Monográfico: la ancianidad

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 11–Noviembre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 11: 116

Autor principal (primer firmante): Nuey Alba Montero Sanz

Fecha recepción: 16/10/2023

Fecha aceptación: 13/11/2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(11): 116

Autores:

Nuey Alba Montero Sanz (TCAE)

Francisco Delgado Quintana (Celador)

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Carlos Enrique Rastrero (Celador)

Irene Figuer Enciso (Fisioterapeuta)

Natalia Ortiz Martínez (TCAE)

Diego Jeria Ordóñez (Enfermero)

Resumen

España es un país que cuenta con una población muy envejecida. Esta realidad hace necesario un nuevo enfoque sobre esta parte de la población, para atender debidamente sus necesidades. También para poner en valor lo que pueden aportar las personas mayores y para reconocerles en su autonomía y su dignidad.

El personal sanitario debe especializarse en atender sus necesidades y patologías, pero además debe saber reconocerlos como personas adultas que son, con su capacidad y derecho a tomar decisiones.

Palabras clave

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Ancianidad, personas mayores, cuidados.

Introducción

El envejecimiento es un proceso biológico que forma parte del ciclo vital. España cuenta con una población enormemente envejecida, muy típica de un país desarrollado; además, el INE calcula que la población mayor de 64 años es la que más se incrementará en los próximos diez años.

Ello supone la necesidad de aumentar y mejorar los conocimientos y los servicios dedicados a la población de edad avanzada para poder brindarle los cuidados que necesita en esta etapa vital tan vulnerable.

La Geriatría estudia la ancianidad, sus patologías y tratamiento, mientras que la Gerontología nos ofrece una visión más global, ya que abarca el estudio del envejecimiento en su totalidad.

¿Qué es la ancianidad? Concepto

En la vejez se pueden distinguir varios tipos de edad:

  • Cronológica: se cuenta desde la fecha de nacimiento.
  • Fisiológica: tiene en cuenta el envejecimiento de los órganos.
  • Psíquica: referida al envejecimiento psicológico.
  • Subjetiva: tiene que ver con el envejecimiento que experimenta la persona.
  • Social: la que determina el rol social.

El envejecimiento demográfico tiene uno de sus factores más determinantes en la disminución de la fertilidad: nacen menos niños y niñas y los ancianos cada vez viven más.

Los avances tecnológicos y científicos y el consiguiente aumento de la calidad de vida de las personas mayores, así como el aumento de su nivel educativo, propician que los ancianos sean personas activas que pueden contribuir de manera importante a la sociedad.

Sin embargo, en contra de esta realidad se ha constatado desde hace unos años un cambio en el concepto que la sociedad tiene de los ancianos, que en épocas pasadas eran respetados y tenían alto rango social.

A diferencia de entonces, actualmente la sociedad considera a este colectivo como personas poco funcionales y con escaso valor (gerontofobia).

¿Qué cambios trae consigo el envejecimiento?

La vejez trae consigo una serie de cambios funcionales y morfológicos. En cuanto al peso, los hombres empiezan a perderlo antes (a partir de los 65 años) que las mujeres (a partir de los 70), por lo general.

Debido a la disminución de los discos intervertebrales, los ancianos pueden reducir su estatura hasta 15 centímetros y también sufren de osteoporosis y de artrosis.

En la piel aparecen manchas y arrugas y el cabello se cae, mientras que aparece vello corporal en lugares donde antes no lo había. También aparecen las canas y la piel se reseca.

Por otro lado, el cuerpo genera calor con mayor dificultad y aparecen las alteraciones de ritmo del sueño, la fatiga o las palpitaciones.

Modificaciones funcionales

  • Sistema cardiovascular: los músculos se atrofian y pierden elasticidad; disminuyen el gasto cardiaco, la tensión venosa y la velocidad de circulación sanguínea.
  • Sistema respiratorio: debilitamiento de los órganos y disminución de la expulsión de secreciones y del intercambio de gases.
  • Sistema digestivo: tránsito intestinal más lento, reducción de saliva, aumento del reflujo gastroesofágico, disminución del hígado y páncreas.
  • Sistema genitourinario: pérdida de tono muscular en la vejiga, hipertrofia prostática, el deseo y la capacidad sexual permanecen.
  • Sistema endocrino: elevación de la glucemia postprandial y de la glucemia basal, hipogonadismo.

Modificaciones sensoperceptivas

La sensación y la percepción son procesos psicológicos que se ven alterados durante la última etapa de la vida. Perdemos vista y agudeza visual y también capacidad y agudeza auditiva; la sensibilidad táctil también se ve reducida, así como la del gusto y el olfato.

Modificaciones psicológicas

Las personas mayores pierden memoria y capacidad de procesamiento intelectual, sobre todo a partir de los 65 años. También aparecen la irritabilidad y la impaciencia y el riesgo de enfermedad mental aumenta significativamente.

La jubilación, la muerte de los seres queridos o la pérdida de autonomía física son elementos que influyen en el deterioro psicológico de este sector poblacional.

Patologías más frecuentes

  1. Cardiovasculares: hipertensión arterial, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia venosa. Respiratorias: gripe, neumonía, EPOC.
  2. Digestivas: estreñimiento, hernias de hiato y divertículos.
  3. Del sistema endocrino y del metabolismo: diabetes, obesidad, malnutrición. Del aparato locomotor: artrosis y artritis. Osteoporosis.
  4. Del aparato genitourinario: alteraciones de la micción, hiperplasia prostática, litiasis, prolapso uterino.
  5. Otras patologías: tumores, Párkinson, demencia senil.
  6. Complicaciones asociadas: fracturas de cadera, úlceras por presión, tromboembolia y caídas.

Caídas

Mención especial hay que hacer de las caídas, ya que son frecuentes entre las personas de edad avanzada.

Algunos de los factores que influyen son: disminución de la agudeza visual, auditiva, vestibular y de la sensibilidad propioceptiva, locomotora y del sistema nervioso.

Además, esta realidad se ve influenciada negativamente por el aumento de las diversas patologías que sufren las personas mayores.

Las caídas tienen diversas complicaciones que van desde una simple herida, hasta la institucionalización, pasando por fracturas o úlceras por presión.

Promoción de la salud y educación sanitaria

Conforme el ser humano va sumando años de vida, y sobre todo a partir de los 70 años, va perdiendo capacidades: de adaptación, defensiva frente a los riesgos, inmunológica contra las infecciones… Además, experimenta más dificultades para recuperarse.

Cuanto más activa sea la persona durante su juventud, mejores capacidades tendrá en la ancianidad. Por eso es importante educar en la mejora de la calidad de vida a través de la realización de actividad intelectual y también física (ocio y estrategias compensatorias).

Estrategias compensatorias

El equipo de Enfermería instruirá a la persona en las siguientes cuestiones:

  • Aparato respiratorio: estimular al anciano para que distribuya la actividad física regular durante el día, descanse correctamente, evite el tabaco y tome precauciones frente a las infecciones ajenas de vías respiratorias.
  • Piel: debe evitar el calor del verano, así como la exposición solar. Evitar que la piel se seque es muy importante.
  • Sexualidad: Es importante recordar a las personas mayores que en este tramo de la vida se mantienen las funciones sexuales y de disfrute, aunque con variaciones en función de cada cuerpo y persona.
  • Sistema genitourinario: mantener buena higiene diaria y realizar ejercicios de Kegel (consisten en tonificar la musculatura del suelo pélvico para evitar la incontinencia urinaria).
  • Aparato digestivo: buena higiene diaria (incluye seda dental), masaje de encías y uso de colutorio contra la sequedad bucal.
  • Salud nutricional: se debe regular la ingesta de alimento con respecto a la reducción de actividad y aumentar la ingesta de líquido.
  • Sistema musculoesquelético: realizar regularmente ejercicio, ingerir calcio y reducir la ingesta de fósforo.
  • Sistema nervioso: para compensar la lentitud de respuesta sensorial, es conveniente usar buena iluminación, hablar claro y despacio a las personas mayores, recomendar no abusar de la sal ni del dulce, aunque no se detecte en las comidas. Los masajes generan bienestar en esta etapa en la que la sensibilidad táctil también se reduce.

Complicaciones derivadas de la inmovilidad

  • Contracturas, atrofia muscular, osteoporosis.
  • Confusión y desorientación.
  • Depresión, ansiedad y otras alteraciones psíquicas.
  • Disminución de la ventilación pulmonar, retención de secreciones, aumento de infecciones.
  • Problemas cardiovasculares y gastrointestinales (estreñimiento, alteración de la deglución, anorexia.
  • Infecciones del tracto urinario.
  • Dermatitis y úlceras por presión.

Educación para el ocio

Las actividades de ocio permiten realizar actividad física y mantener interacciones sociales, algo que redundará en el bienestar de las personas mayores.

Ver la televisión, escuchar la radio o leer, así como estar con la familia es lo más habitual en las personas mayores. Además, a través de asociaciones y clubes se puede disfrutar de otras actividades más novedosas y estimulantes (ajedrez, ganchillo, pintura, etc.)

Continuar la formación académica (formal o informal) siempre es estimulante y, además, permite mantener la mente activa. Cultivar en esta etapa las relaciones sociales es fundamental.

Cuidados por parte del personal sanitario

El TCAE colabora en proporcionar los cuidados de Enfermería a las personas mayores. Dos de los instrumentos más utilizados para ello son el PAE y el modelo de necesidades de Virginia Henderson.

  • Higiene: es fundamental cuidar la higiene de la cama en inmovilizaciones prolongadas, cuidando especialmente la espalda y los pies.
  • Movilizaciones y cambios posturales: muy importantes para evitar las úlceras por presión. Se puede recurrir a muletas de varios tipos, bastones y andadores.
  • Alimentación y nutrición: siempre se debe instar a que coman de manera autónoma. Si no, se les ayudará con calma. Cuidar especialmente los sistemas de alimentación nasogástrica o bomba de infusión.
  • Eliminación: el TCAE debe observar las excreciones (cantidad, color, etc.), y colaborará en la regulación de la incontinencia urinaria.
  • Otros procedimientos: el TCAE contribuirá al registro de las constantes vitales, observará cómo es el ciclo del sueño del paciente y realizará el acompañamiento psicológico frente al dolor o el sufrimiento del anciano. Es necesario, dadas las características de esta etapa de la vida, que este profesional sanitario ponga más empeño y atención en la asistencia de las personas mayores (más empatía, mayor observación de sintomatología, más tiempo, etc.)

Terapéutica farmacológica: medidas

En el domicilio: hay que asegurarse de que el paciente puede leer la etiqueta del envase y de que dispone de dispensadores de fármacos con varios compartimentos.

En el ámbito hospitalario: la confusión mental indica en el anciano reacción adversa al medicamento. Suministrar dosis más bajas o con menor frecuencia en caso de enfermedad renal. Alternar el lugar de aplicación de inyecciones medicamentosas.

Recursos sociosanitarios

Las personas de edad avanzada requieren de recursos que respondan a las necesidades de las enfermedades crónicas, a las situaciones de invalidez y al aumento de la demanda de asistencia sanitaria. El IMSERSO cuenta con diversos recursos para ello; éstos se suman a los que ofrecen algunas comunidades autónomas y entidades locales, así como empresas privadas.

Algunos de ellos son los siguientes:

  • Equipos de atención primaria y geriátrica en domicilio.
  • Hospital de día.
  • Unidad geriátrica de ingreso: para pacientes agudos que no pueden ser atendidos en casa.
  • Unidades de media y larga estancia.
  • Residencias de ancianos.
  • Hogares protegidos y centros de día.
  • Asociaciones y clubes de ancianos.
  • También existen servicios de comida o lavandería a domicilio, así como de ayuda a domicilio, o de teleasistencia o acogimiento familiar, que permiten que el anciano permanezca en su domicilio.

Conclusiones

La vejez es una etapa de la vida de gran importancia, donde se debería poder disfrutar de los logros conseguidos durante el camino recorrido. En esta parte del ciclo vital contamos con mayor conocimiento sobre nosotros mismos y sobre la vida en general, y tenemos más autoconfianza. Todo ello contribuye -o podría hacerlo- a que vivamos esos últimos años de vida con mayor despreocupación sobre las opiniones ajenas, siendo más conscientes de lo que queremos y de lo que nos gusta.

Sin embargo, es verdad, también, que en este momento de la vida nos tenemos que enfrentar a muchas pérdidas (amigos, pareja, el trabajo, etc.) y sería deseable poder realizar esos duelos de manera sana y correcta para poder vivir con ligereza emocional. La sociedad occidental realiza un abordaje de la muerte basada en el tabú: no se nos enseña a contar con ella, a vivirla como parte de la vida. Por eso, cuando llega, muchas veces tiene un impacto en nosotros mayor del que debería, o del que habría sido si nos hubieran enseñado a convivir con ella de otra forma.

La pérdida de capacidades corporales y funcionales que trae consigo el envejecimiento requiere que reaprendamos también nuestra manera de estar en el mundo, adaptando nuestro ritmo y expectativas a lo que el cuerpo y la mente nos permitan realizar. Algo que también constituye un reto: aceptar la vejez como algo natural y asumir que ésta conlleva cambios y otros ritmos, otros tiempos y otras dinámicas.

Una de las cuestiones de la sociedad actual que sería interesante revisar es que considera a las personas mayores como un estorbo. A diferencia de otras culturas, en las que se les trata con devoción y respeto -por su sabiduría y experiencia-, en la nuestra no suele ser así. Los infantilizamos, los sobreprotegemos o los tratamos como objetos que han perdido valor.

Esta mirada tan devaluadora hacia la vejez tiene que ver, en gran medida, con las dinámicas del sistema capitalista, que solo considera válidas a las personas que producen y resultan rentables en términos económicos. Un enfoque desolador y nada humano que, por desgracia, ha calado hondo.

La figura del TCAE resulta interesante en este contexto dado que reformula esa mirada invisibilizadora hacia la vejez, poniendo de nuevo la atención en esta parte de la sociedad desde la óptica del reconocimiento. Este nuevo concepto de la ancianidad nos recuerda que ni estas personas son a veces tan dependientes, ni tan apáticas como nos parece.

Mediante la labor del TCAE, las personas mayores son capaces de mantener su autonomía durante más tiempo y de procurarse los cuidados que necesitan, para vivir esa última parte del recorrido vital con la máxima calidad de vida posible.

Bibliografía

  1. Cómo nos cambian los años [internet]. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología [citado el 6 de octubre 2023]. Disponible en: https://www.segg.es/media/descargas/como NosCambian.pdf
  2. C. de la Cuesta-Benjumea, C. P. Arredondo-González, B. Lidón-Cerezuela, E. Abad-Corpa. La prevención de las caídas de las personas mayores y sus familiares: una síntesis cualitativa. [internet] Gaceta Sanitaria, Volume 35, Issue 2. 2021 [citado 6 octubre 2023]. Pages 186-192, ISSN 0213-9111. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2019.10 .004.
  3. Promoción de la autonomía personal y prevención de la dependencia. Manual de recomendaciones [internet]. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología [citado el 6 de octubre 2023]. Disponible en: https://www.segg.es/media/descargas/Prom ocionAutonomia.pdf
  4. Tomar decisiones [internet]. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología [citado el 6 de octubre 2023]. Disponible en: https://www.segg.es/media/descargas/Toma r_decisiones.pdf