): Inés Lallana García
Fecha recepción: 3 de noviembre, 2020
Fecha aceptación: 21 de noviembre, 2020
Ref.: Ocronos. 2020;3(6):74
Autora:
Inés, Lallana García, Graduada en Enfermería. Trabajadora en el Hospital Universitario Miguel Servet, Hospital Infantil.
Resumen
En 1993 el 13,8% de los niños y 8,7% de las niñas eran obesos mientras que en 2011 las cifras cambian a un 13,6% en niños y 9,9% en niñas. Los factores de riesgo son el estilo de vida sedentario, la dieta baja en fibra rica en grasas y azúcares, nivel socioeconómico, número de comidas diarias y la vida moderna. La valoración de la conducta alimentaria ayuda a conocer la relación de las personas con la comida. El diseño de un programa de intervención comunitaria en las escuelas ha resultado ser beneficioso en este campo.
Palabras clave
Infancia, actividad física, prevención
Abstract:
In 1993 13,8% of the male children and 8,7% of the female ones were obese while in 2011 it incrases 13,6% in males and 9,9% in females. The risk factors are sedentary lifestyle, low fibre diet and high fat diet and sugars, socioeconomic status, number of daily meals and modern life. The evaluation of eating behaviour helps to acknowledge the relationship between people and food. Planning the design of a community involvement program in schools has been proved to be beneficial in this field.
Key Words:
Childhood, fisical activity , prevention
Prevalencia
En 1993 el 7% de los niños varones tenía sobrepeso en España mientras que en 2011 este valor se incrementó en un 13,2%. En el caso de las niñas el incremento fue del 6% a 10,2% respectivamente.
Por tanto, en 1993 el 13,8% de los niños y 8,7% de las niñas eran obesos mientras que en 2011 las cifras cambian a un 13,6% en niños y 9,9% en niñas.
El sobrepeso y la obesidad son más comunes entre niños que entre niñas.
Los niños pertenecientes a familias con nivel de estudios medio-bajo tienen mayor prevalencia de sobrepeso comparado con aquellos con niveles superiores de estudios. Lo mismo ocurre con la obesidad.
En aquellos niños que realizan algún tipo de actividad física se observa una menor frecuencia de sobrepeso que en los que no realizan ninguna. No se encuentran diferencias significativas entre los niños que emplean pantallas más de dos horas al día y los que los usan por menos tiempo.
Los alimentados por lactancia materna exclusiva en sus primeros 3 meses de vida tienen menor tendencia al sobrepeso.1
Factores de riesgo
El listado de factores de riesgo es amplio, pero lo encabeza el cambio del estilo de vida (alimentación y actividad física) que constituye, además, la herramienta preventiva más importante.
Consumir bebidas con edulcorantes artificiales o zumos de frutas naturales, puede tener una participación en la génesis de la obesidad. La alternativa de consumir bebidas edulcoradas artificialmente podría tener influencias hormonales, sobre la microbiota y sobre la preferencia del gusto.
Además de la ganancia de peso relacionada con el incremento de ingesta calórica, se ha demostrado que la fructosa contenida en la mayoría de las bebidas edulcoradas induce una generación de ácido úrico que causa un estrés oxidativo en la mitocondria y estimula la acumulación grasa en hígado, independientemente de la ingesta calórica excesiva, aumentando el riesgo de síndrome metabólico y resistencia a la insulina.2
Hoy día la obesidad es una cuestión de salud pública.
Existe relación entre el estado nutricional y el número de comidas diarias. En los últimos años existe una tendencia de la población de sustituir las comidas principales por comidas rápidas debido al trabajo y la vida moderna.
La educación del país influye significativamente en los hábitos alimentarios de los niños. El horario de las comidas principales la selección de alimentos.
También se asocia a un distanciamiento de la dieta tradicional y la sustitución de ésta por alimentos industrializados como galletas y congelados, consumo excesivo de azúcar y grasas.
La dieta baja en fibra y rica en grasa es responsable del crecimiento en la prevalencia del sobrepeso/obesidad en las poblaciones urbanas.
Una dieta inadecuada y la actividad física componen un complejo de causas importantes para la salud.
También influye la tendencia al sedentarismo entre la población de una manera común debido a los avances tecnológicos. Se incrementan las actividades electrónicas como ver la televisión, jugar a videojuegos etc.3
Conducta alimentaria
Conjunto de acciones que establecen la relación del ser humano con los alimentos.
Se acepta generalmente que los comportamientos frente a la alimentación se adquieren a través de la experiencia directa con la comida en el entorno familiar y social.
Para poder evaluar la conducta alimentaria se ha descrito que existen dimensiones que influyen directamente en el proceso:
a) Inicio de la alimentación (relacionado con la búsqueda, apetito, motivación por comer, respuesta hedónica a los alimentos, y refuerzo alimentario)
b) Término de la alimentación (relacionados con saciedad, plenitud, o estímulos externos que llevan a finalizar la ingesta). Los mecanismos de hambre y saciedad vinculados con estas dimensiones involucran a los sistemas homeostáticos (balance energético) y hedónicos (respuesta afectiva al alimento). Es importante recalcar que un individuo puede aumentar su ingesta de alimentos por cualquiera de estas dos vías.
Los investigadores han desarrollado una serie de herramientas psicométricas y de laboratorio para poder capturar la variabilidad individual en la conducta alimentaria. 4
Respuesta a los alimentos / disfrute de los alimentos
Respuesta a los alimentos: grado de interés y nivel de deseo que tiene el niño de pasar tiempo consumiendo alimentos.
La medición de la respuesta a los alimentos objetiva la diferencia individual en respuesta a estímulos alimentarios, y puede determinar el grado de vulnerabilidad a la obesidad. Puede deberse a estímulos externos o emociones.
Al respecto, se ha observado que ciertos individuos presentan una sensibilidad mayor a estímulos externos, presentando un comportamiento alimentario externo que promueve el sobreconsumo. En otros casos, frente a emociones negativas como tristeza, ansiedad y rabia ciertos individuos incrementan el consumo de alimentos, mientras otros disminuyen su apetito.
El disfrute de los alimentos captura el grado en el cual un niño encuentra que el comer le da placer .4
Comer en ausencia de hambre:
Una prueba de laboratorio muy utilizada para determinar patrones de alimentación y selección de alimentos, evaluando las respuestas directamente desde los niños, es medir el consumo desinhibido de alimentos, lo que se denomina comer en ausencia de hambre.
Diversos resultados muestran que niños obsesos o en riesgo de ser obesos consumen significativamente más alimentos en ausencia de hambre que niños con IMC normal. 4
Valor reforzador del alimento
El refuerzo subjetivo experimentado cuando se consume un alimento de alta palatabilidad es un potente factor motivador de la ingesta. Un índice utilizado para evaluar este aspecto es el denominado valor reforzador del alimento. Se define como el esfuerzo que está dispuesto a realizar un individuo para obtener un alimento de su preferencia, comparado con otra alternativa no tan deseable, o bien comparado con una alternativa no alimentaria.
Diversos estudios transversales han mostrado en adultos y en niños que los individuos obesos tienen índices más altos de VRA, en comparación con sujetos de peso normal. 4
Restricción alimentaria
Al evaluar las conductas relacionadas con el control de la alimentación, se ha determinado que la ingesta se ve afectada por variables emocionales, cognitivas, ambientales y sociales. Intentos por medir el impacto de estas variables en la conducta alimentaria han establecido que ciertos individuos restringen su alimentación para controlar su peso sin embargo, este comportamiento restrictivo incrementa la sensación de hambre y el refuerzo por los alimentos, aumentando su tendencia a sobrealimentarse. Se ha demostrado que niños obesos tienen valores más altos de restricción dietética siendo más susceptibles al consumo tras una dieta restrictiva. 4
Intervenciones
Actuar en el ambiente escolar es un aspecto muy importante de la promoción de la salud en las escuelas, basado en la cartera de promoción de la salud en Ottawa aplicado en muchas escuelas alrededor del mundo, aunque su efectividad no ha sido establecida.
Una experiencia exitosa es el APPLES (Proyecto de Promoción de la vida activa) una intervención de 3 años en niños de zonas marginadas de Alberta.
Un dinamizador en cada escuela era el encargado de comprometer a las partes interesadas, personal y estudiantes para que implementaran diferentes actividades para promover la comida sana y la actividad física. Además de tener una persona especial al cargo, el programa tenía otra característica fundamental, las actividades eran diseñadas de manera específica en función de las necesidades de cada escuela.
La evaluación tras dos años de intervención reveló que los niños que acudían a las escuelas APPLES consumían más fruta y vegetales, menos calorías y tenían, por tanto, menos tendencia a la obesidad.
La intervención incluía la eliminación de la venta de comida no sana y la formación del personal de la escuela en alimentación sana.
Como las preferencias y solicitudes de adquisición se ven influenciadas por aspectos sociales y culturales, así como las estrategias de publicidad, las escuelas se deben aprovechar de esto para promover la alimentación saludable. Probar sabores de formas imaginativas dota al alumnado de la oportunidad de probar comidas, especialmente frutas y vegetales. Niños más mayores pueden ser involucrados en los cambios para mejorar hábitos.
La publicidad social puede ser especialmente útil en la observación de comportamientos insanos. Se define como la aplicación de los principios del marketing (las 4 P)
A pesar de que las políticas que influencian el ambiente escolar para la prevención de la obesidad son muy importantes, el comportamiento de los padres en torno a la comida, nutrición y la actividad física son probablemente lo más relevante. Existe evidencia de la presencia barreras para los padres en cuanto a la adopción de estilos de vida sanos como ha quedado demostrado en estudios basados en grupos de debate. Estas barreras incluyen el número de hermanos, falta de tiempo y dinero, seguridad del vecindario y las preferencias del niño en cuanto a actividades sedentarias.5
Programas que inciden en el medioambiente
La reducción en el precio de la comida sana, como los snacks bajos en grasas, frutas y vegetales, pueden incrementar su venta. Las iniciativas que promueven el consumo de fruta y vegetales en las escuelas son exitosas, pero no es realista esperar que los estudiantes continúen con la adopción de una dieta sana en la escuela si el ambiente escolar no apoya estos comportamientos de manera continua, lo que requiere investigar si los estudiantes vuelven a su comportamiento inicial cuando la intervención no continúa efectuándose.
La mayoría de las intervenciones que previenen la obesidad en la infancia han demostrado no ser suficientemente efectivas a largo plazo y la obesidad en la mayoría de los países ha incrementado o se ha mantenido estable en los últimos años.5
Intervención alimentaria
Un problema añadido a la prevención, especialmente en adolescentes, es que las bebidas edulcoradas se tienden a sustituir por otras más nocivas con alto contenido en alcohol.
Aplicar las recomendaciones de la OMS, para niños pequeños entre 4 y 6 años, significa tomar menos de 20 g al día de azúcares refinados.
El control de la ingesta azucarada en la edad pediátrica es muy importante desde el punto de vista de la salud pública. El incremento exponencial de la obesidad infantil y el inicio precoz del síndrome metabólico obliga a que las medidas preventivas nutricionales sean urgentes. El consumo elevado de azúcares refinados, particularmente en forma de bebidas, puede llevar a superar los porcentajes calóricos máximos y reducir el consumo de otros alimentos más adecuados, con una dieta poco saludable que aumenta el riesgo de sobrepeso, obesidad y de diabetes tipo 2 en edades tempranas.
Es necesario establecer una regulación mejor en el etiquetado y en la publicidad de estos nutrientes y sobre todo una mayor educación nutricional en todas las edades.2
Recomendaciones de actividad física
- Tiempo:
- Primaria: 150 min/semana
- Secundaria: 225-300 min/semana
- Intensidad en clases:
Estudiantes físicamente activos durante al menos el 50% de la actividad docente.
- Cualidad:
Clases divertidas durante la lección los jóvenes pueden desarrollar habilidades apropiadas a su edad.
- Durante el tiempo escolar:
Incrementa las oportunidades para ser activos durante el tiempo libre. Considerar integrar la actividad física en las actividades de clase.
- Las escuelas deberían promover ambientes adecuados incluyendo equipamiento y recreos también organizando actividades en los descansos.
- Motivar y ofrecer después de las actividades escolares tanto competitivas como no competitivas para incluir cuantos más estudiantes posibles mejor.
- Comprometer a estudiantes y familia con eventos, educación, mensajes y marketing, trabajando positivamente en crear comunidades más activas.5
Conclusiones
El sobrepeso y la obesidad suponen un riesgo para la salud de la población actual. El hecho de que el porcentaje global se esté viendo incrementado desde una edad temprana induce a pensar que es precisa una intervención por parte de los profesionales sanitarios que trabajan con la infancia.
No existe duda del efecto positivo de la actividad física durante el crecimiento y desarrollo. Desde cuestiones biológicas hasta psicológicas existe un amplio rango de resultados en salud que resultan beneficiosos para la vida sana.
Inducir a la vida activa y a la participación en actividades deportivas tanto en niños como en sus padres ayuda a establecer el hábito de movimiento.
El ambiente es fundamental en la infancia para favorecer o desalentar el compromiso con las actividades de ocio que implican movimiento y deporte.
La educación por si sola es menos efectiva para la prevención que los programas que incluyen al personal docente para convertirse en impulsores de salud y actividad física, el cambio comportamental y también para ser ellos mismos más activos.
La captación y detección del paciente en riesgo en las consultas de Enfermería es vital para establecer un posterior diagnóstico e intervención. Dando premisas a los padres y favoreciendo el cambio en el estilo de vida en lugar de la restricción estricta de la ingesta de alimentos. Ellos deben ser el cambio, no sentirlo impuesto de una manera externa.
Bibliografía
- Ajejas Bazán MJ. et al. Prevalence of childhood overweight/obesity in Spain 1993-2011 and associated risk factors in 2011. Nutr Hosp 2018;35:84-89
- López JP. Riesgos metabólicos del consumo excesivo de bebidas con azúcares refinados. Nutr Hosp. 2016; 33(2):199-200
- Silvério LopesI P.C. Fatores de risco associados à obesidade e sobrepeso em crianças em idade escolar. Rev Bras Enferm, 2010; 63(1):73-78
- Oyarce Merino K. et al. Conducta alimentaria en niños. Nutr Hosp. 2016; 33(6):1461-1469
- Fisberg M. et al. Obesogenic environment — intervention opportunities. J Pediatr. 2016;92(3):30-39.



