Nutrición parenteral del paciente crítico en la Unidad en Cuidados Intensivos

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 3–Marzo 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 3: 644

Autor principal (primer firmante): María Pérez Dueñas

Fecha recepción: 02/03/2026

Fecha aceptación: 29/03/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(3): 644

Parenteral nutrition for critical care patients in the Intensive Care Unit

Autores:

  1. María Pérez Dueñas. Enfermera. Hospital Nuestra Señora de Gracia.
  2. Nieves Álvarez Noguero. Enfermera. Hospital Nuestra Señora de Gracia.
  3. Susana Lozano Genzor. Enfermera. Hospital Miguel Servet.
  4. José María Núñez Vargas. Enfermero. Hospital Nuestra Señora de Gracia.
  5. Miriam Escudero Canela. Enfermera. Hospital Nuestra Señora de Gracia.
  6. Pablo Bazán Giménez. Enfermero. Hospital Nuestra Señora de Gracia.

Resumen

La nutrición parenteral constituye una estrategia fundamental en el soporte nutricional del paciente crítico ingresado en las Unidades de Cuidados Intensivos cuando no es posible el uso del tracto gastrointestinal. El objetivo de este trabajo es revisar la evidencia científica disponible sobre la nutrición parenteral en el paciente crítico, abordando sus indicaciones, vías de administración, composición, complicaciones asociadas y cuidados necesarios para una administración segura. La literatura revisada pone de manifiesto que la nutrición parenteral debe individualizarse según las necesidades nutricionales del paciente, prestando especial atención a la monitorización calórica y proteica para evitar la sobrealimentación.

Asimismo, se describen complicaciones mecánicas, infecciosas y metabólicas, muchas de ellas prevenibles mediante un manejo adecuado del catéter venoso central y una vigilancia estrecha del estado clínico y analítico del paciente. Desde la perspectiva enfermera, se destaca el papel clave del profesional en la administración, conservación, control y detección precoz de complicaciones, así como en la aplicación de medidas de asepsia y seguridad. En conclusión, una correcta formación y actuación enfermera resulta esencial para garantizar una nutrición parenteral eficaz, segura y adaptada a las necesidades del paciente crítico.

Palabras clave:

Nutrición parenteral; Unidades de cuidados intensivos; Necesidades nutricionales.

Abstract

Parenteral nutrition is a fundamental strategy in the nutritional support of critically ill patients admitted to Intensive Care Units when the gastrointestinal tract cannot be used. The aim of this review is to analyze the available scientific evidence on parenteral nutrition in critically ill patients, addressing its indications, routes of administration, composition, associated complications, and the measures required for safe administration. The reviewed literature highlights that parenteral nutrition must be individualized according to the patient’s nutritional needs, with particular attention to caloric and protein monitoring to avoid overfeeding. Mechanical, infectious, and metabolic complications are also described, many of which are preventable through appropriate central venous catheter management and close clinical and laboratory monitoring. From a nursing perspective, the key role of the professional in the administration, catheter care, monitoring, and early detection of complications, as well as in the application of aseptic and safety measures, is emphasized. In conclusion, adequate nursing training and practice are essential to ensure effective, safe, and individualized parenteral nutrition in critically ill patients.

Keywords:

Parenteral nutrition; Intensive care units; Nutritional needs.

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Metodología

Se realizó una revisión narrativa de literatura científica sobre nutrición parenteral en pacientes críticos, consultando bases de datos como PubMed, Scopus y Cochrane. Se incluyeron guías, revisiones y artículos originales publicados entre 2017 y 2023, priorizando la evidencia relevante que se adaptara a los objetivos de esta revisión.

Introducción

La nutrición parenteral (NP) es un soporte nutricional para aquellos pacientes que no puedan cubrir sus necesidades nutricionales o exista una incapacidad para el uso del tracto gastrointestinal de forma adecuada. La NP se llevará a cabo a través de la vía intravenosa y la solución deberá cumplir dichas necesidades no cubiertas de otras maneras 1.

Esta vía de alimentación podrá proporcionar los nutrientes necesarios a los pacientes ingresados en las unidades de cuidados intensivos que cumplan con los requisitos previamente expuestos, siempre adaptándose de manera individualizada para cada caso 2.

A continuación, revisaremos la literatura acerca de la nutrición parenteral en este tipo de pacientes y cómo cubrir sus necesidades nutricionales.

Desarrollo

La nutrición parenteral (NP) es aquella que se realiza de forma intravenosa, ya sea a través de un catéter central o periférico 3.

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En general, la indicación para el inicio de la NP es para pacientes que no tienen previsto nutrirse en un periodo de 3 días 4, debiendo instaurarse en las primeras 24 – 48 horas. Según las guías americanas ASPEN, indican que, sin riesgo previo de malnutrición, evitar el comienzo de la NP hasta pasados 7 días 5,6, sin embargo, con imposibilidad de comenzar la nutrición enteral (NE), deberá darse lo antes posible 4.

Indicaciones asociadas a la nutrición parenteral total (NPT)

La NPT está indicada para casos donde la NE esté contraindicado, no sea tolerada o exista una dificultad en la colocación segura a nivel gastrointestinal. Según el artículo de revisión referenciado 7 encontramos diferentes indicaciones, divididas entre las más comunes y aquellas de menor frecuencia.

Será importante conocerlas y tenerlas en cuenta para evitar las posibles complicaciones asociadas.

Indicaciones frecuentes 7

  • Contraindicación de la NE, obstrucción intestinal, íleo adinámico, fístulas gastrointestinales o insuficiencia intestinal.
  • Ausencia o dificultad de acceder a la vía para administración de NE.
  • Intolerancia a la NE.

Indicaciones infrecuentes 7

  • Esófago negro o necrosis esofágica aguda.
  • Gastritis enfisematosa.
  • Colitis neutropénica.
  • Necesidad de mantener la posición de decúbito supino durante un periodo de tiempo prolongado.

A través de varios estudios, se ha observado que los efectos negativos descritos sobre la NP están más relacionados con la dosis administrada, llegando a sobrealimentar a los pacientes, que con la vía de administración descrita. Destaca, por lo tanto, la importancia de la monitorización tanto calórica como proteica.

Vías de administración de la nutrición parenteral

La administración de la NP, en el caso de que únicamente presente el paciente una vía periférica, se podrá administrar a través de esta en el caso de que la infusión se prevea durante un periodo de tiempo inferior a 5 días4. Sin embargo, en el supuesto de tener un catéter venoso central (CVC), esta será la vía de elección, la cual deberá administrarse a través de una bomba de perfusión. Encontramos definido el CVC en el manual clínico elaborado por la Junta de Andalucía en 2022 8 como “accesos venosos que se colocan mediante la inserción de un dispositivo biocompatible y flexible en una gran vena hasta el compartimento intratorácico, alcanzando su punta la vena cava superior o inferior, o la aurícula derecha. Permiten la administración de medicación intravenosa, hemoderivados o nutrición parenteral durante periodos prolongados de tiempo, y la extracción de muestras sanguíneas, evitando así las punciones repetidas de los catéteres transitorios”. Por lo tanto, en pacientes críticos, el catéter de elección para la administración de este tipo de nutrición. Según la guía europea ESPEN 9,10, el uso del CVC se destinará principalmente a los pacientes con las siguientes indicaciones: pacientes con vías periféricas pobres, necesidad de soluciones hiperosmolares (mayor a 850 mOsm/L), concentraciones de glucosa mayores a 125 g/L, requerimientos elevados de nutrientes, limitaciones severas de fluidos o una necesidad de un tratamiento intravenoso de múltiples luces 9,10.

Complicaciones asociadas a la nutrición parenteral y al catéter venoso central CVC)

En dicha guía, nos presentan posibles complicaciones relacionadas con el CVC, que dividen en mecánica y aquellas que resultan infecciosas 8.

Complicaciones mecánicas 8

  • Rotura o retirada accidental: por manipulación, caída… En función del paciente, se planteará la nueva colocación del CVC.
  • Obstrucción extrínseca: por compresión externa, acodamiento, desplazamiento, malposición.
  • Obstrucción intrínseca no trombótica: los fármacos cristalizan obstruyendo la luz, o depósito de lípidos.
  • Obstrucción intrínseca trombótica: formación de trombo o depósito de fibrina en el extremo del catéter.
  • Trombosis venosa central: coagulación intravascular por infecciones de repetición, desplazamientos del catéter, soluciones hipertónicas… Se podrá confirmar a través de una ecografía-Doppler, pudiendo llegar a debutar con un TEP.

Complicaciones infecciosas 8

  • En relación con el punto de inserción: cultivos de frotis con resultado positivo, presencia de eritema, induración… Se administra antibiótico tópico.
  • Tunelitis: presencia de eritema e induración, exudado a más de 2 centímetros del orificio de salida. Dicha complicación requerirá la retirada del catéter.
  • Bacteriemia asociada al CVC: fiebre sin foco. Se cultivará la punta del catéter, además de tratamiento antibiótico intravenoso.

Por otra parte, la tesis elaborada en 2020 11, re reconoce un tercer grupo de complicaciones, de carácter metabólico, que engloba las alteraciones hidroelectrolíticas —tanto por exceso como por defecto—, el síndrome de realimentación, las alteraciones del metabolismo glucídico (hiperglucemia e hipoglucemia), el déficit de ácidos grasos esenciales y de micronutrientes, la alteración del aclaramiento lipídico, la disfunción hepática y las complicaciones óseas.

Para evitar todas estas posibles complicaciones asociadas, es importante como profesionales conocerlas y actuar en consecuencia, ya que la mayoría podrían evitarse a través de un adecuado manejo del catéter y un correcto aporte de nutrientes 10.

Dentro de las posibles medidas para prevenir las complicaciones mecánicas encontraríamos el cuidado en la técnica de inserción del catéter y la adecuada manipulación de este, además del conocimiento de los distintos tipos de accesos venosos. A la hora de la inserción del catéter, especialmente si se realiza a través de la subclavia, encontramos como posibles complicaciones el neumotórax, hemotórax, … Complicaciones para las que se recomienda la realización de una radiografía de tórax para la comprobación de la colocación, antes de empezar la infusión de la NPT 11.

Las complicaciones infecciosas resultan las más graves asociadas a la infusión de NP, siendo los gérmenes más frecuentes el Staphylococcus epidermis y aureus, bacterias gramnegativas, Klebsiella y Cándida albicans 11. De hecho, las infecciones del torrente sanguíneo relacionadas con el CVC son las infecciones más frecuentes asociadas a causas de la atención médica 12, siendo una infección primaria que afecta principalmente a grupos más vulnerables de pacientes (aquellos con patologías graves, inmunodeprimidos, edad avanzada, además del aumento de las resistencias a los antibióticos). Dichas infecciones afectan al curso de la enfermedad del paciente, además de aumentar la mortalidad, por lo que la prevención de estas afectaciones resultará de vital importancia.

La manera de prevención principal serán las medidas de asepsia en la colocación y manejo del catéter, evitando la mala praxis 11,12. En caso de fiebre sin foco, se recomienda la extracción de hemocultivos tanto del propio CVC como de otra vía periférica, además de la extracción del catéter venoso central y el envío de la punta a cultivar, así pudiendo iniciar tratamiento antibiótico.

En el caso de catéter permanente, sellar con antibiótico e inicio de tratamiento. En caso de persistir fiebre o bacteriemia tras 48-72 horas de estas medidas, retirar catéter permanente.

Por último, dentro de las complicaciones metabólicas, distingue en la tesis citada 11 “las alteraciones hidroelectrolíticas, el síndrome de realimentación, hiper e hipoglucemia, déficit de ácidos grasos esenciales o micronutrientes, insuficiencia del aclaramiento de lípidos, hepatopatía y complicaciones óseas”.

Las alteraciones hidroelectrolíticas requerirán para su prevención una monitorización del balance hídrico del paciente y de los iones sanguíneos del mismo.

El síndrome de realimentación 11, del cual refiere producirse en aquellos pacientes en avanzado estado de desnutrición, realizándose de forma muy intensiva la reposición nutricional, la medida principal sería iniciar el aporte nutricional de forma progresiva, atendiendo a los requerimientos del paciente.

La hiperglucemia, que representa una alta incidencia en las Unidades de Cuidados Intensivos, requerirá la medición de la glucemia de forma sistemática (capilar o a través del catéter arterial si lo tiene, teniendo en cuenta la muy posible edematización del paciente crítico) y el aporte de insulina correspondiente. La hipoglucemia, puede darse al finalizar de forma abrupta la NP con contenido alto de glucosa, por lo que podría evitarse disminuyendo el ritmo de infusión, evitando así el cese brusco de la misma 11.

La hepatopatía, secundaria a NP, que se presenta por diferentes causas, entre las cuales se encuentran, por ejemplo, un exceso en la administración de lípidos o glucosa. La colestasis podría evolucionar a cirrosis, insuficiencia hepática y al fallecimiento del paciente, sin embargo, suele restablecerse al suspender la infusión de la NP 11.

Tipos de nutrición parenteral

Nutrición parenteral total

La encontramos definida en la tesis publicada en el 202110 como, “administración de macronutrientes (aminoácidos, hidratos de carbono y lípidos) y micronutrientes (electrolitos, vitaminas y oligoelementos) por vía intravenosa, nutrientes que son utilizados de manera adecuada en paciente que no pueden, no deben o no quieren ingerir alimentos por vía digestiva. Consiste en la administración de soluciones nutritivas por vía endovenosa en busca de anabolismo y síntesis tisular puede darse por periodos cortos o prolongados”.

Nutrición parenteral parcial

En la misma tesis citada en el punto anterior 10, la describen como la administración de soluciones nutritivas por vía intravenosa, que no busca el anabolismo ni la síntesis tisular, busca evitar la pérdida de masa celular, administrándose por un período de tiempo no superior a 7 – 10 días.

Composición

La nutrición parenteral está formada principalmente por fluidos, carbohidratos (destacando el uso de glucosa como sustrato energético más utilizado dentro de los hidratos de carbono 4), lípidos (en ellos encontraríamos el uso principal de triglicéridos de cadena larga, LCT, como los aceites de pescado y oliva, y el MCT, triglicéridos de cadena media4), aminoácidos que constituyen las proteínas (defiende el uso tanto en NE como NP de glutamina, comentando su eficacia tanto en pacientes sépticos, quemados y traumáticos), oligoelementos, vitaminas y electrolitos 10,11.

En el caso de los requerimientos de fluidos, son muy variables, debiendo ajustarse de forma individualizada al paciente, teniendo en cuenta el requerimiento total, lo que administramos a través de otras vías, y las pérdidas (diuresis, heces y pérdidas no insensibles) 10.

Glutamina en la nutrición parenteral

Las proteínas resultan una parte fundamental del organismo para su funcionamiento, relacionándose una pérdida de estas con cambios patológicos e, incluso, la mortalidad 13.

La glutamina es el aminoácido más abundante, y se relaciona con múltiples procesos metabólicos. Y, a pesar de ser sintetizado por el organismo (lo que lo convertiría en un aminoácido no esencial), se ha observado diferentes condiciones en las que se produce una depleción de este, como es en el caso de la sepsis, lo que lo convierte en un aminoácido condicionalmente esencial 11.

En la revisión del papel de la glutamina 11, se muestra que los bajos niveles se relacionan, por ejemplo, con alteraciones inmunitarias, cambios en la mucosa intestinal y una menor capacidad antioxidante. Por ello, en los últimos años, se estudia la importancia en la suplementación de glutamina, con resultados muy contradictorios, estando en constante evolución.

En la revisión publicada en diciembre de 2022 14, sobre la NP suplementada en cuidados paliativos, comenta la importancia de una correcta vigilancia ante la posibilidad de una suplementación excesiva, afectando a diferentes sistemas (renal, hepático y al sistema nervioso central). Habla del descenso que supone la Glutamina ante situaciones críticas y, que debido a las importantes funciones que lleva a cabo en el organismo, como protector tisular y del metabolismo, regulador de la función inmunitaria e inflamatoria, atenuante de la acción antioxidante 14 sería necesario aportarla. Sin embargo, muestra las discrepancias actuales sobre su uso, ya que no existe una ajustada relación beneficio / riesgo de esta.

En el caso del artículo de revisión llevado a cabo por C. Vaquerizo 5, concluye que, a excepción de casos con pacientes con afecciones renales y hepáticas relevantes, la suplementación resulta segura a las dosis adecuadas, pudiendo reducir la tasa de infecciones, mejorando aspectos metabólicos.

Conservación y administración de la nutrición parenteral

Las bolsas de NP se elaboran en los servicios de farmacia, siguiendo las condiciones necesarias de asepsia, comprobación de la compatibilidad, estabilidad y seguimiento de los requerimientos prescritos 10.

Dichas bolsas pueden conservarse en nevera hasta 4 días, entre los 2-8ºC, protegiéndose de la luz, y nunca pueden congelarse para evitar la rotura de las emulsiones. Sin embargo, lo ideal sería su administración justo después de su preparación.

Atender el nombre del paciente al que pertenece dicha nutrición, la fecha de elaboración y caducidad.

Se recomienda la infusión en un periodo máximo de 24 horas, a una velocidad constante mediante bomba de perfusión. En el caso de interrumpirse la infusión, deberá administrarse a la misma velocidad a la que se perfunde la NP de Glucosa al 10% hasta volver a reiniciar.

En el caso de que la bolsa de nutrición sea estándar y presente dos compartimientos separados, deberán mezclarse ambas cámaras. Dichas bolsas, se almacenan a temperatura ambiente.

Conclusiones

En conclusión, la revisión bibliográfica pone de manifiesto que la nutrición parenteral (NP) en el paciente crítico de la Unidad de Cuidados Intensivos constituye una intervención compleja y altamente especializada, cuyo éxito depende en gran medida del conocimiento y la vigilancia continua por parte de los profesionales sanitarios. La adecuada planificación, administración y monitorización de la NP son esenciales para asegurar que el paciente reciba los aportes necesarios para mantener su estabilidad metabólica y favorecer su recuperación. Además, este tipo de soporte nutricional exige un cuidado minucioso para prevenir complicaciones asociadas, como infecciones, alteraciones metabólicas o problemas relacionados con el acceso venoso. Por ello, la formación constante, la actualización en protocolos y la actuación coordinada del equipo multidisciplinar resultan fundamentales para garantizar una nutrición segura, efectiva y adaptada a las necesidades individuales del paciente crítico.

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