Monitorización de la presión intraabdominal a través de la medición intravesical

RESUMEN

La presión intraabdominal se define como la tensión existente dentro del espacio anatómico abdominal. Es importante tener conocimientos sobre ella y del método de medición de la misma, para poder proporcionar un diagnóstico y tratamiento precoz de la hipertensión intraabdominal, previniendo así el desarrollo del síndrome compartimental abdominal y, por consiguiente, disminuyendo las complicaciones en los pacientes críticos e incluso su mortalidad.

AUTORES: Laura Bueno Aranda, Ángel Fleta Gálvez

Palabras clave: presión intraabdominal, hipertensión, monitorización, sonda vesical, paciente crítico.

INTRODUCCIÓN

La presión intraabdominal (PIA) se define como la tensión existente dentro del espacio anatómico abdominal. En condiciones fisiológicas normales la presión debe ser similar a la atmosférica, en torno a 0 mmHg. Si el valor de esta es superior a 10 mmHg se considera hipertensión intraabdominal (HIA) produciendo efectos adversos. 1-5

En determinadas ocasiones puede verse ligeramente aumentada de manera transitoria por diferentes procesos fisiológicos como son los movimientos respiratorios (inspiración y espiración), estornudo,  tos,  defecación y/o vómito, aceptándose como normales. 1-5

La hipertensión intraabdominal produce una disminución de la perfusión e isquemia de los órganos de la cavidad abdominal. Además de cambios fisiológicos y disfunción orgánica a nivel renal, hepático, cerebral, pulmonar, cardiovascular y esplénico por hipoperfusión generalizada como consecuencia del síndrome compartimental abdominal (SCA) producido por el aumento de la presión intraabdominal (PIA). La disfunción asociada aumenta su gravedad cuanto mayor es el grado de hipertensión intraabdominal, incrementando significativamente la morbilidad y la mortalidad en pacientes en estado crítico. 2,5-8

CLASIFICACIÓN DE LA HIPERTENSIÓN INTRAABDOMINAL  

La hipertensión intraabdominal se produce cuando la presión intraabdominal (PIA) es ≥ 12 mmHg permaneciendo sostenida o de manera repetida en el tiempo. Se divide según su presión en:

  • Grado I: 12-15 mmHg
  • Grado II: 16-20 mmHg
  • Grado III: 21-25 mmHg
  • Grado IV: >25 mmHg

Cuando la PIA obtenida es ≥ 20 mmHg indica un cuadro crítico del paciente.

Si la medición está realizada en cm de H2O se puede realizar la conversión a mmHg mediante la equivalencia de 1 mmHg = 1,36 cm H2O. 6-10

Y según la duración de los síntomas se clasifica en:

  • hipertensión intraabdominal hiperaguda: cuando la elevación de la presión intraabdominal (PIA) se mantiene durante unos segundos o minutos tras diversas maniobras (tos, defecación…).
  • hipertensión intraabdominal aguda: se desarrolla a las pocas horas de realizar una intervención quirúrgica por hemorragia o traumatismo abdominal, desencadenando habitualmente en síndrome compartimental abdominal.
  • hipertensión intraabdominal subaguda: se desarrolla durante días, siendo la suma de factores de riesgo y enfermedades concomitantes.
  • hipertensión intraabdominal crónica: se desarrolla de manera gradual y lenta durante meses o incluso años, siendo común en el embarazo y obesidad mórbida, manteniéndose de forma elevada y pudiendo llegar hasta 15 mmHg sin repercusión clínica significativa. Pero esta circunstancia les predispone a sufrir hipertensión intraabdominal aguda o subaguda en situaciones críticas de enfermedad. 2,7,9,11,12

SITUACIONES CLÍNICAS DE VIGILANCIA DE LA PRESIÓN INTRAABDOMINAL

Las situaciones clínicas en las que estaría indicado controlar la presión intraabdominal son las siguientes:

  • Íleo paralitico, mecánico o subobstrucciones.
  • Rotura de aneurisma abdominal.
  • Infecciones abdominales, peritonitis y pancreatitis aguda.
  • Trombosis venosa mesentérica.
  • Distensión abdominal y clínica del síndrome compartimental abdominal.
  • Post-intervención quirúrgica de cirugía abdominal compleja.
  • Traumatismo abdominal penetrante o contuso.
  • Hemorragia intraperitoneal o retroperitoneal.
  • Pacientes en UCI con ventilación mecánica y otra disfunción orgánica.
  • Empaquetamiento abdominal temporal posterior a cierre abdominal por traumatismo múltiple o trasplante hepático.
  • Procedimiento laparoscópico.
  • Edema intestinal y mesentérico tras reanimación masiva con líquidos.
  • Fallo multiorgánico. 7-10

MÉTODOS DE MONITORIZACIÓN DE LA PRESIÓN INTRAABDOMINAL

La medición y registro de la presión intraabdominal (PIA) se puede realizar a través de diferentes métodos englobados en dos clases. Los directos se realizan a través de un catéter al cual se adapta un transductor hidráulico o eléctrico, como son el cateterismo o laparoscopia, los cuales tienen menos aceptación por ser invasivos y presentar diferentes complicaciones (hemorragia, infección, perforación o lecturas incorrectas por acodamiento y/o colapso del catéter). Y los indirectos utilizan diferentes dispositivos y métodos como un catéter en la vena cava inferior mediante punción femoral, medición transgástrica, transrectal o transvesical. Los métodos de elección son los indirectos, puesto que son menos agresivos para el paciente, más fáciles de utilizar y los valores no difieren con los medidos de manera directa. 1-3,5,12,13

De todos los métodos anteriores mencionados, actualmente la medición intravesical de la presión intraabdominal (PIA) es el método de mayor aceptación por ser poco invasivo, sencillo de aplicar, de leve manipulación, fiable, seguro y de bajo coste. Pudiendo ser monitorizada la presión intraabdominal (PIA) de manera intermitente o continua. Aunque esta técnica está contraindicada en pacientes con vejiga pequeña o neurogénica, puesto que puede conllevar a mediciones erróneas. 1,3,5,8

Su uso es común en las unidades de cuidados intensivos, ya que debe ser realizada a través de una sonda vesical, y generalmente los pacientes de estas unidades son portadores de la misma para un control estricto de la diuresis y del balance hidroelectrolítico. 5

TÉCNICA DE MEDICIÓN INTRAVESICAL

Tras realizar el sondaje vesical de manera estéril, se conecta a ella un sistema cerrado basado en la ley de vasos comunicantes (UnoMeter TM Abdo-Pressure TM) con un sistema de medición y recolección de orina cuyo extremo opuesto consta de un tubo calibrado en mmHg junto con una válvula de aire antibacteriana necesaria para la medición de la PIA. Para el correcto funcionamiento del sistema se conecta y se mide la presión siguiendo estos pasos:

  • En primer lugar, nada más abrir el paquete del sistema de medición se debe clampar la pinza de la válvula de aire (pinza roja).
  • Conectar el sistema a la sonda vesical del paciente y al recolector de orina.
  • Pinzar la sonda vesical durante el purgado e introducir 20 cm de suero fisiológico o agua estéril en el sistema la primera vez que es colocado, o en caso de oliguria. Si se realiza el purgado de este modo y no con la propia micción del paciente, se debe tener en cuenta en la medición de orina los 20 cm de suero introducidos para ser descontados.
  • Para la medición se debe colocar la cama en posición horizontal (0º de inclinación) y al paciente en decúbito supino.
  • Localizar el punto perpendicular entre la sínfisis del pubis y la línea media axilar. Es recomendable marcarlo como referencia para tomar posteriores mediciones en el  mismo punto y así disminuir la posibilidad de obtener datos erróneos. Una vez marcado este punto, se debe elevar el tubo calibrado y hacer coincidir con su valor “0 mmHg”.
  • Una vez colocado en posición perpendicular al paciente se desclampa la pinza de la válvula de aire permitiendo así la entrada de aire y el posterior cambio de presiones entre la atmosférica externa y la abdominal interna.

Se debe esperar hasta que el volumen marque un nivel determinado, evitando las  contracciones musculares espontáneas y teniendo en cuenta las fluctuaciones por los movimientos respiratorios, tomando el valor que señale durante la espiración.

  • Finalmente se vuelve a clampar la válvula de aire y se coloca el sistema extendido a lo largo de la pierna del paciente. 2,5,13

CONCLUSIONES

Existen diversas causas por las que un paciente puede llegar a desarrollar hipertensión intraabdominal, la cual se clasifica según su grado de presión y duración en el tiempo. La monitorización de la presión intraabdominal es necesaria para un diagnostico precoz, intentando evitar así el desarrollo del síndrome compartimental abdominal. De ahí la importancia de una correcta medición y su posterior registro.

De  entre los diferentes tipos de medición existentes, la intravesical es la elegida por gran parte del personal sanitario por su seguridad, su fiabilidad y bajo coste.

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